Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

8N: YO NO VOY








Este jueves 8 de noviembre habrá cacerolazos opositores en las principales ciudades del país para protestar contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque se proclamen “espontáneos” y “apolíticos”, lo cierto es que se están organizando desde hace casi dos meses y cuentan con el apoyo de varios dirigentes políticos.

Así como muchos ciudadanos asistirán al Obelisco y a otros puntos de encuentro, hay muchos otros que no irán. Y decidieron alzar la voz y explicar sus razones en Facebook, la red social más usada por los argentinos. Así es como desde el pasado 8 de octubre, Jorge Schussheim –músico y ex publicista- y Juan Carlos Romero López –especialista en marketing online- crearon, junto a Ivy Cángaro, el grupo “8N Yo No Voy”, que ya cuenta con más de 32.000 adherentes.

“La mayoría de los que estamos en el grupo somos K, muchos de nosotros K críticos, pero también hay radicales y socialistas. Todos defendemos la estabilidad, la gobernabilidad. No hay un solo mensaje de odio cuando vos entrás en las páginas de la marcha y es una obscenidad tras otra. Se nos ha acusado de que queremos frenar la marcha. Nosotros no
queremos frenar la marcha: es simplemente mostrar que hay una gran cantidad de ciudadanos que no vamos a ir este jueves a las plazas, y que todos somos minorías”, planteó Schussheim en una entrevista con INFOnews.


¿Por qué no asistirán a los cacerolazos de este jueves?

Juan Carlos Romero López: Tenemos derecho a decir: a esa marcha no vamos. No vamos a una marcha en la que hay esvásticas, no vamos a una marcha en la que hay violencia. No voy a marcha en la que esté Cecilia Pando, no voy a una marcha en la que esté una apologista de la dictadura. Va a estar el 8 y no creo que la echen de la marcha.

Jorge Schussheim: La diferencia es que nosotros creemos en la política, y los que se juntan el 8 no creen en la política como hecho participativo, como método de convivencia y debate. No solamente les falta un referente sino que hasta pidieron que no vayan políticos a la plaza, porque tienen miedo de quedar pegados a ellos.


¿Cómo surgió la idea de lanzar el grupo en Facebook, que ya tiene más de 32.000 adherentes?

JS: El pasado 3 de octubre, cinco días antes del lanzamiento, nos encontramos y coincidimos todos en que los gobiernos de Néstor y Cristina no han sabido comunicar. Todos nosotros escribimos, sabemos de Internet, de publicidad, de imagen y nuestro trabajo será básicamente ese u otras cosas que se nos vayan ocurriendo. Porque como no tenemos jefes ni órdenes, tenemos la libertad de pensar sin pedirle permiso a nadie. Además, como no pertenecemos a ningún partido no tenemos obligación de responder a un grupo.

JCRL: Lo que rescató la gente es que nos dijo: Encontré un lugar donde puedo decir lo que quiero.

JS: Muchos militantes nos decían: “Están favoreciendo el cacerolazo. Al correr del tiempo, nos dimos cuenta de que teníamos razón en lo siguiente: si estuviéramos favoreciendo el cacerolazo, Clarín nos estaría dando toneladas de espacio. Y nos ninguneó.



Acusación y desmentida

La diputada Patricia Bullrich presentó un pedido de informes en el que los acusa de recibir dinero del gobierno.

JCRL: Acá no hubo un centavo de nadie. No pertenecemos a ningún partido. Lo que hizo Patricia Bullrich fue un manotazo desesperado y un acto de irresponsabilidad. Queremos que nos cite a debatir cara a cara para mostrarle que lo que dice es falso.

JS: El partido de ella no existe, son cuatro personas. Yo pronostico que antes del 7D se incorpora al PRO con el sellito de Unión Por Todos.





sábado, 27 de octubre de 2012

NÉSTOR













“Él se atrevió a recorrer caminos que nadie antes se había animado a transitar y que parecían alejarse de las concurridas avenidas centrales que recomendaban los poderosos del mundo global”.

“La presidencia de Néstor Kirchner debe ser recordada siempre porque ocupa un lugar destacado en la historia de nuestro país y sus decisiones marcan nuestro futuro político. En rigor, estas estrategias fueron lo que más ruido hizo, y los enemigos de aquel gobierno lo son porque vieron lesionados sus intereses de orden político y económico”.

“Marcó la línea en la que el Estado empieza a intervenir y comienza a jugar un papel poderosísimo en la toma de decisiones”.

“Me gustaría recordar los cambios políticos que ha logrado Kirchner durante su gestión. Haber puesto el acento de la política sobre el papel del Estado, en el aumento del consumo interno, el manejo del comercio exterior, y por impulsar un acercamiento en materia de políticas exteriores al bloque sudamericano. Si uno mira todas estas estrategias se da cuenta que resultan ser parecidas a las tomadas durante la primera presidencia de Perón, en 1945”.

“En la historia argentina hubo dos gobiernos que pueden ser destacados: el de Juan Domingo Perón y el de Néstor Kirchner. El último con un agregado de justicia y de Derechos Humanos que supo diferenciarlo de todos los que lo antecedieron”.




martes, 16 de octubre de 2012

INFANCIA CLANDESTINA en tiempos del 7/D








Hay que ir a ver la película de Benjamín Ávila. Después hay que llorar hasta que no queden lágrimas. Después gritar con toda la voz y el alma: “Vivan los compañeros”.

Después hay que recordar y recordarse de dónde venimos todos. Los de un lado y los del otro.

Infancia clandestina es como Naranjo en flor. Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y, al fin, andar sin pensamientos.

Los dolores de entonces, abonaron estos tiempos de ahora.

No tenerlo en claro, es volver al país que niega el pensamiento, la diversidad y la hora de los pueblos.
No verlo así, es hacer un culto al olvido y a la desmemoria, que es peor que el olvido.

En ese digno film está una buena parte de esta generación de sobrevida, de sobremuerte, de sobrenada, que recuperó su identidad el día que un presidente llamado Néstor Kirchner dijo en su acto de bautismo que él era parte de esa generación diezmada y que éramos hijos y nietos de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Qué me van a hablar de amor.

El 7/D está en pleno desarrollo, como diría un maravilloso programa de Telesur.

No es casual que en este país del 7/D se remuevan todas las capas geológicas de nuestra conciencia nacional y que una película argentina conmueva a decenas de miles de hombres y mujeres que la van a ver.

Es que en tiempos del 7/D, se agitan todos los fantasmas para que no se consume el sueño eterno de la democracia que es recuperar la palabra y la pluralidad de voces.

El enemigo de la República, de la cosa pública, de la cosa de todos y de todas, bloquea la designación de jueces constitucionales en el Consejo de la Magistratura y en simultáneo mueve otras fichas en una corporación que le es amiga y familiar, la corporación judicial y designa jueces de mentirita llamados técnicamente “jueces subrogantes”.

La trampa está tendida por el Grupo Clarín. Ya no hay golpes cuarteleros. Ni falta que les hace. Ahora hay golpes de comité y buffet de abogados bien remunerados. Te cantan truco con un siete de copa.
De nada vale para ellos que haya una Ley votada por amplia mayoría en el Parlamento. De nada valen las cientos de organizaciones que a lo largo y ancho del país se hayan movilizado para elaborarla a cuatro y doscientos manos.

De nada vale que una Presidenta elegida por el voto popular la haya promulgado en menos que canta un gallo para compensar en tiempo perentorio lo que de valor tenía y tiene esa Ley en contenido histórico y cultural.

De nada vale que la Corte Suprema haya dicho Basta y le pusiera un tope para el 7 de diciembre de este año.

De nada valen las formas que hacen a una República como la nuestra.

