sábado, 13 de febrero de 2021
domingo, 4 de noviembre de 2018
IDENTIDAD de GÉNERO y NORMALIDAD
La identidad de género alude a la percepción subjetiva que un individuo tiene sobre sí mismo en cuanto a su propio género, que podría o no coincidir con sus características sexuales; este, puede considerarse como el sexo psicológico o psíquico y se constituye en uno de los tres elementos de la identidad sexual junto a la orientación sexual y el rol de género, ─relacionándose «con el esquema ideoafectivo de pertenencia a un sexo»─ por lo que sería la expresión individual del género.
Identidad sexual es la percepción subjetiva y privada que un individuo tiene sobre su patrón de atracción sexual y romántica. La identidad sexual está estrechamente relacionada con el comportamiento sexual y la orientación sexual, sin embargo, la identidad se refiere a la concepción de los individuos sobre sí mismos, el comportamiento a los actos sexuales llevados a cabo por los individuos y la orientación a la pauta de atracción sexual y romántica hacia otras personas según su sexo o género. Es decir, es posible que haya personas a pesar de que objetivamente mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo, puede que no se identifiquen sexualmente como gais, lesbianas o bisexuales.
Históricamente se ha tendido a asumir que sólo las personas pertenecientes a minorías sexuales experimentaban el proceso de construir su identidad sexual, sin embargo, otros modelos contemporáneos consideran que es un proceso universal y que la identidad sexual se encuadra dentro de un campo teórico más amplio que incluye el proceso de construcción de la propia identidad...
Cuando una mujer nace en un cuerpo cuyos genitales son masculinos y, posteriormente, quiere "transicionar" se dice que es una mujer transexual; en el caso de los hombres, el término que se usa es el mismo. Una persona transexual es, pues, una persona que nació con unos genitales con los que no se siente identificada.
Cuando una persona nace con los genitales con los que realmente se siente identificados, se habla de una persona cisexual. Por ejemplo, una mujer que se siente identificada con los genitales con los que nació, o un hombre al que le sucede lo mismo.
Hay un punto importante, no todas las personas transexuales tienen que "transicionar" para ser mujer u hombre. Una mujer es mujer, independientemente de los órganos sexuales que tenga. Porque el hecho de ser mujer va mucho más allá de tener vagina.
Dentro de la identidad sexual, hay varios conceptos que, ahora también son fluctuantes. El primero de ellos, y con el que estamos más relacionados, es la orientación sexual. Esta hace referencia a la atracción sexual que alguien puede sentir; por ejemplo, si solo siente atracción por personas del sexo contrario, será heterosexual. Si siente atracción por personas del mismo sexo, será homosexual, mientras que si siente atracción por una persona sin tener en cuenta su identidad sexual o de género, será bisexual.
Y es aquí también donde entra en juego la identidad de género que, pese a poder confundirse con la identidad sexual, va mucho más allá. La identidad de género hace referencia a la percepción que una persona puede tener sobre sí misma en cuanto a su propio género, y esta podría coincidir con la percepción de su identidad sexual, pero también podría no hacerlo.
Género y sexo biológico, dos conceptos diferentes
El sexo biológico es aquel que se ve claramente representado en nuestros genitales, hasta ahí todo claro. Pero, entonces, ¿qué es el género? Pues el género sería, entonces, el conjunto de características que cada sociedad asigna a hombres y mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud, el género hace referencia a "los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres". Es decir, que mientras que el sexo es algo biológico, el género es social, algo que los seres humanos hemos construido y en torno al cual hemos edificado todas nuestra cultura.
Por ejemplo, en la cultura Occidental hablamos únicamente de dos géneros: hombre y mujer. Y ahí reside el problema que podríamos tener luego al tratar de diferenciar identidad de género e identidad sexual, porque creemos que al existir solo dos tipos de genitales distintos, solo hay dos identidades de género. Pero nada más lejos de la realidad. Si entendemos la identidad de género como un amplio espectro donde mujer está a un extremo y hombre está al otro, ya podremos ver que en medio quedan multitud de identidades de género igual de válidas.
Cisgénero
Cisgénero (abreviado cis- o ci-, para simplificar) es un neologismo y tecnicismo de origen alemán propio del campo interdisciplinario de los estudios de género, término que es utilizado para hacer referencia a aquellos individuos cuya identidad de género coincide con el sexo de su etapa de gestación. Lo opuesto a cisgénero es denominado transgénero.
El neologismo y tecnicismo cisexualidad fue introducido en 1991 por el psiquiatra y sexólogo alemán Volkmar Sigusch para establecer que, ya que hay transexuales, debe haber cisexuales y que la suposición común de la evidente existencia de coincidencia entre género sexual e identidad sexual no es tan evidente...
Transgénero
El término transgénero hace una referencia a las personas cuyas identidades de género son diferentes del sexo o el género que se les asignó al nacer.
El término se aplica, en general, al estado de la identidad de género, que no se corresponde con el género asignado (la identificación biológica de si se es hombre o mujer en función de los cromosomas o genital). También se aplica a una variedad de individuos, conductas y grupos que suponen tendencias que se diferencian de las identidades de género binarias (hombre o mujer).
Porque las personas no experimentan sus géneros de la misma manera, otros conceptos e identidades,
el término también se puede referir a:
- "Persona cuya identidad no se conforma sin ambigüedades a las normas convencionales de género masculino o femenino, pero que las combina o se encuentra entre ellas."
- Personas con un género natural definido, pero que tienen disforia en su identidad de género.
- "La no identificación con, o no presentación como, el género que a uno le fue asignado al nacer."
Intersexualidad
La intersexualidad es una variación orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales, poseyendo por tanto características genéticas y fenotípicas propias de varón y de mujer, en grado variable.
