Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

domingo, 26 de enero de 2014

DINERO Y PODER







Una vez más, como tantas en la historia argentina reciente, la suerte del poder se juega en el campo financiero. Fue así, por ejemplo, en 1975-1976 (rodrigazo y dictadura cívico-militar), 1989 (hiperinflación y ascenso del menemismo) y 2001 (quiebra de la convertibilidad). Lo original del conflicto actual es la potencia del proyecto político que empezó en 2003, el peso estructural de sus acciones y sobre todo, la voluntad de no entregar el timón de las decisiones públicas a los poderosos intereses que fogonean la inestabilidad. 

No fue así en ninguno de los casos mencionados, siempre imperó en ellos la racionalidad de las concesiones a los poderosos a cambio de gobernabilidad; siempre los episodios terminaron con una escalada de decisiones antinacionales y antipopulares, el consecuente aislamiento social del gobierno y su caída (o renuncia anticipada). La repetición cíclica de estas “atmósferas golpistas” permite construir una matriz de cómo y por qué se producen, es decir, qué sectores son los que las impulsan, cuáles son los argumentos, cuáles son los recursos comunicativos en los que se apoyan, cuáles las movidas financieras que organizan. El autor de este comentario no ha desarrollado este ejercicio de investigación, pero con la intuición que provee una larga experiencia, arriesgaría que hay empresas, grupos de empresas y hasta familias y personas que han estado en más de uno de estos episodios.

Nunca como ahora estuvo tan clara la interrelación entre movimientos económicos y fines políticos o, dicho más directamente, el carácter político de las movidas económicas que ocurren. Más en general, la experiencia actual sirve para sacarse de encima la mitología de la economía que nos habla de un dios mercado, equilibrado y autónomo en sus movimientos, sin relación con el dios malo, el Estado, ese que nunca acierta, salvo cuando atiende las demandas del otro dios, el bueno, el mercado. Este catecismo infantil ha inundado definitivamente, creo que nunca tanto como en estos días, a las maquinarias mediáticas que trabajan a tiempo completo contra el Gobierno. Llama la atención que los mismos axiomas que fundaron el proyecto político de la convertibilidad en el menemismo, lo mantuvieron con la Alianza hasta que el proyecto terminó en la ruina económica y política más absoluta, esos mismos axiomas se utilicen para diagnosticar la situación actual y para aconsejar la mejor manera de enfrentarla. Nunca como ahora estuvo tan claro que el fraude realizado en nombre del “saber económico” consiste en disimular el sentido del poder político en cuyo nombre se está hablando. No es el poder político de un partido, ni de una coalición, es (la expresión es de Federico Bernal) el poder político que da en la sociedad capitalista tener a su disposición el más importante recurso que se pueda tener, el dinero.

Gran parte del drama de las democracias modernas, particularmente las del último siglo, tiene que ver con la cuestión de la relación entre dinero y democracia en el capitalismo. Podría decirse que el momento de mayor estabilidad política en el mundo occidental desarrollado nació con un gran pacto político rubricado entre el capital y el trabajo, el que hizo nacer el llamado Estado de Bienestar. El pacto aseguraba legitimación del orden vigente, es decir la propiedad del capital, por parte de los trabajadores, a cambio de la construcción de un entramado de derechos y seguridades sociales a su favor. La estabilidad democrática de los llamados treinta años gloriosos, desde mediados de los cuarenta hasta mediados de los setenta del siglo pasado, no fue “mundial”; no se registró ese fenómeno en varios países de la propia Europa para no hablar de Africa, Asia o América latina. La muy llamativa correlación entre solidez democrática y riqueza de las naciones no se explica fácilmente por la supuesta asociación entre democracia y mercado, como suelen hacerlo los liberales, por lo menos si no agregamos otros fenómenos largamente conocidos, como el neocolonialismo o el imperialismo.

El caso es que ese pacto se está rompiendo de forma gradual y a la vez acelerada, particularmente en territorio europeo. Esa ruptura está produciendo un grave encogimiento del empleo y de las seguridades sociales ofrecidas por los estados. Hasta ahora, los afectados no han roto su propio compromiso con el pacto; siguen reconociendo la democracia, devenida hoy democracia de mercado, desarrollando sus reclamos y protestas en su marco. Visto desde otro lugar, a lo que se está asistiendo es a una creciente colonización de las instituciones políticas por el gran capital. Empezando por una suerte de ocupación fáctica que queda a la vista cuando se averigua la cantidad de grandes financistas que ocupan de modo directo (como si hicieran lobby por ellos mismos) las carteras económicas del gobierno de Estados Unidos y varios de los países más desarrollados. Claro que además de esta forma más vulgar, existe una importantísima red de contactos y asociaciones entre el poder económico concentrado y la política. Para que la política pudiera tomar ese rumbo tuvo que ser arrastrada al reconocimiento de que “no había alternativa”, según la famosa frase de Thatcher; es decir que había que quedarse donde se estaba, en el capitalismo financiarizado, y aprovechar las múltiples ventajas que éste puede dar a políticos (y no sólo a políticos) pragmáticos, sensatos y propensos al “diálogo”.

En nuestro país, el pacto no fue socialdemócrata, como en Europa, sino peronista. A pesar de esa diferencia, su fecha de nacimiento y su proyección en el tiempo son llamativamente paralelas. Ambos proyectos nacieron después de la Segunda Guerra.

Fue a fines de la década del 70 y principios de la del 80 que Thatcher y Reagan impusieron la “autorrevolución del capital” (la expresión es de Julio Godio), que terminó con el capitalismo “protector” y comenzó la era neoliberal en el mundo. Fue a mediados de los 70 cuando el rodrigazo primero y después la dictadura empiezan la demolición de la Argentina peronista, que había sobrevivido a varios gobiernos, civiles y militares, de otras orientaciones, y ponen en escena el primer capítulo de la transformación estructural que consumaría, ironías de la historia, un gobierno surgido de la propia tradición peronista.

Nuestra democracia nació dentro de ese período de transformación de la sociedad, la cultura y la política que dio en llamarse neoliberalismo. Más allá de sus connotaciones en el campo de la economía política, el neoliberalismo tiene como rasgo central el sometimiento de la política a la voluntad del poder económico. Las consecuencias de la vigencia y la radicalización de esas transformaciones de época las muestra una rápida ojeada a la realidad política de la Europa actual. En los últimos años hubo cambios, “alternancias”, en varios de los principales países europeos (Gran Bretaña, Francia, España, Italia) entre el centroderecha y el centroizquierda. Sin embargo, las políticas principales de esos gobiernos no variaron en lo esencial: todos respetan a rajatabla los dictados de la Comisión Europea y el FMI, es decir los de la ortodoxia neoliberal.

En algunos países (Alemania, Italia) gobiernan hoy coaliciones en cuyo interior están los partidos más caracterizados del centroderecha y del centroizquierda. ¿Cómo se hace para sostener que la mayoría popular gobierna –principio mínimo de la democracia– si gane quien gane hace lo mismo y lo hace dejando claramente establecido que es porque así se lo mandan? Se puede hablar de democracia en el sentido de que los ciudadanos votan y entonces la fuente de poder sigue siendo, de una manera muy distante y bastante mitológica, la soberanía popular. Pero no puede ignorarse el abismo que hay entre las fuerzas de producción y articulación política que tiene el gran capital concentrado, por un lado, y, por otro, aquellas con las que puede contar una fuerza con voluntad transformadora ante una sociedad altamente dispersa como son las actuales, a causa, justamente, de la gran transformación productiva, cultural y política que tuvo lugar en nuestra época.

