Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.
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martes, 8 de mayo de 2018

El Discurso MM: Filosofía y Zapatos de Goma





Los discursos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tenían densidad argumentativa. Los mensajes requerían una escucha atenta, con prescindencia de compartirse o no su contenido. Los oyentes estaban obligados a realizar un mínimo esfuerzo intelectual para decodificar el discurso. Por el contrario, los principales líderes de la Alianza Cambiemos manejan un registro diferente. La mayoría de los mensajes son simples, consignistas y vacíos de contenido. Es conocida la influencia de Jaime Durán Barba en el moldeado del discurso oficial.

El lenguaje duranbarbesco desecha las explicaciones técnicas y racionales. En su libro El arte de ganar, el consultor ecuatoriano recomienda invocar a los “sentimientos, no a la razón. Los humanos somos simios con pretensiones cartesianas”. “Debemos tratar de que nuestro mensaje provoque polémica. Más que perseguir que el ciudadano entienda los problemas, debemos lograr que sientan indignación, pena, alegría, vergüenza o cualquier otra emoción”, agrega Durán Barba.

En ese marco, la proliferación de mensajes típicos de manuales de autoayuda no es ninguna casualidad. Los valores culturales implícitos, en la mayoría de esos textos, tienen puntos de contacto con la ideología macrista. Por ejemplo, la idea de que las soluciones son individuales y no colectivas. El fomento al emprendedurismo es congruente con esa filosofía. Bajo esa lógica, los sectores vulnerables son responsables de su situación personal. Así, la exclusión social es resultado de que los pobres “no se esfuerzan lo suficiente”/”no les gusta trabajar”.

Esa visión superficial e invidualista no es ajena a la cultura empresarial. En los últimos años, las empresas multiplicaron la organización de eventos internos (charlas motivacionales, talleres de pensamiento positivo) que rescatan ese tipo de espiritualidad no religiosa. La filosofía zen convive en armonía con la maximización de la tasa de ganancia privada o la adopción de planes de ajuste en el sector público.

Uno de los laderos presidenciales que fomenta ese enfoque es Alejandro Rozitchner. El hijo del reconocido icono de la nueva izquierda argentina en los sesenta (el filósofo León Rozitchner) ingresó al macrismo a través de la Fundación Pensar. El actual asesor presidencial sostiene que “el pensamiento crítico es un valor negativo; lo más importante no es criticar la sociedad y señalar sus defectos; entusiasmarse, las ganas de vivir, son más importantes que el pensamiento crítico”. Rozitchner acumula en su haber una larga lista de frases insólitas. Una de ellas fue cuando afirmó que este gobierno “es como Batman y va a seguir haciendo un montón de cosas porque todo va a salir bien”.

El protagonismo asumido por este filósofo, que acumula fuertes rechazos en el ambiente intelectual, no deja de ser símbolo del clima de época. “Más allá del personaje, su mundo es eco de una sensibilidad establecida a costa de un proceso de masificación que tiene que ser asumida como parte del individualismo contemporáneo realmente existente que nos toca vivir y con el que cualquier proyecto político futuro va a tener que dialogar, convencer e interpelar si quiere tener algún tipo de vocación de masas”, analiza Nicolás Viotti en “Alejandro Rozitchner y la cultura del entusiasmo. Tu conflicto es un bajón” (Revista Anfibia).

drubinzal@yahoo.com.ar

@diegorubinzal





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jueves, 20 de febrero de 2014

WHATSAPP u$s19.000 millones







Analicemos por qué Facebook compró WhatsApp y qué se viene...

La red social más popular del mundo sorprendió al anunciar la mayor compra en sus diez años de existencia: 19.000 millones de dólares por el servicio de mensajería, una apuesta que apunta a retener a los más jóvenes y apuntalar el salto a los teléfonos móviles. ¿Llegará la publicidad a los mensajes de WhatsApp?

Defender durante una década un liderazgo como el de Facebook en el volátil mundo de las comunicaciones y la tecnología obliga a no bajar la guardia y a unirse al competidor cuando no se puede con él.

Aunque WhatsApp parezca pequeña al lado de un gigante como Facebook, lo cierto es que sus números desde su fundación hace cinco años son mejores que los que tuvo la red nacida en Harvard en sus inicios.


Algunas claves para entender por qué Facebook compró WhatsApp:

WhatsApp: un crecimiento imparable

►>> WhatsApp hizo historia al ser la compañía que más rápido alcanzó los 450 millones de usuarios, una cifra que triplica a la que tenía Facebook en su cuarto año (150 millones) y que representa casi el doble de los que tiene la popular Twitter.

►>> El 70% de los usuarios de WhatsApp utiliza esta sencilla aplicación cada día para enviar ilimitados mensajes, emoticonos, fotografías y vídeos a sus familiares, amigos y compañeros con coste cero y sin necesidad de nada más que la conexión a Internet del móvil, en clara sustitución de los mensajes de texto.

►>> La popularidad de los "SMS" ha caído en picado desde que Internet conquistó los teléfonos móviles. Aplicaciones como WhatsApp permiten lo que antes parecía impensable: matar la duda de si nuestro destinatario ha recibido ya o no el mensaje o saber cuál fue la hora exacta de su última conexión.

►>> Su ritmo parece imparable: cada día un millón de personas incorporan el característico icono verde de esta aplicación a sus móviles y esto sucede en países de todo el mundo.

►>> WhatsApp es la única aplicación de mensajería que ha logrado una universalidad comparable a la del popular servicio de llamadas con vídeo Skype, adquirida por Microsoft en 2011 por 8.500 millones de dólares.

►>> A través de los WhatsApp de todo el mundo circulan cada día 600 millones de fotos y 100 millones de vídeos. Su número de usuarios fieles, es decir los que se conectan al menos una vez al día, supera incluso a los de Facebook, con el 70% y el 61% respectivamente.

Con estas inapelables cifras no es de extrañar que a esta compañía, de 55 empleados y sin tan siquiera equipo de relaciones públicas, la hayan cortejado los más grandes del sector, incluido el todopoderoso Google.


La web, cada vez más móvil

Tras su fallido intento de lanzar un servicio de mensajería capaz de mirar a los ojos a sus rivales, Facebook trató sin éxito de hacerse con SnapChat, muy popular entre los jóvenes de Norteamérica por su atractivo sistema en el que los mensajes desaparecen una vez leídos.

Esta negativa fue un revés en los planes de Facebook, que fía su crecimiento futuro a la transición de la web al móvil, consciente de que la democratización y popularidad de los teléfonos inteligentes ha llevado a muchos usuarios a desplazar sus "clics" del escritorio a sus ratos en el transporte público o a las esperas.

La compra de WhatsApp, que por el momento solo está anunciada, ha sorprendido al mercado tecnológico que, a tenor de las opiniones de los expertos, considera desorbitado el desembolso de 19.000 millones de dólares por una empresa de 55 empleados, sin beneficios por publicidad, y cuyo servicio es gratuito los primeros doce meses y después solo cuesta un dólar al año.

Esta no es la primera vez que el mercado se lleva las manos a la cabeza con las cuantiosas ofertas de Facebook: ya consideraron desmedida la compra de Instagram, la red social más popular de retoque de fotografías, por 1.000 millones de dólares y los 3.000 millones con los que tentó a SnapChat.


Llegar a los más jóvenes, que están abandonando Facebook

El futuro de Facebook pasa por saltar al móvil y por seguir siendo atractivo para las nuevas generaciones de jóvenes, para quienes esta red social ya es cosa de mayores -10 años en el mundo de Internet y la tecnología son casi una eternidad-.