Puede poseer, por ejemplo, una abertura vaginal, la cual puede estar parcialmente fusionada, un órgano eréctil (entre pene y clítoris) más o menos desarrollado y ovarios o testículos, los cuales suelen ser internos.
Es una cuestión principalmente externa. Es un error común pensar que un intersexual es "hombre y mujer a la vez". Es imposible que una persona tenga el sistema reproductor para la gestación de un feto, exclusivo de las mujeres, y a la vez tenga la capacidad de generar semen con espermatozoides, capacidad exclusivamente de los hombres. La intersexualidad se caracteriza por una ambigüedad genital dentro de una escala de severidad y se puede empezar a manifestar en cualquier momento desde el nacimiento hasta la adultez...
Género fluido
Se entiende que un individuo es de género fluido cuando no se identifica con una sola identidad de género, sino que circula entre varias. Comúnmente se manifiesta como transición entre masculino y femenino o como neutralidad, sin embargo puede comprender otros géneros, e incluso puede que se identifique con más de un género a la vez.
Las personas que se identifican como de género fluido pueden sentir el cambio de identidad a largo o a corto plazo; entre años, meses, días, etc. También puede ser asociado o confundido con el genderqueer...
Género no binario
Género no binario, también conocido como genderqueer, es un término que designa a las identidades de género que no se asimilan en los espectros de los géneros binarios (masculino y femenino) y que están fuera de la cisnormatividad, pudiendo manifestarse como un abanico de géneros alejados de los géneros binarios.1 El término no debe confundirse con el término queer, que designa a cualquier tipo de minoría sexual que entre bajo los parámetros de las identidades LGBTI...
Teoría Queer
La teoría queer es un conjunto de ideas sobre el género y la sexualidad de las personas que sostienen que los géneros, las identidades sexuales, y las orientaciones sexuales, no están esencialmente inscritos en la naturaleza humana, sino que son el resultado de una construcción social, variando en cada sociedad.
Rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales y fijas, como: varón, mujer, heterosexual, homosexual, bisexual o transexual; pues, considera que están sujetas a restricciones impuestas por una cultura en la que la heterosexualidad es obligatoria; así como la heteronormatividad y el heteropatriarcado. Estas categorías serían ficticias y esconderían un número enorme de motivaciones políticas apoyadas por la sexología, una ciencia que no ha sido totalmente teorizada.
Contra el concepto clásico de género que parte de la distinción a partir de la "heterosexualidad natural" aceptada como normal (en inglés straight, es decir "recto"), contraria a lo "anómalo" (en inglés queer o "retorcido"); consideraría que todas las "identidades sexuales" son igualmente anómalas, incluida la heterosexualidad.
Critica las clasificaciones socio-sexuales de la historiología, psicología, filosofía, antropología y sociología tradicionales, basadas habitualmente en el uso de un solo patrón de segmentación paternalista —sea de clase social, de género, de etnia o de nacionalidad poscolonial— y sostiene que las identidades sociales, condicionadas por la naturaleza sexual, se elaboran de manera más compleja como intersección de múltiples grupos, corrientes y criterios.
En América Latina han surgido corrientes que han cuestionado la coherencia de los principales referentes de la teoría queer estadounidense y europea, por la aparente reproducción de una contradicción al cuestionar muchos de los mecanismos normalizadores que combatirían, dado que imponen globalmente la expresión inglesa queer para referirse a toda la diversidad sexual, desde una posición elitista y académica, sin significado político.
Además, en el caso del colectivo LGBTI, del que han salido la mayoría de referentes de la teoría queer, históricamente esta comunidad ha tenido una condición marginal o periférica; pero al afirmar que todos las deseos sexuales humanos son igualmente singulares se desmiente esta condición periférica y se invisibiliza la discriminación a la que se enfrentan las personas LGBTI cuando son percibidas como marginales, promoviendo así una institucionalización que es en algunos puntos acorde con el discurso heteronormativo/patriarcal.
Respalda la plasticidad de la naturaleza sexual humana, en la que el sexo no se entiende en términos morales, sino en términos de erotismo, posición jerárquica o responsabilidad social. El concepto de identidad sexual (hetero-, homo-, bi- o transexual) estaría mistificado; resultando ficticio y limitante, al considerar a cada ser humano más diverso que cada categoría por sí misma, debiendose calificar en su lugar cada acto, fantasía o deseo puntual.
Más recientemente, nuevos aportes queer surgidos del diálogo Sur-Sur, están proponiendo líneas de reflexión autónomas sobre la misma cuestión...
Testo yonqui
→ Beatriz Preciado pone en escena una profunda reflexión acerca del lugar (subalterno) de las mujeres en las sociedades occidentales y una documentadísima investigación de cómo llegamos al punto en que nos encontramos actualmente.
Pero también, y aquí lo explosivo de esta obra, es la propuesta de una matriz novedosa para pensar el momento histórico que habitamos y que Preciado bautiza de manera sugestiva: Era Farmacopornográfica. Luego de los regímenes esclavista e industrial, alrededor de los años setenta se pone en marcha un nuevo tipo de "gubernamentalidad del ser vivo" (en términos de M. Foucault): la regulación de los cuerpos. En este sentido, Preciado se aboca a reconstruir una genealogía de las transformaciones de la industria del último siglo, haciendo foco en la gestión política y técnica del cuerpo, del sexo y de la sexualidad, que según sus auspicios será el área de negocios más importante de este nuevo milenio. Dicho de otro modo, Preciado entiende que resulta hoy filosóficamente pertinente llevar a cabo un análisis sexopolítico de la economía mundial.