La disputa en la Argentina consiste, en la actual circunstancia histórica, en algo más que tal o cual medida económica, parcial o sectorial. Lo que está en cuestión es quién toma las decisiones. Es decir, quién determina cuáles demandas se atienden y cuáles se postergan, quiénes deben ser beneficiados y quiénes no. Las palabras justificadoras que se usan diferencian a los contendientes: para unos hay que dejar de hacer demagogia irresponsable y hacer lo que la realidad exige. Para otros hay que atender prioritariamente a los más necesitados y recortar los privilegios de los más poderosos. De esta última formulación, la de los partidarios del Gobierno, suele decirse que es un simulacro encubridor del apetito de poder. Quienes afirman eso parecen estar en posesión del atributo de la verdad política, como si ésta pudiera existir al margen y por encima de los intereses y también de los afectos y de los mitos. Pronunciada, como lo ha sido en estos días, con una intensidad inusitada –entre otros por los infalibles economistas que elogiaron la convertibilidad hasta el momento mismo de su colapso–, esa monserga de lo objetivo, lo necesario, lo racional y el saber económico se muestra en su desnuda condición de decorado retórico de un proyecto político que aspira al poder. Que aspira a poner nuevamente la política democrática al servicio de lo más concentrado del capital. De lo que se está hablando, finalmente, es del poder político.







sábado, 18 de enero de 2014

ENCHUFADOS O DOMINADOS







Argentina Conectada, promovido desde el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, es un plan nacional quinquenal de telecomunicaciones. Se puede agregar que es el plan más ambicioso en esa materia de toda la región, en un contexto marcado por las revelaciones de Edward Snowden, que dejan en claro el desequilibrio que existe en las comunicaciones globales, sobre todo en Internet.

Entre los objetivos de Argentina Conectada está la construcción de una Red Federal de Fibra óptica de 60.000 km., a lo largo y ancho de todo el país, en un lapso de 5 años y con una inversión total que será de $ 8.000 millones, una forma de garantizar un acceso más homogéneo al interior del país. Esta pata del plan es fundamental. La fibra óptica es el sistema nervioso de la era digital. Por allí circulan los pulsos de luz que codifican los bits usados por los distintos dispositivos, desde la nueva televisión digital, Internet, telefonía IP, video streaming, telefonía celular y más. En el último año y medio se tendieron los primeros 25.000 km. de fibra óptica previstos por el plan, que ya están listos para comenzar a ser “iluminados”, es decir, para transmitir información. En los 20 años anteriores, todos los privados sumados habían instalado más o menos la misma cantidad y sólo en las áreas rentables, es decir, en los grandes centros urbanos, lo que da una idea de la dimensión del plan.

La red es imprescindible para que la accesibilidad sea un derecho universal y una realidad concreta. Es que la fibra óptica permitirá alcanzar el 98 por ciento de los centros urbanos del país, por más pequeños que sean, mientras que para el restante 2 por ciento, sobre todo en zonas rurales, se está brindando otro tipo de acceso, por ejemplo, satelital. No es poco, pero en la era digital todavía es necesario más. En países como Italia, con una novena parte del territorio argentino, hay 80.000 km. tendidos, aproximadamente la misma cantidad que tendrá nuestro país en tres años más si todo sigue como estaba previsto.

La columna vertebral del sistema une Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y San Luis. Desde ella se abre en abanicos para alcanzar a todas las provincias y municipios. Todos estos cables abrevan en un gigantesco data center de Ar-Sat (Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S. A.) construido en Benavídez, provincia de Buenos Aires, desde donde se orquestan todas las patas del proyecto. Esta empresa del Estado, conocida por ser una de las desarrolladoras de los satélites argentinos de telecomunicaciones, es también el corazón técnico de las políticas telecomunicacionales de Argentina.

Los caños dan el acceso pero, ¿para qué y cómo lo queremos?


Una red, muchas capas

Emmanuel Jaffrot es el secretario técnico y académico de Argentina Conectada, además de ingeniero en Electrónica y doctor en Telecomunicaciones de la Escuela Superior de Telecomunicaciones de Francia, país de donde es originario. Es también una de las voces más informadas sobre el plan: “Argentina Conectada es mucho más que poner cables con fibra óptica. Hay una mirada estratégica sobre las comunicaciones y el rol fundamental que tiene para el desarrollo del país”.

Por eso el plan tiene muchas patas. Una de las fundamentales es generar recursos humanos capaces de acompañar un crecimiento en el área de las telecomunicaciones en tiempos digitales. Para eso está trabajando en la creación de la carrera de Ingeniería en telecomunicaciones en varias universidades, como la Unsam, Río Negro, el Instituto Balseiro y otras. Además, se está intentando reconfigurar las carreras de Ingeniería electrónica existentes para que ofrezcan 4 o 5 materias optativas con orientación en nuevas tecnologías telecomunicacionales. También se busca que los nuevos ingenieros, por medio de un convenio con el Ministerio de Educación, tengan conocimientos básicos en aspectos sociales, políticos y jurídicos, es decir, que entiendan que la tecnología no es neutral y que a través de ella también se afecta a la sociedad. “Necesitamos funcionarios capacitados, gente que tome decisiones en la gestión pública, en los municipios, en las provincias, que tengan noción de lo que son las telecomunicaciones. Muchas veces a nivel de funcionario hay un desconocimiento del impacto de las políticas en este sentido”, reconoce Jaffrot.

“La red que estamos instalando tiene 48 pelos de fibra óptica”, continúa. “Con sólo dos de ellos podés poner 80 canales de 100 GB/segundo cada uno.” Para quienes estos números no signifiquen demasiado sirve saber que una computadora hogareña con acceso por ADSL suele recibir (al menos teóricamente, según dice el contrato) unos 3 mega/segundo, es decir, 0,003 GB. ¿Para qué tanta velocidad y caudal de información? ¿Qué se va a transmitir por ahí?

“De todo –responde Jaffrot–. La red de fibra óptica que estamos instalando va a tener muchas capas de uso. En primer lugar va a dar conexión a Internet con buena velocidad y precios más razonables en todo el país. Argentina Conectada no va a ofrecer servicio a individuos, pero les va a dar ancho de banda a distintos proveedores de Internet.” Actualmente, el mismo ancho de banda en Buenos Aires puede costar nueve veces más en Mendoza. Es decir, que una vez alejado de las tres o cuatro principales ciudades del país, el servicio resulta malo y caro por la estructura de la red que se instaló desde la lógica del mercado.

Pero hoy en día no sólo Internet utiliza la fibra óptica para las comunicaciones. Las redes móviles, por ejemplo, las usan para conectar sus antenas con la central. Una buena red, por lo tanto, permitirá mejorar la cobertura en un rubro donde el Estado argentino resulta un jugador importante, porque conservó para sí un 25 por ciento del espectro. Aún no está claro cómo lo gestionará, pero se especula con la posibilidad de que se transforme en un mayorista que permita a pymes o cooperativas ingresar a un mercado que requiere inversiones enormes.