Para ellos sólo vale el dinero y el poder de dictaminar con fajos de tapas y editoriales mal escritas, lo que se les venga en ganas dictaminar. El poder es eso. El poder es Clarín y sus miles de tentáculos.
Amanece por el diario en papel, sigue por TN y Twitter con una o dos de sus estrellas, continúa por la radio bien llamada “Mitre” y culminan a toda orquesta con ex sindicalistas combativos, con tigres de papel picado, con antiguos y nuevos derechosos y con los eternos culposos que se suman al tropel. Total, un minuto de fama bien vale tirar la honra a los perros.

Todo hedor perecerá.

Más tarde o más temprano la verdad y la justicia se abren paso.

Las desbaratadas y ya resueltas maniobras insurrectas de prefectos y gendarmes estafados por sus ex jefes, así lo demuestran.

También es una buena noticia saber que el afán destituyente no siempre está en el hecho sublevado y sus actores de reparto, sino en la interpretación mediática y monopólica que los grandes medios hacen de esos hechos.

Ése es un aprendizaje colectivo que habrá que ahondar en este tiempo del 7/D.

Fue la semana de la victoria de América Latina con Hugo Chávez reelegido Presidente de la hermana Venezuela.

Se frotaban las manos los virreyes y alcahuetes pensando que Capriles ganaría y que si así no fuera, encabezaría un despelote de grandes proporciones hasta incendiar Caracas. Nada de esto sucedió.
Ganó Chávez; y Capriles asumió decentemente su derrota mucho antes que lo hicieran, incluso, los opositores y los showman televisivos de la pampa húmeda.

América latina sigue siendo una barca que navega a siete nudos en dirección de los vientos que soplan suavemente sobre el continente.

El eje de rotación de estas tierras se corrió el día que Kirchner, Chávez y Lula le dijeron “No al Alca” y a partir de allí, andá a cantarle a George Bush.

Con esta victoria venezolana, la contraofensiva neoliberal ha fracasado, dice Carlos Zannini; y le sobran razones para estar contento. Pero luego se pone serio y dice que aquí, en la Argentina, el poder monopólico corporativo representado en Clarín, prefiere mil veces sabotear a un gobierno popular antes que cumplir con la legislación. Y advierte que si así ocurriera, no vendrán sólo por Cristina; vendrán por los trabajadores, por la Asignación Universal por Hijo, por el Matrimonio Igualitario.
Vendrán por la buena gente de este pueblo soberano.

La derecha no descansa nunca en su afán restaurador del coloniaje y la muerte.

Quizá con eso alcance para convencerse que estar unidos y solidarios, más que una consigna, es un imperativo de la Historia.

Claro que lo mejor aún está por venir.

Pero debemos ser conscientes de que lo peor no pasó todavía. Procurarán que caigamos en la provocación una y mil veces. Que perdamos la calma. Que nos fracturemos. Que nos desanimemos.
Pero aquí no se rinde nadie, Moreira.

Este largo día del 7/D nos costó una vida entera.

Ya estaban ellos y nosotros cuando secuestraron 500 pibes y desaparecieron 30 mil compatriotas y encarcelaron a decenas de miles y exiliaron otro miles y quebraron el espinazo del país industrial bajo el mando del comandante en jefe, José Alfredo Martínez de Hoz.

Ya estaban ellos y nosotros cuando robaron Papel Prensa para fortalecer las bases del monopolio mediático.

Con una brutal diferencia: ellos eran la dictadura y nosotros, el pibe de Infancia clandestina.

A ese país ya no volvemos. Nunca más. Y nunca Menos.





domingo, 23 de septiembre de 2012

UNITARIOS Y FEDERALES






La marcha de protesta del jueves 13 sigue dando que hablar. Y está bien, no hay dudas de que fue una manifestación significativa y a esas demostraciones siempre es necio ningunearlas. El Gobierno bien hará en tomar nota de algunos reclamos.

Por eso no importa si la manifestación fue mayor o menor de lo que muchos esperaban. Fue nutrida y se comprende, porque en realidad no tuvo nada de espontánea. Se preparó muy bien: desde dos semanas antes era notable el papel movilizador de las redes sociales, y además el macrismo –aunque lo niegue– fogoneó entre bambalinas. Lo cual es lógico: gobiernan la ciudad, el año pasado obtuvieron el 60 por ciento de los votos y el intendente Macri tiene ambiciones presidenciales. Habría sido estúpido no operar en las sombras, como ahora lo es negarlo.

Del mismo modo, habría sido más sincero admitir que estuvieron detrás de la marcha. De hecho, TN se pasó toda esa noche aupando a personajes patéticos, como un irrecuperable señor Fernández, el pobrecito señor Bárbaro y el astuto millonario colombiano que es un todo terreno para definiciones apocalípticas, hasta que “recibieron” una llamada dizque espontánea del señor Macri.

Eso explica que la inmensa mayoría de los manifestantes fueron contra el gobierno nacional, pero no dijeron una sola palabra de la censura a los maestros porteños, la desatención hospitalaria o el negociado del Hospital Borda, y nada de los subtes abandonados, ni la mugre y la contaminación de todo tipo que impregna a Buenos Aires. Con todo lo cual estoy diciendo que fue un fenómeno, una vez más, porteño.

Cierto que se reprodujo con asistencias variadas en algunas (pocas) ciudades del interior, pero fue un asunto porteño. Un movimiento político, como tantos otros que se produjeron y producen, de la capital del país. Donde vive entre el 10 y el 15 por ciento de la población, buena parte de ella aturdida por el sonido y la furia de la exasperación, el resentimiento y la ansiedad.

En el Chaco, por ejemplo, ese jueves a la hora de la marcha no pasó nada. Y en la mayoría de las provincias, tampoco. Y me parece válido el señalamiento porque ya es tiempo de que alguien les diga a las dirigencias porteñas que muchos argentinos, millones, estamos hartos de esa soberbia capitalina que se apropió de nuestro gentilicio y cree representarnos.

Cierto que no se puede tapar el cielo con un dedo, pero tampoco cabe darle dimensiones nacionales a todo lo que sucede en un distrito históricamente remiso a las continuidades democráticas. ¿O hay que recordarle al país que todos los golpes de Estado se gestaron y produjeron en Buenos Aires? Todos los fragotes, todas las protestas populares, todas las inestabilidades destituyentes y todos los festejos ligeros fueron y son allí. Como si llenar u ocupar la Plaza de Mayo fuese una gesta representativa de la voluntad de la nación argentina. No lo es.

Por eso no hubo cacerolazos importantes más que en media docena de puntos del país, precisamente allí donde se hace eco el discurso neoliberal de muchos nostálgicos de Videla y de Cavallo, de Menem y del uno a uno que nos fundió la economía. Pregunten en Córdoba o Mendoza, por caso.

Es innegable que hay un sector de nuestra sociedad que está muy enojado. No hay que descalificar ese enojo, ni subestimarlo. Pero tampoco hay que atribuirle una importancia que no tiene. En ese contexto hay que subrayar que Buenos Aires no nos representa y es hora de que lo digamos. El otro día, un flaco, en el bar al que suelo ir, hizo este comentario, obviamente en broma: “¿Viste Cataluña? Quieren independizarse. ¿Qué tal si ayudamos a los porteños a que hagan como Cataluña?”. Enseguida saltaron dos de otra mesa, que entre maníes y quesitos hicieron su aporte: “Aguante la independencia porteña”, dijo uno al que llaman Toto. “Macri presidente, pero de Boca Unidos”, se carcajeó un tercero, para provocar a los correntinos del otro lado del río. Hubieran visto las caras de la concurrencia, los comentarios.

Curiosamente, fueron dos porteños notables que suelen enfrentarse en el debate intelectual los que, en mi opinión, mejor leyeron la manifestación. Horacio González, agudo y sereno como siempre, reconoció la realidad y señaló con justeza las posibles luces amarillas que el kirchnerismo debería visualizar. Y Beatriz Sarlo, con lucidez y atenuada ironía, recordó que “la clase media no debe convertirse en una clase maldita”, pero señalando a la vez lo que definió como “el drama” con estas palabras: “Detestar al kirchnerismo no produce política. Y hoy, en cualquier lugar del mundo, afirmar la primacía absoluta de los derechos individuales (yo hago lo que quiero con lo mío) es una versión patética y arcaica de lo que se cree liberalismo”.