Esa es la tarea que se impone en Testo yonqui y de la cual sale completamente airosa. Desde el punto de vista genérico, Testo yonqui es un ensayo; dual, poroso, en constante transformación. Género abierto y definido por su falta de clausura, es la perfecta expresión –a nivel textual– de las ideas de la autora a nivel político. Ensayo profundamente comprometido con las causas "de género", pero también "ensayo corporal", protocolo de autointoxicación a base de testosterona sintética...
lunes, 16 de diciembre de 2013
PROHIBIDO NO LEER (30 AÑOS DE DEMOCRACIA)
–Mamá, ¿cuál era tu libro favorito cuando eras como yo?
–Uno que estaba prohibido y que mi mamá sacó de la biblioteca.
–¿Por qué?
La última pregunta de Mateo quedó dando vueltas en la cabeza de Ariadna Arizabalo. Cuando se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, tenía nueve años, la edad que hoy tiene su hijo. A partir de ese breve diálogo surgió el tema que Ariadna convertiría en un documental. Ya tenía la historia que quería contar.
«Prohibido NO leer» es el corto de 26 minutos que ganó el concurso "30 Años de Democracia", convocado por la Secretaría de Cultura de la Nación –a través del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePIA)– y la Televisión Pública, que lo estrenó la semana pasada. "Tiene dos líneas: por un lado, se narra la historia de vida de Paulino Guarido, un maestro de primer grado, y por el otro, la de los libros infantiles prohibidos por la última dictadura cívico-militar", resume Ariadna.
Su libro favorito, aquel que su madre le había negado presa del terror de aquellos años, era Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann. Son quince cuentos escritos en 1975 que hablan de la libertad, la amistad, la solidaridad, la justicia, y que por eso fueron censurados por la dictadura genocida. Su autora pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Mucho tiempo después, en 2003, el libro fue reeditado en el marco del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación. Pero esa es otra historia.
Ariadna cuenta la de Paulino, "un maestro que en un período oscuro de nuestra historia y con sólo 20 años, puso en riesgo su vida, porque no quiso privar a sus alumnos de la fantasía, la belleza y la imaginación de esos cuentos. Quizá porque esos libros eran una de las pocas alegrías a las que podía acceder en esos tiempos un pibe humilde de una escuela humilde de Laferrere." En su infancia, Paulino era fanático de dos autoras, y en especial de tres cuentos: Un elefante ocupa mucho espacio, de Bornemann, La planta de Bartolo y La torre de cubos, de Laura Devetach, otra escritora perseguida por el Proceso.
"Esos cuentos estaban prohibidos. Entonces, como otros maestros, Paulino les cambió el nombre y empezó una pequeña resistencia." Hasta que lo chupan el 19 de julio de 1978. Estuvo once días en el centro clandestino de detención El Vesubio, después lo liberaron, "según dice él, para desparramar el terror en la sociedad".
Para contar la historia de Paulino, Ariadna buscó el testimonio de Laura Devetach, que le dedicaba una reedición de La torre de cubos, de 1984, "a todos los maestros que a pesar de la prohibición, siguieron rodando este libro". El nexo entre ambos, idea original del documental, se extendió. "Me enteré que había un grupo de alumnos de Paulino que lo tenía muy presente", cuenta Ariadna. Así llegó a Luján Di Pasca, hoy maestra de primer grado de la Escuela Número 22 de Isidro Casanova, y que a la hora de premiar a sus alumnos, en vez de ponerles una carita feliz, les pone un Paulinito. "Así cerramos ese triángulo Paulino-Laura-Luján, y organizamos un encuentro que se ve en el film".
Ariadna se pregunta "dónde están las semillas o los cimientos para construir una sociedad mejor", y se contesta: "En los maestros, en el almacenero que te fía porque no llegás con las monedas, en lo más básico de la sociedad, en sus valores: la solidaridad y el pensar en el otro. Esos valores se han bastardeado mucho y el individualismo se coló en todos lados. Hay que reconstruirlos. Para esto necesitamos maestros como Paulino, para preparar a los chicos para que sobrevivan a este mundo. Para que no los pasen por arriba. Paulino estudió para ser maestro no por vocación sino por convicción, porque cree en la educación como una herramienta de cambio."
La documentalista destaca la importancia de que esos libros, antes prohibidos, hoy sean accesibles para todos. Un grupo de entusiastas, reunidos en la Asociación Civil La Grieta y la Biblioteca Popular La Chicharra, organizó una muestra itinerante para la que consiguieron las ediciones originales de los libros prohibidos. "Que esta clase de literatura llegue a pibes humildes, es mérito del Estado, de esta década ganada sobre todo en este aspecto, el cultural", reflexiona Ariadna.
Lleno de emoción, sorprendido de ser el protagonista de esta historia, aparece Paulino, se reencuentra con Ariadna en los pasillos de la TV Pública, para el estreno, y asegura: “Tenemos que valorar mucho estos tiempos que son complejos pero hermosos para vivirlos. Los avasallamientos que pasamos como sociedad, están muy presentes aún, son muy recientes. Pero es maravilloso no tener prohibiciones para contar estos cuentos hermosos. Tenemos la obligación de que ningún chico se vea privado de ellos." En el epílogo del documental, se lo ve rodeado de chicos, en La Matanza. También están sus antiguos alumnos. Y Paulino lee, les lee La planta de Bartolo. En libertad.
La resistencia de Paulino
"Esos cuentos estaban prohibidos. Entonces, como otros maestros, Paulino les cambió el nombre y empezó una pequeña resistencia", explica Ariadna Arizabalo.