Otra pata no menor del proyecto es controlar directamente las comunicaciones del Estado. Este punto es clave en un contexto internacional en el que el espionaje es cada vez más abierto. “La Argentina tiene mucha información sensible: tenemos YPF, nuestros propios satélites, información agrícola y demás que circula por redes que no controlamos y que les interesa a otros países”, asegura el funcionario, quien reconoce que ha perdido ingenuidad y es consciente de que todo el hardware y software que se usa tiene puertas traseras, y sufre monitoreos permanentes. “Tener cables propios que controlás te permite establecer niveles de seguridad. Podés poner el nivel más bajo para el uso cotidiano de la población, pero aumentarlo a medida que lo hacen las responsabilidades a nivel municipal, provincial, nacional o el mismo Ejecutivo. Tener cables propios, hardware que conozcas o que desarrolles, y software libre, que sepas cómo funciona, te permite mejorar los niveles de seguridad.”

El Estado puede darle múltiples usos al tendido: “El plan es armar una Red Federal de Servicios Gubernamentales con muchas capas: una de educación, una de salud, una de desarrollo social, de tecnología, de lo que se te ocurra. Estamos hablando a nivel municipal, provincial, nacional”. Un ejemplo de usos potenciales es el convenio que firmaron en agosto del año pasado el Incaa (Instituto de Cine y Arte Audiovisual) y Ar-Sat para la digitalización de 150 salas de cine. El convenio incluye la compra de equipos para proyección de 2 y 4K, sonido 7.1 y un software de gestión de salas. Obviamente, el ancho de banda es crucial para transmitir las películas hasta los cines.

Y desde el Ministerio de Planificación, junto con otros organismos del Estado, se están armando distintos programas para brindar servicios y contenidos. Un ejemplo es Bacua, el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentinos: “Es un repositorio con producciones financiadas por el Estado o cedidas a él en forma gratuita. Lo puede usar cualquier canal. La nueva Ley de Servicios Audiovisuales establece una cuota mínima de pantalla argentina del 60 por ciento, y hay canales chicos que no pueden sostener semejante proporción de producción propia. Ellos pueden usar este material”. Este repositorio se vincula a su vez con distintas promociones hechas para producción para la TDA (Televisión Digital Abierta).


A lo previsto y más allá

Estos son unos pocos ejemplos de lo que es posible. “Esta infraestructura va a durar al menos 30 años. Sabemos para qué la queremos ahora, pero una vez que está los usos son imprevisibles.” Emmanuel Jaffrot ilustra con una metáfora: “Pensá que hace 5 años, con un ancho de banda de 512 K uno usaba Internet de una manera, y ahora por ahí tenés 3 mega y aprovechás otras cosas”.

Conectar Igualdad, del Ministerio de Educación y de Anses, es un complemento necesario de Argentina Conectada. Las 3,8 millones de máquinas ya distribuidas entre los estudiantes secundarios de todo el país son fundamentales para el acceso real de los hogares. Conectados a una verdadera red federal, sus usos se mutiplicarán. Todas las herramientas que se proponen desde ese programa apuntan a que los chicos sean productores, no sólo consumidores de servicios.

“Lo clave es instalar que la conectividad es un derecho. Porque entendemos que la comunicación, desde el principio de los tiempos, es una batalla del ser humano. Es importante que cada persona pueda acceder a la misma información. Ese es un factor de desarrollo personal fundamental”, cierra Jaffrot.

Argentina quiere meterse de lleno en el mundo digital, pero tomando todos los resguardos que sea posible. No será fácil porque la brecha tecnológica con los países desarrollados es grande, pero hay herramientas y planes para reducirla. En resumen, el siglo XXII nos encontrará enchufados de manera soberana o dominados.









miércoles, 15 de enero de 2014

NIÑOS X GELMAN


























«... Y es algo verdaderamente admirable en estos Dürftiger Zeite, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderlin preguntándose Wozu Dichter, para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte...»


Discurso completo de Juan Gelman
Premio Cervantes 2007




NIÑOS

un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira
al aire / y ninguno ve
yo tampoco los veo /
yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados
y ve
animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor
yo no veo esos animalitos /
yo veo al niño que ve animalitos
y me pregunto por qué esto pasa hoy
¿pasaría otra cosa ayer? /
¿se sacaría el niño mucha pena
del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre
tiene el alma cerrada y la hunde
en las cenizas que dejará porque ardió
pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí / un
árbol
mira detrás de la ventana al sol
hay sol /
detrás de la ventana hay un árbol en la calle
ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo
del pantalón
está contento y saca la mano del bolsillo
abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve
yo tampoco las veo /
yo sólo veo su palma abierta a la luz
y él / ¿qué ve?
¿ve bueyes que tiran del sol?
yo no sé nada /
no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón
ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico
y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón
yo no veo nada / no sé nada
ni sé en qué día nací /
conozco la fecha pero no el día en que nací
¿o ese día es este día en que muero por enésima vez?
¿es este día en que todos los que han muerto
se vuelven a morir conmigo? / ¿o yo con ellos?
¿en esta luz dulcísima y abierta? /
¿y qué hace el niño con esta luz en su palma?
¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta
luz?
¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin
una luz adentro? /
¿sin un amor con pena adentro?
ahora pasan las cartas que nunca me escribiste
hijo / vos / que tanto nacés de esta luz /
tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada
y nunca sabré nada /
parecen pajaritos que vuelan con su serenidad
astros que tiraste al aire y ninguno ve /
yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro
pensabas en una vida más limpia que ésta
una vida que se podía lavar
tender al sol de tu bondad /
una vida llena de rostros como viajes
¿dónde están esos rostros / esos viajes?
la vida está desnuda como un mar sin orillas
y no puedo volver la vida atrás
llevarla hasta tu cuna
ni llevarla adelante /
yo soy menos real que la mesa donde como
yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana
ahora un niño se le paró al lado /
saca la mano del bolsillo del pantalón
abre su palma a la luz
y piensa que la muerte es la muerte
y no más que eso.











sábado, 11 de enero de 2014

EL PARARRAYOS








Eldo Avila, principal referente en el país en la investigación de descargas eléctricas, explica que los rayos buscan los lugares más altos: un edificio, un árbol o una persona. “También van a elegir el agua, porque es conductora.”


En la Argentina, las tormentas con descargas eléctricas son frecuentes en los veranos. “Todos los veranos tenemos este tipo de tormentas peligrosas. Se puede hacer algo, educar en seguridad, porque la gente tiene que saber un poco más, tener real dimensión de lo peligrosa que puede ser una tormenta así en un lugar abierto, descampado”, señala Eldo Avila, profesor de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, e investigador del Conicet. En diálogo con Página/12, Avila explicó algunos mecanismos de los fenómenos de electricidad atmosférica y señaló los cuidados que cualquiera puede tomar fácilmente ante la eventualidad de tormentas que “entre noviembre y marzo son normales en nuestro país”. Pero advirtió que “la presencia de pararrayos en una playa no garantiza seguridad”.

En el verano, dijo el especialista, “se forman nubes que tienen desarrollo vertical, es decir, una altura mayor que en el invierno”. Eso incide en su peligrosidad, en lo que a actividad eléctrica se refiere: “Cuanto más altas son las nubes, más peligrosas resultan porque pueden desarrollar granizo, precipitaciones intensas, vientos muy fuertes y descargas eléctricas. Todo viene como en un combo”. Son nubes que se forman “con altas temperaturas y con mucho vapor de agua”.

