Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.
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domingo, 4 de noviembre de 2018

IDENTIDAD de GÉNERO y NORMALIDAD






La identidad de género alude a la percepción subjetiva que un individuo tiene sobre sí mismo en cuanto a su propio género, que podría o no coincidir con sus características sexuales; este, puede considerarse como el sexo psicológico o psíquico y se constituye en uno de los tres elementos de la identidad sexual junto a la orientación sexual y el rol de género, ​ ─relacionándose «con el esquema ideoafectivo de pertenencia a un sexo»─ por lo que sería la expresión individual del género.​


Identidad sexual es la percepción subjetiva y privada que un individuo tiene sobre su patrón de atracción sexual y romántica.​ La identidad sexual está estrechamente relacionada con el comportamiento sexual y la orientación sexual, sin embargo, la identidad se refiere a la concepción de los individuos sobre sí mismos, el comportamiento a los actos sexuales llevados a cabo por los individuos y la orientación a la pauta de atracción sexual y romántica hacia otras personas según su sexo o género.​ Es decir, es posible que haya personas a pesar de que objetivamente mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo, puede que no se identifiquen sexualmente como gais, lesbianas o bisexuales.​

Históricamente se ha tendido a asumir que sólo las personas pertenecientes a minorías sexuales experimentaban el proceso de construir su identidad sexual, sin embargo, otros modelos contemporáneos consideran que es un proceso universal y que la identidad sexual se encuadra dentro de un campo teórico más amplio que incluye el proceso de construcción de la propia identidad...





Cuando una mujer nace en un cuerpo cuyos genitales son masculinos y, posteriormente, quiere "transicionar" se dice que es una mujer transexual; en el caso de los hombres, el término que se usa es el mismo. Una persona transexual es, pues, una persona que nació con unos genitales con los que no se siente identificada.

Cuando una persona nace con los genitales con los que realmente se siente identificados, se habla de una persona cisexual. Por ejemplo, una mujer que se siente identificada con los genitales con los que nació, o un hombre al que le sucede lo mismo.

Hay un punto importante, no todas las personas transexuales tienen que "transicionar" para ser mujer u hombre. Una mujer es mujer, independientemente de los órganos sexuales que tenga. Porque el hecho de ser mujer va mucho más allá de tener vagina.

Dentro de la identidad sexual, hay varios conceptos que, ahora también son fluctuantes. El primero de ellos, y con el que estamos más relacionados, es la orientación sexual. Esta hace referencia a la atracción sexual que alguien puede sentir; por ejemplo, si solo siente atracción por personas del sexo contrario, será heterosexual. Si siente atracción por personas del mismo sexo, será homosexual, mientras que si siente atracción por una persona sin tener en cuenta su identidad sexual o de género, será bisexual.

Y es aquí también donde entra en juego la identidad de género que, pese a poder confundirse con la identidad sexual, va mucho más allá. La identidad de género hace referencia a la percepción que una persona puede tener sobre sí misma en cuanto a su propio género, y esta podría coincidir con la percepción de su identidad sexual, pero también podría no hacerlo.

Género y sexo biológico, dos conceptos diferentes

El sexo biológico es aquel que se ve claramente representado en nuestros genitales, hasta ahí todo claro. Pero, entonces, ¿qué es el género? Pues el género sería, entonces, el conjunto de características que cada sociedad asigna a hombres y mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud, el género hace referencia a "los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres". Es decir, que mientras que el sexo es algo biológico, el género es social, algo que los seres humanos hemos construido y en torno al cual hemos edificado todas nuestra cultura.

Por ejemplo, en la cultura Occidental hablamos únicamente de dos géneros: hombre y mujer. Y ahí reside el problema que podríamos tener luego al tratar de diferenciar identidad de género e identidad sexual, porque creemos que al existir solo dos tipos de genitales distintos, solo hay dos identidades de género. Pero nada más lejos de la realidad. Si entendemos la identidad de género como un amplio espectro donde mujer está a un extremo y hombre está al otro, ya podremos ver que en medio quedan multitud de identidades de género igual de válidas.





Cisgénero

Cisgénero (abreviado cis- o ci-, para simplificar) es un neologismo y tecnicismo de origen alemán propio del campo interdisciplinario de los estudios de género, término que es utilizado para hacer referencia a aquellos individuos cuya identidad de género coincide con el sexo de su etapa de gestación. Lo opuesto a cisgénero es denominado transgénero.

El neologismo y tecnicismo cisexualidad fue introducido en 1991 por el psiquiatra y sexólogo alemán Volkmar Sigusch para establecer que, ya que hay transexuales, debe haber cisexuales y que la suposición común de la evidente existencia de coincidencia entre género sexual e identidad sexual no es tan evidente...


Transgénero 

El término transgénero hace una referencia a las personas cuyas identidades de género son diferentes del sexo​ o el género que se les asignó al nacer.

El término se aplica, en general, al estado de la identidad de género, que no se corresponde con el género asignado (la identificación biológica de si se es hombre o mujer en función de los cromosomas o genital). También se aplica a una variedad de individuos, conductas y grupos que suponen tendencias que se diferencian de las identidades de género binarias (hombre o mujer).
Porque las personas no experimentan sus géneros de la misma manera, otros conceptos e identidades, 
el término también se puede referir a:
  • "Persona cuya identidad no se conforma sin ambigüedades a las normas convencionales de género masculino o femenino, pero que las combina o se encuentra entre ellas."​
  • Personas con un género natural definido, pero que tienen disforia en su identidad de género.
  • "La no identificación con, o no presentación como, el género que a uno le fue asignado al nacer."
Un individuo transgénero puede poseer características que normalmente se asocian a un determinado género, identificarse de otra manera dentro de los género binarios o identificarse con un género no-binario, una mezcla de ambos o ningún género. Se les llama identidades transgénero a los términos que se relacionan con la expresión sexual que presenta discordancia entre la identidad de género, el sexo biológico o mejor dicho los naturales géneros tradicionales...


Intersexualidad

La intersexualidad es una variación orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales, poseyendo por tanto características genéticas y fenotípicas propias de varón y de mujer, en grado variable.

​Puede poseer, por ejemplo, una abertura vaginal, la cual puede estar parcialmente fusionada, un órgano eréctil (entre pene y clítoris) más o menos desarrollado y ovarios o testículos, los cuales suelen ser internos.

Es una cuestión principalmente externa. Es un error común pensar que un intersexual es "hombre y mujer a la vez". Es imposible que una persona tenga el sistema reproductor para la gestación de un feto, exclusivo de las mujeres, y a la vez tenga la capacidad de generar semen con espermatozoides, capacidad exclusivamente de los hombres. La intersexualidad se caracteriza por una ambigüedad genital dentro de una escala de severidad y se puede empezar a manifestar en cualquier momento desde el nacimiento hasta la adultez...


