Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.
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domingo, 26 de junio de 2011

LA FELICIDAD



“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”, decía hace dos siglos el científico Benjamín Franklin...





    La increíble lluvia negra

    Gustavo Gruñetas nunca esta contento con nada. Tenía muchos amigos y unos papás que le querían con locura, pero él sólo se fijaba en lo que no tenía o lo que estaba mal. Si le regalaban un coche, era demasiado grande o demasiado lento; si vistaba el zoo, volvía triste porque no le habían dejado dar de comer a los leones, y si jugaba al fútbol con sus amigos, protestaba porque eran muchos para un solo balón...


    Pero Gustavo no contaba con Jocosilla, la nube bromista. Un día que paseaba por allí cerca, la nube escuchó las protestas de Gustavo, y corrió a verle. Y según llegó y se puso sobre su cabeza, comenzó a descargar una espesa lluvia negra. Era su broma favorita para los niños gruñones.

    A Gustavo aquello no le gustó nada, y protestó aún mucho más. Y se enfadó incluso más cuando vio que daba igual a dónde fuera, porque la nube y su lluvia negra le perseguían. Y así estuvo casi una semana, sin poder escapar de la nube, y cada vez más enfadado.

    Gustavo tenía una amiguita, una niña alegre y bondadosa llamada Alegrita, que fue la única que quiso acompañarle aquellos días, porque los demás se apartaban por miedo a mojarse y acabar totalmente negros. Y un día que Gustavo estaba ya cansado de la nube, le dijo:

    - ¿Por qué no te animas? Deberías darte cuenta de que eres el único niño que tiene una nube para él, ¡y encima llueve agua negra! Podríamos jugar a hacer cosas divertidas con la nube, ¿no te parece?

    Como Alegrita era su única compañía, y no quería que se fuera, Gustavo aceptó de muy mala gana. Alegrita le llevó hasta la piscina, y allí le dejó hasta que toda el agua se volvió negra. Entonces fueron a buscar otros niños, y aprovechando que con el agua negra no se veía nada ¡estuvieron jugando al escondite! Aún a regañadientes, Gustavo tuvo que reconocer que había sido muy divertido, pero más divertido aún fue jugar a mojar gatos: Gustavo corría junto a ellos, y en cuanto sentían el agua, daban unos saltos increíbles y huían de allí a todo correr haciendo gestos divertidísimos.

    En muy poco tiempo, todos los niños del pueblo estaban con Gustavo proponiendo e inventando nuevos juegos para la nube. Y por primera vez, Gustavo empezó a ver el lado bueno de las cosas, incluso de las que al principio parecían del todo malas.

    Entonces la nube Jocosilla pensó en despedirse e ir con otros niños, pero antes de abandonar a Gustavo, le regaló dos días enteros de lluvias de colores, con las que inventaros los juegos más brillantes y divertidos. Y cuando desapareció, Gustavo ya no protestó; esta vez sabía fijarse en las cosas buenas, y se alegró mucho porque por fin estaba seco y podía volver a jugar a muchas cosas.


LAS EMOCIONES POSITIVAS AYUDAN A PREVENIR LA APARICIÓN DE DETERMINADAS ENFERMEDADES


Hoy, con cientos de estudios publicados respecto a la felicidad, cabe asegurar que no sólo es la gran meta que persigue en su vida todo ser humano, sino un indicador inequívoco de la salud del individuo.

Según afirma Carmelo Vázquez, Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid, "sabemos que las personas felices y dichosas viven más años. Hay datos muy claros que empiezan a demostrar ya no sólo que la infelicidad o la depresión acortan los años y la calidad de vida, sino que el optimismo y la alegría tienen el efecto contrario".

Recientes investigaciones apuntan a que las emociones positivas pueden ser potenciadas y ayudan a prevenir la aparición de determinadas enfermedades. No sólo el amor, el humor y la inspiración creativa producen bienestar, sino también el optimismo, la empatía, el altruismo, la ética en el trabajo y el esfuerzo de superación personal.



Se aprende a ser feliz

En opinión de Vázquez, existen claves muy relevantes para aprender a ser feliz. "Sabemos que nadie nace desdichado. De modo que si se aprende a ser infeliz, también se puede aprender a ser más dichoso. Las relaciones íntimas y plenas con otras personas son una de las claves más importantes, pues al fin y al cabo somos animales sociales".