Los más jóvenes optan por aplicaciones más dinámicas y nuevas, como WhatsApp, que permiten la ilusión de una conexión permanente con los amigos y la familia sin tener que exhibir la vida personal ante los indiscretos ojos de los cientos de conocidos de Facebook.

El consejero delegado y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha salido enseguida a defender las bondades de su adquisición con un argumento sencillo pero firme: el valor de WhatsApp está en que su crecimiento es tal que puede llegar a conectar a 1.000 millones de usuarios.

Apuesta a largo plazo

Para Facebook esta compra es una apuesta a largo plazo. El puntal que necesita para mantenerse en el candelero de un mundo como el tecnológico, donde el fervor por las nuevas ideas muchas veces desaparece casi tan rápido como se dispara.


Los desafíos que vienen para WhatsApp: 

Publicidad

Los creadores de WhatsApp, el ucraniano Jan Koum y el estadounidense Brian Acton, que con la compra de Facebook se incorporarán a las listas de millonarios de Estados Unidos, se jactan de seguir un modelo alejado de los estándares de la meca de la tecnología, Silicon Valley.

En virtud de esta filosofía, optaron por no "mercantilizar" el servicio de comunicación que ofrecen, de manera que en el "chat" de WhatsApp los usuarios no se ven acribillados por los anuncios que inundan otras plataformas, como la propia red social Facebook, que se ha llenado los bolsillos a base de publicidad.

Zuckerberg ha querido respetar este deseo, al menos al principio, y ha dejado claro que no hay ninguna prisa por incorporar anunciantes al servicio de WhatsApp puesto que el objetivo primordial es captar nuevos usuarios.


Privacidad:

Facebook pasó a manejar cantidades muy grandes de nuestra información personal, nuestras relaciones, hábitos y comunicaciones vía el sistema de mensajería interno. Eso siempre produce críticas y sospechas de usos "non sanctos" de esa información y de que se vulnera la privacidad de las personas.

Ahora, con el control de WhatsApp, Facebook tendrá un dominio mucho mayor sobre nuestras comunicaciones y un conocimiento también mayor sobre nuestras relaciones sociales, gustos y hábitos. Sin dudas, se reabrirá con fuerza renovada el debate sobre la privacidad individual y qué hacen los gigantes tecnológicos con nuestra información privada.





viernes, 23 de agosto de 2013

PASAN COSAS RARAS







¿Alguien puede explicar con fundamentos cómo es posible que la Corte Suprema falle a favor de una entidad privada como la Sociedad Rural contra la cosa pública que administra el Estado?

La mayoría de los cortesanos rechazó ayer la presentación del gobierno por la simple razón de haberla entregado con 48 horas de retraso.

¿A eso se le llama extemporáneo y no es extemporáneo que en pleno siglo XXI la organización de los terratenientes se haya apropiado desde hace décadas indebidamente de una propiedad que le pertenece a los argentinos por derecho propio? ¿Y no es extemporáneo que la justicia tenga aprisionada cuatro años a la ley de medios de la democracia? ¿O sea que los ciudadanos de a pie deben esperar 8.760 horas para que se cumpla una ley y la justicia no puede tolerar ni 48 horas de espera?

Pasan cosas raras últimamente.

¿Alguien puede explicar cómo se entiende la fuga de los genocidas del Hospital Militar y la de los 13 delincuentes del penal de Ezeiza sino es con la complicidad del propio personal civil o militar que allí ejerce su tarea?

Sergio Massa debería dar cuenta de ese perverso mensaje que difundió en su campaña de que no hay que hablar más del pasado. ¿Sabe qué, Massa? En la Argentina, su país, mi país y el de 40 millones más, el pasado no se quedó en la era del hielo, sino que convive con nosotros y cincha de la cuerda a cada rato para volver atrás. ¿Cómo se explica, sino, que haya 400 pibes que siguen desaparecidos de su identidad y que Papel Prensa que sí tiene identidad siga en manos de quienes la usurparon en tiempos de la dictadura?

¿Alguien puede explicar cómo es que una encuesta privada arrojó como resultado que el 61% de la población apoya todo lo realizado por el kirchnerismo en estos años y que sin embargo los opositores digan muy sueltos de cuerpo que “hay fin de ciclo”?

¿Alguien puede explicar cómo es que Mauricio Macri prohibió a Tecnópolis en la Ciudad que gobierna y resulta que ya la visitaron 10 millones y medios de personas desde que abrió hace apenas dos años del otro lado de la Gral. Paz?

Todo es así en esta época.

“No hay dialogo”, aúllan los amotinados en Clarín. Y allí está la presidenta dialogando con empresarios, banqueros y sindicalistas reunidos en el sur de la patria para debatir sobre el presente y el futuro al pie del primer ladrillo de las represas nacionales más importantes de la Argentina. No hablaron a la vera del incendio tan temido, como alerta Magneto a través de Lanata, sino desde la realidad de un país que sigue creciendo.

Hay tanta libertad que cualquiera puede mentir impunemente por la tele y de allí ir a tomarse un baño turco hasta el próximo programa.

¿Es raro, no?






lunes, 28 de enero de 2013

«LA VERDAD HA MUERTO»





El tema de la verdad es uno de los más complejos de la filosofía y a ella le pertenece, le corresponde. Dejemos de lado a los griegos porque, de lo contrario, no terminaremos más. Pero acompaño a Protágoras y a su formidable frase “El hombre es la medida de todas las cosas”.

Durante la Edad Media el problema no fue difícil. Dios poseía la verdad y se la revelaba a los hombres. O mejor dicho a los pastores. A la institución eclesiástica. Surge eso que Foucault (al que recurriremos muchas veces) llama “poder pastoral”. Los buenos siervos de Dios siempre se sienten en pecado, acuden al buen sacerdote y, en el confesionario, le dicen las opacidades de su alma. El pastor conoce todo del siervo y el buen hombre no sabe nada del pastor. Así, el confesionario es como la CIA de la Iglesia. Tiene un fichaje de todos los siervos de todos lados. La “verdad” que Dios revela la recibe la Iglesia y el que no la cumpla será castigado por la Inquisición. Descartes viene a establecer una nueva verdad. Al dudar de todo duda también de Dios. ¿Qué es lo que le permite dudar de todo? Su pensamiento. ¿Qué es aquello de lo que no puede dudar? Claro está: de su pensamiento. La verdad que viene a instaurar Descartes es la de la razón: ego cogito, ergo sum. Pero hay otra verdad que Descartes debiera probar. La externa. ¿Cómo salir del cogito? A través de Dios. La revolución no ha sido total. Si veo todo eso ahí afuera es porque debe existir; si no, Dios no me lo haría ver. O sea, la única verdad que viene a establecer Descartes es la del pensamiento, la de la subjetividad. La del hombre. Pero ese hombre es incapaz de probar la existencia del mundo exterior. Todo cambia con Kant. Kant es un filósofo fundamental. Lo que hizo todavía sirve. Dice: todo conocimiento empieza por la experiencia pero no se reduce a la experiencia. La primera parte de la frase es una concesión al pensamiento de Hume, al empirismo inglés, al que Kant respetaba mucho. O sea, todo conocimiento empieza por la experiencia, por lo fáctico, por lo empírico. Por los hechos. Hegel dirá: Lo verdadero es el todo. Tomemos cualquier instancia de la dialéctica histórica. Tiene tres momentos: afirmación, negación de la afirmación y negación de la negación. El tercer momento es la síntesis de los otros dos y los contiene en una totalidad que los contiene en tanto superación. Este tercer momento es la totalidad. Y la totalidad –en Hegel– es lo verdadero. Sobre todo al constituirse en tanto sistema. Adorno (en el siglo XX), oponiéndose a la dialéctica hegeliana, lanzará un famoso dictum: La totalidad es lo falso. Sartre, en la Crítica de la razón dialéctica, dirá que la totalidad nunca cierra: apenas totaliza ya se destotaliza. Pero siempre hay algo que nunca falta: la empiria, la materialidad. Nietzsche dice: “No hay hechos, hay interpretaciones”. Pero sí: hay hechos. Sólo que la verdad se establece por medio de la interpretación de los hechos. Sólo que, sin hechos, no hay interpretaciones. Seamos redundantes porque aquí está el centro de la cuestión: aun cuando la primacía de la interpretación de los hechos pareciera llevar a un relativismo, esa interpretación parte también de lo fáctico. De los hechos. Sin hechos, no hay interpretaciones. Foucault partiendo de Nietzsche y Heidegger establece la verdad como lucha de interpretaciones. La verdad es de este mundo, dice en Microfísica del poder. En La verdad y las formas jurídicas establece que hay una lucha por la verdad. Algo que también hace en Poder y verdad. Se lucha por la verdad porque la verdad es la que establece el poder. En suma, de todas las interpretaciones de los hechos van a triunfar aquellas que puedan acumular más poder. De aquí el interés de los monopolios en conservar lo que han logrado. Es fácil: si yo tengo doscientas o trescientas bocas comunicacionales a través de las que enuncio mi interpretación de la realidad, ésta se transforma en la verdad porque logro convencer a la mayoría. La verdad es hija del poder. Hoy más que nunca por el despliegue agobiante de los medios de comunicación. Esto no significa que no existan verdades alternativas a la del poder mediático. Pero serán muy débiles. Ya que el monopolio mediático (y, no lo olvidemos, los medios de comunicación son el partido político de la derecha) se ha ido devorando a todas las fuerzas competitivas del mercado. El mercado no es libre y es antidemocrático: se lo devoran los monopolios y los oligopolios, que concentran el poder adosando a los competidores o llevándolos a la ruina. Lo cual es fácil: cualquier monopolio puede vender un año a pérdida y fundir a las pequeñas empresas del mercado. Ahí es donde las compra o deja que entren en convocatoria de acreedores, donde acaso las compre o se fundan.