Género fluido

Se entiende que un individuo es de género fluido cuando no se identifica con una sola identidad de género, sino que circula entre varias. Comúnmente se manifiesta como transición entre masculino y femenino o como neutralidad, sin embargo puede comprender otros géneros, e incluso puede que se identifique con más de un género a la vez.

Las personas que se identifican como de género fluido pueden sentir el cambio de identidad a largo o a corto plazo; entre años, meses, días, etc. También puede ser asociado o confundido con el genderqueer...


Género no binario

Género no binario, también conocido como genderqueer, es un término que designa a las identidades de género que no se asimilan en los espectros de los géneros binarios (masculino y femenino) y que están fuera de la cisnormatividad, pudiendo manifestarse como un abanico de géneros alejados de los géneros binarios.1​ El término no debe confundirse con el término queer, que designa a cualquier tipo de minoría sexual que entre bajo los parámetros de las identidades LGBTI...




Teoría Queer

La teoría queer es un conjunto de ideas sobre el género y la sexualidad de las personas que sostienen que los géneros, las identidades sexuales, y las orientaciones sexuales, no están esencialmente inscritos en la naturaleza humana, sino que son el resultado de una construcción social, variando en cada sociedad.

Rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales y fijas, como: varón, mujer, heterosexual, homosexual, bisexual o transexual; pues, considera que están sujetas a restricciones impuestas por una cultura en la que la heterosexualidad es obligatoria; así como la heteronormatividad y el heteropatriarcado. Estas categorías serían ficticias y esconderían un número enorme de motivaciones políticas apoyadas por la sexología, una ciencia que no ha sido totalmente teorizada.

Contra el concepto clásico de género que parte de la distinción a partir de la "heterosexualidad natural" aceptada como normal (en inglés straight, es decir "recto"), contraria a lo "anómalo" (en inglés queer o "retorcido"); consideraría que todas las "identidades sexuales" son igualmente anómalas, incluida la heterosexualidad.

Critica las clasificaciones socio-sexuales de la historiología, psicología, filosofía, antropología y sociología tradicionales, basadas habitualmente en el uso de un solo patrón de segmentación paternalista —sea de clase social, de género, de etnia o de nacionalidad poscolonial— y sostiene que las identidades sociales, condicionadas por la naturaleza sexual, se elaboran de manera más compleja como intersección de múltiples grupos, corrientes y criterios.

En América Latina han surgido corrientes que han cuestionado la coherencia de los principales referentes de la teoría queer estadounidense y europea, por la aparente reproducción de una contradicción al cuestionar muchos de los mecanismos normalizadores que combatirían, dado que imponen globalmente la expresión inglesa queer para referirse a toda la diversidad sexual, desde una posición elitista y académica, sin significado político.​

Además, en el caso del colectivo LGBTI, del que han salido la mayoría de referentes de la teoría queer, históricamente esta comunidad ha tenido una condición marginal o periférica; pero al afirmar que todos las deseos sexuales humanos son igualmente singulares se desmiente esta condición periférica y se invisibiliza la discriminación a la que se enfrentan las personas LGBTI cuando son percibidas como marginales, promoviendo así una institucionalización que es en algunos puntos acorde con el discurso heteronormativo/patriarcal.

Respalda la plasticidad de la naturaleza sexual humana, en la que el sexo no se entiende en términos morales, sino en términos de erotismo, posición jerárquica o responsabilidad social. El concepto de identidad sexual (hetero-, homo-, bi- o transexual) estaría mistificado; resultando ficticio y limitante, al considerar a cada ser humano más diverso que cada categoría por sí misma, debiendose calificar en su lugar cada acto, fantasía o deseo puntual.

Más recientemente, nuevos aportes queer surgidos del diálogo Sur-Sur, están proponiendo líneas de reflexión autónomas sobre la misma cuestión...

CONTINUARÁ...





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Testo yonqui

→ Beatriz Preciado pone en escena una profunda reflexión acerca del lugar (subalterno) de las mujeres en las sociedades occidentales y una documentadísima investigación de cómo llegamos al punto en que nos encontramos actualmente.

Pero también, y aquí lo explosivo de esta obra, es la propuesta de una matriz novedosa para pensar el momento histórico que habitamos y que Preciado bautiza de manera sugestiva: Era Farmacopornográfica. Luego de los regímenes esclavista e industrial, alrededor de los años setenta se pone en marcha un nuevo tipo de "gubernamentalidad del ser vivo" (en términos de M. Foucault): la regulación de los cuerpos. En este sentido, Preciado se aboca a reconstruir una genealogía de las transformaciones de la industria del último siglo, haciendo foco en la gestión política y técnica del cuerpo, del sexo y de la sexualidad, que según sus auspicios será el área de negocios más importante de este nuevo milenio. Dicho de otro modo, Preciado entiende que resulta hoy filosóficamente pertinente llevar a cabo un análisis sexopolítico de la economía mundial.

Esa es la tarea que se impone en Testo yonqui y de la cual sale completamente airosa. Desde el punto de vista genérico, Testo yonqui es un ensayo; dual, poroso, en constante transformación. Género abierto y definido por su falta de clausura, es la perfecta expresión –a nivel textual– de las ideas de la autora a nivel político. Ensayo profundamente comprometido con las causas "de género", pero también "ensayo corporal", protocolo de autointoxicación a base de testosterona sintética...



Dra. Sayak Valencia


→ Entrevista a Caro Gero
le médique que obtuvo el DNI sin indicación de sexo
Cambiar El Mundo desde el Propio Cuerpo







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sábado, 20 de octubre de 2018

EL CASO SHEILA AYALA





El horror y el espanto no dejan ver cuáles fueron los motivos por los que la vida de Sheila termina de esta manera. El cómo inunda las páginas de los diarios y las voces de las radios, pero poco nos detenemos sobre cuáles son los porqués. Si uno tan solo se atreve a preguntar sobre las causas de estos dramas, muchos de nuestros contertulios reaccionarán criticándonos de garantistas o haciendo caso omiso a la pregunta pedirán la pena de muerte de los asesinos como una forma eficaz para evitar futuros casos, la mayoría de ellos intrafamiliares.

Escuché en Radio Con Vos al fiscal general de San Martín, de la provincia de Buenos Aires, mencionar que son ya 300 los casos de abusos de menores (la gran mayoría jóvenes niñas) en esa localidad, muchos de los cuales ya cuentan con condena efectiva.

De inmediato, mis pensamientos fueron hacia el mismo lado del periodista Sietecase, quien le preguntó al fiscal sobre los motivos de estas atrocidades y las probables estrategias de prevención. La escolaridad fue esgrimida como una de las causales propias de la marginalidad, pero el fiscal no dejó de mencionar que aun en la clase media, con menor índice de deserción escolar, existen casos de abusos sexuales.