La felicidad es un estado emocional en el que confluyen tanto factores voluntarios como involuntarios; no es una respuesta automática como el parpadeo. Sentirnos bien con nosotros mismos y el entorno que nos rodea nos permite mantener o incluso obtener salud.

Las nuevas corrientes de la psicología moderna y las estadísticas más fiables advierten que la felicidad no depende sólo de factores externos. Así, la gran mayoría de las personas, o al menos aquellas cuyas necesidades vitales están cubiertas, afirman sentirse bastante o muy satisfechas con sus vidas, con independencia de sus ingresos económicos. Y lo mismo ocurre con otros factores como la educación, el clima, el aspecto físico o el sexo de la persona, que resultan irrelevantes. En cambio, tener una actitud positiva y una vida social intensa sí tiene relación, además de favorecer nuestra salud.

El optimismo beneficia nuestro corazón


Lejos de tratarse de una consideración subjetiva, cada vez son más las evidencias científicas que asocian felicidad con salud. Y los últimos estudios revelan que un estado mental positivo ayuda a prevenir determinadas enfermedades cardiovasculares, oncológicas y psicológicas.

Son numerosos los trabajos científicos que en las últimas décadas han aportado datos y evidencias de que la felicidad (medida con diversas escalas de auto evaluación) se asocia a una menor incidencia de diversas enfermedades y, en caso de que éstas aparezcan, con una mejor y más rápida recuperación. Un estado emocional positivo se asocia a un sistema inmunológico más potente (más defensas), una mejor capacidad de responder a situaciones estresantes y recuperarse de ellas, así como a una menor predisposición a sufrir trastornos psicopatológicos, como la depresión y la ansiedad.

"La felicidad participa en el adecuado funcionamiento de los sistemas inmunológico, endocrino y nervioso. Existe fundamento científico gracias a los trabajos publicados en revistas de reconocido prestigio internacional que han presentado resultados concluyentes", asegura la Dra. Ana Adan, Profesora Titular del Área de Psicobiología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona.

Un estado emocional positivo refuerza nuestras defensas, mientras que los estados afectivos negativos tienen efectos perjudiciales sobre el equilibrio del sistema cardiovascular y contribuyen a la aparición de situaciones de riesgo.

Prevención y disminución de riesgos


Se ha observado que "los individuos más felices presentan menor frecuencia cardiaca y presión arterial sistólica (la máxima) y menores niveles de cortisol (la hormona del estrés). Asimismo, el riesgo asociado de desarrollar angina de pecho, infartos e hipertensión se halla inversamente relacionado con un estado emocional positivo", añade la Dra. Ana Adan.

Además, las emociones positivas y el optimismo benefician a las personas que se les ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular. Así, se ha demostrado que tras una intervención quirúrgica de "bypass" arterial coronario, la recuperación física inmediata y al cabo de medio año de seguimiento es superior en los pacientes con estado afectivo positivo. También se ha observado que los pacientes ancianos ingresados en el hospital por patología cardiaca, en los que se hallan presentes más factores de riesgo y/o enfermedades concomitantes, sufren menos readmisiones hospitalarias durante los tres meses posteriores si son más felices.

Es un hecho contrastado que la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares debe tomar en consideración el estado emocional de los individuos. "El estado emocional positivo puede considerarse un factor protector y si en una persona se detecta que éste no es adecuado, ayudarlo a que lo modifique puede ser una excelente medida preventiva de salud", concluye la Dra. Adan.

Una actitud positiva fortalece nuestras “defensas”


Una actitud positiva refuerza nuestro sistema inmunológico, según determinan los últimos estudios realizados al respecto, un hecho reforzado por la opinión de los expertos, como es el caso de la Dra. Ascensión Marcos, Profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que afirma que "un estado positivo es fundamental porque las funciones del organismo responden mejor ante cualquier agresión externa".

Cada vez son más las evidencias científicas que apoyan este comentario, como demuestra un estudio publicado en 2005, en la revista "Proceedings of the Nacional Academy of Sciences", que todavía sigue siendo una referencia en el análisis de los efectos de la felicidad en la salud.

Investigadores del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College de Londres decidieron medir la felicidad desde el punto de vista puramente biológico con el objeto de determinar su incidencia sobre salud. Esta incidencia, según los resultados del estudio, resultó ser crucial.