En una democracia, la oposición y todos los disconformes con el gobierno de turno tienen todo el derecho de organizarse, como también tienen el deber de hacerlo. La libertad en la Argentina es absoluta y para ellos sólo debiera tratarse, entonces, de que se preparen para ganar las próximas elecciones y después las de 2015. Si es que pueden. Y si no, acompañar, les guste o no.








viernes, 21 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ GLORIA Y LOOR A SARMIENTO?







El siguiente es el informe enviado a la Supervisión Escolar para que sea elevado a la Dirección de Primaria del Ministerio de Educación de CABA, por Enrique Samar, Director Escuela 23, Distrito Escolar 11.







GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
SECRETARÍA DE EDUCACIÓN

DISTRITO ESCOLAR N° 11

 

ESCUELA Nº 23

“2012, Año del Bicentenario de la Creación de la Bandera Argentina”
                               

                                                              Buenos Aires,  07 de septiembre de 2012.-

INFORME Nº 126

MOTIVO: Dirección S/  Himno a Sarmiento


A LA SUPERVISIÓN ESCOLAR DEL D.E. 11:


                        La Dirección de la Escuela 23 del Distrito Escolar 11 Gral. Savio solicita se eleve a la Dirección de Primaria el presente informe.


                        Pocos personajes han sido, son y serán tan controvertidas como Sarmiento. Siempre se destacó el rol de Sarmiento como impulsor de la educación pública, masiva y gratuita. Nadie lo discute. Sin embargo no podemos separar lo bueno de lo malo ni ignorar lo bueno o ignorar lo malo. Sarmiento fue las dos cosas.


En el año 2007, los alumnos de sexto y séptimo grado le plantearon a su maestra que no querían cantar el Himno a Sarmiento. Desde la Dirección la respuesta fue que los alumnos debían investigar, debatir y luego exponer sus conclusiones en un pizarrón del patio. Así lo hicieron. Cuando llegó el momento del acto los felicité por su trabajo y por la valentía de exponer sus opiniones.




Algunas de las opiniones emitidas en ese año:




“Él discriminaba a las personas, por lo tanto no puede ser un ejemplo en la escuela “


“El valor que tenía la vida de los indígenas era NADA”


“No merece un himno porque decía que los indios no eran personas”


“No merece un himno porque discriminó y masacró a mucha gente”


“Respetar una cultura diferente significa aceptar a otro como es y respetar sus derechos”


“Aceptemos las diferencias y aprendamos a vivir todos juntos”


A partir de ese momento en todos los actos escolares se escucha el Himno a Sarmiento pero la inmensa mayoría de alumnos, padres y docentes nos negamos a cantarlo.




Algunas de las opiniones de los niños en el presente año:


“No queremos cantarlo porque hizo algunas cosas bien como construir escuelas, pero también muchas malas como maltratar y matar a indios y negros, pensaba en ellos como si fueran animales, mataba y perseguía a gauchos inocentes. Mató y mandó a los soldados a matar a los indios del sur, se quedó él y otras personas con las tierras que eran de los pueblos originarios, discriminaba a indios, negros, gauchos y campesinos. La escuela que creó no era para ellos”

“Decidimos no cantar el himno a Sarmiento ya que a pesar de las cosas buenas que hizo para la educación de nuestro país, tuvo pensamientos y hechos crueles y racistas para los pueblos originarios”

“Por las barbaridades que dijo, los chicos de la escuela hemos decidido no cantar el himno a Sarmiento ya que no respetaba a los pueblos originarios y los discriminaba”


A continuación sumamos a la fundamentación :


La letra del himno habla de “la espada, la pluma y la palabra”. La pregunta que nos hacemos es a qué se refiere cuando habla de la espada.

¿Peleó Sarmiento contra los ingleses, combatió junto a Artigas contra los portugueses, enfrentó a los españoles junto a Güemes, Belgrano, San Martín ? La respuesta es no. La espada entonces a que hace referencia es la que masacró a indios, gauchos y a nuestros hermanos paraguayos. Nos negamos a cantar un himno que tiene esta letra.

Pero además Sarmiento expresó sus opiniones en innumerables ocasiones. Algunos ejemplos que no pueden ser tomadas como ejemplo por los niños y niñas de las escuelas públicas :


"Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". 

                                                             Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861.



"Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". 

                             Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.



"¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado".

"El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional", 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879



"Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad ?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas".

                                                                       Carta de Sarmiento a Mitre del 24/09/1861.



"Necesitamos entrar por la fuerza en la nación; la guerra si es necesario" (1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (1866). "Es necesario emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (1844). "La invasión de las Malvinas por parte de los ingleses es útil para la civilización y el progreso",

 El Progreso, 28/12/1842. 
En el tomo 4º, pág. 12 de sus obras completas 
se lamenta de la derrota de los ingleses cuando nos invadieron.



"He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas. Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y, quizá, toda la Patagonia... No se me ocurre , después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia le queda". El Progreso, 11 al 28 de noviembre de 1842 y "La Crónica", 11/03/1849, 04/08/1849 y 29/04/1849. "Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?".
                                                                                 
   "El Nacional", 19/07/1878.



"Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". 
                                                             

Carta a Mitre de 1872.


 
 "La muerte de Benavídez es acción santa sobre un notorio malvado. Dios sea loado." 
                                                                      
     "El Nacional", 28/10/1859.



"En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor".                               

                                                                                Informe a Mitre de 1863.



"Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriota"

                                                                                                Discurso de 1866



"Las elecciones de 1857 fueron las más libres y más ordenadas que ha presentado la América". ( El Nacional, 13/10/1857). "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda  esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernará a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos".
                                                           
                                                                                      Carta a D. Oro 17/6/1857



                     La Dirección de la escuela solicita que en el futuro no sea obligatorio cantar el Himno a Sarmiento en los actos escolares

                                                                                     Enrique Samar









lunes, 17 de septiembre de 2012

FACQUIU





No quiero
...

Unos por poco. Otros, por demasiado. Y una ¿menudencia?, con tanto de hipocresía como de ingenuidad. Esas podrían ser algunas de las definiciones que caben a lo sucedido el jueves a la noche.

El “poco” atañe a quienes, desde el Gobierno y sus alrededores, minimizaron por completo la magnitud de la protesta. Al margen de discusiones bizantinas sobre el número aproximado de manifestantes, fue mucha gente. Mucha. No provino con exclusividad de los barrios acaudalados. No fue sólo en Buenos Aires. Vamos: con ese mismo volumen de muchedumbre, si es del palo decimos que fue imponente. Y también es veraz que el origen estuvo en las redes sociales, porque no podría haber sido de otra forma a partir de que la oposición dirigencial no existe. Este último dato, en gran medida, es lo que llevó a desmerecer la convocatoria porque su proyección sería nula, al carecer de quienes la articulen. Pero eso no significa que deje de prestársele atención.

Si es verdad que “siempre volveremos”, como dijo la Presidenta, también lo es que siempre amenaza la existencia de un núcleo de derecha, activo en más o en menos según las épocas, y conformado por factores de poder que se nutren del privilegio propio, junto con la tilinguería que les hace el coro. Eso está y que sea un paquidermo medio dormido, o espontaneísta, no quiere decir que deje de ser un elefante. Tienen recursos, ya lo demostraron en 2008 y, precisamente por no habérselos atendido, se sufrió una derrota que pudo haberse evitado. De esa pérdida se salió fugando para adelante, cuando nadie lo apostaba. Y es eso lo que vuelve a imponerse: a más reacción, más acción. Lo de la re-re es una estrategia equivocada que les proporciona gimnasia aglutinante. Es lo único de que pueden valerse y por eso lo amplifican.