Estas nubes pueden producir dos tipos de descargas eléctricas, advierte Avila. “Una es el relámpago, que es una descarga que ocurre dentro de la nube, entre una región y otra de la nube, que se conectan eléctricamente y se ve esa línea luminosa. El relámpago es una carga eléctrica que se neutraliza pero nunca llega a tierra. No es peligrosa.” Por el contrario, “la descarga peligrosa es cuando se conecta una región de la nube con la superficie de la tierra: el rayo. Baja muchísima carga eléctrica en décimas de segundo”. Avila grafica: “No hay ninguna máquina hecha por el ser humano que pueda transportar la carga eléctrica que transporta un rayo en ese tiempo”. Se trata de una energía que podría alcanzar los 30 mil amperes en un instante, cuando “cualquier artefacto eléctrico doméstico consume, en promedio, un amper”. “El canal de un rayo, que es esa línea que se ve cuando baja la descarga, tiene una temperatura de 5 mil grados centígrados. Donde pega, destruye”, agrega el especialista.

Si la descarga eléctrica de la nube va a liberarse sobre otra nube o en la superficie terrestre, no puede predecirse. “La nube descarga donde le conviene. Pero esa bajada no es continua, sucede como en cámara lenta. Cuando está a 30, 40, 50 metros de la tierra, el rayo detecta lo más puntiagudo de la superficie, porque eso es lo que tiene el potencial eléctrico más alto, y el rayo, que tiene potencial eléctrico alto, también es atraído por eso. En un lugar muy llano, como en la zona de la pampa, un árbol es una punta. En un campo sin árboles, una persona es una punta”. Sin embargo, si lo más alto del terreno se encuentra más distante del lugar donde puede descargar la nube, el rayo caerá sobre algo de menor altura pero más cercano. “Si a punto de tocar superficie, tiene una persona cerca y un pararrayos a 100 metros, va a elegir a la persona.”

Por ello, en las ciudades los pararrayos son eficaces, pero en lugares llanos y despejados como una playa no funcionarían. “La presencia de un pararrayos no garantiza seguridad, por eso llenar la playa de pararrayos no serviría más que para arruinar el lugar.” En las ciudades, es diferente “porque hay edificios y lo más probable es que caiga sobre un edificio, y la persona que está dentro está protegida”.

Las descargas eléctricas de las nubes, además, privilegian caer sobre objetos metálicos, pero no pequeños, como la cajita metálica que puede haber en una carpa de la playa, sino “algo metálico de un volumen importante, como las casillas que hay en Córdoba para esperar los colectivos urbanos”. El rayo también “va a elegir el agua, porque el agua es conductora. Si una persona está en una pileta y un rayo cae cerca, lo va a afectar, lo puede dañar seriamente. No hace falta que el rayo te caiga encima para que te dañe”.

Avila señala que “lo mejor es protegerse dentro de una construcción de mampostería”. Bajo techo, “no hay que estar cerca de las ventanas si las ventanas tienen aberturas metálicas, porque si un rayo descarga en la construcción, esa carga se va a conducir por toda la estructura metálica que tenga la casa, sean cañerías o aberturas metálicas”. En caso de que la tormenta arrecie puertas afuera, en un descampado sin construcciones cercanas, “lo menos malo es un automóvil”. “El auto, si bien es metálico, cuenta con el efecto aislante de las ruedas, que son de goma. Entonces, si hay una persona dentro del auto cuando le pega un rayo, y si esa persona no está tocando la chapa, se puede salvar. La electricidad se desparrama por el metal.”









Rayos: "Puede reducirse el porcentaje de víctimas"

Las tormentas eléctricas constituyen el fenómeno natural que más muertes produce en promedio por año en Argentina, llegando a medio centenar de víctimas. Pero este saldo podría reducirse significativamente utilizando dispositivos "no muy costosos", una especie de "sensores de relámpagos y detectores de nubes con continuidad empleando webcam o cámaras similares", ubicados en las estaciones meteorológicas que monitorean las tormentas en tiempo real.

"Los países desarrollados ya cuentan con detectores que alertan la llegada de relámpagos. Esto debería ser obligatorio en nuestro país. Entonces, con toda esta información y, por supuesto, conectado con Defensa Civil y el Servicio Meteorológico Nacional, se podría tener un dato muy fehaciente sobre la influencia de estos fenómenos en un determinado lugar", asegura el director del Área de Física de la Atmósfera y Radiación Solar del Instituto de Física de Rosario, Rubén Piacentini.

Según el investigador rosarino, los dispositivos equipados con sensores de relámpagos y con cámaras de registro continuo de imágenes permiten seguir las nubes, anticipando la detección de aquellas tormentas que se desarrollan muy rápido y que los radares sólo pueden registrar en intervalos de unos diez minutos. En particular, los sensores de relámpagos no son de carácter obligatorio en lugares de alta concurrencia en Argentina, como sucede en Europa y Estados Unidos.

Una vez implementado este sistema, la tecnología permitirá que la información llegue a las personas directamente, por ejemplo, a través del celular o de los medios de comunicación masivos, en forma de advertencia.

"Lo que nosotros aconsejamos es que en lugares donde hay mucha concentración de gente, como canchas de futbol, piscinas, y en la playa, se pongan sensores de alerta para que la gente pueda resguardarse en aquellos sitios protegidos con pararrayos", recomienda Piacentini.

En el último año se registraron alrededor de 50 muertos en todo el país por la caída de rayos. "Yo creo que se puede reducir este porcentaje cuanto mayor sean los sistemas de protección, porque se trata del fenómeno natural que más muertes produce en promedio por año", asegura el director del Área de Física de la Atmósfera y Radiación Solar del Instituto de Física de Rosario.

Consultado acerca de las medidas preventivas, el investigador aseguró que la mejor protección ante los relámpagos es un automóvil, porque tiene una estructura metálica y en su interior el campo eléctrico es constante, dado que el principal problema es la diferencia de potencial.

"Una persona parada es como si tuviera los dos pies como dos enchufes en la tierra cuando cae un rayo, entonces se genera una diferencia de potencial en el suelo entre un pie y el otro y eso, si está muy cerca de donde se descargó el rayo, le puede ocasionar graves lesiones y hasta la muerte", explica.

Otra recomendación es mantener las piernas juntas con las manos en los oídos para evitar lesiones auditivas, alejarse de las rejas, puertas y ventanas, evitar lugares altos y espacios abiertos, y no utilizar teléfonos fijos, entre otros consejos.






miércoles, 8 de enero de 2014

PAÍS CIENCIA








Convergencia entre ciencia y sociedad para la inclusión. La plataforma País Ciencia busca acercar la investigación científica a los colegios y barrios con el objetivo de despertar la vocación por la ciencia en los jóvenes. El proyecto, asociado al Conicet, es una experiencia de democratización del conocimiento.

DIALOGO CON CLAUDIO FERNANDEZ, DIRECTOR DEL LABORATORIO MAX PLANCK DE ROSARIO...



–Cuénteme ¿a qué se dedica?