En nuestra sociedad venimos discutiendo mansamente los contenidos y el lugar docente de la educación sexual. Ya nadie se pregunta por qué no ejecutamos como deberíamos la ley 26.150 de Educación Sexual Integral promulgada en el 2006, y lo curioso es que nadie se siente incómodo por tener una ley que no tenga expresión fáctica en los colegios. No sentimos ni vergüenza y este es un evento cada vez más frecuente.

Por ello nuevamente estamos discutiendo si la educación sexual debe ser un tema relegado a la familia exclusivamente o al Estado junto con el entorno familiar. Para los primeros, el entorno familiar evitaría que se le hable a sus hijos sobre métodos anticonceptivos, el conocimiento del cuerpo o las diversidades sexuales que tanto espantan a una parte de la sociedad y que según la Iglesia requerirían de una terapia psiquiátrica. Para otros, en cambio, el entorno debiera ser escolar y bien precoz. En los contenidos de un programa de educación sexual deberíamos explicar a los niños que su cuerpo es de ellos y de nadie más, cuáles son sus partes íntimas, dónde se encuentran y quiénes pueden tener acceso a ellas en circunstancias tan solo muy especiales. Asimismo deberíamos reforzar la idea por la que no deben recibir regalos de otros a cambio de favores físicos o que nadie debe invitarlos a mantener un secreto. También se debería hablar sobre cuáles son los juegos permitidos de los no permitidos y cuáles son los entornos de violencia que deben referir a un adulto de confianza (maestro, enfermero escolar, personal del comedor o a un familiar). Aprender a decir no o a no sentir culpas antes las dudas o los hechos son pilares fundamentales para fortalecer la personalidad y la autonomía de los niños.

El caso de Sheila y de tantos otros niños y niñas muestran, con ventajas o desventajas sociales y económicas, una ausencia total de educación sexual que bien podría ser preventiva de estas situaciones, tanto en la riqueza como en la pobreza. Lamentablemente la Iglesia y los legisladores anuentes trabajan fervientemente para que todo quede en la nada y para que la educación sexual sea considerada como un evento peligroso. Somos un país acostumbrado a que nada cambie.

Los niños primero... rezan los políticos, pero en realidad el rezo debiera ser a que si no cambiamos, los niños serán los primeros en sufrir las consecuencias. La continuidad de la penalización del aborto ha sido un “triunfo de la democracia”... No me sorprendería que pronto asistamos a otro que podría ser la derogación de la ley de Educación Sexual Integral.

Mario Sebastiani
Doctor en Medicina





Sheila Ayala fue ahorcada.

Según los datos preliminares de la autopsia, la niña murió por “asfixia por estrangulamiento a lazo” y se presume que se utilizó la misma sábana en la que encontraron envuelto el cuerpo. Si bien la niña no presenta signos de abuso sexual, Fabián Ezequiel González Rojas, el tío que confesó haber asesinado a Sheila, tiene lesiones en los brazos que indican que ella habría intentado defenderse.

La autopsia se realizó en la morgue de San Martín. De acuerdo al informe preliminar, Sheila murió estrangulada. Su cuerpo tiene marcas en el cuello pero, aparte de eso, no presenta otras “lesiones traumáticas en la superficie corporal”. La niña tiene fracturas posmortem en las costillas que se habrían producido cuando arrojaron su cadáver al costado de la medianera en la que fue encontrado.

El cuerpo de Sheila no presenta signos de haber sido abusada sexualmente. Sin embargo, según el criminalista Raúl Torre, no es necesario que existan indicios de agresión sexual. El haber encontrado el cuerpo desnudo sería suficiente como para acusar al tío de intento de abuso. González Rojas tiene marcas que podrían indicar que Sheila intentó defenderse. Se sospecha de un intento de abuso no consumado, pero esto deberá confirmarse una vez que se tenga el resultado final de la autopsia.

Especialistas compararon el caso con el asesinato de Ángeles Rawson.

Jorge Mangeri, su asesino, confesó en la comisaría haber cometido el crimen y tenía lesiones en el cuerpo. A partir de los hisopados realizados en la autopsia, se pudo dar cuenta de que el ADN encontrado debajo de las uñas de Rawson era de Mangeri y que la joven había intentado defenderse.

González Rojas declarará hoy frente a la Justicia. La noche del miércoles, él y su pareja, Leonela Ayala, hermana del padre de Sheila, confesaron ante la Policía haber asesinado a la niña. Ambos deberán ratificar la confesión cuando el fiscal le tome la declaración. Ayala dio a luz ayer a la tarde y está internada en un hospital en Florencio Varela. Los dos fueron detenidos el jueves. “Tomamos droga y alcohol y no sabemos cómo llegamos a eso”, había dicho la pareja frente a agentes policiales.

Según Marcelo Lapargo, fiscal general de San Martín, a cargo de la causa, si se confirma que los familiares fueron responsables de la muerte de Sheila, podrían recibir la pena máxima. El crimen podría ser calificado como homicidio criminis causa (es decir, cometido para tapar otro delito) con la tentativa de abuso sexual.

La nena de 10 años había desaparecido el domingo en el barrio Trujuy, en el partido bonaerense de San Miguel. El jueves a la tarde fue encontrada muerta dentro de una bolsa de basura que estaba en una medianera lindera al predio en el que vive el padre. Según los investigadores, Sheila habría sido asesinada tres o cinco días antes de ser encontrada. Es decir que sus tíos la habrían mantenido con vida muy poco tiempo luego de haberla secuestrado.

Una cámara de seguridad había filmado a la niña cuando era llevada por un adulto. Leonela Ayala, tía y madrina de Sheila, fue de las personas que encabezó la búsqueda de la nena. Antes de declararse culpable, la mujer le dijo a un canal de televisión que su sobrina no se iba con nadie que no fuera de confianza. “Mi sobrina si sale de acá es conmigo”, afirmó. Sin embargo, un testigo dijo haber escuchado a Sheila decir: “Sí, tía, ahí voy”, antes de desaparecer. La fiscalía manejaba ayer el dato de que Sheila llegó sola a la casa, lo que eventualmente podría servir a la tía para sostener que no tuvo que ver con el supuesto abuso y el crimen y que en realidad ella también es una víctima de violencia de género.

Helicópteros, buzos tácticos, canes, bomberos y más de 150 policías rastrillaron desde la mañana del jueves el predio donde desapareció la nena. Cerca de las seis de la tarde, los tíos fueron sacados en patrulleros. Minutos después se confirmó el hallazgo del cuerpo de Sheila dentro de una bolsa entre dos paredes linderas. Los investigadores creen que pudo haber sido arrojada desde seis metros de altura, desde la edificación contigua donde viven Ayala y su esposo.