Del “demasiado” no parece que haga falta agregar mucho. Colegas de la oposición llegaron a permitirse la extravagancia insultante de comparar el jueves a la noche con 2001. Más de veinte muertos por la represión, cincuenta por ciento de pobres e indigentes, un país incendiado, fueron entusiastamente asimilados a un montón de miles que salieron a pedir “libertad”. La libertad que estaban ejerciendo sin ningún problema. Se les confirió a los ruidosos la categoría del total de la sociedad, o de un grueso relevante. Quizá baste y sobre con lo que se le escuchó a un salame televisado, en rol de conductor, al momento de la desconcentración. Alertó que debía chequearse cómo andaba el Roca, porque los protestadores tenían que volver al sur del conurbano y esa línea de tren había sufrido inconvenientes durante el día. El tipo se pegó un viaje hasta el 17 de octubre del ’45. Se creyó que andaba viendo las patas en la fuente de Plaza de Mayo, con las masas indignadas cruzando el Riachuelo. Emblematizó la visión de los agentes de prensa que compraron o vendieron estar ante una gesta épica, inolvidable, determinante.

El tercer aspecto se cuela entre esos extremos de los que ningunean lo ocurrido y quienes le otorgan un valor histórico. Se da hace cierto tiempo, estimulado por el discurso de los medios opositores. El cacerolazo lo potenció. Los reaccionarios orgánicos se valen de él porque es una fachada que les permite predicar sus intereses sin retruque probable, al ser un argumento cuyo mentís es de altísima incorrección política. Pero también habrá los preocupados legítimos. Por ejemplo, gente agotada o inquieta frente al hecho de espaciar relaciones, o directamente perder amistades, porque cada vez que salta lo político –y no hay forma de que no salte, por un lado o por otro y más temprano o más tarde– los choques son irreconciliables. Este tercer elemento es eso de la división de los argentinos. De los riesgos de profundizar las diferencias, de fijarnos en lo que separa antes que en lo unificador, de no promover el consenso. Eso de que la confrontación es buscada adrede y no como producto del intercambio de ideas. Eso de que pueblo dividido es sinónimo de sociedad que no avanzará nunca. Eso de que en una democracia no hay enemigos sino adversarios. Pues bien: uno ya está harto de estas boludeces monumentales y cree que es hora de salirles al cruce, porque de lo contrario se asienta un embuste que impide debates serios.

¿Desde cuándo resulta que la política no es conflicto invariable y progresivo, si es que realmente hay pugna ideológica y no una escenografía institucional de cartón?

¿O es tan difícil darse cuenta de que estos sectores afiebrados por la necesidad de diálogo –para concederles candor– son el árbol genealógico de la oligarquía, de las masacres de toda nuestra historia, de las dos toneladas de bombas sobre civiles indefensos en junio del ’55, del genocidio del ’76, del sultán riojano que añoran, de la deuda externa que socializaron, de la propiedad agropecuaria nacida en cada oreja de indio entregada a las huestes de Roca?

¿De qué diálogo y de qué dictadura hablan? ¿Así que el pueblo fue y es su enemigo, pero para el pueblo deben ser sus adversarios democráticos?

Pagina 12 publicó anteayer una columna del sacerdote quilmeño Eduardo De la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres Argentinos. El texto es de una sencillez y precisión arrolladoras, en esencia sobre los cánticos, consignas y cuestionamientos vertidos el jueves. En su mayoría, aunque lícitos de expresar, eran totalmente individuales.

“Quiero salir a la calle sin que me roben”, era el planteo acerca de la “inseguridad” en reemplazo de la seguridad como bienestar social.

“Quiero poder viajar”
, como si los millones de pobres hubieran podido ir al extranjero sin que nadie levantara la voz a favor de ese derecho.

“La multitudinaria ‘marcha del yo’, preocupada por ‘mis’ derechos, se manifestó coherentemente en que cada ‘yo’ tenía su propia consigna; no había un ‘nosotros’, un ‘Pueblo’, salvo en el extraño momento en que se cantó aquello de ‘si éste no es el pueblo...’ (que dicho sea de paso, al igual que respecto de haber coreado que el pueblo unido jamás será vencido: dejen de robar emblemas de izquierda para aplicarlos a que no pueden conseguir dólares) (...) Pocas cosas me parecen tan clásicas de la ‘clase media’ argentina (no es toda) como su ‘amor al yo’, el mismo de Sri Sri, el mismo del ‘yo, argentino’, del ‘no te metás’, del ‘por algo será’, del ‘en algo andaría’. Multitudinarios ‘yoes’ que pareciera que nunca pueden mirar un ‘nosotros’. Hace ya 200 años que estamos habituados a convivir (?) unos y otros, puerto y pueblos, civilización y barbarie, blancos y negros... De Proyectos se trata. Pero mientras unos insinúan siempre el deseo del voto calificado, otros proponen ampliación de derechos aunque los calificados (o clarinificados) no tomen nota. Total, se han copiado siempre.” Puede agregarse que cuando hay muchas consignas termina no habiendo ninguna, como no sea una expresión de malhumor. De odio de clase. Finalmente, de impotencia.

Esta columna termina en primera persona, como es de estilo y pertinente aclarar cuando un periodista –más aún en rol opinativo– se dispone a violar una regla básica de la profesión. Me importa una infinita cantidad de carajos tener el más mínimo grado de consenso con esta gente.

Casi desde que el mundo es mundo, el mundo se divide en clases. Y en las más postergadas, por obra de las dominantes de la pirámide y sobre todo en las medias, que son el jamón del sandwich, hay franjas asemejadas que hasta salen a la calle para defender intereses que no les son propios sino de quienes las sojuzgan. Se puede creer que vale convencer a los privilegiados y a sus loritos por vía del “diálogo”, siempre desparejo gracias a los medios de comunicación que pertenecen a la clase de punta. O practicar el “centralismo democrático” de dar la batalla a través de los hechos, tal y como toda la vida hicieron ellos. No quiero saber absolutamente nada de pacificar relaciones con esta gente. No quiero ni diálogo ni consenso con quienes vociferan “yegua, puta y montonera”. No quiero sentarme a soportar, ni por un solo segundo, a los que quieren para Cristina el final de De la Rúa. Me repugna que salgan a manifestar muchos de los que hace poco más de diez años canturreaban que entre piquetes y cacerola la lucha era una sola, porque les habían pasado la cuenta de la fiesta de la rata. No quiero saber nada con esa gente que a la primera de cambio apoyaría el golpe militar del que ya no disponen. Quiero tener con ellos una profunda división. Y concentrarme en de cuál manera se garantizaría mejor que se hundan en el fondo de su historia antropológico-nacional, consistente en que el negro de al lado no porte ni siquiera el derecho de mejorar un poquito.

Quiero a esa gente cada vez más lejos. Y cuanto más los veo, más seguro estoy.







Una mirada (desde lejos) de la/s marcha/s
...


Sería absurdo pretender decir una palabra clara y distinta acerca de las marchas de ayer en mi situación: estando lejos, a poco de producidas, sin toda la información que sería de desear, y sin haber participado. Pero igual creo que algo se puede (empezar a) decir.

En primer lugar, desde hacía semanas me llegaban correos electrónicos invitando a la marcha. Correos de desconocidos, y de remitentes falsos, porque no podía responder. En segundo lugar, me parecía razonable pensar que a la/s marcha/s iba a ir bastante gente, lo cual sería evaluado de diferente modo según el espectador o lector. Pero que vaya mucha gente (“miles” al decir de todos los diarios que leí, lo que significa “no-cientos”, tampoco “decenas-de-miles”) no necesariamente es indicio de sensatez. Multitudes se han convocado por los más diversos modos, y no siempre fueron –al menos mirando a la distancia– marchas sensatas. Podríamos recordar el vitoreo a Galtieri por Malvinas, o la “fiesta de todos” luego del triunfo (sic) del Mundial ’78, la marcha del “Felices Pascuas” o las “decenas de miles” de personas que convocó el respirador serial en el Planetario la semana pasada...

