Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.
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sábado, 23 de mayo de 2015

YO ERA ANTI - K






Amigo, te noto amargado, enojado, con un odio en tu mirada que antes no tenías, siempre fuiste un buen tipo y ahora defendés ideologías retrógradas que sólo benefician a los que más tienen, mientras que vos seguís siendo un simple trabajador.

Consumís todo lo que te dice el monopolio mediático de Clarín sin cuestionar nada, ¿acaso pensás que ellos están en contra del gobierno porque defienden a los más pobres? Claro que no, la razón es porque le quitaron el negocio de las AFJP, la transmisión del fútbol y con la ley de medios se les termina la hegemonía. Atacan porque les tocaron sus intereses, sino mirá a Tinelli, fue progresista hasta que no lo dejaron participar en Fútbol para Todos, desde entonces se alineó con Clarín y la derecha neoliberal para atacar al gobierno. Ellos son así, sólo miran sus propios intereses aunque te hagan creer todo lo contrario.

¿Cuántas veces te has amargado creyendo todo lo que leías? Cómo te calentaste con lo de los $ 6 pesos por día que leíste en el diario, cuando en realidad lo que no te contaron era que en ese entonces el INDEC dijo que se considera indigente quien tenía menos de $ 6 pesos por día para comer, simplemente eso. ¿Y cuando publicaron que la presidenta dijo que vivimos mejor que Australia y Canadá? Estuviste un mes con cara de traste sin querer enterarte que la presidenta en realidad se refería a las reservas del banco central de cada país en proporción al PBI de los mismos, la comparación sólo fue sobre eso, no se refirió a calidad de vida ni nada por el estilo.

¿Te acordás de la ruta del dinero K? En todo caso será la ruta del dinero Báez, porque las pruebas que involucraban a Cristina eran fotocopias y papeles que Lanata sólo mostraba por televisón, pero cuando se lo solicitaron en la justicia, no presentó nada. Te dijeron que Fariña cayo preso por la ruta del dinero K, cuando en realidad fue por evasión tributaria. ¿Y lo de Nisman? Dos meses te tuvieron embroncado por una denuncia que no tenía una sola prueba válida, hasta tuviste que ir a mojarte para apoyar a unos fiscales de dudosa reputación.

Ahora te dicen que vivimos peor que en el 2001 y lo creés sin siquiera analizar tu propia realidad económica. Parece que te olvidaste cuando te pagaban con ticket canasta, cuando circulaban los patacones o cuando tenías que ir al trueque a intercambiar algo de tu casa para poder comer, sin embargo ahora estás pagando tu autito, has equipado tu casa y hasta te has tomado unas merecidas vacaciones. Aún así, frente a esto siempre respondés que es gracias a tu esfuerzo, y seguro que es así, pero también tiene que ver la situación económica del país en estos últimos años. No se puede decir que cuando te va bien es únicamente gracias a vos y cuando te va mal es por Cristina, hay que ser coherente en la vida, o te va bien y mal gracias a vos o te va bien y mal gracias al gobierno.




Pero en serio, decime cuándo estuviste mejor. ¿Fue con los militares que cuadruplicaron la deuda externa? o con la hiperinflación de Alfonsín? o con Ménem donde el 20% de los argentinos no tenía trabajo? o con De la Rúa y el estallido del 2001? Y si decís que en los 90’ con $ 100 pesos llenábamos un carrito del supermercado, entonces también decí que $ 100 pesos era la mitad del salario mínimo de ese entonces.

Hoy, en el 2015, el salario mínimo es de $ 4700 pesos y te aseguro que con la mitad de eso llenás varios carritos de supermercado. Y ni hablar del salario promedio actual, el cual varía en cada provincia pero que ya supera los $ 10.000 pesos.

Ahora decime, ¿alguna vez reflexionaste sobre la cultura de consumo que tenemos hoy en día, la cual es mucho mayor a la de los 90’? Esta es la clave para que abras los ojos y comprendas muchas cosas que desconocías. En los 90’ sólo algunos compraban computadoras, motos o autos, además no pagábamos abonos mensuales de celular e internet, ni cuotas de electrodomésticos, LCD, etc... Sólo gastábamos en comida, ropa y como podíamos íbamos ahorrando para comprar de a poco las cosas de la casa.