Pero todo ha cambiado. Un cambio en la ética periodística. Vimos que todas las filosofías partían de los hechos. Kant requería de la experiencia. De aquí que sea nuestro ejemplo predilecto. Todo conocimiento empieza por la experiencia. El periodismo nació para decir la verdad. Se diferencia en esto de la literatura. El buen periodismo dice la verdad, la buena literatura miente. Esta es una frase indiscutible y llena de orgullo a los escritores. El escritor escribe ficciones. (No voy a entrar aquí en las interpretaciones que afirman que interpretar la realidad es una ficción porque sería largo. El que ha llevado esta interpretación al extremo es Hayden White en La ficción de la narrativa. Pero es una posición muy discutible.) Digamos que Kant jamás diría que no parte de la experiencia. Que Nietzsche no negaría que parte de los hechos para interpretarlos. Y que esa guerra por la verdad que postula Foucault también se basa en la facticidad. En el periodismo esto es lo que ha muerto. El periodismo ya no parte de los hechos. Esta fue su tarea primordial desde su nacimiento. El periodismo informaba. Pretendía informar imparcialmente. Aquí radicaba su seriedad. Pretendía ser un tábano para mantener alertas a los hombres y advertirles que no adhirieran a la falsedad. O pretendía ser un clarín sobre los grandes problemas argentinos, para no eludirlos, para enfrentarlos, para decir, sobre ellos, la verdad. La contratapa que publicamos ayer fue provocativa. Pero, creemos, contundente. Ahora el periodismo ya no trabaja sobre materialidad alguna. Al estar en constante estado de beligerancia deja de lado lo fáctico. Ya no parte de los hechos, los inventa. Esa foto del presunto Chávez en la tapa de El País es la prueba. El País fue un diario respetable y querible, progresista. Hoy es parte del complot mediático contra los gobiernos populares de América latina que nosotros –lo sentimos mucho pero son nuestras creencias, les pedimos que las respeten y no se rebajen insultándonos– defendemos. Ese “Chávez” no se basa en ninguna “materialidad”, en ningún “hecho”. Todos los filósofos que he citado dirían que así no se consigue la verdad. Que no es el camino para llegar a ella. Porque sin base material no es posible la interpretación. Y si no hay interpretación, lo que hay es la más recalcitrante y vergonzosa mentira. Señores, ustedes están hundiendo al periodismo. Costará mucho que recuperen la fe de los lectores, o de muchos de ellos que no se dejan engañar fácilmente. Ustedes, señores, al apelar a la mentira como arma de antagonismo, están matando a la verdad. Y eso no tiene retorno. Y es, además, imperdonable.

Brevemente: vayamos a la Argentina donde todo esto malamente abunda. En la Feria del Libro, hace un par de años, el médico psiquiatra Marcos Aguinis, junto con Jorge Fontevechia, le diagnosticó, sin conocerla, sin haberla visto nunca, sin haberla tenido de paciente, “depresión bipolar” a Cristina Fernández. Además, ¡un diagnóstico no se da en público, en la Feria del Libro! Un médico, si es honesto, se guarda el diagnóstico como todo paciente lo merece. Una indecencia. Hablé esto con varios psiquiatras y psicólogos amigos. Sobre todo, con uno que había sido maestro de Aguinis y le había derivado pacientes. “¿Marquitos hizo eso? Qué raro. Era una buena persona.” Aún no hay causa penal sobre eso, pero no importa. Lo que importa, lo que alarma, es la impunidad para mentir. Porque la mentira es la muerte de la verdad. Y la verdad ha muerto. Al menos en la tapa de El País el día que publicaron esa foto obscena del falso Chávez. Y, cotidianamente, en muchos otros medios de la presuntuosamente llamada “prensa independiente”.






sábado, 22 de diciembre de 2012

MI RELATO, TU RELATO, EL RELATO DE ELLOS









Saqueos eran los de antes, los de ahora dicen otra cosa porque está claro que no son espontáneos y que les cuesta mucho extenderse por fuera de los grupos influenciados por los organizadores. Estos saqueos quieren construir un relato, como se dice ahora, aunque la palabra relato se usa para cualquier cosa, en especial para desacreditar. Se equipara relato con ficción. En realidad el relato es la forma en que cada quien describe la realidad y relata lo que sucede. Y esa forma es esencialmente política, ideológica, social, étnica, clasista o profesionalista, pero sobre todo, política. El relato es político y se construye a partir de los valores que prioriza quien lo construye, por eso puede haber más de uno sobre el mismo suceso.

¿Cuál es el relato que sugieren los saqueos? Hay uno que quiere subrayar la descripción de una situación de hambruna similar a la del 2001. Y hay otro que enumera la Asignación Universal por Hijo que reciben millones de personas, la incorporación de tres millones de jubilados que habían quedado fuera del sistema previsional y la creación de cinco millones de puestos de trabajo, y dice que, con esas medidas, la situación no puede equipararse a la de 2001. Los primeros saqueos en el 2001 no fueron espontáneos, como tampoco lo son éstos. Pero en el 2001 se combinaron con una situación económica explosiva y se extendieron. Los saqueos de estos días muestran más la intención de desgastar y desestabilizar que de resolver un problema de hambre, y además quedan focalizados. En el 2001 se podía ver a familias llevando bolsas de arroz y cajas de fideos. El jueves, en Bariloche, los muchachos se llevaban televisores y equipos musicales y quemaban los automóviles de los empleados del súper. En Campana hay detenidos de la barra brava de Villa Dálmine y del Sindicato de Camioneros. En Neuquén hay un detenido de ATE. El Gobierno acusa a estos sectores de la oposición de inducir a estas acciones. Y estos sectores acusan al Gobierno. Son dos relatos muy antagonizados porque están referidos a un punto límite. Pero en ningún tema, hasta en los más insospechados, hay unanimidad.

