Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

sábado, 4 de febrero de 2012

OTRA VEZ EL REINO DEL REVÉS






Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.



Cuando María Elena Walsh imaginó El Reino del Revés, no supo que su poesía sería tan potente que atravesaría el arte y la música, y volando sobre el arcoiris podría explicarnos diversos temas importantes de la vida. La economía y la política, por ejemplo.


1
Hablando de economía y de política, viene a la memoria el enorme Arturo Jauretche, quien decía que: «La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica».


2
En estos días, otra vez aparece El Reino del Revés, para explicarnos cosas insólitas, que a primera vista resultan confusas, pero que a poco de analizarlas se muestran como son: simples mentiras.

El ex senador nacional y actual diputado Eric Calcagno nos explica la nueva trampa: «El Reino del Revés y la fábula de los culpables que acusan».




En su discurso del 25 de enero pasado, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió al “Reino del Revés”, que es un ámbito en el que las contradicciones hacen inverosímil a la realidad. Pero no se trata de una metáfora literaria, sino de situaciones concretas que perturban la vida de los países. Ahora tenemos a mano dos ejemplos nacionales de transgresiones económico-financieras, en los cuales los responsables se convierten en acusadores para evadir sus culpas, en contra de toda lógica. Hablamos del tema de los precios y de la fuga de capitales.

La evolución de los precios en Argentina, sus orígenes y efectos, son objeto de debate permanente. Pero la actual situación no es comparable con anteriores procesos de inflación, que tenían diferentes causas y consecuencias. En síntesis, podemos distinguir entre inflaciones de crisis y subas de precios generadas por el crecimiento. Las primeras se caracterizan por la retracción de la actividad económica, el aumento del déficit fiscal, el déficit externo y la crisis financiera y cambiaria, en donde los depósitos bancarios y la emisión de moneda (forzada por los redescuentos a los bancos y el financiamiento al gobierno) convergían a la compra de dólares, generaban una devaluación incontrolada y la remarcación automática de precios. Esto llevó a brotes hiperinflacionarios en 1981-1983 y en 1989-1990, y un golpe de inflación mucho más acotado y breve en 2002.

La situación actual es totalmente diferente. Las cuentas fiscales y externas se han mantenido de modo persistente en equilibrio o en superávit en los últimos nueve años, en el marco de un sostenido crecimiento económico. Gracias a ello, se ha disminuido fuertemente la deuda pública externa e interna. No hay por consiguiente ninguna base objetiva para que vuelva la inflación “de crisis”; y cuando se pretendió generar profecías autocumplidas a través de la fuga de capitales que pudieran desestabilizar el mercado cambiario, el Gobierno mostró que cuenta con las reservas internacionales y los instrumentos de política para desmentirlas rotundamente.


Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.


El actual comportamiento de los precios está provocado más bien por el crecimiento: algunos empresarios –en especial, los oligopólicos– no responden al incremento sostenido de la demanda con más inversiones y producción, sino con una suba de precios. En general se trata de algunos precios puntuales, pero que por su importancia pueden reflejarse en el índice de precios, y en algunos casos importantes: se trata de bienes transables (que importamos o exportamos), como alimentos y combustibles, cuya cotización internacional subió significativamente durante parte de 2011; se trata de cambios en los precios relativos y no de una inflación global.

Sin embargo, este comportamiento puede generalizar expectativas y desencadenar más subas, tanto de precios como de salarios, que efectivamente conduzcan a una inflación sostenida; es el mecanismo de las profecías autocumplidas. En el origen del proceso está el empresario-especulador que ve que puede aumentar los precios un 20% (por ejemplo) sin que bajen sus ventas; entonces los sube, aunque sus costos no hayan aumentado. Como no pueden justificar esa “avivada”, cargan la responsabilidad sobre la política económica del Gobierno. Así, los culpables se convierten en acusadores.

¿Cómo actúan el Gobierno y la oposición?

El Gobierno procura mantener los precios dentro de límites razonables, para lo cual lo primero es evitar los desequilibrios macroeconómicos fundamentales que llevaron a las inflaciones. Luego, procura que los remedios para combatir la suba de precios no sean más dañinos que la enfermedad.