El miércoles 11 de diciembre a las 20.30, se emitió por la TV Pública "Prohibido no leer", uno de los trabajos ganadores del Concurso Federal de Documentales para Televisión "30 Años de Democracia" —organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, a través del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePIA) y Radio y Televisión Argentina (RTA), a través de la Televisión Pública—.
Bajo la dirección de Nicolás Carreras y la producción de Hernán Belón –de la casa productora Ariadna Arizabalo–, el documental relata la historia de aquellos libros infantiles prohibidos por la dictadura que, a pesar de haber sido censurados, resistieron. Gracias al compromiso y la valentía de muchos maestros, autores y editores, 30 años después, siguen luchando por los mismos ideales, ocupando un lugar de privilegio en la literatura argentina y, sobre todo, en las mesitas de luz de una nueva generación de chicos lectores.
El concurso de documentales se realizó con motivo del cumplimiento del trigésimo aniversario de la recuperación de la democracia en la Argentina. Por ello, se invitó a participar a productores audiovisuales de todo el país a presentar proyectos sobre acontecimientos de estos treinta años que consideraran relevantes tanto a nivel nacional como regional o local.
Sobre un total de 170 proyectos recibidos de 16 provincias, fueron elegidos 10 ganadores, cuyos productores recibieron el financiamiento total para su realización.
El jurado, encabezado por el historiador Felipe Pigna y conformado por los realizadores Hernán Khourian, Pablo Alejandro Faro, Gustavo Fontán y la productora Patricia Susana Landau, tuvo a su cargo la selección de estas diez historias que narran hechos cruciales, algunos poco difundidos, otros directamente olvidados, de las últimas décadas de la historia argentina.
domingo, 15 de diciembre de 2013
EL VIERNES QUE LLOVIÓ UN CIRCO
El escritor Fabián Sevilla ganó el 12° Concurso El Barco de Vapor, con la novela «El viernes que llovió un circo».
El jurado, constituido por Alicia Origgi, especialista en literatura infantil y juvenil; María Florencia Gattari, escritora, y Cecilia Repetti, gerenta de Literatura infantil y juvenil de SM en la Argentina, eligió la obra por encontrar:
1) Una historia original, atractiva y dinámica en cuanto al tratamiento del lenguaje y del humor disparatado
2) Una muy buena estructura narrativa, armada sobre la base de capítulos breves que, pautados desde sus títulos con precisión, se suceden cada cinco minutos
3) Una tensión narrativa entre la voz del narrador, que representa al conjunto de los habitantes del pueblo, y la voz singular de Valentina, cuya lógica imperturbable hace avanzar la acción hacia un desenlace coral, solidario con los artistas y animales del circo
4) Un uso solvente de los recursos de estilo (estructura de reiteraciones, juegos de palabras, chistes, trabalenguas, onomatopeyas, rimas) con una particular atención puesta en la musicalidad del lenguaje
5) si bien la obra será publicada en la Serie Azul de la colección El Barco de Vapor, dirigida especialmente a niños de entre 7 y 9 años, sin duda será disfrutada por lectores de todas las edades.
El premio El Barco de Vapor es uno de los proyectos de beneficio social llevados a cabo por la Fundación SM, y es el único concurso de literatura infantil y juvenil que, además de entregar una importante suma de dinero al autor, publica la obra ganadora dentro de una colección consagrada.
Desde el año 2005, este premio ha sido declarado de interés cultural y auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, en tanto ha “trascendido por su contribución a la producción literaria y el estímulo y reconocimiento a los autores” (resolución S.C. Nº 3729).
Un adelanto de la novela que podremos disfrutar en poco tiempo más:
Desde el cielo encapotado de un pueblo remoto, un viernes llueve un circo completo: magos, acróbatas, payasos, elefantes… y hasta una orquesta. Este hecho inaudito genera gran conmoción: algunos se admiran de los sucesos, otros se asustan y se van, mientras que Valentina se hace preguntas sobre lo que ve (“¿No es una pena meterse bajo techo cuando llueven payasos?”). Hasta que aparece el dueño del circo, que no solo demuestra el abuso hacia sus artistas sino que quiere cobrar entrada para que el público presencie lo que todos ya han disfrutado al aire libre. Valentina lidera el enfrentamiento del pueblo contra el dueño del circo; así, los artistas encuentran refugio en los lugares más insólitos, como bolsillos, paquetes de galletas, monederos, pastilleros, cajitas de fósforos o la cartera de la bibliotecaria. Finalmente, la unión de todos logra que un circo sin dueño y sin carpa quede instalado en la plaza principal...
domingo, 8 de septiembre de 2013
ZIRALDO

A un mes de cumplir 81 años, con más vitalidad que muchos jóvenes de 30, Ziraldo Alves Pinto derrocha energía, proyectos, ganas. Es uno de los autores brasileños más queridos por grandes y chicos, y uno de sus personajes, Menino Maluquinho, es tan popular como Mafalda –llegó al cine y ha inspirado un musical– y funciona como un lúcido ensayo sobre la niñez.
Su secreto de la alegría longeva es trabajar. Este mes lanzó 6 libros nuevos que se suman al centenar y medio que ha publicado en su carrera incluyendo obras de teatro. Se acuesta todas las noches cuando casi dan las 3. Siete horas más tarde, se levanta a escribir y a dibujar y a atender los asuntos de la tira de televisión protagonizada por chicos, basada en una de sus creaciones.
Ziraldo es caricaturista, escritor, periodista, pintor. "El descanso es la muerte", enfatiza este hombre que ha vendido más de 8 millones de ejemplares de libros y acaba de ser el gran homenajeado de la 16º Bienal Internacional del Libro de Río de Janeiro.