–Soy doctor en Química biológica, dirijo el Laboratorio Max Planck de Biología Estructural, Química y Biofísica Molecular de Rosario. Soy director de la primera plataforma tecnológica de diseño y descubrimiento de fármacos en fase preclínica de Latinoamérica. Dirijo también un doctorado internacional organizado entre la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad de Göttingen, en el área de la Biomedicina y Biociencias Moleculares. Göttingen es una ciudad alemana de 120 mil habitantes; su universidad tiene la impresionante cifra de 46 premios Nobel asociados. Allí fui jefe de grupo hasta el año 2005. El último Premio Nobel de Medicina es de la Universidad de Göttingen. Ellos son nuestros socios.

–¿Cuándo volvió usted al país?

–En 2004 y 2005, junto a otros argentinos, lideramos una línea de trabajo que dio lugar a significativos avances en el área de enfermedades neurodegenerativas, en particular la vinculada con el mal de Parkinson. Mi trabajo científico fue repatriado en el año 2006, a través de la adquisición del primer espectrómetro de resonancia magnética nuclear de alto campo para nuestro sistema científico, que fue el segundo equipo en su tipo en ser instalado en la región.

–Y además está trabajando en un plan de comunicación de la ciencia del Conicet.

–Estamos avanzando con un proyecto para la creación de una plataforma orientada a la socialización de la ciencia llamada País Ciencia. Su objetivo es generar igualdad de oportunidades y despertar vocaciones científicas. Es un proyecto que, asociado al Conicet y otros organismos nacionales, proyectará a nivel nacional una experiencia de comunicación pública de la ciencia y democratización del conocimiento nacida en el municipio santafesino de Granadero Baigorria, donde funciona el Centro de Estímulo al Desarrollo del Conocimiento (Cedec), que es el modelo. Los otros actores involucrados son la Universidad Nacional de Rosario, la Subsecretaría de Gestión de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación y el Ministerio de Planificación Federal de la Nación.

–¿Qué tiene pensado hacer? La inclusión de la ciencia tiene muchas corrientes... y hay cosas con las que nadie sabe qué hacer, por ejemplo: la matemática.

–Vamos a coordinar acciones entre escuelas, universidades, organismos de ciencia y tecnología, y el conjunto de la sociedad. Será una herramienta educativa, inclusiva, que se ocupará de promover la socialización del conocimiento, así como de fomentar la creación de una red de centros o nodos territoriales. Queremos generar instancias de reflexión en torno del conocimiento científico situado en su contexto territorial. Hasta ahora muchas de las acciones de comunicación pública de la ciencia se han generado en el marco de pensar la relación “ciencia y sociedad” bajo los parámetros de la hipótesis del déficit cognitivo. Mi postura es tratar de desmitificar el rol del científico y pensar el conocimiento como un bien social.

–Entiendo. Yo trato de hacer las entrevistas acá en un café para sacar al científico del laboratorio, porque el científico muchas veces cuando habla lo hace para sus colegas, entonces acá no tiene el código del laboratorio. La ciencia no es sólo ciencia, la ciencia es filosofía y es historia de la ciencia. Hay que saber de dónde venimos...

–Eso queremos con este programa, que los investigadores y comunicadores de la ciencia expliquen a la sociedad de manera amena. Comparto, es necesario poner en valor todo lo que se hace desde el año 2003 en ciencia y tecnología en nuestro país. La política de Estado de ciencia y tecnología es concreta y tiene un correlato social. Es necesario que se la valore porque no alcanza con que la defendamos los científicos desde el laboratorio. Se va a defender en tanto y en cuanto la gente sepa respecto del valor del conocimiento científico, sus impactos y beneficios. Para eso es fundamental comunicar, concientizar y ampliar la cultura científica de la gente.

–Yo dirigí ocho años el Planetario de la ciudad de Buenos Aires. Nuestra postura era: la ciencia es propiedad de todos. Pero cuando decíamos todos, decíamos todos. Por eso hicimos un planetario para ciegos, para sordos, hicimos cafés científicos, fuimos a las villas. La idea era: como es de todos, es también para los que no pueden venir.

–Ahí está la clave, en que nosotros como investigadores nos acerquemos. Esa es la génesis del proyecto. Queremos conversar sobre ciencia en todos los barrios y localidades. Ahí uno como investigador científico toma conciencia de la realidad. En la villa, al chico no le importa que le expliques el principio de Bernoulli. Quieren saber, por ejemplo, cómo se hacen las plantas de potabilización de agua. Allí se toma conciencia de para quién estás trabajando, porque la ciencia y la tecnología no se agota en una proteína en un tubo de ensayo. Sólo se realiza cuando es orientada a un fin colectivo y es apropiada por la gente.

–Entiendo. También es mucho lo que se consigue cuando se les muestra un telescopio, una bacteria con un microscopio...

–Nosotros escuchamos lo que nos piden los chicos y los docentes en las escuelas de las villas. Ellos quieren aprehender un conocimiento que impacte en su calidad de vida. Sin dudas representa una superación de la comunicación de la ciencia como colección de anécdotas o datos curiosos. Estamos pensando en proyectos que enseñan a desarrollar, por ejemplo, una planta potabilizadora de agua, o cómo hacer que la basura, que contiene un alto porcentaje de materia orgánica, pueda generar biogás o biocombustible. Una parte del programa que estamos desarrollando consiste en generar fondos semilla, lo necesario para que esa escuela pueda concretar un proyecto con investigadores del Conicet.

–¿Cuál estima que será el efecto de este plan?

–Son múltiples, el chico de la villa va a tener una vivencia transformadora vinculada al conocimiento científico. Va a conocer que existen instituciones de ciencia y tecnología, conformadas por personas que trabajan de científicos. Y a los investigadores los invitamos a salir de su territorio habitual porque el laburo lo tienen que hacer en la villa.

–¿Y usted qué les dice?

–Los invito a participar y que dejen atrás sus prejuicios. Les digo que hay que desacralizar la ciencia y hacer entender que la ciencia no es para genios. De nada sirve pasar seis meses dando conferencias en el exterior, si acá la gente no entiende el quehacer científico tecnológico. Para que la sociedad se interese, se informe, pregunte, entienda y valore, hay que educar incluso a los investigadores. Hay que invitarlos a salir del laboratorio, porque mayoritariamente salen formados en su disciplina y tienen cierta lejanía con la sociedad. El desafío es, como ha dicho la propia presidenta de la Nación, que en las universidades nacionales la matrícula sea en un gran porcentaje de hijos de trabajadores, y que se reciban. Para eso hay que generar una escuela de científicos con compromiso social.

–¿Ya tienen armado el programa de acciones?

–Sí, el programa, además del componente de comunicación pública de la ciencia, tiene otro que son las pasantías científicas para que los estudiantes vengan a nuestros laboratorios de investigación científica u otros organismos públicos a hacer actividades, porque el problema que estamos teniendo es que, independientemente del estrato social, los jóvenes están desinformados y se pierden vocaciones. Nosotros perdemos muchas vocaciones en el último y anteúltimo año de la secundaria, porque los chicos no saben para dónde seguir. El programa pretende vehiculizar esas vocaciones. Hay que ir al encuentro de estos estudiantes, yo creo que eso es parte del rol del científico.

–¿Qué más piensan hacer?