Podríamos también mirar algunas voces, pre o post marcha, sean la de Amadeo o Patricia Bullrich, con consignas simples, elementales, obvias... ¡pobres! O el (in)análisis de Mauricio, diciendo que la marcha era pacífica y no era en contra de nadie, lo que los cantos coreados o algunos carteles parecen desmentir; o que espera que “la Presidenta tome nota de lo de ayer”, como si él hubiera “tomado nota” del resultado electoral 2011. Podemos también mirar la columna del ultra-C, por Clarín, Julio Blanck, que habla de “guerra” (puaj). Y podemos también tener presente que así como en “tiempos electorales” hay cosas que son “normales”, pero a las que no hay que prestarles demasiada atención (denuncias, actos, propuestas...), antes del 7 de diciembre, hay cosas que –como Sancho– “veredes”.

Pero no está de más mirar un detalle que me parece interesante. Los medios comentan unánimes la disparidad de temas que fueron abordados por los manifestantes ayer; en el mismo Clarín, en dos columnas diferentes, se mencionan grupos de temas bien diferentes: “consignas contra la corrupción, la inseguridad, la inflación y la re-reelección”, dice una; y “Seguridad, libertad y justicia, los principales reclamos de la gente”, dice la otra en el mismo diario. Y mirando las cosas que la gente decía y/o cantaba (dejando de lado los insultos o los absurdos, que imbéciles hay en todas partes; y con esto aludo también a la palabra “dic/ktadura”) se me ocurre una reflexión: la gente manifestó, dijo lo que quiso y no hubo represión ni violencia. Hace tres días, en Chile manifestaron contra el golpe de 1973 y hubo represión y violencia (como en Córdoba hace unos días, acoto).

La Corte –de Justicia hablamos– acaba de decidir que el caso de la “Campaña sucia” contra Filmus pase del fuero federal al fuero porteño, con lo que parecería ser beneficiado Macri; el tema viajes/dólares apareció en varios, y la trillada idea de ir adonde quiero, hacer lo que quiero se repite hasta el hartazgo, sin recordar –o recordando– que hubo un tiempo en que se podía viajar cuantas veces se quería y gastar cuanto se quería para comprar “2”, y gracias a tanta “libertad” individual, el país estalló en miles de fragmentos. Y acá –creo– está el tema: los cantos, consignas y planteos (legítimos de expresar, por cierto) eran –al menos en su mayoría– totalmente individuales: “quiero salir a la calle sin que me roben” era el planteo de la seguridad; no el bienestar social como “seguridad”; “quiero poder viajar” como si los “cientos de miles” (mejor dicho, “millones” de pobres) alguna vez hubieran podido viajar sin que nadie levante su voz a favor de ese derecho... La multitudinaria “marcha del yo” preocupada por “mis” derechos se manifestó coherentemente en que cada “yo” tenía su propia consigna; no había un “nosotros”, un “Pueblo”, salvo que al extraño momento en el que se cantó “si éste no es el Pueblo...” se le dé alguna entidad. Pocas cosas me parecen tan clásicas de la “clase media” argentina que su “amor al yo”, el mismo de sri sri, el mismo del “yo, argentino”, o “no te metás”, coherente con el “por algo será” o “en algo andaría”. Multitudinarios “yoes” que pareciera que nunca pueden mirar un “nosotros”... Pero hace ya 200 años que estamos habituados a convivir (¿?) unos y otros, puerto y pueblos; civilización y barbarie, blancos y negros... De proyectos se trata. Pero mientras unos insinúan siempre el deseo por el voto calificado, otros proponen ampliación de derechos, aunque los calificados (o clarinificados) “no tomen nota”, total... se han copiado siempre.



Eduardo De la Serna
Coordinador del Movimiento de Sacerdotes en Opción por los Pobres.





viernes, 24 de agosto de 2012

LA EDUCACIÓN PROHÍBIDA









“Muy poco de lo que pasa en esta escuela nos parece importante. Nos enseñan a estar lejos unos de otros y a competir. Padres y maestros no nos escuchan. Por todo esto, decimos basta. La educación está prohibida”, dice el texto que escribieron los estudiantes de una escuela secundaria cuando el maestro les pidió que hicieran un balance para leer en el acto de fin de año.

Cuando la directora leyó el texto, se armó un escándalo. “Ésto es muy ofensivo, es una falta de respeto”, dijo y les ordenó que modificaran el escrito. “Me olvidaba que, acá, decir lo que uno piensa y siente es una falta de respeto”, contestó uno de los estudiantes.

Ésta es una de las primeras escenas de La educación prohibida, un largometraje que se estrenó la semana pasada en el Paseo La Plaza. El objetivo principal de la película es repensar la escuela. “Siempre me llamó la atención la cantidad de incongruencias entre lo que la escuela decía que buscaba y lo que terminaba haciendo. En la escuela se promueven ciertos valores desde el discurso que en la práctica no suceden”, dice Germán Doin Campos, director general de la película. Es argentino, tiene 24 años y es realizador audiovisual. Desde 2009 se dedica a investigar modelos pedagógicos que han dado lugar a experiencias educativas diferentes.

En un principio, la idea era hacer un cortometraje. Pero el proyecto creció: casi cien entrevistas a educadores, académicos, profesionales, madres y padres. Un recorrido por ocho países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no tradicionales. Más de 40 mil seguidores en las redes sociales antes del estreno oficial.

La educación prohibida es la primera película estrenada en español íntegramente financiada a través del crowfunding, cuya traducción sería “financiación colectiva”: muchas personas que se juntan cooperativamente para conseguir recursos a través de la red para financiar una iniciativa. Después de colgar un avance de la película en Youtube, se contactaron un total de 704 personas que se convirtieron en coproductores de la financiación colectiva.

La película se publicó bajo licencia copyleft para lograr la mayor difusión posible. Si bien se trata de un proyecto independiente que no entra en el circuito comercial de salas de cine, su modelo de proyección permitió que su estreno fuera en simultáneo en 151 salas en 119 ciudades de 13 países en donde fue vista por más de 18.000 espectadores. Éste es otro de los objetivos de la película: promover la cultura de la colaboración contraproniéndola a la cultura de la competencia.

La escuela es un modelo organizativo institucional creado hace más de 200 años en tiempos de la modernidad. Las burguesías necesitaban generar mano de obra capacitada en plena Revolución Industrial. Desde entonces no mucho ha cambiado. La escuela parece haberse naturalizado como si fuera la única forma posible de la educación.

“Desde su origen, la institución escolar estuvo caracterizada por estructuras y prácticas que hoy son obsoletas y anacrónicas. La escuela tradicional no acompaña las necesidades del siglo XXI. Ya no estamos en la modernidad –remarca Doin Campos– y desde el punto de vista social y educativo, la investigación demostró que las otras experiencias no hegemónicas atenúan el ausentismo escolar, el aburrimiento y la violencia. Se refuerzan valores como la cooperación y el sentimiento de comunidad y participación”.

Estar en el aula no implica necesariamente aprender. Al preguntarse por qué hay una gran cantidad de jóvenes que salen de la escuela sin saber muy bien qué hacer, Germán Doin Campos considera que una de las razones es la falta de libertad en el proceso de aprendizaje: “La escuela nos lanza al mundo y recién ahí nos anoticiamos que tenemos que elegir un montón de cosas y tenemos que tomar decisiones y no sabemos cómo hacerlo. En la escuela tradicional no se aprende a elegir. La libertad debería ser un valor fundamental en el proceso de aprendizaje”.

¿Educación o adiestramiento?

“El estudiante cree que lo que tiene que hacer es repetir, repetir, repetir hasta que eso (el contenido) se le meta en la cabeza”
, dice Carlos Calvo Muñoz, educador e investigador chileno en La educación prohibida.

Paulo Freire
en su libro Pedagogía del oprimido refiere, bajo el nombre de “educación bancaria”, ese “repetir, repetir, repetir” que señala Muñoz, ubicando al estudiante como sujeto pasivo que memoriza y repite contenidos que le provee el educador, poseedor de verdades únicas. Mientras que la “educación bancaria”, continúa Freire, es asistencialista, inhibe el acto creador y es antidialógica, la “educación problematizadora” es crítica, concibe al mundo como escenario de conocimiento, considera la historicidad de los hombres y promueve la transformación social.