Por ejemplo, cuando la Fragata Libertad fue retenida y embargada en el puerto de Tema, en Ghana, a partir del reclamo judicial de un fondo buitre, hubo dos formas de contar el suceso. Los grandes medios y los caceroleros responsabilizaron al gobierno nacional por la situación del buque escuela. Pero desde el kirchnerismo se apuntó contra los fondos buitre.

El relato de los grandes medios y de los caceroleros no solamente estaba interesado en llamar la atención sobre la responsabilidad del Gobierno. Esa fue la actitud más consciente en la construcción de ese relato. La parte menos visible fue la que evitó responsabilizar a los fondos buitre. Tiene una lógica, porque desde este mismo sector se planteó que había que pagarles y se convocó a crear un fondo patriótico con esta finalidad. Si el que tiene la culpa es el Gobierno según este relato, los fondos buitre tienen razón. Y si tienen razón hay que pagarles, por lo menos para que suelten la fragata. Si se va más atrás en esta lógica: si estos fondos tienen razón, no la tuvo el Gobierno cuando negoció una quita del 70 por ciento de la deuda y tendría que haberla pagado completa.

En este relato, que se asienta en una reivindicación patriótica por el simbolismo del buque, está latente el respaldo a la forma en que se generó la vieja deuda y, en general, el diseño de esa lógica es similar al discurso patriótico de las dictaduras militares que lo formulaban al mismo tiempo que condenaban al país a una dependencia cada vez más estrecha de los organismos financieros internacionales.

El relato del kirchnerismo se ató más a la lógica de repudio al proceso de endeudamiento, a los fundamentos de la negociación que llevó adelante Néstor Kirchner y a su disputa con los fondos buitre, a los que ve como una consecuencia perversa de ese proceso. Por eso rechazó cualquier posibilidad de pagarles y prefirió la vía judicial ante el Tribunal del Mar, que finalmente dictaminó a favor de la Argentina, lo que obligó al gobierno de Ghana a liberar la fragata.

Al relato de los grandes medios le interesa destacar que esto les pasa a los argentinos por el gobierno que tienen. Lo cual es cierto. Pero ese breve enunciado implica todo lo demás en relación con la deuda externa, e inclusive en relación con el concepto de patriotismo. Si se gobernara con los criterios del relato cacerolero granmediático, es probable que a la fragata no le hubiera pasado nada, pero la Argentina estaría enterrada en la crisis infernal de la deuda externa, con miseria, exclusión y dependencia.

Hay una disputa también en el relato periodístico y lo mismo sucede en el plano judicial donde, de alguna manera, fallos y dictámenes se convierten en relatos donde el juez hilvana su visión de los sucesos. En este caso tienen parámetros, valores preestablecidos que tratan de limitar esa posible diversificación. Sin embargo, la larguísima batalla judicial por la ley de medios es una demostración de que puede haber relatos diferentes en la Justicia. Esa posibilidad también quedó expuesta en el controvertido fallo del tribunal de Tucumán que absolvió a todos los acusados en el caso de Marita Verón.

En el primer ejemplo, hay relatos diferentes: la Cámara Civil y Comercial y el juez Eduardo Carbone –que concedió la cautelar por tiempo indefinido a Clarín y después se jubiló–, por un lado. Y el juez Horacio Alfonso y la Corte, por el otro.

Aun dejando de lado cualquier sospecha de connivencias y otras situaciones irregulares, es evidente que el único mecanismo que puede explicar las decisiones de Carbone y de la Cámara es la idea de que la ley atenta contra la propiedad privada o contra la libertad de expresión. Pero en esa conclusión hay una carga política muy fuerte porque es imposible que eso se desprenda del texto en sí de una ley que ha sido estudiada y muy elogiada por los organismos especializados de la OEA y la ONU. Por lo tanto esos fallos contrarios a la ley surgirían necesariamente de una valoración del Gobierno. Algo así como que esta ley con otro gobierno sería correcta, pero con éste hasta el más cristiano se vuelve hereje. Por lo menos éste es el planteo de complicidad implícita que esos fallos tratan de buscar en esa parte de la sociedad que funciona con ese axioma. Es la parte de la sociedad de la que, desde el punto de vista social y cultural, también forman parte estos jueces. Hay un relato construido según esos valores que, de hecho y por el argumento que sea, termina favoreciendo a la falsa idea de mercados desregulados y con preeminencia de grupos económicos concentrados, o sea, el poder económico.

Es claro que ese relato se monta en esos implícitos porque el texto de la ley ha sido rigurosamente estudiado por organismos internacionales y porque es imposible negar que el Grupo Clarín ocupa una situación dominante en el mercado. La Corte, que la semana próxima se hará cargo del tema, ya se ha expedido contra las cautelares interminables y ha señalado que la ley no atenta contra la libertad de expresión, con lo cual apunta a un relato diferente al de Carbone y la Cámara.

Otro relato subyace en los fundamentos de la absolución de los acusados en el caso de Marita Verón. En el fallo se subestiman los testimonios de otras víctimas de trata y se los pone fuera del contexto que estaban sufriendo esas mujeres. En realidad, hay un menosprecio por esos testimonios porque no se las acepta como víctimas. Por el contrario: no hay nada menos valorado en una sociedad conservadora, que mujeres en situación de prostitución. Los jueces construyen su relato en el fallo desde esa valoración de hechos, circunstancias y protagonistas. El relato cambia si esas mujeres fueran consideradas como víctimas y por lo tanto testigos importantes del delito de trata que ellas mismas sufrieron.

Desde la oposición se critica al relato kirchnerista porque pinta que todo está bien, lo cual no es cierto. Desde el kirchnerismo se critica el relato de la oposición porque no reconoce nada de lo que se hizo en una gran cantidad de temas en los que ningún gobierno en varias décadas se había atrevido a intervenir. Lo cual también es cierto. En este punto, aunque los relatos son antagónicos, las críticas que se cruzan tienen razón. Hay coincidencia en esas críticas porque ambos están reconociendo que esos relatos no son ingenuos ni neutrales y constituyen visiones y argumentos políticos. Pero cuanto más se agudiza la disputa, esos relatos tienden a simplificarse y se esquematizan. En ese punto pierden los dos porque el relato, cualquiera de ellos, es atractivo en la medida en que explica lo que pasa y, si no lo hace, va perdiendo sustento. El relato es comunicación, cuenta algo, y para eso requiere una coherencia y un correlato con lo que sucede. Es más eficiente comunicar con simpleza, pero hay un punto en que la simplificación extrema empieza a destruir el relato.





viernes, 30 de noviembre de 2012

LA NACIÓN Y NIK SON UN FRAUDE






























¡¡¡QUE FALTA DE RESPETO, QUE ATROPELLO A LA RAZÓN!!!

¡¡¡LA NACIÓN Y NIK PLAGIADORES!!!


Si todavía queda algún gaturro inocente que le cree a La Nación y a Nik, su dibujante estrella...

Pase, lea y vea: Atento el silencio guardado por el dibujante Cristian Dzwonik (a) Nik y el Diario La Nación a mi pedido de que se publicaran en forma conjunta la tira de la serie “Mafalda” y la de “Gaturro”, suplo tal omisión reproduciéndolas por este medio con el objeto de ponerlas a consideración de los lectores, manifestando públicamente mi desagrado por sus similitudes más que evidentes...