Su nombre es único. Cuando el 24 de octubre de 1932, en una ciudad de Minas Gerais llamada Caratinga, la joven Zizinhay tuvo al primero de sus siete hijos, con su marido Geraldo pensaron un nombre. Como querían que tuviera algo de los dos, lo llamaron Ziraldo, que no es otra cosa que el collage silábico de sus dos nombres. De alguna forma lo destinaron a crear, a inventar cosas nuevas, a trabajar con su imaginación y su fantasía. El hombre del nombre-collage vive frente a una laguna, entre Ipanema y Leblón, en Río.
En Argentina, Ediciones Continente acaba de lanzar 4 de sus libros, entre ellos Flicts, que fue el que le dio fama internacional y que está cumpliendo su 44º aniversario. Flicts es la historia de un color distinto, rechazado por los otros colores. Flicts –que suena parecido a la voz inglesa freak– habla del rechazo a las diferencias. Ese color-freak decide desaparecer porque no encuentra un lugar entre sus pares. Un día asciende y asciende hasta desaparecer de la vista de todos. Hasta que alguien descubre cuál es el verdadero color de la luna. "La luna es Flicts", es la última frase de este cuento que fue escrito en plena dictadura de Garrastazu Médici.
En 1969, en medio de la fiebre de la llegada a la Luna, los integrantes del Apolo 11 hicieron una gira mundial dando conferencias. Así fue que llegaron a Río de Janeiro. Cada uno de los astronautas recibió obsequios, entre ellos, llegó a manos de Neil Armstrong este libro de Ziraldo, que hablaba de la Luna. Y que ya era un éxito de ventas.
"La embajada norteamericana trataba a los artistas brasileños de manera diferente porque quería cooptarnos. En ese contexto, que nosotros aún no intuíamos, regaló a cada astronauta una aguamarina para su mujer... y para los hombres un ejemplar de Flicts en inglés. Yo fui personalmente con el agregado cultural a llevarles el libro al Copacabana Palace, hotel donde paraban. Cuando entré a la sala en la que me esperaba Neil Armstrong, él estaba sentado al fondo de aquella que era una habitación muy grande, un gran salón. Cuando me vio, se paró y me dijo: '¡Felicitaciones!' Y yo le dije: 'Aquí hay un equívoco... usted me está diciendo lo que yo le quiero decir' Y él respondió 'No hay equivocación. ¡Lo felicito! Yo apenas estuve en la Luna... en cambio usted ha escrito un bello libro sobre ella.' Y si puedo contar esa historia es porque nadie la puede desmetir, está registrada!", cuenta jocosamente Ziraldo aquellos entretelones del encuentro que concluyó cuando Armstrong firmó el libro y agregó la leyenda en inglés "The moon is Flicts" (La luna es Flicts) afirmando de esta manera lo que dice la última oración con la que cierra el cuento. Un facsimilar de esta firma y su frase de puño y letra se reproducen en la edición argentina de este libro recordado.
En la Argentina también Flicts llegó a los teatros el año pasado con la versión que Pierino Zorzini hizo en el Teatro El Galpón. Sus personajes tienen mucha fuerza y poder de sintetizar temas universales con simpleza. El más querido en Brasil, Menino Maluquinho, goza hoy de mucha popularidad. Hace dos semanas un niño de Paraíba tuvo que ser llevado a un hospital para que le ayudaran a sacarse de la cabeza una olla que se puso para imitar el gorro que el personaje lleva siempre consigo. Esta que es una anécdota tragicómica –porque decía la noticia que el chico está muy bien de salud– habla de la vigencia de sus creaciones.
En la Argentina se lo tradujo como El polilla (Ediciones Continente). Y el sello Emecé publicó sus libros con el nombre de El pibe piola. Los editores escriben: "Hay chicos que se han ganado, por méritos propios, un lugar de privilegio en nuestra memoria: Mafalda, Tintín o Charlie Brown. El Pibe Piola ha tenido esa suerte en el Brasil, donde es su verdadero fenómeno editorial que lleva vendidos millones de ejemplares. Pero Ziraldo ha querido que su personaje sea reconocible en cada país. Este es un verdadero pibe piola argentino. Alegre, inquieto, travieso divertido... y hasta un poco poeta. Un chico ganador, que es y hace lo que todos nosotros, grandes y chicos, hubiéramos querido".
–¿En cuánto influyó para su carrera que a sus seis años su padre enviara un dibujo suyo al diario Folha de Minas y fuera publicado?
–Aquel fue un dibujo que yo hice para un suplemento infantil, en este periódico de mi provincia. Mi papá no era un intelectual, era un contador, pero muy interesado por la lectura. ¡A los seis años yo dibujaba por toda la casa! Mis padres a pesar de ser gente simple, con mentalidad de provincia, tenían mucha sensibilidad artística. Y a diferencia de otros chicos yo tenía autorización para dibujar en donde se me ocurriera hacerlo. Yo dibujaba con mucha facilidad y mucha obsesión. No creo en la vocación, sin embargo. Lo que sí puedo decir es que era un niño obcecado por dibujar y lo hacía con mucha alegría. En el periódico publicaron el dibujo y mi padre lo guardó. Luego fundé una página en aquel periódico, de historietas.
–¿Con qué autores creció?
–Todos los brasileños de mi generación siguieron a Monteiro Lobato, ustedes tienen todos sus libros traducidos para la Argentina. La gente me suele preguntar si mi primera influencia fue él, pero yo digo que no. Fueron Batman, Súperman, Flash Gordon, Tarzán, ellos acompañaron mi niñez. Desde niño dibujaba mi propia historieta. Cuando terminé la secundaria me tuve que mudar a Río para ir a la universidad. Llegué con todos mis dibujos bajo el brazo, para publicar. Y resulta que en Río, en 1948, no existía esta profesión. Entré a trabajar en publicidad para la agencia internacional MacCan Ericson y ahí conocí a los grandes ilustradores de la publicidad.