El juez de Garantías de San Martín, Mariano Grammático Mazzari, y el fiscal de instrucción, Gustavo Carracedo, ordenaron los peritajes forenses sobre el cuerpo para establecer la identidad del cadáver. Sin embargo, la identificación llegó por las confesiones de los familiares de la nena.

Los forenses trabajaban también en el departamento de la pareja, tomando muestras de un colchón de gomaespuma en el que se sospecha que estuvo la niña.

La investigación siempre estuvo centrada en el entorno familiar de Sheila. Durante los cuatro días que duró la búsqueda, Juan Carlos y Yanina, los padres de la niña, cruzaron acusaciones entre ellos. El hombre tenía la custodia legal de los hijos y, según consta en el expediente, la pelea habría estallado entre ambos cuando la madre se enteró que cambió la titularidad de la Asignación Universal por Hijo que percibía. “La madre me dijo que me iba a hacer algo que no me iba a olvidar pero no le di importancia porque siempre amenazaba con lo mismo”, dijo Juan Carlos en su declaración. Por su parte, Yanina aseguraba que “el padre se llevó a Sheila”.

Trabajadores sociales se llevaron a los hermanos de Sheila y le quitaron la custodia al padre. Los niños fueron revisados por médicos, quienes habrían encontrado una infección de sarna en las piernas del más pequeño. Luego de ser tratados, los niños fueron enviados a un hogar.



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sábado, 21 de abril de 2018

LOS NENES con los nenes, LAS NENAS con las nenas




Me dejó un mensaje una amiga enojada, no, aterrada. Me cuenta que su hija de siete años fue al cumpleaños de una compañera donde después de jugar un rato, separaron a nenes de nenas. A los varones los pusieron a jugar al fútbol y a las nenas… las llevaron a una sala de “spa”. Les pusieron cremas, las maquillaron y les dieron ropa para disfrazarse de adultas. Luego, las chicas fueron llevadas para desfilarles a los varones que habían terminado de jugar a la pelota. Caminaban de un lado a otro con música de fondo que la animadora subía y bajaba a pura palma. Ellos las aplaudían o abucheaban según el caso.

La hija de mi amiga llegó a su casa maquillada y feliz: la habían aplaudido. Le contó a su mamá cómo fue la tarde. Le dijo que había sido el mejor cumpleaños de todos. Mi amiga juntó calma como una gladiadora zen (admirable), le preguntó qué pasaba si algún varón quería disfrazarse, por ejemplo, y la hija le contó que la animadora proponía eso cuando un varón hacía lío: “Si no te sentás, te ponemos el vestido de Frozen…”.




La práctica de spa para nenas y fútbol para varones ya la había escuchado, la ofrecen muchos salones de fiestas infantiles, está de moda. En Recoleta, en Flores, en La Plata y en Córdoba. Pero no conocía el nivel de detalles con el que los salones, animadores y padres marcan normativamente a sus pequeños invitados.

Mi amiga me cuenta que se juntó con otra madre y que quieren organizar una reunión de padres (porque “reunión de familias” nadie dice) en su escuela estatal del barrio de Caballito para hablar sobre este tema. Porque no es el primer cumpleaños donde los juegos reproducen y refuerzan prácticas de desigualdad que afectan a las biografías de niños y niñas y de aquellos que no se sienten incluidos en el binarismo. Me pide libros y videos para reformar su exposición.

Es entonces que pienso en la importancia de volver una y otra vez a hablar de la Ley de Educación Sexual Integral, la madre de todas las luchas. Para que la educación sexual sea parte de la currícula cotidiana de los chicos y chicas y no una ley semi olvidada por un Ministerio de Educación de la Nación que desfinanció al programa encargado de aplicarla. Que no forma docentes y que no compra materiales para las escuelas. Volver, una y otra vez, a la importancia de hablar de la querida ESI para problematizar y terminar con estas prácticas que imponen gustos y juegos según el sexo biológico, que legitiman la cosificación de la mujer y proponen un vestido a los varones como escarnio público.

En octubre se cumplen 12 años de la Ley ESI (PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACION SEXUAL INTEGRAL, Ley 26.150), no dejemos de exigir su cumplimiento en todo el territorio nacional, en todos los niveles de enseñanza en todos los establecimientos educativos.

Sin ESI no hay #NiUnaMenos.


Cumpleaños infantiles y patriarcado: Un matrimonio difícil de disolver

Gabriela Larralde
Escritora e investigadora, autora del libro Una poética del género. Guía de lecturas para abordar la Ley de Educación Sexual Integral, que saldrá en agosto por Paidós.








martes, 13 de diciembre de 2016

LA VIOLENCIA DEL SILENCIO





«Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos»

Los autores de «La ciencia del lenguaje positivo» nos explican cómo construir un plan linguístico familiar

«Las palabras son poderosísimas. Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso, nuestra salud y longevidad». Esa es la teoría de Luis Castellanos y su equipo, expertos en neurociencia, y autores del libro «La Ciencia del lenguaje positivo». En él plantean que el uso de determinadas palabras (o la ausencia de estas) en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. «El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia», asegura. «Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?», se pregunta Castellanos.

—La mayoría de nuestros deseos están centrados en mejorar nuestras circunstancias, pero estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

—El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas. El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

—¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?

—Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar». Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean.

—¿Por qué es tan importante buscar ese lenguaje positivo?

—Esta científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos. Nuestras decisiones lingüísticas crean nuestra historia.

—¿Palabras son hechos?

—Palabras son hechos siempre. Tanto si haces lo que has dicho que vas a hacer, como si no lo haces. En el primer caso estarás mostrando un estilo de acción que genera confianza, mientras que en el segundo caso tu estilo de acción generará otro tipo de respuestas. Este es el poder de las palabras.

—También en el sentido negativo. La pareja, los padres, o los hijos son los que suelen soportar los efectos devastadores del lenguaje de la ira. Es lo que José Luis Hidalgo, coautor del libro, ha denominado el «Hulk en casa».

—Esto es así. El enfado desmesurado se propaga con mayor facilidad en los entornos íntimos. Se trata de una cuestión de confianza, y hacemos uso de ello. Las mayores muestras de enojo las solemos cometer en casa, ese terreno que sabemos seguro y donde no hay que fingir. Después del enfado sabes que nadie se irá de casa, que te seguirán queriendo, y que todo quedará en un hecho puntual. Sin embargo, a menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes.

—Sabemos entonces que descuidamos los entornos más queridos pero, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos reconocer y reconducir estas reacciones exageradas ante hechos insignificantes?

—Hay dos momentos clave para nuestro entrenamiento. Uno tiene que ver con «cómo llegamos a casa», y el segundo, con reconstruir o reparar lo que inconscientemente, hemos dañado.