¿Te acordás que en algunos almacenes vendían aceite suelto, incluso hasta vendían manteca por medio paquete? Algo totalmente impensado en esta época, y eso era así porque, aunque los precios eran bajos, los sueldos eran mínimos, imaginate que un jubilado cobraba $ 150 pesos por mes.

Sin embargo, hoy pensamos de otra manera, hoy consumimos y hasta más de la cuenta, decime si en los 90’ un pibe de 18 años podía acceder a una moto como hoy en día? o si un muchacho de 25 años podía comprarse un autito financiado como ahora? Y ni hablar de los gastos nuevos que antes no existían, como el abono del celular, el celular nuevo, la compu nueva, la play, etc. Si hoy en día tuviéramos la mentalidad de los 90’ y los gastos de esa época, te aseguro que con los sueldos actuales tranquilamente nos sobraría dinero a fin de mes, sin embargo hoy gastamos más de la cuenta y eso querido amigo, no es culpa del gobierno, sino nuestra. Antes, cada asalariado sabía hasta dónde podía gastar, hoy en día nos metemos en cuotas de auto, moto, televisores, ropa, consolas de juego, vacaciones, y todo al mismo tiempo, pero cuando llegamos ajustados a fin de mes la hacemos fácil, culpamos a Cristina.




Nos han hecho creer que todo lo que vemos en el noticiero es la realidad absoluta, cuando la realidad es que nos quieren hacer creer lo que ellos quieren que creamos, y nos quieren hacer luchar por lo que ellos quieren que luchemos, así es amigo, sólo somos repetidores de ideas y conceptos ajenos. Y lo han logrado, han hecho que odies a todos aquellos que son despreciados por ellos. Sino mirá la asignación por hijo, la misma vino para ayudar a aquellos trabajadores que están en negro cuyos empleadores no le pagan vacaciones, aguinaldo, antigüedad, etc, los cuales son la tercera parte del total de trabajadores del país, es decir unos 2 millones de laburantes.

Sin embargo Clarín y la derecha neoliberal no te dicen que critiques a los petroleros que ganan $ 60 mil pesos mensuales gracias a los recursos de todos los argentinos, ni tampoco te dicen que critiques a los jueces que ganan $ 80 mil pesos y sin pagar ganancias, nooo, ellos te dicen que odies a los trabajadores que perciben apenas unos $ 640 mensuales por hijo. No les basta con que no cobren aguinaldo, vacaciones ni reciban aportes; tampoco quieren que cobren una asignación para sus hijos. ¿Y cómo logran que les creas? Pues acusándolos de vagos y delincuentes, que de seguro deben haber cientos y hasta miles de personas que se aprovechan de las deficiencias del sistema para percibir una asignación, pero no corresponde que por esos miles de aprovechados tengamos que acusar de vagos y delincuentes a 2 millones de trabajadores que lo único que hacen es ser víctimas del trabajo en negro.

También criticás los planes sociales sin detenerte a analizar a las personas que los perciben. No hay duda que existen punteros políticos inescrupulosos que sacan ventaja de todo esto, pero la mayoría de beneficiarios son gente grande y sin estudios que no conseguirían trabajo en ninguna parte, y vos sabés bien que es así, hoy en día te piden secundario completo hasta para barrer la vereda de una verdulería. Seguro refutás pidiendo que con el dinero de los planes se cree trabajo genuino, como si eso fuera tan fácil y rápido de implementar. Si conocés la fórmula para hacerlo, entonces compartila, el mundo entero la necesita.

Desde el 2008 que vienen anunciando Apocalipsis tras Apocalipsis, catástrofe tras catástrofe, y ya estamos en el 2015 y todo sigue en pie. Te ocultan lo que sucede en el mundo para que creas que sólo en Argentina hay problemas, y obvio, también te lo creés. Te hacen creer que todo es culpa del gobierno, cuando en realidad hay responsabilidades que nos corresponden a nosotros como sociedad. Los valores, la moral y la ética están cambiando a pasos agigantados. Si hoy en día tu hija de 14 años queda embarazada o tu hijo desde la primaria ya comienza a apropiarse de lo ajeno, de seguro la culpan a Cristina, cuando en realidad los que están fallando son los propios padres.