“En el inconsciente colectivo encontramos que el placer no puede relacionarse con el aprendizaje o que las capacidades de un estudiante pueden ser medidas con una calificación numérica en un examen”, dicen desde La educación prohibida. Son ideas que están latentes en la crianza y en el paradigma educativo.

Doin Campos concluye: “Estamos convencidos de que buscamos la felicidad, pero actuamos solamente para sobrevivir, movilizados por el miedo”. Se trata de una película sobre la educación centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.





LA PELÍCULA COMPLETA...




viernes, 17 de agosto de 2012

SAN MARTÍN EN ACCIÓN



Recordemos con orgullo al general Jose Francisco de San Martín, padre de la patria, libertador de América, patriota y político revolucionario que marcó a fuego la memoría histórica de la Patria Grande. 162 años después de su fallecimiento, San martín es inmortal para todos nosotros.













sábado, 11 de agosto de 2012

REVOLUCIONES DESDE ABAJO








“Existe una alternativa al capital”, dice Isabel Rauber, autora del libro Revoluciones desde abajo. Pero no se trata de una cuestión de fe sino, como muestra en esta charla, una manera de rastrear las reacciones de los pueblos ante la realidad.



Acaba de publicar un libro que se llama Revoluciones desde abajo y, bajo el subtítulo “gobiernos populares y cambio social en Latinoamérica”, hace foco en los desafíos culturales de la región. Mientras prepara su nueva ponencia en un nuevo congreso europeo que, como los de todo el mundo, la tiene como presencia inevitable a la hora de hablar de América latina, Isabel Rauber se hace un tiempo para un cortado en el bar de la esquina del Congreso. Y con el cortado, la charla.

–¿Qué cambios culturales deben hacerse para llevar adelante la pelea con el postcapitalismo?

–Yo siempre hablo desde el pie de América latina, que es donde vivo y desde donde dialogo con los movimientos sociales. Desde allí busco el porqué de la gran derrota de los ’70 y los ’80 en la región y la desaparición del sistema socialista mundial como el fin de las alternativas. En ese tiempo del eterno capitalismo, emergen en el continente nuevos movimientos sociales fuertes: Chiapas, que es el que más llama la atención por su cuestión mediática; el Movimiento Sin Tierra, de Brasil; el movimiento indígena de Bolivia, que era muy fuerte aunque desconocido por cierta prensa de izquierda.

–Movimientos con distintos puntos de vista: la creación de otro poder o la toma del poder…

–Es que la toma del poder no tiene nada que ver con los movimientos sociales porque, precisamente, ahí viene el origen de un cambio cultural en el que apenas estamos en los gérmenes. Es un proceso que deberá llevar varias generaciones. No plantearse la toma del poder como el eje del quehacer implica el debate.

–¿Por qué?

–Porque si no, quedamos entrampados en la lógica del capital. “Capital”, no capitalismo. István Mészáros dice que el capital es un proceso que antecedió al capitalismo y que lo puede trascender porque tiene elementos de funcionamientos que son claves. O sea, miremos al mercado y no a la forma capitalismo. Si se mantiene la lógica jerárquica, discriminatoria, subordinatoria y excluyente, estamos manteniendo vivas las cadenas de la lógica del capital. Por eso, ubica a las experiencias socialistas del siglo XX dentro de la lógica del capital. Es una forma que tiene una racionalidad profunda: todas las experiencias mantuvieron la lógica del capital pensando que bastaba quitar al dueño, al capitalista, y apropiarse de las estructuras del Estado para mantener las cadenas subordinatorias. Lo que se pone en cuestión en esa reflexión es que nosotros no queremos seguir marginados. En la Argentina, esto se vio claramente con los piqueteros, la emergencia de sujetos que luchan esencialmente por la vida y que en proceso de maduración comienzan a plantearse caminos alternativos y diversos. Pero cuando uno busca las lógicas siempre se queda en los más desarrollados y plantean que tiene que haber una recomposición raizal para transformar toda esta lógica. Aquí se marca un gran aporte de nuevos actores sociales que generalmente no se tiene en cuenta: están construyendo una epistemología diferente. No solamente hicieron el presente con sus luchas y reticencias sino que, contenidos en ellas, están abriendo cauces a una nueva cultura, a una nueva concepción del mundo.

–¿Son comunes esos cauces a pesar de ser distintos los movimientos, hubo un aprendizaje al respecto?

–Mucho antes de Chiapas, empecé el estudio con movimientos de pobladores barriales y llegan a esa madurez. Ahora, nosotros tenemos un problema y yo veo que sí hay un aprendizaje que fue clave. No importa si luego, por alguna causa, el sujeto no lo logra mantener. Porque es lo normal ya que son lógicas minoritarias, incomprendidas por la cultura predominante en los sectores de izquierda que paradójicamente son o han sido los primeros en atacar a los movimientos sociales porque no se subordinaban a los partidos políticos o cuestionaban sus paradigmas. Hablar de paradigmas hoy, después de que lo hicieron los gobiernos de Venezuela, Argentina, Bolivia o Brasil, parece algo fácil, pero al decirlo antes te decían que estabas loca. Es lo mismo que hablar ahora del poder desde abajo después de que Chávez dijera que ese poder revolucionario se construía popularmente, en las bases. Lo sé por experiencia propia. Te cercenaban al mejor estilo de McCarthy y te excluían del pensamiento. Todavía hoy ocurre eso en algunas partes, porque se malinterpretó el reconocimiento del tema de los movimientos sociales como actores sociales con capacidad de acciones políticas, como un rechazo a los partidos políticos. Y no tiene nada qué ver. Lo que sí está puesto en cuestión es que la forma partido tradicional, léase marxista–leninista o partido de vanguardia con cualquier identidad que tenga, que se arroga para sí mismo la representación de todo el mundo, sin consensuar, sin formar pensamiento colectivo ni nutrirse del saber colectivo, no tiene posibilidad de futuro.

–¿A qué atribuye ese fracaso, a que fueron derrotados o a que no supieron empezar la pelea?

–La derrota y la victoria en ninguno de los casos da la razón. América latina quedó un poco a la intemperie en la época de la derrota del socialismo. Los partidos se replegaron a la autocrítica. Yo sé que a los compañeros de esos partidos les duele cuando lo digo, pero deberían decirlo ellos: se la pasaban todo el tiempo criticándose mientras la gente estaba muriéndose de hambre. Mientras ellos estaban buscando la salida, la gente se dio cuenta sola que la salida estaba por la vida. Y fue esa lucha por la vida la que llevó a un cuerpo de movimientos sociales a poder ir procesando y madurando su modo de ver el mundo. La consolidación de los movimientos sociales como sujetos sociales y políticos cuesta mucho cuando se hace en soledad. La clase obrera tampoco puede resolver el problema. No nos engañemos. No estamos viviendo el capitalismo de los ’70, esto cambió. La organización de la producción modificó la organización del trabajo e influyó claramente en la conciencia de los trabajadores. En primer lugar, fomenta el individualismo en la clase. Aparte, en América latina eso es insostenible porque hay un mundo, para ponerle una lógica zapatista de los varios mundos, que coexiste en esa realidad. Aquí hay un mundo preexistente a la llegada de la cultura europea que es la de los pueblos originarios. Entonces, cómo pensar en un sujeto que no contempla a los pueblos originarios. El marxista peruano José Carlos Mariátegui peleó por todos nosotros pero no fue escuchado. Tenemos que repensar el sujeto de hoy porque los pueblos originarios se desarrollaron. No están como a principios del siglo XX.

–La cosa es que los textos de Mariátegui estaban prohibido hasta por los mismos partidos marxistas de Latinoamérica...