Joaquin S. Lavado
QUINO





jueves, 15 de noviembre de 2012

7D: LA LEY ES PARA TODOS


















El clima en la conferencia de prensa en la que el titular del AFSCA, Martín Sabbatella, explicó cómo será el proceso de adecuación de los medios audiovisuales después del 7 de diciembre, fue tranquilo y cordial. Pero se vio apenas interrumpido por dos preguntas de enviados del Grupo Clarín, que hicieron una curiosa interpretación tanto de la ley como de los dichos del funcionario.


AFSCA – Estado de situación de los grupos de medios


Alejandro Alfie, periodista del diario Clarín, sostuvo que el 7 de diciembre no vence ningún plazo legal para desinvertir en los medios que exceden lo permitido por la ley y que lo dicho por Sabbatella “era mentira”. Ante eso, el funcionario le contestó que eso era lo planteado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y que no estaba faltando a la verdad.

Unos minutos más tarde, el cronista de Todo Noticias (TN), lanzó: “¿Por qué usted cree que ir a la justicia no encuadra dentro del sistema democrático?”. Cuando se le preguntó por qué afirmó eso, el enviado de Clarín reconoció que no estaba dicho con esas palabras en el spot por la ley de medios.

“En ningún momento dije que ir a la justicia no encuadra con el sistema democrático", arrancó Sabbatella. Y continuó: “No lo dije con esas palabras. Sabemos, y es una obviedad, que cualquier ciudadano puede ir a la justicia cuando considera que hay una situación que lo afecta. El estado argentino y el Afsca han sido respetuosos de todos los fallos judiciales y lo seguirá siendo. Una resolución de la Corte dice que el 7D es la fecha limite y dice que como no hay riesgo para la libertad de expresión en el cumplimiento de la ley, se pone una fecha limite a la cautelar porque si no lo tiene funciona resolviendo la cuestión de fondo de quien presento la cautelar”.

“Se construye un relato porque no se quiere decir la verdad, que es: se quiere defender la posición dominante que existe. Se busca un relato para buscar una causa noble. Hay un solo grupo (Clarín) que dice ´No vamos a presentar nada ni antes del 7d. Por lo cual no están cumpliendo, no estamos inventándolo”, concluyó Sabbatella.




EL FALLO DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA...

Ley de Medios 161 Corte Suprema




LA CONFERENCIA DE PRENSA DE SABBATELLA...





miércoles, 4 de enero de 2012

SI LOS MEDIOS SON MONOPÓLICOS, EL CÍCLOPE ES EL MENSAJE






En “El cíclope” de Eurípides, Sileno describe a los gigantes devoradores de hombres como “hijos del dios marino que no tienen más que un ojo, y presos de uno de éstos somos sus esclavos domésticos”. E informa a Ulises: “Al que servimos le llaman Polifemo”.


Al precio de tu cabeza

Polifemo –como su nombre indica, “el de muchas palabras”– seducía con su limitado punto de vista acerca de la realidad a quienes serían su alimento.

Resulta tan significativo que llamara “Nadie” a Ulises, quien lo vencería cegando su único ojo, como el ninguneo inicial que los ciclópeos medios audiovisuales dedicaron a quienes amenazaban sus monólogos para captura de conciencias.

El encantamiento se debilitó con el desprestigio del anónimo como fuente de información, al ritmo de los ejercicios de deconstrucción de noticias y con las discusiones populares acerca del rol de los medios.

La tarea conjunta de profesionales de la comunicación y artistas supo difundir desde las herramientas ilegales de ciertas operaciones de prensa el uso de disparadores inconscientes que, con total impunidad, utilizan algunos laboratorios de marketing.

El trabajo colectivo produjo uno de los descubrimientos más significativos de los últimos tiempos: si los medios son monopólicos, parafraseando a Mac Luhan, el Cíclope es el mensaje.


Muchos nombres, muchas palabras

Poco a poco, más ideas salieron del claustro, ganaron la calle y enriquecieron el debate. Así quedó en evidencia que tanto la imagen de la tortuga asociada al ex presidente Arturo Illia como las carteras de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner formaron parte de maniobras destituyentes.

Cuando el reconocimiento popular alcanzó la civilizada piel de símbolos y signos lingüísticos (“seguridad”, “el campo”, “patria”), muchos ciudadanos entendieron algunas manipulaciones; otros comprendieron la jerarquización mediática de estupideces y el menoscabo de datos reveladores. Unos pocos profundizaron en sus atávicos registros y cargas emocionales y alcanzaron a detectar las sutiles señales de peligro o placer, capaces de otorgar valor a personajes oscuros.

Importa destacar que se inhabilitaron numerosas respuestas automáticas y, con el estímulo, reapareció un instrumento clave: el pensamiento crítico.

El develamiento no sólo consolida la democracia, también despliega creatividad.


Educación vs. Adoctrinamiento

A diferencia de los adoctrinamientos, la educación desconfía de verdades reveladas, pero sus efectos son más profundos y a largo plazo. Apenas en los inicios de la diversidad mediática, ya es posible apreciar las significativas diferencias entre el relato único, en distintas voces bajo formatos varios, y la auténtica y republicana multiplicación de relatos con opiniones divergentes.

Puesto que las miradas de la ciudadanía recién despiertan y en importantes sectores continúan adormecidas, los próximos tiempos requieren de un delicado ajuste entre la ingeniería de reversa de las pequeñas piezas que se registran a profundos niveles de conciencia y la construcción de nuevos espacios.

La valoración de la existencia de numerosas fuentes informativas propone asumir la responsabilidad de sostener los principios personales y el respeto mutuo.

El análisis serio de las consignas ajustará las mejores intenciones propias y ajenas.


Alfabetización mediática

La educación argentina ha incrementado el número de sus destinatarios y existen numerosos contenidos disponibles en la Radio y Televisión Argentina (RTA), en el Incaa, el Bacua y en programas como “Escuela y Medios” del Ministerio de Educación de la Nación.

Disponemos de una preciosa pedagogía de las respuestas. En palabras de Paulo Freire, aún nos debemos una pedagogía de las preguntas.

Para construirla necesitamos ciudadanos entrenados en el discurso, pero también en la escucha; sin duda, una rara capacitación, dentro y fuera del ámbito de la comunidad escolar.

Para que “Nadie”, “Nunca más” acepte una única mirada, enfrentamos viejos y nuevos desafíos.

Entre los primeros cabe continuar desalentando las omnímodas pretensiones de los cíclopes y profundizar todas las posibilidades y ámbitos de aprendizaje, incluso formal, que conduzcan hacia horizontes cada vez más incluyentes.

También es necesario iniciar debates acerca de las relaciones entre popularidad y calidad de los contenidos y sobre las direcciones adecuadas para establecer lazos solidarios entre la industria cultural y la industria tecnológica nacional.

La libertad, individual y colectiva, siempre ha requerido de convicción democrática, mucho trabajo y buenas dosis de esperanza.




Marta Riskin
Antropóloga UNR

domingo, 4 de septiembre de 2011

SECUESTROS y MEDIOS de CONFUSIÓN





“La difusión no hace que encontremos a los chicos”, afirma Cristina Silvia Fernández.

La directora del Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas critica el exceso de publicidad en el caso de Candela y cuestiona el rótulo inicial vinculado con la trata y la difusión de su foto.