Yo sé que el odio que sentís por este gobierno no es natural, porque en la hiperinflación de los 80’, cuando los precios aumentaban dos o tres veces en un mismo día, nunca te vi así, ni en los 90’ cuando estuviste meses sin trabajar, tampoco reaccionaste así, ni con De la Rua cuando cambiabas cosas de tu casa en el trueque para poder comer, tampoco tenías esa violencia en los ojos como ahora. Sin embargo, en estos últimos años has logrado conseguir lo que a tus viejos le llevó toda una vida hacerlo, y aún así tu manifestación de odio por este gobierno y por todos los que lo apoyan es totalmente fuera de sí. Es evidente que estás influenciado por toda la fuerza mediática de Clarín. Imaginate el poder de persuasión que tienen, que de los dos periodistas (Lanata y Victor Hugo) que en el 2000 criticaban a Clarín, te han convencido para que creas que el que se vendió fue Victor Hugo.

Fijate cuán hábil son que hasta te han hecho creer que debés reclamar justicia y seguridad al gobierno cuando en realidad los mayores responsables son los jueces y fiscales que no dependen del gobierno de turno, sino del tercer poder independiente de la república, que es el judicial. Los gobiernos cambian, pero ellos siguen quedando. Te pregunto ¿Alguna vez se te ocurrió hacer una marcha de reclamo por justicia a tribunales? Seguro que no, pero la realidad es que allí es donde deberían ir dirigido todos los reclamos. La policía hoy en día detiene un delincuente y un juez lo libera al otro día, esa es la realidad que te ocultan, un juez es amo y señor en este país, hasta tienen la potestad de frenar con cautelares leyes votadas en el congreso, mirá si no tienen poder!! Pero seguramente eso no lo ves, y no es culpa tuya, culturalmente somos una sociedad que le da mucha credibilidad a lo que ve por televisión sin cuestionar nada de lo que escuchamos. Para la desinformación no hay discriminación de clases sociales ni culturales, es común escuchar a un médico o ingeniero indignarse por algo que anunció Lanata en la radio, sin saber que a las horas será totalmente desmentido por otro medio.

Todo esto es la prueba del poder que tiene Clarín, tiene la capacidad de afectar los pensamientos de todos los argentinos, porque detrás de ese diario tienen más de 300 medios que repiten su línea editorial.

En cuestión de días pueden influenciar a inversores, generar corridas bancarias y por supuesto, hacer que votes a alguien que tiene una ideología totalmente diferente a la tuya. Ahora te están convenciendo para que votes a Macri, a alguien que le dieron la ciudad mas rica del país con la caja histórica mas grande, pero que la terminó endeudando en dólares, la hizo caer en déficit y triplicó los impuestos. Y de que está procesado por la justicia no te dicen nada, total es apenas un detalle. ¿Votarías a Macri si Clarín y sus medios publicaran todos los días y a cada rato que Macri está procesado, que dejó la ciudad endeudada, que es la ciudad del país que más aumentó los impuestos y que sólo gestiona para la zona norte de la ciudad? Supongo que no, y es por eso que te lo ocultan. Te dicen que con Macri van a llover las inversiones, pero no te dicen que va ser a costa de reducción de impuestos para los inversores y reducción de salarios para los trabajadores, tal cual como en los 90’. Y a los adolescentes, ni hablar de cómo los envuelven, en medio día con tres publicaciones que viralicen en facebook ya los convierten en unos fervorosos Anti K.

En todos los ámbitos hay personas ventajeras, deshonestas o vagas; lo ves en los colegios, en tu trabajo, en los comercios, en las empresas, en todos lados. Por eso, yo no defiendo personas, sino un modelo de gobierno que con sus falencias e imperfecciones, es mejor que lo que nos ofrecen los medios y sus candidatos.

Amigo, creo que ya es hora de dejar de ser indiferentes, de madurar, de razonar y pensar por nuestra cuenta, es hora de que un monopolio mediático deje de decirte lo que debés opinar cada día de tu vida. Está bien reclamar al gobierno por todo lo que falta, pero es hora de reconocer todo lo que han hecho, de lo contrario volveremos a ser gobernados por títeres manejados por los grupos financieros y mediáticos dominantes, que lo único que quieren es empobrecer al pueblo y enriquecerse ellos mismos.