–Es que todos eran obedientes a los dictados del PC de la Unión Soviética. Se tenía esa lógica de pensamiento verticalista y único de izquierda que es necesario abrir y debatir y que seguirá latente en tanto y en cuanto no se quiera reconocer. Yo creo profundamente que la verdad es revolucionaria. ¿Qué vemos?: La pluralidad del sujeto, la amplitud. Claro, el problema es que no es un diálogo sencillo. Hay que ponernos de acuerdo: más allá de que caben en este mundo todos los mundos, las contradicciones son parte del camino. Vamos a tener que polemizar bastante durante cincuenta años y aguantarnos lo que unos pueden interpretar como desplantes pero que es llamado derecho. La cuestión es que seamos capaces de dialogar entre todos. No queremos superar al capitalismo para dar vuelta la moneda sino concebir una civilización diferente, construir una humanidad diferente, donde sea posible una dimensión de interculturalidad, el reconocimiento a la existencia de los otros. Mi lógica es ésta, pero hay otras lógicas que existen y no me puedo imponer a ellas. Por eso, estudio el proceso boliviano, porque está lleno de contradicciones como la de los propios autores indígenas, que es lo normal, porque son pueblos con identidades diversas.

–¿Se corre el riego de, bajo el paraguas del indigenismo, agrupar mundos que no tengan nada que ver entre sí?

–Los indígenas son diversos. Cuando hay una lectura desde afuera se piensa en categorías como “indios” o “negros” que no existe. En África hay historias diferentes; aquí se impuso en concepto de cultura de la colonia: “Son todos iguales y casi no personas”. Es un prejuicio que late para el diálogo, sobre todo, para entender. Bolivia, para mí, es el gran laboratorio de las revoluciones y las transformaciones de América latina hoy. No tanto por la composición indígena sino por lo que a partir de esa realidad produce. ¿Y qué produce esa inclusión como actores plenos en el debate del quehacer en el estado nacional? La creación de un estado plurinacional. Y América latina es plurinacional toda. Estamos aprendiendo todos. Esto de Bolivia es algo que el Che había visto aunque no desde la perspectiva pluricultural.

–Una discusión que no pertenecía a su época…

–Es cierto, la discusión no estaba instalada y no se la podemos achacar como déficit a los ’70. Esos años tuvieron los errores que tuvieron pero también sus grandes virtudes. Entre ellas, las de de toda esa generación que decidió con la juventud, como la generación de ahora, con los elementos que tenían, hacerle frente a su realidad. Una profunda dignidad, entrega y el atrevimiento de poner el cuerpo a las palabras. En eso tenemos al Che en primer lugar. Y sigue estando vigente. El Che se resignifica con estas miradas nuevas pero rescatando el mensaje y su figura. Bolivia en eso es profundamente guevarista. Ellos piensan una cosa y la ejecutan. Con mucho más acierto que errores. Lo plurinacional es el camino de salida la nueva civilización. Son unos híper adelantados, y por eso también tiene tantas dificultades. Van haciendo sobre la marcha. Marx decía, hacía y pensaba que desde la realidad se discutía. Discutía sobre la propuesta, no sobre la persona ni la filosofía en abstracto. Aquí, Perón decía que la única verdad es la realidad. Entonces, discutamos la realidad que, al ser tan amplia, lleva el dinamismo a la teoría. Estamos urgidos de tomar conciencia de que hay también nuevas epistemologías, construidas por los autores sociales que, lamentablemente, en el ámbito de la izquierda, piensa sobre sí mismo. Eso nos lleva al pantano de cambiar las viejas palabras pero no las prácticas. Es más importante cambiar las prácticas, que ya las palabras irán saliendo. Y en eso tienen ventaja los movimientos sociales a quienes respeto profundamente. Tiran la piedra lejos, llegan a ella y después se dan cuenta que algo se le quedó atrás y tienen que retroceder. Lucharon por lo horizontal y después les cuesta porque no hay de dónde aprender. La imitación es la base de la educación. Imitás lo que hay en tu tiempo, y lo que hay es verticalismo, rosca. Y eso, en un porcentaje menor, tiene reproducción en los movimientos. Lamentablemente, desde alguna izquierda se usa este elemento como chicana sobre los movimientos. En vez de darse cuenta que no es una cosa de causa y efecto. Pero que ellos tienen que ver con que se reproduzca esa lógica al negarse al diálogo. Necesitamos que la izquierda, si quiere hacerlo, haga el Concilio Vaticano II. Que vean que los pueblos están afuera de los partidos. No hay lenguaje, no hay código entre lo viejo y lo nuevo. Un elemento muy fuerte, de preeminencia de la vieja cultura aparece cuando se impone la mal llamada vía electoral. ¿Para qué? ¿Para las elecciones? Absolutamente ridículo. No se toma el poder por las elecciones. Se puede emprender un proceso de cambios muy largo. Hay que tener la paciencia y ver lo que podemos ir haciendo. Cómo utilizar las herramientas de los gobiernos para fortalecer la construcción del sujeto, de la conciencia que es la base de la organización, en cambiar el sistema productivo. Todo eso está en debate en Bolivia. La lucha contra la pobreza comienza en el sentido que se articula de raíz con la lucha de la alfabetización. Y no solamente alfabetizar en español sino también en aymara y quechua como elementos fundamentales en las instituciones públicas. Hay una triple alfabetización comprendida. Pero también están las ayudas del Estado para la incorporación de los sectores que antes eran marginados; implica la apertura de redes económicas para que se integren a una lógica de circulación, distribución de productos y exista un reciclaje. Hay que hacer de cada persona un actor económico además de un actor social. Economía es sociedad. Si tenés una economía excluyente tenés excluidos.

–¿Esto ocurre en toda la región?

–Es una región que tiene las mismas herejías. Claro que una presidenta mujer ya no es una herejía, pero lo fue. En Paraguay, había un obispo, lamentablemente sacado por un golpe. Brasil tuvo un obrero. ¿Quién puede decir algo hoy de ese operario sindical? Pero le costó mucho superar ese estigma para el paradigma dominante de que un obrero es bruto. Lo mismo ocurre con un militar como Chávez. Antes de su arribo al poder era impensable un milico socialista, ganador por elecciones populares. Evo, un indígena, presidente de Bolivia. Pepe Mujica, once años y medio preso por militante revolucionario, presidente del Uruguay. En el Frente Amplio supieron tener la paciencia y hacer de su plataforma programática parte del sentido común de la ciudadanía. Por eso Uruguay es tan lindo en ese sentido. Aprendamos todo de eso. Tenemos que ir despacito para consolidar los pasitos que demos. Es hora de que la izquierda se dé cuenta de eso. Algo está pasando acá. El Foro de San Pablo debería borrarse y apuntar los partidos a la construcción de un frente político–social en América latina. Terminar con la fractura de los actores, reconocerlos, puede ocasionar crisis en los procesos. Cuando los partidos coinciden por las hendijas de la historia y suben creen que pueden prescindir de los actores sociales. Y, cuando están en crisis vuelven a apelar a los actores sociales. Por eso, me golpeó un poquito la última resolución del último Foro de San Pablo. Lo vi muy de autobombo. Porque los procesos de América latina, los que rompen los esquemas, son procesos que se abrieron con la lucha de los movimientos sociales, que en cierta medida son protagonistas y responsables del presente. Este parto fue múltiple y tuvo varias parteras. Por eso, “sí” a la izquierda en el sentido amplio y “no” a la izquierda en el sentido estrictamente partidario.




jueves, 2 de agosto de 2012

“EN TECNÓPOLIS LA GENTE ESTÁ CONTENTA”






La historia empezó hace algunos meses. Verónica Fiorito, directora de Paka Paka, la señal infantil del Ministerio de Educación, nos traza su genealogía en medio de las voces de los chicos y el viento que surca la feria.