Mientras avanzan otros debates que sólo se saldarán cuando se resuelva el caso (uno sobre la eficacia de la seguridad bonaerense y sus protocolos, otro sobre qué puede y qué debe hacer el gobierno nacional para no encontrarse con un hecho consumado, como sucedió en Formosa y Jujuy), el asesinato de Candela no deja dudas en materia de difusión. “Es irresponsable rotular de entrada un caso cuando no se sabe por qué ocurrió, como hicieron algunos medios hablando de trata, y es mala la difusión masiva porque conspira contra la eficacia”, dijo a Página/12 Cristina Silvia Fernández, quien está a cargo del Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas que funciona dentro de la Secretaría de Derechos Humanos, en el Ministerio de Justicia de la Nación.




–¿Usted vio a la familia de Candela?

–Sí, junto con mi equipo. Cuando llegamos a Hurlingham nos impresionamos. Teníamos orden de la Presidencia de acercarnos a la familia de Candela y hablar con su madre. Pero era imposible entrar a la casa por el cerco periodístico. Por un lado había móviles buscando a cada familiar. Por otro lado, no habían sido apartados para permitir un trabajo más organizado y distante. Hasta nos costó entrar. Después pudimos hablar con cuatro tías y dos abuelas. La mamá de Candela estaba junto con la policía en un allanamiento. Como hacemos siempre, indagamos sobre el vínculo familiar, cosa que por supuesto no revelaré en esta entrevista. También como siempre, evitamos dar consejos sobre cómo hay que ser con los hijos. Sugerimos conductas prácticas. Disculpas, pero tampoco puedo entrar en detalles.

–Los medios difundieron la foto de Candela. ¿Lo sugirieron ustedes?

–Al contrario. La difusión de fotos debe ser muy cuidadosa y reservada a las vías eficaces. Los casos casi nunca se esclarecen por la difusión de una imagen. La inmensa mayoría se resuelve utilizando los canales institucionales correspondientes. La foto y la difusión del caso pueden ser útiles para instalar una problemática, pero no para resolver el extravío concreto. Y además no se instala una problemática sanamente cuando se vulneran los derechos de los chicos y cuando no se tiene en cuenta que, si por suerte los encontramos, quedarán marcados públicamente para toda su vida. Está claro que en el caso de Candela la difusión de la foto no iba a lograr que nadie la encontrara. En cambio –y esto lo digo hipotéticamente porque los investigadores deberán establecerlo–, podía contribuir a su muerte si no se trataba de una nena que se fue de su casa. Es mejor trabajar seriamente.

–¿Qué es trabajar seriamente?

–Las fuerzas de seguridad rastrillan junto con los familiares. Los fiscales instruyen la causa e investigan sin filtrar a los medios. Los organismos de protección no cuentan nada. Los registros cruzan datos. Cada uno hace lo que tiene que hacer. El gesto de Ricardo Darín es para agradecer, pero yo no sé nada de actuación y él debe saber poco de cómo encontrar chicos. Y sería bueno que todos los medios fuesen responsables si de verdad quieren ayudar.

–¿Qué diferencia hay entre estos casos y los de trata?

–Los de trata los derivamos. No corresponden a nuestro Registro. Son distintos. En general no hay por robo sino engaño. En el nordeste del país, por engaño para trata con fines de prostitución. En el noroeste, por engaño para trata con fines de explotación laboral. Y con chicos y chicas más grandes que Candela.

–¿Cómo es el universo de casos que ustedes manejan?

–Entre el 75 y el 80 por ciento de los extraviados son adolescentes de entre 13 y 17 años. Por eso en nuestro trabajo más que una mirada psicoanalítica que sería útil para un enfoque individual preferimos basarnos en la psicología adolescente.

–¿Cuál es la característica social de los extraviados?

–Clarísima: el 80 por ciento pertenece a los sectores populares. La proporción de chicos y chicas de clase media es mucho más baja, no porque no tengan sus conflictos, sino porque se canalizan de otra manera.

–¿Y desde el punto de vista del sexo?

–También hay una proporción clara. El 71 por ciento está constituido por mujeres. Lo cual se debe sin duda a las condiciones de patriarcado de nuestra sociedad.

–¿Cuál es la relación entre patriarcado y chicas que se van de su casa?

–El abuso de la autoridad paterna o el maltrato, más frecuente con las hijas mujeres que con los hijos varones. Y esto no es una impresión, sino una constatación de las estadísticas y los casos concretos del Registro. La arbitrariedad patriarcal es mucho mayor sobre las mujeres. Entonces, cuando pueden se van. Cuando hablo de arbitrariedad hablo también de los peores extremos, como pegar o golpear. Cuando hay golpes, las víctimas son más las hijas que los hijos.

–¿Y por qué un adolescente dejaría una casa, más allá de estos casos extremos?

–Por motivos muy diversos. Incluso por la falta de límites. Los adolescentes necesitan límites incluso para transgredirlos. Pero los límites siempre son necesarios. También tienen derecho a ser escuchados. Tienen derecho a emitir su opinión. Son derechos consagrados por las convenciones internacionales.

–¿Cuántas denuncias recibieron en el Registro?

–Desde 2003, 17.924 denuncias sin repetición de conductas, es decir que ése es el número de personas registradas. Si es con repetición, la cifra llega a 19.000. Los mil casos incluyen chicos o chicas que llegaron por ejemplo a nueve idas de su casa.

–¿Cuántos casos resolvieron?

–El Registro resolvió 16.076 de los 17.924. Y dolorosamente debo decir que hubo 11 muertes. Eran 10 hasta ahora. La número 11 fue Candela.

–¿Cuáles son los casos de no adolescentes?

–En general los más chicos.

–¿Cómo son esos casos?

–No hay un solo patrón para clasificarlos, pero muchas veces se trata de un secuestro parental. Frente al conflicto de la tenencia, muchas veces de hecho, o ante la imposibilidad de seguir en contacto con el hijo o con la hija, uno de los padres se lo lleva o se la lleva. Esto es importante recalcarlo, porque estos días escuché mucho el tema del rapto. No, no estamos en estos casos ante el eventual delito de rapto, sino ante un impedimento de contacto. Son cosas diferentes. Como son diferentes las mujeres que se van con los chicos para evitar la violencia doméstica. Y son diferentes los padres. Las entrevistas cara a cara sirven para ver si se trata de un psicópata o de un golpeador. Esos casos los derivamos al área Víctimas contra las Violencias, que dirige la doctora Eva Giberti.


entrevista
Martín Granovsky






viernes, 2 de septiembre de 2011

CANDELA Y LA TELEVISIÓN




La desaparición y el posterior asesinato de Candela Rodríguez volvieron a poner en debate el rol de los medios de comunicación. Nuevamente, la televisión mostró su voracidad para correr más de la cuenta detrás de la noticia, que durante los últimos diez días ocupó buena parte de los noticieros y de las señales informativas.

La “necesidad” de mantener el tema en pantalla a toda costa, aun cuando no había ningún tipo de información nueva que aportar, derivó en que en la última semana infinidad de versiones nunca confirmadas se lanzaran al ruedo mediático, con más liviandad que responsabilidad. El afán por la primicia, la búsqueda de audiencia, nunca son buenos consejeros para el periodismo televisivo, que ante cada caso policial de resonancia social suele resignar prudencia para ingresar en aguas peligrosas. La espectacularización televisiva, entonces, termina confundiendo el foco: la búsqueda de la verdad periodística es reemplazada por el menester comercial del rating.

Sin ponderar la real incidencia que las coberturas mediáticas pueden tener en la resolución de un caso policial de repercusión social, ya que se trata de una tarea imposible de cuantificar en términos objetivos, nadie puede soslayar el rol que la televisión tiene a la hora de difundir/ reflejar/construir (tache lo que no corresponda) la realidad. En ese contexto de mediatización audiovisual, una noticia amplificada en continuado bajo los parámetros del show televisivo condiciona la opinión pública. Y también funciona como una olla de presión, desvencijada, cuyo caldo formado de osadas opiniones vertidas e imágenes oportunas, no siempre colabora con la investigación policial y judicial. Incluso, en ocasiones, la puede interferir seriamente.