Un abrazo.








miércoles, 22 de mayo de 2013

FALSEDADES Y CAMBIO DE PARADIGMA






LA FALSEDAD DE LAS CRÍTICAS. El hecho de que muchos argumentos de la oposición se hayan tornado –por su agobiante repetición– en caballitos de batalla, no los provee de certeza. Uno de ellos es: "el mundo nos brinda una excelente oportunidad porque se mantienen altos los precios de la soja". Falso, al menos parcialmente. Porque si bien los precios de la soja se mantienen elevados, en las exportaciones argentinas ha crecido el componente industrial que colocamos en otros mercados aparte de China, y si esos compradores están en crisis disminuyen su capacidad de comprarnos. Por el contrario, necesitan vendernos aquellos productos que, debido a su crisis, no pueden colocar en sus países. Además, ese mayor componente industrial en nuestras ventas, que es inmensamente favorable para mantener nuestros niveles de empleo, requiere que importemos más bienes de capital, de modo que nos exige una concentración mayor en cómo obtener y qué destino darles a nuestras divisas. En paralelo, las firmas extranjeras radicadas en nuestro país no reinvierten aquí en los mismos niveles que lo harían en una situación normal en sus países de origen, sino que se ven compelidas por sus matrices en el exterior para girar una porción mayor de sus utilidades, de modo de acudir en socorro de las mismas, como consecuencia de la crisis que atraviesan. En definitiva, por estos y otros motivos, el mundo no nos sonríe, como pretende la oposición política y sus patrones intelectuales, los golpistas económicos.

De la mano de esto viene otra sentencia mentirosa: "mientras en otros países de la región abundan los dólares baratos, en nuestro país escasean, y por eso se encarecen". Falso. Nuestro país es el primero, exceptuando a los EE UU, en cantidad de dólares por habitante. La pregunta, a partir de ello, es: ¿quién los tiene? ¿a dónde están? Y es aquí donde hay que distinguir entre las cantidades relativamente pequeñas que pueda haber reunido un ahorrista de clase media, y los colosales torrentes de ganancia en dólares que nuestras sucesivas debacles económicas les ha permitido a los grandes conglomerados empresarios; sumado a ello la falta de control y la libertad para girar esos dólares a los circuitos internacionales. Es a esa "libertad de cambio" a la que estos sectores históricamente dominantes quieren retornar, y de ninguna manera a proteger a los pequeños ahorristas a los que usan como pantalla de sus intereses oligárquicos.

Otra de las flagrantes mentiras de quienes propician un golpe de mercado es: "miremos lo bien que está Brasil". Falso. Lamentablemente, Brasil no está bien. Su economía arrastra signos de estancamiento prolongado, caída de la actividad industrial, altas tasas de interés y fuga de divisas. Y esto, que en la comparación nos pone en mejor situación, no es favorable para nosotros. Al ser nuestro principal socio comercial, hubiéramos preferido el repunte de Brasil para incrementar nuestras ventas y bajar la presión de sus industriales para colocar sus productos en nuestro mercado. Las muestras de recuperación que se esperaban de Brasil están tardando en manifestarse más de lo que hubiésemos deseado. El malestar de Brasil se refleja, incluso, en la merma de turistas de ese país hermano, lo cual también perjudica nuestra balanza.

BLANQUEO O INVERSIÓN. Como queda expresado en tramos anteriores de este trabajo, a lo largo de décadas de políticas liberales en materia cambiaria, los argentinos han acumulado dólares en cantidades siderales, y, debido a aquella justificada falta de confianza en nuestra economía, los mantuvieron fuera del circuito formal. Una parte dentro del país, otra parte mucho mayor fuera de él, pero todos fuera de la economía registrada. Esa enorme masa de dólares se integra, pues, en parte, de ahorristas precavidos de mayor o menor envergadura. Y también de grandes evasores, que presionaron durante décadas en favor de dichas políticas de libertad de cambio absolutamente laxas, y se aprovecharon de ellas para girar sus colosales excedentes en dólares a diversas plazas financieras, muchas de ellas non sanctas. Mientras la Convertibilidad mataba a nuestro Estado, a nuestra producción y a nuestros trabajadores, la libertad de cambiar cada peso por un dólar aceleró vertiginosamente ese proceso de acumulación y fuga de grandes capitales, que son quienes ahora presionan para recuperar parte de aquellos privilegios.