“Arrancamos con el proyecto el 1º de junio”, recuerda. “La idea surge porque al reabrir Tecnópolis, el Ministerio tiene que armar su stand y lo que queríamos era poder trabajar ahí el concepto de “patria” pero dividido en edades. Entonces se armó, por un lado, el multiespacio “Patria” donde está Conectar Igualdad y se trabaja con el nivel medio. Y por el otro, esto, algo para los más chicos, que era un lugar que a Tecnópolis le faltaba”.

“Esto” es La asombrosa excursión de Zamba en la época de la independencia, el nombre completo de este parque temático de 10 mil metros cuadrados (el espacio más grande de todo Tecnópolis) que le permite a los más chicos realizar un recorrido imaginario por los albores de la patria en versión animada. Su “prócer” no es otro que el enorme José Zamba, protagonista principal de la serie “La asombrosa excursión de Zamba”, uno de los greatest hits de la pantalla de Pakapaka. Nacido en Clorinda, provincia de Formosa, Zamba es un inquieto y curioso alumno que le da una vuelta de rosca más a las típicas excursiones del colegio y, chipá en mano, viaja por el tiempo para recorrer distintos acontecimientos clave de la historia argentina. Acompañado ya sea de su amiga Niña o de los propios Belgrano o San Martín, y con la sombra terrible del malvado Capitán Realista asomando en el cielo, las asombrosas excursiones suelen llevar a Zamba a lugares y momentos tan disímiles y fundamentales como la Revolución de Mayo, el Congreso de Tucumán o las Islas Malvinas. Momentos disímiles y fundamentales pero también clásicos que Zamba, sin embargo, logra recuperar con frescura y que el parque intenta reproducir en la magnánima escala de Tecnópolis.


San Martín te espera

Como todo parque temático que se precie de tal, La asombrosa excursión de Zamba en la época de la independencia tiene un plano. El recorrido comienza con un gran tobogán inflable que hace las veces de máquina del tiempo y que deposita a los chicos frente a la primera posta de la excursión: la Revolución de Mayo de 1810. “La pregunta que nos hacíamos era cómo hacer del espacio un lugar animado”, confiesa Fiorito. “Si bien Zamba tiene un montón de características y como trasfondo está la historia argentina, el parque no podía no ser animado. No podía pasar que vos entres acá y hubiera, por decir algo, un Cabildo “real”. No podría haber estado porque en Zamba no existe el Cabildo real, existe el Cabildo propio, un Cabildo que es una máquina del tiempo. Entonces desde ahí, con el trabajo de arte muy bueno que hizo toda la gente de la productora El Perro en la Luna y Carina Luján, que es la realizadora, empezamos a pensar qué materiales servían para tener todo en tan poco tiempo y que sea fiel al dibujito”.

Creatividad y Estado parecía ser la consigna: en sólo cinco semanas, esas hectáreas que hasta entonces eran un baldío, se transformaron, a fuerza de trabajo creativo pero también de gestión y urgencias, en una reproducción exacta de la Argentina versión Zamba. Inclusive la inmensa reproducción de Belgrano que corona el laberinto circular de la segunda etapa del recorrido -y que conmemora la creación de la Bandera en 1812- es un Belgrano a lo Zamba: fino, caballeroso y animado. “Los pibes reconocen a los personajes y a la historia a través de Zamba”, apunta Fiorito.

“El otro día le preguntaban a una nena de tres años ‘¿Vos sabés quién es San Martín?’ ‘Sí, el amigo de Zamba’, respondió. Una nena de tres años conocía a San Martín por Zamba. Esas son las cosas geniales que pasan acá”.


Esto es historia


Al igual que la serie animada y otras propuestas de Paka Paka, el parque de Zamba en Tecnópolis también se acompaña de materiales pedagógicos especiales para que los docentes trabajen en el aula. “La idea es que el docente venga sabiendo de antemano lo que va a ver en el parque”, explica Fiorito.

“Cuando se traen escuelas a Tecnópolis, lo más difícil es decidir cuál es el recorrido, porque tienen un día y no les alcanza para visitar ni un cuarto. Entonces la idea es que el docente trabaje antes con los chicos y vengan y quizás hagan solamente el recorrido visual.

Nosotros calculamos por lo menos una hora y media de recorrido sólo de Zamba”, señala.
El trayecto, una vez que se completa el laberinto de la Bandera, continúa con una calesita que evoca la Batalla de San Lorenzo, una serie de camas elásticas colocadas dentro de una representación zambista de la Casa de Tucumán y un mucho menos tortuoso Cruce de los Andes, realizado en base a una pasarela rodeada por dos elevaciones que será escenario de una actividad especial el próximo 17 de agosto. A la salida de cada hito, uno de los 30 coordinadores que cubren su turno en el parque le entrega a cada chico un sticker alegórico. La cantidad de adhesivos que muestran orgullosos como si fueran medallas, revela que algunos crearon la bandera o celebraron el bautismo de fuego de los Granaderos a caballo más de una vez. “En dos semanas ya pasaron 200.000 chicos”, apunta Fiorito. “De acá a noviembre calculamos que van a pasar un millón de personas”.


El futuro del pasado

Después de cabalgar por Yapeyú, sufrir los engaños del Capitán Realista o sentarse en el microcine del Cabildo a ver fragmentos de la serie, es decir, después de sumergirse en la “Historia de la Independencia según Zamba” a través de los dibujos, los juegos y las canciones originales que suenan a cargo de artistas como León Gieco, Los Auténticos Decadentes, Teresa Parodi o Horacio Fontova, la asombrosa excursión culmina en la Plaza de la Libertad, un espacio donde los chicos tienen la posibilidad de sacarse fotos con caricaturas de distintos personajes políticos del siglo XIX y XX, a modo de memorial. Rosas, Sarmiento, Yrigoyen, Bolívar, Perón, Artigas, Kirchner, Alfonsín y Evita, son algunos de los homenajeados, dispuestos en el lugar junto a personajes de la serie como Niña, la Señorita Silvia o el Niño que lo Sabe Todo.

Todo es historia y todos son personajes vivos en la historia argentina de Zamba. Y ese momento, con los chicos cargados de stickers, con petisos colgados de la caricatura de Alfonsín, haciendo cola para ser los próximos en sacarse una foto con el prócer, parece el sueño imposible de un educador abnegado.

“Los chicos vienen y piden cosas. ¿Dónde está Sarmiento?, te preguntan. O los escuchás diciéndole a la madre: ‘Mirá, mamá, ese es Cornelio Saavedra’” El otro día una madre nos escribió un mail diciendo que su hijo Fidel cumplía años el 24 y quería festejarlo haciendo “La asombrosa excursión de Zamba en el cumpleaños de Fidel” y que fueran de invitados San Martín, Belgrano y Niña. Los pibes se apropiaron de los próceres”, dice Fiorito y agrega algo que te repiten todos los que laburan en esa inmensidad imposible de la feria: “Tecnópolis tiene una impronta genial y que hace que la gente sepa que vos podés ir, no te va a dejar afuera, que es gratuito. Todo eso hace que llegue gente que de otra manera no llegaría. Padres que por ahí no salen con sus hijos porque no saben adónde llevarlos o no tienen lugares donde pasar el día y los traen acá. Y eso es otra cosa que tiene Tecnópolis: la gente está contenta. Más allá de todo lo que pensamos, de lo que se pudo hacer o de lo que planificamos, vos estás acá y te das cuenta que la gente está contenta”.

Es probable que ni con la ayuda de Zamba se pueda saber exactamente, hoy, qué lugar de la historia le espera a un acontecimiento como éste. Se puede aventurar, sí, porque para eso estamos. El azar y la distribución del terreno, por lo demás, quiso que La asombrosa excursión de Zamba en la época de la independencia quedara al lado de la espectacular muestra de los dinosaurios. Uno sale del nacimiento de una nación y se queda un rato ahí, hipnotizado, contemplando los movimientos de esos animales extinguidos. La historia es también la arquelogía de lo que queda atrás y lo que se va a levantar mañana sobre lo que hoy es tierra baldía.

Tecnópolis volvió y hasta noviembre hay tiempo de sobra para recorrerlo.












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