Más allá de las particularidades de cada caso, y de cada noticiero y canal, la mecánica televisiva se suele reeditar ante nuevos hechos policiales que toman estado público. Y el debate sobre el papel que jugaron (juegan) los medios apenas se esboza, tímida y periféricamente. No deja de sorprender que en tiempos en los que el periodismo político atraviesa una de sus crisis más importantes y reveladoras de su historia, el periodismo televisivo policial sigue indemne repitiendo viejos vicios. En la TV, parece, nadie se hace cargo de recoger el guante.

Esa falta de responsabilidad y premura profesional que, en general, se observa en la cobertura de casos como el de Candela, debería llamar a la reflexión de periodistas, gerentes de noticias y propietarios de medios. La reiteración de prácticas que afectan, o pueden hacerlo, el desarrollo de una investigación exige a esta altura la elaboración de un protocolo de acción que fije al periodismo televisivo ciertas pautas generales a la hora de cubrir un hecho no finalizado, que transcurre en el tiempo. Ese estatuto periodístico para casos excepcionales, como secuestros o desapariciones, debería para su cumplimiento ser redactado y consensuado entre todos los gerentes de noticias de cada canal de TV abierta y TV por cable. Un manual universal en el que se acuerde aquello sobre lo que se puede y lo que no se debe mostrar. Incluso, ese protocolo podía fijarse con el asesoramiento de las fuerzas de seguridad y/o de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

La elaboración de esa suerte de estatuto periodístico podría, en caso de concretarse, poner a los medios al servicio de la comunidad, bajo un paraguas de interés común y real por la rigurosidad periodística. Yendo un poco más lejos, e incluso como complemento de lo anterior, tal vez ha llegado el momento en que los noticieros y las señales informativas sean exceptuadas de las mediciones de audiencia. O, en todo caso, dado el interés comercial que los propietarios de los medios tienen, otra buena opción sería que se evalúe el rating de señales informativas y noticieros, pero que las cifras sean confidenciales. Es decir: que la AFSCA o el organismo al que le corresponda legisle la prohibición de que el rating de los servicios informativos se pueda difundir públicamente.

La puesta en marcha de un estatuto de acción consensuado por la industria televisiva ante casos que continúan con el correr de los días, sumada a la idea de que el rating deje de ser un (perverso) condicionante periodístico, ayudarían a que noticieros y cadenas de noticias quiten la competencia de foco, para centrarse únicamente en la búsqueda de la verdad y la rigurosidad informativa. Sólo así, en este estado de cosas, la información podrá volver a constituirse en un bien social al servicio de la comunidad.





sábado, 18 de junio de 2011

Antes el Olimpo, ahora radio La Bemba









«Sesenta y pico de días oyendo nuestras voces por el éter o más de dos meses de una comunicación de veras comunicante», de eso se trata La Bemba, la única radio comunitaria del país que se emite desde un ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio, el Olimpo, con dos objetivos claros: evitar que la memoria se oxide y multiplicar los micrófonos para que cada vez más puedan apropiarse de la palabra y ejercer su incuestionable derecho a comunicar.

Con los Derechos Humanos como estandarte, FM La Bemba (en la calle Ramón Falcón 4250, del barrio de Floresta) hace gala de una grilla inclusiva y heterogénea que permite a diversas organizaciones sociales y a los vecinos del oeste de la capital participar de procesos de creación y producción, en pos de construir una agenda distinta.


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Bandas y músicos sin espacio en los grandes medios, personas que buscan su identidad biológica, adolescentes protagonistas de radionovelas, bonaerenses en contra de las estigmatizaciones y bolivianos que cuentan los encuentros y desencuentros de la migración pretenden cambiar que sólo algunos sigan sabiendo y los mismos otros sigan repitiendo.


Gabriel, Nicolás y Mauro viven en Floresta, cerca del Olimpo, y todos los viernes a la noche despliegan informes, entrevistas en vivo, y secciones que combinan buena música con cuestiones sociales. “La posibilidad de hablar con libertad, de multiplicar voces desde un lugar donde se silenciaba y censuraba nos parece la mejor manera de mantener la memoria activa, y además ayudar a construir un lugar de producción por y para la comunidad”.

Así también lo entiende Diómedes, colombiano y co-conductor de Meridiano 75, midiendo latitudes: “La radio comunitaria es el escenario perfecto que permite a la sociedad moverse y dinamizarse. Dignificar este espacio con una propuesta que implique el trabajo con la comunicación entre todos es el valor más significativo que aporta la emisora desde el ex Olimpo”.

Superado con creces el pánico escénico, los seguidores online se multiplican desde los Estados Unidos, Guatemala, Venezuela, Brasil y Uruguay. “Creemos que participar de una radio comunitaria implica el compromiso con un proyecto político que trasciende la mera realización de un programa. Por eso, trabajamos en la construcción de un colectivo conformado por las personas y organizaciones que tienen programas, implicados en la vida cotidiana del barrio y en la lucha por los Derechos Humanos desde una visión amplia que abarca no sólo el pasado sino también el presente y el futuro”, explica Julia Medina, una de las fundadoras del proyecto.

Los jueves, entonces, cuatro conductoras piensan la realidad desde una perspectiva de género en Mujeres al derecho y al revés; los viernes Daniel recuerda viejas épocas al ritmo de Almendra, Palito y los hits de El Club del Clan; y las expresiones artísticas latinoamericanas ocupan su espacio desde Tercer Mundo.

El nombre de la radio surgió con la idea de transmitir desde el ex Olimpo. “Bemba” es una expresión cubana que designa popularmente los labios gruesos y prominentes, y antes de que triunfara la revolución se llamaba “radio bemba” a las noticias que circulaban de boca en boca entre la población y que solían provenir de alguna emisora rebelde. Una bemba era también el tipo de información que se paseaba dentro de nuestras cárceles y que muchas veces estaba relacionada con el destino de los presos.

Quienes se acercaron a FM La Bemba 91.3 vieron un cartel, recibieron algún folleto o se enteraron por comentarios.

“Una radio en este ex centro clandestino tiene la idea de abrir el espacio a la comunidad, como un lugar público, como un sitio de llegada y de partida, pensando que la memoria se construye y se incrementa con lazos de solidaridad y de trabajo, y entendiendo que la comunicación es el vehículo y es vínculo”, afirma Isabel Cerrutti, sobreviviente de los centros Banco y Olimpo y actual coordinadora del Programa de Recuperación de la Memoria Histórica del ex Olimpo.

Hoy los experimentados se cruzan con los recién iniciados en los avatares radiofónicos, pero todos con una misma premisa: hacer un trabajo de calidad. Por eso la agrupación Venas Abiertas, a cargo del proyecto, arma redes de colaboración con universidades y organismos para que los integrantes de La Bemba puedan capacitarse y aprender.






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Fue uno de los centros que funcionó en la ciudad de Buenos Aires entre agosto de 1978 y fines de enero de 1979, durante la última dictadura militar. Ubicado entre las calles Ramón Falcón, Olivera, Lacarra, Fernández y Rafaela, del barrio de Floresta, el predio era utilizado como terminal de tranvías y de colectivos, hasta que en 1976 quedó a cargo de la Policía Federal. Según testimonios de sobrevivientes, en menos de seis meses 500 detenidos habrían pasado por este centro clandestino.