La Argentina arrastra, complementariamente con esto, altos niveles de evasión, contra la cual las actuales políticas públicas están luchando trabajosamente. Esto es, una permisividad histórica respecto de los nichos (y cuevas) de ilegalidad. Entonces, si combinamos el factor "colosales tasas de excedentes obtenidos en dólares o convertidos a dólares (gracias al relajamiento de las sucesivas políticas cambiarias)" con el factor "facilidad para operar en el circuito ilegal, o, más simplemente, evasión", esto arroja un resultado económico de enorme circulación rutinaria de moneda extranjera. A tal punto arraigado, que Carlos Menem, aún después del colapso producto de la década de los años noventa, obtuvo el primer lugar en la primera vuelta de los comicios presidenciales de 2003 bajo la consigna de dolarizar lisa y llanamente nuestra economía.

Al haber tantos dólares en plaza, las habituales operaciones informales no encontraban mayores resistencias en el sistema, y de allí que la brecha que siempre existió entre la cotización ilegal del dólar respecto del oficial, resultaba insignificante. Pero, a medida que se fueron imponiendo y generalizando las restricciones para operar y atesorar excedentes en divisas por fuera de lo estrictamente necesario (esto es, las transacciones del comercio internacional), la brecha se fue acentuando, lógicamente, dada la mayor dificultad para obtener dólares con la laxitud a la que los grandes operadores estaban acostumbrados. Y esto fue disparando, progresivamente, la brecha entre la cotización oficial y la ilegal. En definitiva, un mayor control de la evasión más las restricciones cambiarias, angostaron la puerta de ingreso y salida de divisas, convirtiendo las operaciones paralelas en un circuito muy pequeño e irrelevante en términos macroeconómicos, pero, dada la capacidad mediática de sus operadores, políticamente determinador de un clima de malestar en una porción importante de nuestra sociedad.






sábado, 20 de abril de 2013

CACEROLEROS SIN SU "CAPRILES"







La presidenta Cristina Fernández viajó a Caracas con los ecos de los cacerolazos. Allá como aquí, la sociedad está partida en dos. De un lado están quienes desean profundizar las trasnformaciones y del otro quienes las resisten. El chavismo y el kirchnerismo tienen no pocas peculiaridades, pero se emparentan al dividir claramente las aguas del centro hacia la izquierda y del centro a la derecha. Cuanto más densas son las transformaciones, mayores son las resistencias. Felizmente, el enfrentamiento no tiene aún aquí la violencia que estalló en Venezuela, tras las disputadas elecciones.

Pero la gran diferencia es que mientras la oposición venezolana tiene a un Henrique Capriles que fue capaz de disciplinar la acción del antichavismo, en la Argentina ese liderazgo no aparece. La ausencia de un referente que sintetice el clamor de los caceroleros quedó anteayer al desnudo por tercera vez, cuando miles de personas expresaron en las calles su rechazo al gobierno con reclamos heterogéneos y hasta con visiones encontradas. Coinciden en rechazar el modelo kirchnerista, pero no logran generar una propuesta alternativa. En realidad, no consiguen pasar de la queja a la política. En consecuencia, frente a la "mitad" kirchnerista no hay otra "mitad", sino varios fragmentos.

"¡Únanse!", fue la mayor demanda que recibieron los dirigente que participaron de la marcha del jueves. No parece distinto al reclamo que recibía Carlos "Chacho" Álvarez antes de constituir la Alianza que terminó en un estrepitoso fracaso. Y parece difícil de satisfacer.

Las alianzas contra natura, como las de Elisa Carrió con Fernando Pino Solanas, pueden durar una elección, pero no aguantan una acción común. ¿Qué podrían decidir juntos ambos dirigentes políticos si debieran resolver el futuro de los ferrocarriles o las retenciones a las exportaciones de soja? Carrió defiende la actividad privada y Solanas siempre soñó con trenes estatales. Ella no quiere retenciones y él las prefiere escalonadas. La diputada Victoria Donda puede consolidar una cooperativa electoral con Prat-Gay, pero difícilmente puedan ponerse de acuerdo en materia de Derechos Humanos o en la política exterior hacia América Latina.

El escenario montado en Plaza de Mayo para el jueves quedó vacío, como un mudo testigo de la imposibilidad de que un referente pudiera dirigirse a esa masa heterogénea. A diferencia de las marchas anteriores, hubo una gran presencia de dirigentes opositores. Pero ninguno puede sintetizar claramente la demanda cacerolera que, por otra parte, sigue teniendo agenda mediática y contenido antipolítico. Como lo apuntó el periodista Luis Bruchstein, tal vez el único orador en ese escenario podría haber sido Jorge Lanata. Contando cómo provocó un escándalo mediático internacional con dos fuentes muy poco confiables, que se autoincriminaron y se desdijeron dos días después, podría haber desatado una ovación.

