Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

lunes, 3 de agosto de 2015

¿QUÉ HACEMOS CON LAS PILAS USADAS?









La Municipalidad de La Plata, la UNLP y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia avanzan en un acuerdo para aumentar la capacidad de la Planta Piloto de Tratamiento de Pilas ubicada en Gonnet. Esta es la primera de su tipo en todo el país pero hasta el momento sólo tiene fines demostrativos.


En la localidad de Gonnet, en un centro de investigación dependiente de la UNLP y de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires, se encuentra la primera, y única del país, Planta Piloto de Tratamiento de Pilas. Ahora la Municipalidad y Provincia avanzan en un convenio para aumentar la capacidad de la planta y comenzar a reciclar las pilas que desechan los vecinos de la Ciudad.

Días atrás se reunieron el intendente Pablo Bruera, el presidente de la CIC José María Rodríguez Silveira y el titular de la Planta Piloto Multipropósito, Horacio Thomas. Según informaron desde la comuna, el objetivo es lograr un acuerdo de inversión que permita ampliar 4 ó 5 veces la capacidad de la planta.

Actualmente, la planta instalada en el centro ubicado en Camino Centenario y 506 tiene una capacidad para reciclar 80 kilos de pilas por mes. Eso es equivalente al consumo de pilas de una población de unos 8 mil habitantes.

“La planta fue concebida, diseñada e instalada con un método simple, económico y absolutamente sustentable”, destacó Thomas y agregó: “La idea fue desarrollar un proceso que permitiera recuperara los metales presentes en las pilas agotadas logrando un doble propósito, por un lado evitar la contaminación de suelos y aguas subterráneas y por otro recuperar los metales para su reutilización, disminuyendo la explotación minera y la contaminación en la producción de los mismos”.
“La disposición final de las pilas agotadas constituye en problema ambiental serio, tanto por su magnitud, como por la escasez de alternativas viables, desde el punto de vista ambiental, social o económico”, remarcó Thomas.

Ya en los basureros, y con el paso del tiempo, las pilas pierden las carcasas y sufren corrosión debido a la acción climática y los procesos de fermentación de la basura. En esta etapa, los compuestos tóxicos liberados se filtran contaminando el suelo y el agua. Además, a veces terminan siendo quemadas lo que ocasiona un aumento de la contaminación ya que genera sustancias muy peligrosas y cancerígenas como son las dioxinas y los furanos.

El reciclado comienza con el corte de la carcasa de hierro que recubre a las pilas. Una vez abiertas se recuperan los diferentes componentes: cobertura de acero, algo de papel, el barro interno (debido a que tiene una gran cantidad de carbón), y los metales que se reutilizan como el zinc y el manganeso.

Una vez separados, se tratan en una solución de ácido sulfúrico generada por un proceso biotecnológico que no es contaminante. Luego el lixiviado obtenido se filtra y se pasa a un tercer reactor que es donde se realiza la separación y recuperación de los metales presentes mediante distintos métodos.

Los dos principales productos que se obtienen son finalmente óxido de manganeso y carbonato de zinc. El primero puede utilizarse para fabricar acero y el segundo es aplicado un la industria alimenticia, farmacéutica, naval y hasta en la construcción. Asimismo, los metales recuperados pueden ser reinsertados en la industria para su uso. De esta manera se transforma un residuo tóxico en algo aprovechable de diversas maneras.













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