Para ello, evita recurrir a shocks recesivos o al atraso cambiario. Los instrumentos deben ser coherentes con el desarrollo y la inclusión social: en vez de bajar la demanda (de acuerdo con la fórmula neoliberal) hay que aumentar la oferta (lo que en gran medida se logró, como lo muestra la tasa de crecimiento de entre el 8 y 9% durante ocho años). Pero, además, es menester desalentar las anticipaciones de inflación sin matar el crecimiento económico, y para ello los instrumentos son múltiples: acuerdos sociales, política macroeconómica, expansión de la oferta, incentivos a la competencia, obstáculos a las subas arbitrarias de precios. Las negociaciones salariales son un momento importante de ese proceso.


Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.


Frente a estas políticas claras del Gobierno, la oposición no va más allá de la crítica y no opone un programa alternativo. Como opción sólo queda en pie la política antiinflacionaria neoliberal, basada en la retracción de la demanda, que se caracteriza por tasas de interés altas, salarios bajos y dólar barato, alto desempleo y reducción del gasto público. En ese marco, disminuirá el ritmo de la actividad económica y se interrumpirá el auge de la inversión y la reindustrialización; pero ganarán los sectores financieros, por las mayores tasas de interés y el dólar más barato para enviar dinero al exterior. Actúan como si los salarios se hubieran multiplicado y se emitiera sin control. Esta es la estrategia económica alternativa.

En síntesis, la actual suba de precios no se debe a una inflación estructural, sino a una “avivada” de ciertos formadores de precios, que aprovechan la expansión de la demanda para remarcar arbitrariamente los precios, sin que haya un correlativo aumento de costos que lo justifique.

Pero, súbditos militantes del “Reino del Revés”, le cargan la culpa al Gobierno por los aumentos de precios que ellos generaron y aprovecharon.

La fuga de capitales consiste en la formación de activos externos por parte de residentes locales. Se trata de fondos de diversa índole, cuyos objetivos –entre otros– pueden ser el atesoramiento, o la inversión, o la especulación; y cuyo origen puede ser el ahorro, la especulación financiera, la evasión fiscal o diversos ilícitos.

¿Cuál ha sido la evolución de las transferencias de capital exterior de residentes en la Argentina? Esos activos externos se componen de inversiones directas, inversiones en cartera y “otros activos”. Consideraré sólo el rubro Otros Activos –en el que figura la evasión de capitales–, que incluye depósitos, financiamiento comercial y activos sin cobro de renta. Las cifras (redondeadas) muestran que en 2001 esos activos externos eran de 81.800 millones de dólares; en 2005, de 100.100 millones; y en 2010, de 144.000 millones (cifras del Indec, cuentas internacionales).

Este es el stock de capital que residentes en la Argentina tienen en el extranjero. Así se drenaron recursos que podrían haberse utilizado para fortalecer el sistema productivo nacional.


Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.


La fuga de capitales no sólo es un instrumento financiero, sino también una herramienta política. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su discurso de asunción de su segundo mandato, el 10 de diciembre de 2011, recordó que durante su primer gobierno el país sufrió cinco corridas bancarias (es decir, compra y fuga de dólares), con la salida de 16.000 millones de dólares; el propósito era forzar una devaluación o “marcar la cancha”. Es un modo de ejecución de “golpes de mercado” al que el establishment tiene que recurrir cuando ya no funcionan los golpes de Estado tradicionales.

Existe además un rasgo de política interna. Tanto en el caso de la suba de precios como en el de la fuga de capitales, aprovechan para demonizar al funcionario que, en ejercicio del poder político, defiende el interés nacional y popular; en estos casos, actúa para impedir el abuso de posición dominante y las tentativas de golpes de mercado que cometen esos empresarios-especuladores.

En síntesis, en El Reino del Revés el establishment provoca hechos económicos y políticos abusando de su posición dominante; pero aparece juzgando a la situación desde afuera, como si no hubiera tenido nada que ver. Entonces ataca al Gobierno por no haberlas evitado. Olvidan que son ellos quienes las provocaron. Así convergen el “Reino del Revés” y la “avivada”.



diputado nacional



3
EL reino del reves

Maria Elena Walsh | Myspace Music Videos




2 comentarios:

  1. YO descubrí y denuncié que MEW plagió "Pintar el mundo al revés", convirtiéndolo en "El reino del revés" Lee www.plagiodemariaelenawalsh.blogspot.com

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  2. Anónimo4/2/12 21:36

    Señora, el tema de propiedad intelectual debe dirimirlo en la justicia, estamos hablando de otra cosa, economía, política y mentiras, otro tema...

    Héctor

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