Los científicos hicieron el experimento con 216 voluntarios, incluyendo 116 hombres y 100 mujeres de origen europeo, todos entre 45 y 59 años de edad y sin historial de enfermedad coronaria o tratamiento de hipertensión. Les tomaron la presión arterial antes de cada medición y les realizaron pruebas de saliva para medir el cortisol (la hormona del estrés); además, les monitorizaron el ritmo cardiaco, aplicaron un test psicológico para identificar desórdenes psiquiátricos y los sometieron a pruebas controladas en laboratorio para medir el estrés en respuesta a estímulos mentales.

El estudio concluyó que el estado de ánimo positivo está relacionado con la reducción de trastornos neuroendocrinos, inflamatorios y cardiovasculares, además del fortalecimiento del sistema inmunológico.

Células y tejidos


En la medición jugó un papel importante el cortisol como indicador de salud. Esta hormona es segregada en situaciones de tensión física y emocional y su alta concentración favorece la aparición de algunas enfermedades, entre ellas la obesidad abdominal, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y los trastornos autoinmunes. A partir de esta medición aparecieron las primeras sorpresas de la investigación: las personas con actitudes neutras o tristes presentaron el nivel de cortisol un 32% más alto que aquellos que dijeron sentirse más satisfechos o felices. Un porcentaje significativo que, según el estudio, si persiste durante meses o años podría ser un riesgo para la salud.

Para nadie es un secreto que altos niveles de cortisol son característicos de algunos estados depresivos, pero los investigadores británicos destacaron que no estar feliz provoca un efecto similar.

"La actitud positiva se canaliza en nuestro organismo a través del buen funcionamiento de las células y tejidos. Una mentalidad adecuada fortalece el sistema inmunológico. Y, al contrario, cuando hay una actitud negativa, el cortisol aumenta y es un inmunosupresor importante", añade la Dra. Marcos.

En este sentido, una dieta equilibrada y adecuada también sustenta un ánimo positivo y, en consecuencia, favorece la buena salud.

"Se podría hablar de un trinomio compuesto por alimentación-felicidad-salud. Lo conseguiremos comiendo bien, siempre y cuando se esté bien educado nutricionalmente. Ésta es la clave para comer lo adecuado y, de este modo, mantener o mejorar la salud. Cuando confluye el gusto por la comida con la ingesta de unos alimentos saludables, las endorfinas se disparan y la sensación de satisfacción aumenta"
.

El estrés, asociado comúnmente a las sociedades occidentales, actuaría como un medidor negativo de los marcadores de felicidad y de salud. "Hay que tener en cuenta que la insatisfacción crónica durante mucho tiempo llega incluso a poder desarrollar procesos tumorales, algo que está relacionado con un sistema inmune alterado", concluye la Dra. Ascensión Marcos.


domingo, 13 de marzo de 2011

A DONDE QUIERA QUE VOY





—Adiós —le dijo a la flor. Esta no respondió.

—Adiós —repitió el principito.

La flor tosió, pero no porque estuviera resfriada.

—He sido una tonta —le dijo al fin la flor—. Perdóname. Procura ser feliz.

Se sorprendió por la ausencia de reproches y quedó desconcertado, con el fanal en el aire, no comprendiendo esta tranquila mansedumbre.

—Sí, yo te quiero —le dijo la flor—, ha sido culpa mía que tú no lo sepas; pero eso no tiene
importancia. Y tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz. . . Y suelta de una vez ese fanal; ya no loquiero.

—Pero el viento...

—No estoy tan resfriada como para... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.

—Y los animales...

—Será necesario que soporte dos o tres orugas, si quiero conocer las mariposas; creo que son
muy hermosas. Si no ¿quién vendrá a visitarme? Tú estarás muy lejos. En cuanto a las fieras, no las temo: yo tengo mis garras.

Y le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego añadió:

—Y no prolongues más tu despedida. Puesto que has decidido partir, vete de una vez.

La flor no quería que la viese llorar: era tan orgullosa...








miércoles, 2 de marzo de 2011

ESTRES INFANTIL





El estrés infantil ha aumentado de manera peligrosa, incrementando las enfermedades psicológicas y los suicidios en menores, debido a la presión social para que sean perfectos y siempre felices, afirmó el escritor Carl Honoré.