Pese a haber alentado la protesta, el dirigente al que el oficialismo trata como principal adversario, Mauricio Macri, ni siquiera pudo salir a la calle. Más que unir, su figura divide. Un par de meses atrás, León Gieco dijo, desde un óptica progresista, que Macri "es una piedra en el zapato". Pero también es un estorbo para una alianza opositora.

El socialista Hermes Binner se ha corrido tanto a la derecha que tras afirmar que hubiera votado a Capriles, para mayor desencanto de muchos de sus compañeros, ahora condenó al populismo por las muertes en Venezuela, aunque los muertos fueron chavistas. Binner puede confluir con la UCR a nivel nacional, pero no llega a tragarse el sapo de Macri. Mucho menos se lo fumarían los diputados de la Unidad Popular, Claudio Lozano y Víctor de Genaro, quienes tampoco se fuman a Carrió, ni aprueban las alianzas de Donda.

Parece coherente. No es sano para la política que en favor de una idílica unidad se provoque un rejunte variopinto. La diversidad no es sólo un síntoma de desunión motivado en las perversas pretensiones personales, como lo percibe buena parte de la ciudadanía, sino la expresión de la pluralidad de ideas. ¿Qué pueden hacer juntos el Momo Benegas, Cecilia Pando, Raúl Castels, el rabino Bergman y Pino Solanas, más que oponerse?

Una parte de la derecha peronista no tiene pruritos con Macri, pero otros sueñan con que Daniel Scioli dé el salto. No obstante, el gobernador espera su turno con paciencia oriental y sólo lo daría si quedara claro que Cristina Fernández no será candidata. Prefiere esperar la elección de octubre, que medirá el estado de ánimo de los argentinos con mayor fidelidad que las nutridas manifestaciones caceroleras.

Si a los matices ideológicos se suman las pretensiones personales, se concluye que es difícil que cuaje la demanda de unidad opositora. Los argentinos llegarán entonces a la elección de octubre con una "mitad" unificada en el FPV y otra "mitad" partida en al menos tres fragmentos.

El kichnerismo contiene en su seno evidentes contradicciones, pero su éxito reside precisamente en haber amalgamado distintas tradiciones políticas en una fuerza que, con seguridad, será la que obtenga la mayor cantidad de votos en octubre a nivel nacional. Obviamente, no alcanzará el 54 por ciento de Cristina Fernández, pero con 15 puntos menos le alcanza. De nada valdrá que en la vereda de enfrente se hagan sumas que indiquen, como lo hizo Carrió en 2009, que la oposición fue la ganadora porque más de la mitad votó por opciones antikirchneristas.

El gobierno apareció entonces derrotado porque logró menos bancas y porque su jefe perdió en la estratégica Provincia de Buenos Aires, pero el FPV fue la fuerza más votada. La oposición intentó luego una acción coordinada en el Congreso con el llamado Grupo A, pero fracasó al no poder impulsar proyectos comunes. Al igual que los caceroleros se unieron contra el oficialismo, pero no superaron el "Son todos chorrros" o "Son todos vagos" y fueron castigados en 2011. La "mitad" antikirchenerista no es la mitad, sino varios fragmentos.

Es fácil coincidir en clamar por "una Justicia independiente". Pero después hay que precisar lo que significa esa consigna. Hay una cosa cierta: pocos argentinos deben creer que la justicia funciona razonablemente y no merece cambios. En vísperas del cacerolazo, la Cámara Civil y Comercial declaró inconstitucional un artículo de la Ley de Medios que perjudica a un grupo económico concentrado. ¿Es independiente esa justicia ? ¿O requiere cambios como cree el gobierno? Para comenzar, el kirchnerismo tiene propuestas y las lleva adelante en el Parlamento.

Seguramente, la reforma no modificará totalmente el perfil aristocrático del Poder Judicial. Pero salvo que crea que no hay nada que cambiar, la oposición podría empezar a escuchar el reclamo de "la gente" con una propuesta propia para transformar la justicia. Sería construir la unidad en la acción. Algo mucho más productivo que lanzar consignas altisonantes como las que refieren a un "golpe institucional" o a que "preparan la impunidad". Con títulos para los medios, se puede alcanzar buena repercusión, pero los caceroleros seguirán huérfanos.








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