–Vamos a brindar cursos de capacitación para los docentes de escuelas secundarias, vamos a dar capacitación a investigadores para enseñarles a hacer comunicación pública de la ciencia. Vamos a generar contenido audiovisual, vamos a tener una plataforma web con módulos virtuales, con contenidos para que puedan ser utilizados en las escuelas por los chicos directamente, y vamos a tener un laboratorio móvil para poder llegar a los lugares más lejanos. Es un proyecto que ataca el problema de la brecha entre ciencia y sociedad en forma integral, y que además tiene actores que tienen que ver con la generación de política científica, generación de política educativa y el territorio. Tenemos muchas expectativas de poder replicar a nivel federal el éxito que este proyecto ha tenido en Santa Fe y Buenos Aires.











domingo, 29 de diciembre de 2013

¿ NO VISTE «BETO»?






En 2014 llega “Beto”, una animación argentina protagonizada por un niño con Síndrome de Down.

“A partir del nacimiento de mi hijo empecé a tener un oído y una percepción especial respecto de qué pasaba en mi entorno en el tema discapacidad. Cuando se enteraban, algunos me decían `¡qué bueno, te felicito!` y otros `¡cuánto lo lamento!`. Y en ambos casos yo decía `¿por qué?`”, contó Ana Clara Tortone.

“Estas cosas me llamaron la atención y quería compartirlas con la gente, porque de afuera pareciera que es algo trágico y resulta que no pasa nada”, agregó.

El principal aliado para esta tarea lo halló en Dante Sorgentini, su sobrino director de cine.

“Yo hace tiempo que estoy haciendo animación y cuando terminé mi último trabajo me dieron ganas de empezar a dirigir”, contó Sorgentini.

Y el proyecto “Beto” fue la puerta para la realización de ese sueño, apuntó.

“Empezamos a tomar nota de anécdotas, a leer sobre el tema, a discutir ideas. Ella venía, me contaba una situación y yo empezaba a fantasear con las cosas que se podían exagerar a nivel cómico o cómo contar una mini historia con eso”, dijo Dante, cuyo padrastro, el actor Roly Serrano, es la voz del papá de Beto.

Y si los cuatro primeros capítulos ya casi están listos es gracias al subsidio que les dio el INCAA por haber ganado la edición 2012 del concurso “Series de Animaciones Federales con Orientación Temática”.

“La serie va al Bacua, que es el centro de contenidos, donde la tendrán disponible desde abril. Y ahí después deciden si va a Paka Paka, Encuentro o en las previas del cine”, explicó Dante.

Cada episodio de Beto -caracterizado con los ojos rasgados característicos y la protrusión de la lengua- girará en torno a alguna situación conflictiva experimentada por un chico y sus padres en su búsqueda de una integración plena.

Así, uno de los capítulos, denominado “El Regalo”, remite a lo que les ocurrió a Augusto y sus padres una vez que el nene concurrió al cumpleaños de un amiguito.

“Ella se puso nerviosa, vio que yo me despedía y lo dejaba y me dice `¿cómo?, ¡¿te vas?! ¡Yo no voy a poder!`. El capítulo plantea esto de “¡uy! ¿qué hago?” y la respuesta es `¡fluir!`. Él es un chico autónomo, se queda solo en los cumpleaños, pero hace falta tranquilizar, poner palabras, `normalizar` la situación pero la gente necesita que les des certezas”, contó.

“Lo que queremos mostrar es ese instante de tensión, que es como un salto al vacío. Uno tiene dos caminos: o te sentís que te están dejando afuera o lo ves como una oportunidad para incluir", dijo.

Un capítulo no grabado aún evocará lo ocurrido en una guardia de hospital, con una médica no dispuesta a aceptar que un niño con Síndrome de Down no necesita estar en una caja de cristal.

“Augusto tiene cuatro puntos en la ceja por andar en skate. Cuando llegué al hospital la cirujana lo miraba y me miraba, lo miraba y me miraba. Yo me empecé a reír y le dije `decime la verdad, es la primera ceja rota de un chico con Síndrome de Down que cosés`. Y era así porque los llevan de la mano, no les dejan hacer nada. Augusto anda en skate, tiene la cabeza llena de chichones, sí, pero le encanta”, contó.

Dado sus objetivos, la serie está pensada tanto para niños como para adultos.

“La idea es que lo vea la familia, que los chicos se enganchen con la imagen, con el personaje, pero que además lo vean los padres, porque la idea es incluir”, explicó Dante.

“Obviamente también queremos que funcione como un disparador para hablar de estos temas, por eso vamos un poco al límite mostrando gente que se pone incómoda. No hay discusión, hay una manera cómica de contarlo, pero se lo muestra”, agregó Ana.

Además del concurso del INCAA, los creadores de Beto ganaron también la primera edición del concurso "Desarrollo de Proyectos de Cultura Digital 2013" que realiza el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, del que participaron con la aplicación “BetoApp”.

También con la técnica de stop motion y protagonizado por Beto, el programa tiene por objetivo la estimulación cognitiva de chicos con Síndrome de Down o con problemas de aprendizaje.

“Nosotros tenemos pensado Beto como algo transmedia, la idea es que Beto se instale en el imaginario, que cuando haya algo que explicar sobre el SDD, alguien diga “¿No viste Beto?”, que sea un referente”, concluyó Ana.





lunes, 16 de diciembre de 2013

PROHIBIDO NO LEER (30 AÑOS DE DEMOCRACIA)








–Mamá, ¿cuál era tu libro favorito cuando eras como yo?

–Uno que estaba prohibido y que mi mamá sacó de la biblioteca.

–¿Por qué?

La última pregunta de Mateo quedó dando vueltas en la cabeza de Ariadna Arizabalo. Cuando se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, tenía nueve años, la edad que hoy tiene su hijo. A partir de ese breve diálogo surgió el tema que Ariadna convertiría en un documental. Ya tenía la historia que quería contar.

«Prohibido NO leer» es el corto de 26 minutos que ganó el concurso "30 Años de Democracia", convocado por la Secretaría de Cultura de la Nación –a través del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePIA)– y la Televisión Pública, que lo estrenó la semana pasada. "Tiene dos líneas: por un lado, se narra la historia de vida de Paulino Guarido, un maestro de primer grado, y por el otro, la de los libros infantiles prohibidos por la última dictadura cívico-militar", resume Ariadna.

Su libro favorito, aquel que su madre le había negado presa del terror de aquellos años, era Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann. Son quince cuentos escritos en 1975 que hablan de la libertad, la amistad, la solidaridad, la justicia, y que por eso fueron censurados por la dictadura genocida. Su autora pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Mucho tiempo después, en 2003, el libro fue reeditado en el marco del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación. Pero esa es otra historia.

Ariadna cuenta la de Paulino, "un maestro que en un período oscuro de nuestra historia y con sólo 20 años, puso en riesgo su vida, porque no quiso privar a sus alumnos de la fantasía, la belleza y la imaginación de esos cuentos. Quizá porque esos libros eran una de las pocas alegrías a las que podía acceder en esos tiempos un pibe humilde de una escuela humilde de Laferrere." En su infancia, Paulino era fanático de dos autoras, y en especial de tres cuentos: Un elefante ocupa mucho espacio, de Bornemann, La planta de Bartolo y La torre de cubos, de Laura Devetach, otra escritora perseguida por el Proceso.

"Esos cuentos estaban prohibidos. Entonces, como otros maestros, Paulino les cambió el nombre y empezó una pequeña resistencia." Hasta que lo chupan el 19 de julio de 1978. Estuvo once días en el centro clandestino de detención El Vesubio, después lo liberaron, "según dice él, para desparramar el terror en la sociedad".