—¿Qué puedes hacer en lo relativo a «cómo llegas a casa»?

—Es importante realizar un pequeño acto, una señal de respeto, frente a la puerta de entrada, que puede consistir en respirar antes de girar completamente la llave. Es un simple gesto con el que asumir que accedemos a otra energía, a un escenario con otro ritmo, y que al cruzar el umbral de la misma nos vamos a incorporar a un nuevo espacio. Físicamente tiene que ver con la pausa, con un momento de silencio que aprovechamos para observar, para ver de verdad a las personas que nos esperan.

—Pero, ¿cómo reparamos los daños una vez que Hulk ha hecho estragos?

—En este caso es importante cuidar nuestro diálogo interior y no culpabilizarnos en exceso. Solemos tratarnos duramente cuando perdermos los papeles, lo pasamos mal precisamente por haber hecho que lo pasan mal los demás, renegamos más de la cuenta y alargamos innecesariamente la reflexión sobre las causas de nuestro comportamiento. Pensamos que así podremos curar las heridas cuando es precisamente lo contrario. Para enfrentarnos a los daños causados por nuestra ira podemos decir: «devuélveme lo que te he dicho, no era para tí».




viernes, 29 de noviembre de 2013

PADRES, MADRES y MALTRATO INFANTIL





Una encuesta sobre condiciones de vida de niñez y adolescencia encarada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y Unicef Argentina confirmó que en la Argentina actual todavía se aplica el castigo físico, verbal o psicológico en la crianza familiar de los hijos.

Lo positivo es que es baja la porción de consultados que aprueba hacerlo. Los números fríos dicen que 3 de cada 10 encuestados consideraron que las/os niñas/os no deben ser castigados de ningún modo, pero el 65,3 por ciento opinó que es adecuado hacerlo de alguna forma, pero no físicamente y un 3,7% consentiría una reprimenda corporal. Estas percepciones se distribuyen de manera bastante similar en cada una de las regiones del país y donde más se acepta un castigo físico es en el noreste, con 6,5%, seguido de Cuyo, 4,1%; ciudad de Buenos Aires, 4% y noroeste (3,9%).


Respecto del clima educativo, esto es los años de la trayectoria escolar, la indagación también determinó que el castigo se rechaza más en los hogares donde la instrucción de los integrantes duró más. En el trabajo de campo trabajaron 660 personas que relevaron más de 23 mil hogares.

Para evaluar estos resultados, Tiempo Argentino consultó a Elisa Castro, profesora del curso Educación Inicial y Primera Infancia de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; Lucrecia Manfredi, pediatra y consultora del área de Salud Infantil de la Dirección de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación y Elsa Wolfberg, médica psiquiatra y psicoanalista.

Castro consideró tan "preocupante" el resultado del trabajo como necesaria la intervención del Estado y la sociedad en su conjunto. "Estamos hablando de los niños de hoy y de cómo hoy transcurren la infancia. Entonces tendremos que ver cómo la sociedad es garante de sus derechos porque la crianza de los niños y niñas no es solo una cuestión que atañe exclusivamente a las familias".

Manfredi, quien cree que el porcentaje de menores que sufre maltrato es superior al expresado en la encuesta, coincidió: "Es necesario que los adultos nos preocupemos por el futuro de las nuevas generaciones, promoviendo autonomía, creatividad y seguridad, confiando en el entorno para construir una sociedad más justa y saludable. Esto se logra sin violencia, que ya está comprobado que genera más violencia y sujetos inseguros o inhibidos."

Wolfberg señaló que "el castigo no es conocido y por lo general se naturaliza. Mucha gente cree que es un buen método. Es la herencia de la pedagogía negra" y recordó que además de no tener el resultado deseado, "los castigos producen mucho daño y dejan marcas por décadas y una impronta biológica porque no hay un desarrollo normal. El horror se estampa en el cuerpo".

Las especialistas coincidieron en que los insultos no son menos graves que el castigo físico y advirtieron de la necesidad de que niños y niñas tengan la mayor cantidad de recursos y herramientas posibles para comunicar sentimientos. Para Castro, "este no es un saber que se construye sólo al interior de las familias, porque estas requieren de ayuda sobre todo cuando las pautas culturales tienen características más ligadas a la resolución violenta de los conflictos. Las cuestiones culturales que llevan a estas prácticas no son exclusivas de las familias individualmente sino que son cuestiones que se construyen socialmente".

En ese sentido, Castro subrayó el papel de las instituciones en general y las educativas, en particular, en cuanto al lugar relevante en la educación de los niños junto a las familias. "Las políticas públicas ligadas a la primera infancia tienen que ser pensadas para ofrecer a los adultos que acompañan en el crecimiento los recursos necesarios para una educación que garantice sus derechos", agregó y en ese sentido dio como ejemplo la Asignación Universal por Hijo.

Manfredi propuso instituir una "escuela para padres" que ayudaría a "crear espacios de intercambio y aprendizaje para la modificación de conductas instaladas en el marco de los distintos grupos sociales".

"Estamos inmersos en una sociedad violenta donde la familia está muy expuesta –concedió Manfredi–. La presión, la frustración y el estrés colectivo generan situaciones familiares complejas y difíciles. Los niños necesitan estar con su madre durante el primer año de vida, donde se constituyen como sujetos y se afianzan los vínculos afectivos. En el marco de respeto y calma se construye lo que los niños aprenderán, para luego relacionarse con los otros. Una madre encontrará mejores recursos de crianza para sostener a su hijo, si a su vez se siente sostenida por su pareja y su familia. La familia necesita del sostén comunitario brindando las bases de la inclusión social".

Pero no siempre madres y padres aceptan ayuda o comentarios sobre la crianza dentro del hogar. Wolfberg destacó que "para algunos padres, el chico es una propiedad. Una colega comentaba que vio una madre que maltrataba al hijo y le dijo que no podía hacerlo, pero no tenía ningún derecho para ejercer presión, porque esto roza el derecho privado".






Los chicos necesitan afecto y tiempo

La pediatra Lucrecia Manfredi, consultora de Salud Infantil de la Dirección de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación, señaló a Tiempo Argentino que "los niños necesitan seguridad y confianza de los adultos que los cuidan.

Desde muy temprana edad es necesario explicarles lo que ocurre, darles tiempo para que se preparen y se organicen con el entorno. El afecto y los cuidados los constituirán como sujetos, dando las bases para promover autoestima y competencias".

La especialista destacó que en los dos primeros años de vida los niños "conocen en forma precaria lo que es bueno y lo que es malo. Hace falta tiempo y paciencia hasta que adquieran una comprensión más clara de lo que se espera de ellos. Los límites claros y oportunos son indispensables para acompañar su crianza ya que ellos también aportan el cuidado y el afecto necesarios. Muchas veces, la falta de límite esconde abandono y despreocupación por parte de los padres."