–Usted es contemporáneo de Quino, creador de nuestra niña célebre, Mafalda.
–Quino es unos meses más grande que yo. Y los dos somos contemporáneos de Mordillo. Cuando Quino se casó vino a pasar la luna de miel en Río y yo ya dibujaba en una revista latinoamericana llamada Cruzeiro Internacional, una revista que publicaba en español. Él me llamó que quería conocerme, desde entonces quedamos amigos fraternos. Yo en Argentina tengo y tuve hermanos. Fontanarrosa, Crist, Tabaré, Sábat. Es extraordinaria la calidad del dibujo argentino. Creo que es por la gran escuela de los inmigrantes italianos, esos dibujantes extraordinarios, que llegaron a la Argentina, y tuvieron la suerte de ser acogidos, de ser la patria en la que luego habría algunos genios de las historietas. Argentina está entre los cinco mejores países del mundo en este rubro. Y sus dibujantes están entre los mejores del mundo. Cuando Quino, Mordillo y yo cumplimos 60 años, se nos había ocurrido editar un libro al que íbamos a ponerle como título 180 años de humor latinoamericano, jugando a sumar nuestras edades. No conseguimos hacerlo, pero era una buena idea ¿verdad?
–Su Menino Maluquinho entre 1963 y 1983 se transformó en referencia cultural de su país, tradujo un momento y sin embargo perdura ¿Cómo lo explica usted?
–En su momento vendí del original más de diez millones de copias. Ha sido llevado a la televisión, ya hicieron dos películas para cine, ahora tenemos un programa de televisión en TV Brasil, la televisión pública educativa. Tiene una audiencia muy particular. El personaje no es consumista y la preocupación es incentivar la lectura. Menino Maluquinho quiere transformar al país en un país de lectores. Un país que fue fundado con el pico del minero.
–Hay un fenómeno de chicos argentinos que están consumiendo con mucho éxito contenidos locales
–dibujos animados, programas– que contrarrestan fuertemente al Mundo Disney. ¿En Brasil se está trabajando también en esa línea?
–Estamos haciendo un trabajo muy fuerte desde la televisión pública generando productos para chicos brasileños, que hablan de ellos y sus realidades lejanas al ratón Mickey. Es un trabajo que también se hace desde la escuela. Hace unos años que aquí se lee más. El gobierno brasilero es el mayor comprador de libros del mundo. Compra libros para las escuelas. Es una política muy importante que están haciendo al igual que tengo entendido lo hace el gobierno argentino. Es una política muy fuerte cuyo primer fenómeno fue Mi planta de naranja lima (O Meu Pé de Laranja Lima), de José Mauro de Vasconcelos. Fue el primer libro que se hizo circular desde esta política de promover autores contemporáneos y no sólo los clásicos que venían de afuera. Con Mi planta de naranja lima se entendió que los niños querían libros modernos. Hoy los autores de literatura infantil son los grandes vendedores de la Feria del Libro.
–¿Cómo trabaja cuando encara un proyecto desde sus diferentes roles de historietista y escritor de cuentos infantiles?
–Cuando me siento para escribir un libro yo estoy poniendo mi alma en el papel, estoy inconscientemente fijando mi permanencia en el tiempo. Yo no estoy jugando. Estoy haciendo la cosa más seria de mi vida. La historieta es diversión para mí. Pero ese es mi caso, no es el de Quino con Mafalda, por ejemplo. Creo que Mafalda es una de las figuras femeninas más importantes de la literatura argentina, no sólo de la historieta. Con el Menino Maluquinho yo quería trabajar en un personaje que quedara inscrito en la historia de la literatura brasileña, un arquetipo. Lo tomé como un ensayo sobre la niñez.
Ziraldo se ríe mucho, cuenta que su orixá –la divinidad del candomblé que de forma similar a los signos se supone hereda en sus descendientes caracteres y virtudes– es Oxossi, un cazador proveedor de alimentos, el señor de la abundancia.
Antes de terminar la entrevista, Ziraldo hace dos pedidos. Por favor que entreguemos (en este mismo artículo) estos mensajes a dos colegas argentinos. "Liniers: tengo un recado para él. No nos conocemos, dile que yo muero de envidia con su trabajo, que me parece un genio. Y a Rep, dile que es el hombre de mi vida. Que lo sigo amando profundamente." Luego de esto se ríe una vez más.
Al otro día envía un mail en el que sigue reflexionando: "Mirá vos como nosotros, los brasileños, estamos sufriendo. Hemos pasado toda la vida diciendo que somos 'los más grandes del mundo' (!). Ahora, vean ustedes, la más grande figura humana del mundo es el Papa; el más grande jugador de fútbol del mundo es Messi y, para terminar, tenemos que aceptar que el más grande animal de toda la historia de la Tierra fue... chan... el argentinosaurio! ¡Es mucho sufrimiento!"
OPINIÓN
El mejor dibujante de canguros del mundo
Ziraldo es un moreno blanco. Muy simpático, este caratingatense nació en el centro de la joda mundial, en la época exacta.
Gran dibujante, empezó con una línea europea y fue ziradizándola, es decir, abrasileñándola. De fuertes trazos, muy seguros, con los que conquistó Rio de Janeiro, y un humor universal que nos llegò a los argentinos a finales de los sesenta y muchos setenta. Yo lo descubrí en la revista española Zeppelin, también con zeta.