El periodista canadiense autor de "Bajo presión", libro que aborda el tema con un ojo crítico y pro-positivo, indicó que se vive "un momento único en la historia de la infancia, donde como adultos estamos controlando a los niños al milímetro, como nunca antes".

Explicó que esto se manifiesta en diversos aspectos, como el sistema educativo, donde a los chicos se les llena con mayor información y se les somete a más exámenes, llegando al punto donde las calificaciones son más importantes que el propio aprendizaje.

También en "el bombardeo abrumador de mensajes publicitarios, que tampoco se ha visto antes en la historia", e incluso en la dinámica familiar, que ha cambiado mucho porque los padres se encuentran bajo presión y sienten "el empeño de empujar, modelar y perfeccionar a los niños con una energía sobrehumana para darles lo mejor de todo y hacerlos al mismo tiempo los mejores para todo".

Honoré, padre de un niño de 9 años y una niña de 6, reconoció que esta forma de actuar nace de un instinto natural y noble, pero que en la última generación "ha caído en la caricatura y el exceso".

"El modelo actual de la infancia está fracasando y las pruebas lo demuestran si vemos los problemas que los niños experimentan", aseguró.

Con la energía, el tiempo y el dinero que los padres invierten en los niños "tendríamos que estar viendo el nacimiento de la generación más brillante, más luminosa, más sana y feliz de todos los tiempos", sostuvo.

"Seamos honestos, no es lo que está pasando", afirmó.

Los problemas de salud física infantil han aumentado, y dijo que "los niños están más obesos que nunca, no tienen tiempo ni libertad para salir a jugar y comen mal".

A nivel psicológico "estamos alcanzando niveles epidemiológicos con la ansiedad infantil y la depresión, y los fenómenos que van de la mano, como el abuso de drogas, el autolastimarse y los suicidios, que son ahora más comunes que nunca porque la clase media está cargando cada vez más presión en los hombros de sus niños", señaló.

Recordó que hay millones de niños que toman diariamente medicamentos para controlar su comportamiento y su estado de ánimo.

"Me parece que cuando se llega al punto de tener que drogar a los hijos para sobrevivir a la vida cotidiana, la sociedad ha perdido la brújula", se lamentó.

Honoré indicó que el objetivo es que los niños sean independientes cuando crezcan, pero ocurre a la inversa, cuanto más organizado tienen todo en su infancia, más perdidos se sienten de adultos.

"Además, se está perdiendo la magia y el placer de ser niños y de ser padres, hemos profesionalizado la paternidad", protestó al asegurar que hay niños del primer mundo que en su vida no se han trepado a un árbol por temor de los padres.

El escritor tiene claro que se puede lograr mucho más haciendo menos y con menos presión, para que los niños no tengan miedo a equivocarse, a jugar o a aburrirse.

Honoré alertó de que además los padres, al notar que sobrecargan a los niños, se sienten mal y caen en el extremo contrario de no saber decir no e imponerles una disciplina.

Sin embargo, se mostró optimista, pues aseguró que la sociedad se está dando cuenta y comienza a reaccionar.

Recomendó que los padres creen un nuevo consenso sobre la educación de sus hijos y dio algunos consejos, como que reserven al menos una hora al día para que los niños tengan tiempo libre, para que puedan jugar, leer, aburrirse, y demás cosas que todos los niños deben tener en su infancia.



martes, 1 de marzo de 2011

"EL CUERPO GRITA... LO QUE LA BOCA CALLA"




" ... no tengamos miedo a meternos de lleno en la vida; estamos aquí para adquirir experiencia y conocimiento, y poco aprenderemos si no nos enfrentamos a las realidades y ponemos todo nuestro empeño. Esta experiencia puede edquirirse en la vuelta de cada esquina, y las verdades de la naturaleza y de la humanidad se pueden alcanzar con la misma validez, o incluso más, en un caserío que entre el ruido y las prisas de una ciudad".

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma".

Edward Bach



Muchas veces...


El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

Elige alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.

Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.

Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

autor desconocido




Lo que no has comprendido
es que ya eres libre

y siempre lo has sido

Richard Bach





CARTA DE UN HIJO...






...a todos los padres del mundo.



1. NO ME GRITES:
Te respeto menos cuando lo hacés y me enseñás a gritar a mí también. Yo no quiero hacerlo


2. TRATAME CON AMABILIDAD Y CORDIALIDAD, IGUAL QUE A TUS AMIGOS:
Que seamos familia no significa que no podamos ser amigos.