Las estrategias para ponerlos "son el gran desafío que enfrentan hoy las familias", agregó la doctora Manfredi, y consideró que en ello se replican "muchas veces experiencias de crianzas propias de la historia y no como resultado de un aprendizaje actual de las necesidades de los niñas y niños".

Razones del maltrato

Elsa Wolfberg, médica psiquiatra y psicoanalista, presidenta honoraria del Capítulo de Psiquiatría Preventiva de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), enumeró algunas de las razones por las que las madres y los padres maltratan a los hijos: "Lo sufrieron ellos como hijos; creen que esa es la mejor forma de educar; no disponen de espacio emocional para criar con la disponibilidad que eso requiere y se irritan; están psíquicamente perturbados por trauma o enfermedad mental; falta de amor y negligencia; presión por el éxito y sentir los hijos como interferencias y aislamiento y falta de intervención de terceros que podrían proteger a los niños".









Argentina cuenta por primera vez con datos específicos sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes...

La Encuesta sobre Condiciones de Vida de Niñez y Adolescencia se ha realizado siguiendo los estándares y normas de calidad de la encuesta MICS, una encuesta de hogares que UNICEF ha aplicado desde 1995 en más de 100 países para poder medir el cumplimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes. La ventaja de esta encuesta es que permite, por lo tanto, comparar internacionalmente el grado de avance de nuestro país en el cumplimiento de los derechos de los niños, adolescentes y mujeres, identificar los esfuerzos realizados y también los desafíos que aún están pendientes.

Uno de los aspectos indagados en la encuesta fue la percepción de las familias sobre las pautas culturales de crianza de los niños y niñas, así como las actitudes sobre la violencia doméstica al interior de los hogares. Los resultados indican que si bien el porcentaje de padres encuestados que considera que a los niños se los debe castigar físicamente para educarlos es reducido (3,7%), los niños sufren castigos físicos que van desde un chirlo hasta una paliza. El 42% de los niños más pequeños de 2 a 5 años recibió un chirlo en el último mes anterior a la encuesta; y al 5,4% le pegaron en la cabeza. También, como sabemos, los niños pueden ser víctimas de violencia psicológica. Al 19,8% de los adolescentes entre 15 a 17 años los insultaron, cifra que asciende a 20,7% para el rango de 12 y 14 años.

Los niños no deben ser sometidos a un trato violento, discriminatorio, humillante o intimidatorio. En este sentido, si bien los resultados de la encuesta son alentadores en términos de la percepción negativa de los padres sobre el castigo corporal como forma válida de disciplina, es necesario continuar trabajando para cambiar las prácticas actuales hacia formas no violentas que promuevan los derechos de los niños, niñas y adolescentes de conformidad con lo dispuesto por la Ley 26.061 y la Convención sobre los Derechos del Niño.






martes, 24 de mayo de 2011

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL








A partir de la sanción de la Ley 26.150 del año 2006, se crea el Programa Nacional, y la aprobación de los Lineamientos Curriculares de Educación Sexual Integral (ESI). Los y las docentes de nuestro país tenemos la responsabilidad y a la vez, la oportunidad, de enseñar educación sexual a nuestros niños, niñas y jóvenes.

Llamamos ESI al espacio sistemático de enseñanza aprendizaje que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones concientes y críticas en relación con el cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y de los derechos de los niños, las niñas y los jóvenes.

  • Comprende contenidos de distintas áreas y/o disciplinas, y considera situaciones de la vida cotidiana del aula y de la escuela, así como sus formas de organización.
  • Responde a las etapas del desarrollo de las alumnas y de los alumnos.
  • Se incluye en el proyecto educativo de la escuela.
  • Promueve el trabajo articulado con centros de salud, las organizaciones sociales y las familias.


La ESI es una obligación del Estado Nacional y de los Estados Provinciales tal como lo establece la Ley 26.150.

La ESI es un derecho de los chicos y de las chicas de todas las escuelas del país, privadas o estatales, confesionales o laicas, de nivel inicial, primario, secundario y para la educación superior.






Son objetivos de la Ley 26.150


  • Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación armónica equilibrada y permanente de las personas.
  • Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos y confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral.
  • Promover actitudes responsables ante la sexualidad.
  • Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular.
  • Procurar igualdad de trato y oportunidades para mujeres y varones.


fuente




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jueves, 12 de mayo de 2011

NIÑOS DESAFIANTES






Son esos niños a los que se atribuía “mala conducta” o “mala educación”; hoy algunos los rotulan como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista”. La autora sostiene que esa conducta “abarca problemáticas muy diferentes”, y la vincula con determinaciones familiares y sociales.


“Alan tiene 7 años. No respeta las reglas de la escuela, contradice a la maestra, desafía a las autoridades. Debe tener un problema orgánico. ¿No necesitará medicación?”.

“Pedro tiene 4 años; discute todo lo que se le dice, se pelea con los otros chicos y se enoja cuando se lo reta. Se tira al suelo cuando se le niega algo que quiere. Nos dijeron que consultemos a un neurólogo”.

“Juan tiene 5 años. Se niega a hacer lo que se le pide, dice a los gritos que no quiere obedecer y trata de imponer su voluntad todo el tiempo. Lo retamos, le pegamos y le ponemos penitencias, pero cada vez es peor. ¿Qué podemos hacer?”.

Y una escena en la calle: La mamá: “Cuando hablo con otro adulto no me interrumpas”. El nene, de 5 años (en el mismo tono de voz autoritario): “Y vos contestame cuando yo te hago una pregunta”. La mamá: “Me estás desafiando”. El niño: “Y vos me estás desafiando a mí”.

Son niños a los que antes se les adjudicaba “mala conducta” o “mala educación”. Algunos de estos niños fueron rotulados por diversos profesionales como “síndrome de déficit de atención con hiperactividad”. Otros, como “trastorno negativista desafiante” o “trastorno oposicionista desafiante”, una nueva clasificación que circula por los ámbitos de la salud y la educación. Otro “trastorno de época” con una supuesta “solución” de época. Así, algunos niños a los que se les pone este sello son medicados con antipsicóticos en dosis leves, para mejorar su conducta.

Nuevamente, como en el caso del trastorno por déficit de atención, nos encontramos con la descripción de una conducta frecuente en nuestra cultura, frente a la cual se arma una clasificación psiquiátrica y se supone un remedio mágico.