Para contar la historia de Paulino, Ariadna buscó el testimonio de Laura Devetach, que le dedicaba una reedición de La torre de cubos, de 1984, "a todos los maestros que a pesar de la prohibición, siguieron rodando este libro". El nexo entre ambos, idea original del documental, se extendió. "Me enteré que había un grupo de alumnos de Paulino que lo tenía muy presente", cuenta Ariadna. Así llegó a Luján Di Pasca, hoy maestra de primer grado de la Escuela Número 22 de Isidro Casanova, y que a la hora de premiar a sus alumnos, en vez de ponerles una carita feliz, les pone un Paulinito. "Así cerramos ese triángulo Paulino-Laura-Luján, y organizamos un encuentro que se ve en el film".

Ariadna se pregunta "dónde están las semillas o los cimientos para construir una sociedad mejor", y se contesta: "En los maestros, en el almacenero que te fía porque no llegás con las monedas, en lo más básico de la sociedad, en sus valores: la solidaridad y el pensar en el otro. Esos valores se han bastardeado mucho y el individualismo se coló en todos lados. Hay que reconstruirlos. Para esto necesitamos maestros como Paulino, para preparar a los chicos para que sobrevivan a este mundo. Para que no los pasen por arriba. Paulino estudió para ser maestro no por vocación sino por convicción, porque cree en la educación como una herramienta de cambio."

La documentalista destaca la importancia de que esos libros, antes prohibidos, hoy sean accesibles para todos. Un grupo de entusiastas, reunidos en la Asociación Civil La Grieta y la Biblioteca Popular La Chicharra, organizó una muestra itinerante para la que consiguieron las ediciones originales de los libros prohibidos. "Que esta clase de literatura llegue a pibes humildes, es mérito del Estado, de esta década ganada sobre todo en este aspecto, el cultural", reflexiona Ariadna.

Lleno de emoción, sorprendido de ser el protagonista de esta historia, aparece Paulino, se reencuentra con Ariadna en los pasillos de la TV Pública, para el estreno, y asegura: “Tenemos que valorar mucho estos tiempos que son complejos pero hermosos para vivirlos. Los avasallamientos que pasamos como sociedad, están muy presentes aún, son muy recientes. Pero es maravilloso no tener prohibiciones para contar estos cuentos hermosos. Tenemos la obligación de que ningún chico se vea privado de ellos." En el epílogo del documental, se lo ve rodeado de chicos, en La Matanza. También están sus antiguos alumnos. Y Paulino lee, les lee La planta de Bartolo. En libertad.

La resistencia de Paulino

"Esos cuentos estaban prohibidos. Entonces, como otros maestros, Paulino les cambió el nombre y empezó una pequeña resistencia", explica Ariadna Arizabalo.













El miércoles 11 de diciembre a las 20.30, se emitió por la TV Pública "Prohibido no leer", uno de los trabajos ganadores del Concurso Federal de Documentales para Televisión "30 Años de Democracia" —organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, a través del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePIA) y Radio y Televisión Argentina (RTA), a través de la Televisión Pública—.

Bajo la dirección de Nicolás Carreras y la producción de Hernán Belón –de la casa productora Ariadna Arizabalo–, el documental relata la historia de aquellos libros infantiles prohibidos por la dictadura que, a pesar de haber sido censurados, resistieron. Gracias al compromiso y la valentía de muchos maestros, autores y editores, 30 años después, siguen luchando por los mismos ideales, ocupando un lugar de privilegio en la literatura argentina y, sobre todo, en las mesitas de luz de una nueva generación de chicos lectores.

El concurso de documentales se realizó con motivo del cumplimiento del trigésimo aniversario de la recuperación de la democracia en la Argentina. Por ello, se invitó a participar a productores audiovisuales de todo el país a presentar proyectos sobre acontecimientos de estos treinta años que consideraran relevantes tanto a nivel nacional como regional o local.

Sobre un total de 170 proyectos recibidos de 16 provincias, fueron elegidos 10 ganadores, cuyos productores recibieron el financiamiento total para su realización.

El jurado, encabezado por el historiador Felipe Pigna y conformado por los realizadores Hernán Khourian, Pablo Alejandro Faro, Gustavo Fontán y la productora Patricia Susana Landau, tuvo a su cargo la selección de estas diez historias que narran hechos cruciales, algunos poco difundidos, otros directamente olvidados, de las últimas décadas de la historia argentina.




domingo, 15 de diciembre de 2013

EL VIERNES QUE LLOVIÓ UN CIRCO





El escritor Fabián Sevilla ganó el 12° Concurso El Barco de Vapor, con la novela «El viernes que llovió un circo».

El jurado, constituido por Alicia Origgi, especialista en literatura infantil y juvenil; María Florencia Gattari, escritora, y Cecilia Repetti, gerenta de Literatura infantil y juvenil de SM en la Argentina, eligió la obra por encontrar:

1) Una historia original, atractiva y dinámica en cuanto al tratamiento del lenguaje y del humor disparatado

2) Una muy buena estructura narrativa, armada sobre la base de capítulos breves que, pautados desde sus títulos con precisión, se suceden cada cinco minutos

3) Una tensión narrativa entre la voz del narrador, que representa al conjunto de los habitantes del pueblo, y la voz singular de Valentina, cuya lógica imperturbable hace avanzar la acción hacia un desenlace coral, solidario con los artistas y animales del circo

4) Un uso solvente de los recursos de estilo (estructura de reiteraciones, juegos de palabras, chistes, trabalenguas, onomatopeyas, rimas) con una particular atención puesta en la musicalidad del lenguaje

5) si bien la obra será publicada en la Serie Azul de la colección El Barco de Vapor, dirigida especialmente a niños de entre 7 y 9 años, sin duda será disfrutada por lectores de todas las edades.

El premio El Barco de Vapor es uno de los proyectos de beneficio social llevados a cabo por la Fundación SM, y es el único concurso de literatura infantil y juvenil que, además de entregar una importante suma de dinero al autor, publica la obra ganadora dentro de una colección consagrada.

Desde el año 2005, este premio ha sido declarado de interés cultural y auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, en tanto ha “trascendido por su contribución a la producción literaria y el estímulo y reconocimiento a los autores” (resolución S.C. Nº 3729).

Un adelanto de la novela que podremos disfrutar en poco tiempo más:

Desde el cielo encapotado de un pueblo remoto, un viernes llueve un circo completo: magos, acróbatas, payasos, elefantes… y hasta una orquesta. Este hecho inaudito genera gran conmoción: algunos se admiran de los sucesos, otros se asustan y se van, mientras que Valentina se hace preguntas sobre lo que ve (“¿No es una pena meterse bajo techo cuando llueven payasos?”). Hasta que aparece el dueño del circo, que no solo demuestra el abuso hacia sus artistas sino que quiere cobrar entrada para que el público presencie lo que todos ya han disfrutado al aire libre. Valentina lidera el enfrentamiento del pueblo contra el dueño del circo; así, los artistas encuentran refugio en los lugares más insólitos, como bolsillos, paquetes de galletas, monederos, pastilleros, cajitas de fósforos o la cartera de la bibliotecaria. Finalmente, la unión de todos logra que un circo sin dueño y sin carpa quede instalado en la plaza principal...












miércoles, 11 de diciembre de 2013

VIVA LA DEMOCRACIA








Es imposible no escribir obviedades frente a las imágenes de saqueo de los últimos días. Es difícil soportar con estoicismo la enunciación de todos los prejuicios sociales y raciales habidos y por haber sobre la estigmatización de los pobres. Nadie, excepto aquellos adictos a las tropelías discursivas de los esquizoprofetas como Jorge Lanata o Elisa Carrió, puede creer en la espontaneidad y la desesperación de aquellos que protagonizaron los saqueos en los últimos días.