3. SI HAGO ALGO MALO, NO ME PREGUNTES POR QUÉ LO HICE:
A veces, ni yo mismo lo sé.


4. NO DIGAS MENTIRAS DELANTE DE MÍ, NI ME PIDAS QUE LAS DIGA POR TI:
(Aunque sea para sacarte de un apuro) Hacés que pierda la fe en lo que decís y me siento mal.


5. CUANDO TE EQUIVOQUES EN ALGO, ADMÍTELO:
Mejorará mi opinión acerca de vos y me enseñarás también a admitir mis errores.


6. NO ME COMPARES CON NADIE, ESPECIALMENTE CON MIS HERMANOS:
Si me hacés parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir. Si me hacés parecer peor, seré yo quien sufra.


7. DÉJAME VALERME POR MÍ MISMO:
Si vos lo hacés todo por mí, yo no podré aprender.


8. NO ME DES SIEMPRE ÓRDENES:
Si en vez de ordenarme a hacer algo me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.





9. NO CAMBIES DE OPINIÓN TAN A MENUDO SOBRE LO QUE DEBO HACER:
Decidí y manten esa posición.


10. CUMPLE LAS PROMESAS, BUENAS O MALAS:
Si me prometés un premio, dámelo, pero también si es un castigo.


11. TRATA DE COMPRENDERME Y AYUDARME:
Cuando te cuente un problema, no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.


12. NO ME DIGAS QUE HAGA ALGO QUE VOS NO HACES:
Yo aprenderé y haré siempre lo que vos hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que vos digas y no hagas.


13. NO ME DES TODO LO QUE TE PIDO:
A veces, sólo pido pido para ver cuánto puedo recibir.


14. QUEREME Y DECÍMELO:
A mí me gusta oírtelo decir, aunque vos no creas necesario decírmelo.

Anónimo.




domingo, 27 de febrero de 2011

8 REGALOS QUE NO CUESTAN NADA





1

Un oído dispuesto a escuchar:
Para que sea original, este regalo debe acompañarse de una boca cerrada. El kit completo incluye la escucha sin interrumpir, bostezar ni criticar.

2
Una muestra de cariño:
Para que sea inolvidable tiene que traer generosos besos, abrazos, palmadas en la espalda o apretón de manos (si la relación es más formal).

3
Una sonrisa:
Para que sea contagiosa debe ser amplia, gratuita, como un modo de respuesta silenciosa y sin esperar la gran noticia o el mejor chiste para regalarla.

4
Una notita, un cartelito:
Para que sea emocionante no es preciso ser un gran poeta. Puede decir simplemente “gracias por ayudarme”; o “te quiero”. Un detalle como éste puede ser recordado de por vida.

5
Un cumplido:
Para que llene el alma debe ser generoso y sincero. Con frases simples y sin vueltas: “esa ropa te queda genial”, “hiciste un gran trabajo”, o “la comida estuvo deliciosa”. Estos pequeños gestos pueden convertir un día cualquiera en un momento especial.

6
Un favor:
Será muy bienvenido si se esmera en regalarlo libre de quejas. Es sencillo, pero efectivo y gratificante para quien lo recibe.

7
Un momento de calma:
Ideal para entregarlo envuelto con música agradable, un desayuno rico o una charla apacible.

8
Una palabra de aliento:
En medio de la vorágine, este regalo suele ser un exce¬lente antídoto contra el abatimiento. Puede ser algo tan simple como “yo sé que vos podés lograrlo”.



ACTITUD POSITIVA




La actitud positiva es la actitud mental adecuada en cualquier situación ayudándonos a resolver los problemas que puedan aparecer en nuestro camino. Una actitud positiva ante la vida nos ayudará a tener siempre una visión mucho más optimista de la vida.

La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Recuerda que hay dos formas de ver el vaso: medio lleno y puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñador, puedes transformarte en una persona más positiva y creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.

Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera "actitud positiva", se han propuesto 10 reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:


Relájate y respira profundo

Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.


Haz lo que piensas

Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.


Aprende a ver el lado positivo de las cosas

Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.


Evita las comparaciones

Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.


Vive el presente

Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.


Olvídate de los detalles

La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.


Mueve el cuerpo

Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.


Cuida tu imagen

Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.


Presta atención a los demás

Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. Poco a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.


Duerme plácidamente

Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansado e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud.


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