Un tipo envidiable, conquistador, siempre sonriente, con esas imposibles cejas blancas sobre ojos oscuras, siempre de chaleco, Ziraldo siempre se vanagloria de haber nacido en 1932, al igual que los excelsos colegas Sempè, Quino y Mordillo, tres Monos que hacen monos. Los otros que se vanaglorian de la casualidad son Mordillo, Quino y Sempè.
Ahí está Ziraldo, dibujando sus libros de literatura infantil, el autor de O Menino Maluquinho, Flicts, el protagonista de O Pasquim y Bundas, el mejor dibujante de canguros del mundo, Lo extraño. Hace rato que no nos vemos. Podría ser mi padre, pero me recuerda a mi abuelo.
Um beijo, Ziraldo Pinto.
domingo, 25 de agosto de 2013
ELOGIO DE LA LECTURA
La lectura debe ser uno de los actos más dignos y libertarios de la experiencia humana. Es acaso la única posibilidad en la que el ser humano, sin mover un dedo siquiera, adquiere la maravillosa facultad de volar de una región a otra, de entrar a una botella como un genio libanés o de hablar con el burro bíblico de Ballan. Es confiar en la dilatación fantástica de la realidad. Pero también la lectura nos permite explorar las complejidades reales de La vida de las hormigas de Maeterlinck o nuestro pasado histórico en la pluma insigne de Guamán Poma de Ayala o, para estar más a tono con los tiempos, descubrir el mundo futuro en la ciencia ficción de Ray Bradbury.
Porque la lectura es y debe ser un camino al conocimiento y a la imaginación. En la escuela se nos dice y repite que leamos por nuestro bien; que el contacto de nuestros ojos con los trazos misteriosos en el papel -el lienzo, la pantalla o el escenario, según sea el caso- nos provee de información, amplía nuestro vocabulario y nos dota de una cultura necesaria para el medio social. Esos consejos, sin duda, son buenos y serían cabalmente acertados si nuestros profesores agregaran a sus exhortaciones: la lectura ofrece, por sobre todo, una forma intensa de disfrute.
El viejo maestro que fue Borges recomendaba que "la lectura debe ser considerada no como una carga, sino como una fuente de felicidad". Sabiduría que no debiera olvidarse en las escuelas. No bastan las admoniciones, sobre todo si se cree que la lectura sólo debe enseñar y por lo tanto debe leerse pese a todo. Importa poco si el profesor conoce el texto o no, si el estudiante ha sido suficientemente motivado o no. Como existirá siempre el "instrumento pedagógico" del castigo -casi escuchamos la ordenanza de leer para mañana Platero y yo, bajo pena de un cero bien redondo-, la práctica mecánica de la lectura puede estar garantizada. Pero su enorme provecho será desperdiciado.
En una nota periodística poco conocida, García Márquez refiere algunas situaciones de "cómo los profesores de literatura pervierten a sus alumnos". Cuenta cómo a su hijo Gonzalo los profesores lo confundían y martirizaban, sometiéndolo a arbitrarios cuestionarios de lectura sobre una novela que, para colmo, era El coronel no tiene quien le escriba. García Márquez reseña los disfuerzos en los que han caído, cuando se lee en la escuela, las evaluaciones de lectura. Aunque, claro está, casi no se lee en las escuelas.
No sólo importa la lectura, sino que debe recobrarse su ejercicio como una actividad de placer y libertad. En el texto mencionado de García Márquez, él sugiere que un curso de literatura debiera limitarse a ofrecer una buena guía de lectura. ¿Pero quién puede garantizar que sea una buena guía de lectura? Sin duda, el profesor. Para lo cual los profesores -y no sólo de literatura- deberían emprender una cruzada en favor de una lectura multidisciplinaria que enriquezca al estudiante y que respete sus intereses.
En un cuento titulado "Como y por qué odié los libros para niños", Bryce nos explica divertidamente -aunque incomoda, porque lo sentimos cercano- lo aburrido que son la mayoría de libros infantiles (y juveniles) que circulan y que la exigencia, bajo presión y castigo, de consumir esas lectura terminan por lograr el efecto contrario en los pequeños y jóvenes lectores: rechazar la lectura. De ahí la vigilancia que deben tener los profesores, pues un "Libro de lectura" no asegura que complazca intelectualmente ni emocionalmente a un estudiante. Puede asegurarse, sin embargo, que en las últimas décadas la literatura infantil ha experimentado una evolución extraordinaria y es tarea del profesor estar al tanto.
Dedicar a la lectura un tiempo diario, como una gimnasia que modela nuestros músculos, es indispensable en la formación de futuros ciudadanos para un país mejor. Durante ese tiempo -treinta minutos puede ser el periodo sugerido-, los estudiantes tendrán la oportunidad de sumergirse en mundos posibles elegidos voluntariamente, y también de indagar en la realidad para conocer mejor del medio y de sí mismo. Elegir el libro es ya el comienzo de una postura crítica que el buen lector, en el curso de su aventura, no abandonará.