Por consiguiente, es una nominación que suele abarcar patologías y problemáticas muy diferentes. Desde las respuestas impulsivas y agresivas de un niño que siente que su psiquismo estalla frente a las exigencias del mundo, hasta las dificultades de otro que no tolera las normas: todos son ubicados del mismo modo. A la vez, es frecuente que estos niños susciten la hostilidad de los adultos. Es decir, no se lo piensa como una conducta que suscita preguntas, que dice algo, sino como algo a acallar. Consideradas como un cuadro psicopatológico o como respuesta a una educación permisiva, las conductas de los niños que se oponen a las reglas escolares y familiares se piensan como algo a silenciar más que como un llamado a escuchar.

Pero el comportamiento transgresor y desafiante de los niños de hoy no tiene que ver necesariamente con una falta de castigos o con actitudes demasiado permisivas de los padres. Sucede que los adultos presentan dificultades para sostener las diferencias niño-adulto, no pueden ser garantes de un futuro mejor y esperan que los niños los sostengan narcisísticamente. Así, generan actitudes y respuestas frente a las que luego se violentan. A estos niños se los ha imbuido de un poder omnímodo. Son los mismos adultos los que los han convencido de que son seres poderosos, de que deben cumplir ya con todo lo esperado y de que este cumplimiento les traerá satisfacciones inmediatas.

¿A qué se oponen los niños? ¿A qué se niegan? ¿Qué desafío está en juego? ¿Qué nos están diciendo con tanto “negativismo”? Es frecuente que los niños de hoy traten a los adultos como pares e intenten imponer su voluntad a toda costa. Pero hay determinaciones sociales, familiares e individuales que debemos tener en cuenta en la producción de estas conductas, que suelen denunciar dificultades en la estructuración narcisista.

Al considerar el comportamiento como algo estático, un trastorno que el niño trae y que es atemporal, no se toma en cuenta su sufrimiento. Estos niños, a su vez, suelen desmentir el dolor, justamente porque suponen que tienen que funcionar como poderosos y que si se muestran débiles quedan a merced de un tirano. Generalmente son sancionados, castigados, expulsados, lo que refuerza la idea de un mundo hostil y arbitrario.

Lo que aparece como conducta oposicionista-desafiante o negativista-desafiante puede responder a múltiples determinaciones, en las cuales tienen peso tanto el medio social como el familiar, así como el modo particular en que ese niño tramita sus vivencias.

Algunos niños no hay podido constituir ligazones que operen como inhibidoras del desborde pulsional y quedan a merced de la insistencia pulsional en una pura descarga. El otro fracasa como aquel que contiene y calma y el niño queda solo en un estado de enfrentamiento con todos, suponiendo que los otros son causa de su malestar. Esto suele confundirse con un funcionamiento “oposicionista”.

Así, un niño de 10 años que insultaba a las maestras, le pegaba a la madre, totalmente desbordado por cualquier situación en la que tuviera que esperar su turno o ceder frente a otro, fue diagnosticado como trastorno negativista desafiante. En ese diagnóstico primó una idea de clasificar, sin dar cuenta de los mecanismos productores de sus desbordes.

Estos se desencadenaban cuando aparecía una situación en la que se le presentificaba la idea de ser aniquilado o expulsado violentamente por el otro, lo cual lo llevaba a estados de desesperación donde las urgencias se transformaban en irrefrenables. La desesperación se incrementaba en el vínculo con adultos que se ubicaban como impotentes frente a los ataques del niño.

Oposición o dependencia

En tanto el niño teme depender del otro porque no lo considera seguro y supone que va a quedar a merced de él, de sus idas y venidas, el mostrarse autosuficiente y negarse a obedecerlo puede ser el modo en que intenta sostener un armado narcisista precario. En algunos niños, dominar al otro, someterlo a la propia voluntad, parece ser la única satisfacción posible. Ya no es la satisfacción erótica en el vínculo con el otro, el placer en la realización del deseo, sino el placer en el dominio del otro como objeto. Hay niños que se unifican en el “no” como modo de ser, como protección, porque si no se sienten arrasados por el avance intrusivo del otro. La dificultad radica en que pierden la percepción de sus deseos (algunos no la tuvieron nunca) y lo único que desean es oponerse al deseo del otro (lo que delata la dependencia). Al abroquelarse en el “no”, éste funciona como organizador que les permite sostenerse como diferentes.

Este funcionamiento suele traer dificultades para sublimar. Así, en lugar del juego o de actividades creativas estos niños buscan el poder por sobre todas las cosas. Ser el jefe de la banda es lo único importante.

El “no” formulado como “no quiero” implica tanto la posibilidad de poner coto al avasallamiento del otro como de reafirmar la autonomía. Los padres de un niño de 4 años consultaron porque el chico regulaba todos los movimientos de la casa. Si él se oponía, no podían salir a pasear o a comer afuera: cuando no se hacía lo que él quería, respondía con escándalos. Podermos preguntarnos: ¿qué quería? Quizá dominar a los otros para no darse cuenta de que eran personas autónomas, separadas de él, situación que, cuando se hacía evidente, le acarreaba muchísimo sufrimiento. A la vez, estos padres se ubicaban en una lucha de poder con el niño, repitiendo con él la batalla cotidiana con un mundo vivido como demasiado exigente.

Depender de otro supone que uno puede perderlo. Estos niños intentan desmentir toda dependencia para evitar toda pérdida. Puede ocurrir que un niño tenga terror al abandono y desmienta por eso la necesidad de ese otro. Pero el resultado es que el objeto se le torna incontrolable, la separación no puede ser eternamente desmentida y permanentemente reciben heridas insoportables, en tanto esperan una fusión imposible.

Así, un niño que, por pegar a los otros niños y desafiar a los docentes, estaba a punto de ser expulsado del jardín de infantes, trae a las sesiones su sensación de injusticia, de no ser escuchado por los maestros, de quedar como culpable de todas las situaciones de un modo arbitrario. Está muy enojado con el mundo. Le propongo jugar a que él es el psicólogo. Acepta y juego a ser una niña que les pega a todos y a la que retan todo el tiempo. Yo voy diciendo lo que siento, lo injustos que son conmigo, cómo ninguno me escucha y cómo me dejan sola, y él va pasando de ser un adulto implacable, que sólo me reta, a transformarse en un director de escuela que dice: “Yo te creo; voy a ir con vos al recreo a ver lo que pasa, y si te molestan yo te defiendo”.

Esta variación de posición en el juego le permitió ir modificando su lugar en el jardín, sintiendo que los adultos podían escucharlo y defenderlo. Pudo empezar a mostrar sus miedos, sus debilidades, y soportar la indefensión frente a los adultos
.

Muchas veces la desmentida de la dependencia está sostenida por los adultos, que ubican al niño como todopoderoso frente a adultos impotentes. Lo que podemos denominar “idealización de la infancia” es uno de los factores sociales que inciden en las dificultades de los niños de hoy.