Sin embargo, abundaron los ejemplos que sirven continuar con la lógica de "asado con parqué": en una farmacia se llevaron todos los anteojos de sol pero dejaron las leches en polvo y las leches maternas; desvalijaron una ferretería para comer bulones, se robaban los plasmas y las computadoras; y la lista continúa.

Lo peor es que muchos de esos discursos son ciertos. No hubo mayorías famélicas como en 1989 o 2001. Hubo, sí, brigadas saqueadoras con acompañamiento del lumpenaje estructural dispuesto a cualquier cosa. Con cinismo alguien podría decir que cambiaron las demandas históricas de los saqueadores: antes iban por comida, ahora por los artefactos para el hogar. Bueno, después de todo, algo similar le ocurrió a la clase media, que hace una década reclamaba trabajo y, hoy, poder ahorrar en dólares. No es poca cosa el cambio.

Pero si hay algo que los saqueos ponen otra vez en discusión es el rol del Estado. Allí, donde un gobernador se va de viaje, y el aparato represivo legal se rebela, muchos argentinos muestran su peor cara. Cuando el Estado desaparece, emerge el saqueo.

Como en los años 90 ocurrió con la clase dirigente y las empresas públicas, por ejemplo. Como se registró en Córdoba con la malísima gestión de José Manuel de la Sota y las deficiencias en su negociación con la fuerza policial que, evidentemente, se le fue de las manos. No es para menos. La cordobesa es una de las pocas fuerzas de seguridad que se mantiene intacta desde la dictadura militar y no ha sido sometida siquiera a intentos de purgas como sí ocurrió con la Bonaerense –lo que no significa que la Bonaerense sea ejemplo de nada, claro–.

Una policía con todos los vicios heredados del dominio de Luciano Benjamín Menéndez, una clase política que tejió fuertes vínculos políticos y una red de negocios sucios con ella, y una integración social regresiva con bolsones de extrema pobreza en una de las provincias más ricas del país conforman buenas razones para comprender lo que ocurre en esa región por estos días.

El otro factor es temporal: diciembre es temporada de saqueos. O al menos es así desde los últimos 15 años. Hacia fin de año se producen las manifestaciones de sectores predemocráticos que intentan jaquear al sistema político utilizando mano de obra que forma parte de la infraestructura de la pobreza que el Estado todavía no ha podido integrar definitivamente. Por eso la irradiación del conflicto a las fuerzas de seguridad de Neuquén, de Santa fe y de otras provincias.

Hablando de saqueos, casualmente, a los principales medios se les pasó por alto cotidianamente el accionar verdaderamente mafioso de los empresarios agropecuarios que no liquidan dólares de exportaciones acumulando granos en silo bolsas presionando sobre la necesidad de divisas del Estado.

Es que a veces, mientras las cámaras de televisión enfocan a los "negritos" con plasmas en las manos se olvidan de enfocar a los millonarios sojeros que aprietan a todos los argentinos especulando con el tipo de cambio para ganar muchísimo más dinero con el mismo esfuerzo y a costa de la devaluación del salario de millones de argentinos. ¡Ah, qué buenos tiempos los de la Junta Nacional de Granos cuando el Estado tenía herramientas para poner en jaque a los especuladores de la Sociedad Rural y la Carbap! Y es obvio: a más Estado menos saqueo.

De más está decir que a falta de fuerzas armadas que puedan jaquear las democracias latinoamericanas, son las policías, a través de reclamos salariales aparentemente justos, las que desestabilizan –no exagero con supuestos golpes de Estado– a los gobiernos democráticos.

Porque no se trata de derrocamientos directos, se trata de desgaste, de esmerilamientos, de intentos de legitimación de un gobierno para marcarle paso, cercarle las salidas. No es lo mismo ganar seis pesos por dólares que ocho. Sobre todo en un total de 8000 millones dólares por ejemplo. Todo eso, claro, a costa del bolsillo de millones de argentinos.

Pero es cierto que no son tiempos para este tipo de reclamos. Volvamos al clima conciliador que nos envuelve y nos convoca para llevar adelante una etapa nueva dentro del proceso político que se inició en 2003.

Aun a riesgo de que más de uno de nosotros podamos sentirnos como granaderos después de la batalla de Ayacucho, habrá que reconocer que este nuevo estado de situación será un poco menos romántico que la épica a la cual convocó el kirchnerismo en los últimos cinco años. Por esa razón algunos de esos veteranos granaderos se verán invitados a dar un paso al costado para que otros puedan reconstruir y hacer comprender los nuevos tiempos políticos.

Pero seguramente, este nuevo momento en el proceso histórico convoque a otras épicas un poco menos rimbombantes pero no por eso menos heroicas: defender los ahorros del Estado, la acumulación de divisas, la edificación de la infraestructura necesaria para el desarrollo industrial, la búsqueda de inversiones extranjeras, la construcción de puentes y caminos.

Claro que muchos granaderos se sentirán más ensoñados con las cargas de caballería de Riobamba o de Chacabuco que con la construcción de puentes; pero es posible sea en los tiempos de moderación donde se constituya hegemonía, convocando a sectores más amplios. Total, la política es dinámica y no es posible estar todo el tiempo sable en mano.

Esta semana se cumplirá 30 años de democracia. No es poca cosa para una sociedad como la argentina. Y siempre hay dicotomías para entretenerse. Por ejemplo se me ocurre una: los que trabajan contra los que saquean y especulan, por ejemplo. Aunque pensándolo bien, esa haya sido la antinomia más importante de los últimos 200 años en nuestro país. Y esa pelea no tiene descanso ni cuartel, aunque disimulemos un poco unos y otros.

Por lo demás, feliz día de la democracia para todos y todas.
















domingo, 1 de diciembre de 2013

NO + VIH / SIDA





Hoy, 1 de diciembre, se conmemora el Día Mundial de la lucha contra el Sida, un virus que causó la muerte de más de 75 millones de personas en el mundo y afecta a más de 33 millones.

En Argentina, cada año contraen VIH más de 5.000 personas. El 30 por ciento de ellos lo sabrán de forma tardía. Es decir, cuando su sistema de defensas ya esté debilitado y permita la aparición de alguna enfermedad oportunista. También cada año mueren aproximadamente 1.500 personas por enfermedades vinculadas al sida en nuestro país, a pesar de que el tratamiento es provisto de forma gratuita por el Estado, las obras sociales o las prepagas. De las 110 mil personas que, se estima, viven con VIH en Argentina, la mitad de ellos desconoce su situación.

«Desde Fundación Huésped trabajamos para que el testeo de VIH sea más accesible, para que la prevención del VIH llegue a todos, para que los tratamientos sean más sencillos y menos tóxicos, para que los derechos de las personas con VIH sean garantizados, para que la epidemia del VIH llegue a su fin...»














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