Con la consigna de recuperar el predio como “sitio de memoria”, el 8 de junio de 2005 la incansable presión social desalojó a la Policía. Hoy, organismos de DDHH, organizaciones políticas-barriales, sobrevivientes y familiares de detenidos-desaparecidos, conformados en una Mesa de Trabajo y Consenso (decreto 305/06 GCBA), se ocupan de hacer del ex Olimpo un lugar dinámico de reivindicación de la militancia.

Las personas recluidas ilegalmente en el CCDTyE “Olimpo” provenían principalmente de otros dos Centros Clandestinos: “Club Atlético”, ubicado en el bajo de la Ciudad de Buenos Aires, y “El Banco”, en autopista Richieri y Camino de Cintura. Parte de las instalaciones del “Olimpo”, como las puertas de las celdas, eran de la infraestructura de “Club Atlético”, que había sido desmantelado por ese entonces para la construcción de la Autopista 25 de mayo.


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El cine argentino arrastra, entre tantas deudas, la de una obra que honre debidamente la memoria del horror acaecido durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983).

Garage Olimpo es una película coproducida entre Argentina e Italia, en 1999, dirigida por Marco Bechis, y con las actuaciones de Antonella Costa, Carlos Echevarría, Dominique Sanda, Chiara Caselli, Enrique Piñeyro, Pablo Razuk, entre otros.

La película de Marco Bechis es muy dura. Está ambientada durante los primeros años de la dictadura, cuando los tristemente célebres grupos de tareas eran amos y señores de las calles del país. Y salían ametralladora en mano, vestidos de civil, a secuestrar personas casi siempre desarmadas. Las levantaban en vilo de sus domicilios, a los que saqueaban metiéndose en los bolsillos cualquier cosa de valor. Las encapuchaban y las conducían a sórdidos campos de concentración a la criolla: podía ser un galpón, una escuela abandonada o, como en este caso, un inmenso garage en desuso denominado Olimpo. Que existió, aunque hoy pueda semejar el fruto de la más horrenda de las pesadillas...



sábado, 21 de mayo de 2011

EN LA CIUDAD DE LA FURIA





¿Cómo funciona la estigmatización de los jóvenes en los casos de violencia de masa?

El asesinato del joven Matías Jano Fernández devolvió al escenario mediático un clásico de todas las épocas estivales: la violencia de los jóvenes en los boliches.

La fórmula es siempre la misma: una tragedia, un conjunto de casos forzadamente similares y, ya se sabe, “los jóvenes y las drogas y el alcohol”, “los jóvenes violentos”, “los jóvenes sin límites”.

De postre, la infaltable exigencia de “más policía”. Miradas al Sur consultó con un experto en psicología infanto-juvenil para intentar desentramar una cuestión sensible que, como ovillo informativo, fija la responsabilidad en los jóvenes y propone soluciones igual de facilistas, más parecidas a negocios que a una misión de paz.

“Una acción violenta o una reacción hostil, y hasta un hecho criminal, tienen un contexto y una historicidad. No se trata de hechos aislados. Todos, desde el más intrascendente hasta uno de gravedad, como el homicidio, se desarrollan en una trayectoria subjetiva. Nada es fortuito. Los hechos ocurren así porque las condiciones están dadas para que el protagonista del hecho de violencia pueda desplegarla”, afirma Fernando Osorio.

El trío que esperaba con el bate de béisbol a Matías en la puerta de Fantástico, en el día de su vigésimo cumpleaños, venía a dirimir una rencilla anterior. El caso de Micaela Ferreyra sucedió en un tiroteo en la puerta de la casa de alguien a quien ella y los tiradores que llevaba conocían del barrio.

En cambio, los medios recurren a la culpabilización faciloide; la ecuación es boliche = violencia espontánea. Este fin de semana, el diario Clarín agrupa en una nota firmada por Candelaria Schamun diez hechos delictivos relacionados con alguna disco, agitando los fantasmas de la fórmula. Es más, ninguno de los hechos que se citan en la nota –que también replica el diario digital Infobae– tuvo su origen en los locales bailables. “No existe una violencia juvenil diferenciada de la violencia social general, son los medios masivos de comunicación que generan opinión pública y delimitan así los acontecimientos para hacerlos comerciales”, le dice a Miradas al Sur Osorio, que se especializa en violencia infantil, juvenil y en las escuelas. Para Osorio, en la actualidad se experimenta violencia social a secas. Tiene como protagonistas a diversos grupos etarios. “En todo caso, los jóvenes reproducen la misma falta de valor en la vida que les han enseñado los adultos del entorno.”

La historicidad de las subjetividades de la abrumadora mayoría de los relevamientos periodísticos muere en el consumo de drogas y alcohol, y en la falta de “seguridad” estatal, pero en la puerta de los locales. Pero la violencia no nació ahora ni es una circunscripción específica de los jóvenes.

Desde que era chiquitito.

Lo más importante como sociedad, reflexiona Osorio, es “reconocer que para que se construya un sujeto perturbardor del entorno social, es condición sine qua non que proceda de un entorno de crianza altamente perturbador también”.

“Un niño o un joven es perturbador porque ha sido perturbado primero”, define el especialista.

En general, la violencia se padece en los primeros años de vida, lo que consolida un modo de relacionarse con el mundo.

El autor de Violencia en las Escuelas y Usos y Abuso de Drogas, explica que aún está muy presente esa vieja conocida de la cultura argentina que es el “sálvese quien pueda”, desarrollada entre los últimos estertores del último gobierno militar, retomada durante la nefasta década de los ’90 y que aún persiste.

Sus características fundamentales serían “el individualismo, la falta de cooperación y de solidaridad; con la superficialidad y la banalidad como valores; la imagen y la estética como objetivos de vida a alcanzar, la degradación de la autoridad parental y jurídica y, por sobre todas las cosas, la falta de futuro cierto... Queda despojado el niño o el joven de toda referencia y entonces ya no tiene nada que perder, así sea la vida propia y mucho menos la ajena. Ya no alcanza con insultar o pelearse. Se mata porque la vida no tiene valor”.

Días atrás, el especialista en Derecho Penal (UBA) Marcos Salt le decía a Verónica Ocvirk, del periódico Tiempo Argentino, que “antes que poner plata en cárceles, tal vez sería mejor invertir en clubes”.

En consonancia, Osorio agrega “la falta de políticas públicas” como uno de los factores perturbadores responsables de los sujetos perturbadores de hoy.

“La presencia concreta de las políticas públicas en los últimos ocho años no pueden modificar rápidamente los estragos que provocó la intromisión inaudita del narcotráfico en los ’90”, ejemplifica.

También remarca la necesidad de mantenerlas en el tiempo, porque “actualmente hay una familia transformada, deconstruida y vulnerada por esa falta de contención social durante tantos años. En ese sentido, la Asignación Universal por Hijo cubre un mínimo porcentaje de esa contención y, aunque sea poco, es un gran paso, totalmente inédito en la historia de nuestro país”.

Al final, la supuesta crispación no era avivada por los grupos sociales, militantes o sindicales, sino que más bien lo es por las incertidumbres, sensaciones de crisis y de no pertenencia, que es la especialidad de los mismos medios que siguen estigmatizando a los jóvenes.

“La desarticulación de lo social de la política neoliberal se ve también en los modos en que se manifiesta la violencia entre conciudadanos. Una violencia extrema, con una conducta sin códigos, un sujeto desleal, injurioso, hipócrita, individualista y traidor”, concluye Fernando Osorio.

“La violencia que se experimenta hoy aquí sucede en muchos lugares del mundo, y se conoce como violencia de masa, no tiene objetivos claros, es pura violencia, puro enfrentamiento de unos con otros, ya no hay ideales revolucionarios para mejorar el mundo, y ni siquiera funcionan como grupo, camaradas, ni equipos”
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