Los padres de una niña de 3 años afirmaban que la niña era “terrible” y que en la casa rompía todo. Al relatar un episodio en que la niña había roto la mesada de la cocina, le adjudicaban una fuerza que no tenía. De este modo, la niña quedaba entrampada entre un poder omnímodo y ser la culpable de todo lo que ocurría, cuando era obvio que la mesada estaba quebrada desde antes y ella sólo había puesto de manifiesto ese quiebre. La niña –curiosa, con un lenguaje muy desarrollado y un excelente nivel de juego dramático– no obedecía y se enojaba frente a cualquier negativa a sus deseos. ¿Cómo iba a obedecer a adultos que se mostraban más débiles que ella? Una consecuencia era la confusión respecto de sus propias posibilidades y un estado de desesperación, del que intentaba salir a través del desafío.


Directora de la Carrera de Posgrado de
Psicoanálisis con Niños,
APBA-UCES.

Texto extractado del libro
El sufrimiento psíquico en los niños. Psicopatología infantil y constitución subjetiva
(ed. Noveduc).






viernes, 4 de marzo de 2011

HACIA UN MUNDO DE ZOMBIES






“Lacan decía que el psicoanálisis tiene ética y la ciencia no.

Si hay que reventar una ciudad para probar una bomba, la ciencia lo hace. Y la labor científica suele estar pagada por el poder económico, que en este caso está interesado en el mercado de consumidores de medicinas. Pero algunos no nos dejamos corromper”...




La definición del psicoanalista Juan Pundik es una muestra de la postura política que sustenta su trabajo de más de tres décadas contra el maltrato a los niños. Tarea que en los últimos años lo llevó a encabezar acciones contra la medicalización de la infancia, un fenómeno que en la última década viene creciendo en todo el mundo al calor de cuestiones de mercado que omiten sus graves consecuencias.

Pundik, argentino residente en España desde su exilio en 1976, viajó a su Buenos Aires natal para presentar su trabajo en un congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Esa visita lo acercó a Rosario, donde disertó en la Sede de Gobierno de la UNR.

  • “Medicalización no es medicar sino abusar de la medicación de manera generalizada y a partir de los intereses y presiones de la industria farmacéutica, de la que pocos pueden escapar”.

Las aseveraciones van más allá su opinión. Desde 2006, luego de que la Agencia Europea del Medicamento (Emea) autorizara la administración de Prozac a menores de 18 años, encabeza la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia para denunciar “esa aberración que tuvo en cuenta los informes realizados por los mismos fabricantes de la sustancia antes que los estudios que alertaban sobre sus riesgos”.

Para Pundik, el hecho de que se permita a los laboratorios ser “juez y parte” da una idea del peso de la industria farmacéutica y sus intereses económicos. Eso lo motivó a denunciar esta situación cinco veces ante el presidente de la Comisión Europea, pero al esperar por una respuesta que nunca llegó decidió llevar la presentación ante el parlamento europeo, que le dio lugar y ahora “está en trámite” mientras la plataforma sigue juntando firmas y adhesiones.

  • La tendencia de medicar a los niños ya preocupa tanto a médicos como pedagogos que no ven en el suministro de drogas la solución a los trastornos de atención en el aula, rotulados genéricamente —como si se pudiera— como trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).

“Es un problema globalizado, funciona igual en muchos países. Los docentes citan a los padres y les dicen: «O medican a este chico o llévenselo»”, resumió Pundik en alusión a una práctica al parecer cada vez más común en las aulas: el etiquetamiento de los niños en función de sus supuestos trastornos como panic attack, ADD, ODD, TGD, sin detenerse en las causas.

Los detractores de esta modalidad con aires de moda dicen que la medicación, en lugar de tratar las causas de la desatención de los chicos, encubre el síntoma. Si el niño revoltoso o distraído es un genio o atraviesa por problemas familiares queda fuera de discusión al suministrarse la pastillita para portarse bien, que puede ser una anfeta o un antidepresivo. Pero también suelen omitirse los efectos secundarios de las drogas en los niños, que pueden aparecer cuando ya es demasiado tarde.

  • “Hice la prueba de consumir metilfenidato durante 30 días y pude constatar los efectos por los cuales muchos la llaman la «cocaína pediátrica». Esa sustancia se le está suministrando a niños de cualquier edad, tanto acá como en Europa y Estados Unidos”, advirtió Pundik.

- ¿Cómo trata el psicoanálisis a los niños hiperactivos?

- Para el psicoanálisis no existe el niño hiperactivo. Se cataloga como hiperactivo al chico que no es fácil y no tiene buen rendimiento escolar. Pensar que hasta Borges decía que su educación había terminado cuando entró a la escuela.

- Pero la niñez no es la de antes.

- Los niños son cada vez más inteligentes e inquietos, curiosos, pero evidentemente dan más trabajo que los niños atontados. También está la acción de los laboratorios que promueven campañas contra la depresión infantil mediante las cuales, en lugar de investigar por qué un chico está triste, lo drogan.

- ¿Pero qué efectos tienen estos medicamentos para que sean aplicados desde el aula?

- Las anfetaminas, que tomábamos cuando éramos estudiantes para estar mejor concentrados, hacen que el desatento preste más atención por su acción sobre los transmisores neuronales. Los chicos están más tranquilos, menos rebeldes, y mientras tanto sufren una destrucción neuronal, cambios de conducta, alteraciones hormonales, una serie de efectos ilimitados que pueden llevar hasta la muerte.


Dominar...

Pero Pundik no sólo ve en este fenómeno un simple negocio: “Hay una intencionalidad de someter, de que el poder siga siendo detentado por los mismos de siempre condenando al resto a la pobreza”.

- ¿Es una intencionalidad política o económica?

- No hay diferencias, el poder y el dinero van juntos.

- El hecho de dopar al alumno revoltoso, al que cuestiona o molesta, ¿significaría que la educación consiste en aprender a callarse?

- Vamos hacia un mundo de zombies, drogado. Quieren chicos obedientes y sumisos, para que después cuando sean grandes sean capaces de cumplir órdenes y así tal vez avalar tranquilamente una dictadura. Al parecer, los más rebeldes son muy preocupantes.




Psicoterapeuta y abogado


Juan Pundik es psicoterapeuta, psicoanalista y abogado. Nació y vivió en Buenos Aires hasta que en 1976 se exilió en España. Desde 1977, desarrolla en ese país la institución llamada Filium (Asociación para la Prevención del Maltrato del Niño), con el aval de su fundador en la Argentina, el psicoanalista Arnaldo Rascovsky. También lidera el Comité Ejecutivo de la Comisión Nacional del Día del Niño desde 1990, integrado por personalidades del mundo universitario, político, científico, de la educación y la cultura. Coordina gabinetes de orientación para padres y adolescentes. Entre sus últimos libros se destacan “No quiero estudiar”, “No quiero pensar” y “Prozac, ¿sí o no?”


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