El escritor pedagogo Daniel Pennac nos ilumina y nos alienta en su libro Como una novela -nunca sabremos, por su heterodoxia, a qué género pertenece-, al presentarnos un escenario escolar poblado de una galería de estudiantes radicalmente enemigos de toda forma de civilización. Estamos en la barbarie de los países altamente industrializados. En ese ambiente, el lector guiado por una prosa notable -voz múltiple, referentes actuales, variadas técnicas- es testigo línea a línea, como la terca gota que horada la piedra, de la sana erosión que va ganando en la dura coraza de sus alumnos, por obra y gracia de unas palabras impresas salidas del mágico alfabeto.
sábado, 15 de junio de 2013
LOS HIJOS DE LA CONTRAOFENSIVA
Analía Argento sale un minuto del comedor de su casa y vuelve con un cuenco de vidrio. Adentro hay caracoles y fragmentos de coral. "Son de la playa Santa María", cuenta. "Los traje de Cuba". Hasta allí viajó la periodista para terminar de dar forma a una historia de la que hasta ahora no se habló: la de unos cincuenta hijos de militantes montoneros que permanecieron en una casa común en La Habana en distintos momentos, entre 1979 y 1982. Ocurrió mientras la organización, desde el exilio, decidía la Contraofensiva. Entre las actividades recreativas de los chicos estaban las visitas a Santa María. De allí, la importancia de esos caracoles para Argento. Un souvenir demasiado humilde, considera, que no sabe si entregar o no a quienes hablaron con ella para su nuevo libro y mucho antes pisaron esa playa algo rocosa mientras esperaban la vuelta de sus padres. La guardería montonera (la vida en Cuba de los hijos de la Contraofensiva) –con edición de Marea– es una investigación impecable que reconstruye, desde la mirada de sus protagonistas, los días en "la isla del Triangulito", como estos chicos nombraban a Cuba, acostumbrados a inventar nombres ficticios para preservar los reales, los que podían ponerlos en peligro.
–¿Cómo surgió este libro?
–Es hermano de De vuelta a casa, mi investigación anterior sobre diez hijos y nietos restituidos. Cuando trabajaba en esa historia, encontré unos hermanitos que habían estado secuestrados en la ESMA, Marcelo y María de las Victorias Ruiz Dameri. Reconstruyendo su historia, me entero de que antes habían estado varios meses en la guardería de Montoneros. ¿Qué es esto de la guardería?, me preguntaba yo. Y sólo encontré un capítulo al respecto en el libro de Cristina Zucker, El tren de la victoria. También fui a ver a Roberto Perdía. Cuando menciono a los dos Ruiz Dameri, él me dijo que quien más podía hablar era su hija Amor, que había estado con ellos en la guardería. Así que Amor fue una de las puertas de entrada a este libro, al igual que Edgardo Binstock, el responsable político de la primera guardería. Lo que decidí fue contar las historias humanas. Con el contexto histórico necesario pero valorizando sobre todo las voces de quienes estuvieron en las guarderías.
–En el libro comentás que en verdad, las guarderías fueron dos.
–Sí, la guardería tuvo dos casas; la primera en Siboney, la segunda en las afueras de La Habana, en Miramar, que estaba también cerca de la oficina de Montoneros y de las escuelas donde se movían los chicos. La primera fue en 1979 y la segunda en 1980, que se prolongó hasta 1982. Algunos chicos estuvieron en las dos casas pero otros no. En cada guardería hubo cuatro adultos como responsables fijos. Los primeros en llegar a La Habana fueron Héctor Dragoevich y Cristina Pfluger, que venían desde España con 12 chicos. Después llega un grupo desde México con Binstock y Mónica Pinus a cargo. En la segunda casa fueron responsables Susana Brardinelli y Estela Cereseto, y llegaron después Hugo Fucek y Nora Patrich.
–¿Por qué eligieron Cuba?
–Porque la cúpula de Montoneros se instaló ahí, luego de advertir que no estaban seguros ni en México ni en Europa porque la dictadura le seguía los pasos. Más allá de que Cuba nunca rompió relaciones con la dictadura –los militares le vendían cereal a Rusia– el gobierno de Fidel colaboraba con movimientos revolucionarios de distintos lugares de América Latina y entonces apoyaban a grupos como Montoneros. Por ser un gobierno de la Revolución y por ser una isla, el acceso era más restringido y también, más seguro. La guardería es la única con sus características que funcionó en el marco de la lucha armada en América Latina.
–¿Por qué la dirigencia montonera decidió abrirla?–Cuando en 1978 toma forma la idea de la Contraofensiva –una decisión difícil, que provocó una escisión profunda al interior de la organización–, se evaluó qué hacer con los chicos. Ya había información de que en Argentina se secuestraba a mujeres embarazadas y a niños, que había tortura y que se podía utilizar a los chicos como rehenes. Si se perdía el control sobre dónde estaban y con quién, se ponía en riesgo a niños y adultos. Por eso se decidió que no quedasen con amigos o familiares. A esto se suma la importancia del concepto de "compañeros". El compañero era familia, era hermano, los chicos les decían "tíos" a quienes los cuidaban. Porque de hecho lo sentían así. Entonces se decidió que los chicos siguieran creciendo con determinados acuerdos ideológicos y que estuvieran al resguardo de las acciones que emprendían sus padres. La idea era dejarlos un tiempo en la guardería, volver a Argentina, y luego regresar por ellos. Estaba el riesgo de vida, obviamente, pero siempre la idea era volver a buscar a los chicos.
–¿Cómo recuerdan la guardería quienes pasaron por ella?
–Para muchos, era una cosa casi secreta como parte de la militancia también secreta de sus padres. Tené en cuenta que a pesar del amparo de la Revolución estaban semiclandestinos porque, por ejemplo, había un embajador argentino en la isla afín a la dictadura. Un denominador común era que muchos chicos se habían acostumbrado a vivir en la clandestinidad. Eso implicaba cambiar de casas, ir y abandonar escuelas, etcétera. En Cuba tenían todo más ordenado: un lugar, amigos, juegos, el cuidado de los tíos. Se celebraban los cumpleaños una vez por mes. Salían de paseo. Iban a escuelas donde les enseñaban lo mismo de lo que les hablaban sus papás. Y podían usar su nombre real aunque en muchos casos tuvieran el apellido cambiado. Podían hablar de sus padres con menos miedo. Por eso cuidan esos recuerdos, a veces difusos porque muchos eran muy chiquitos, como si los llevaran adentro de una cajita de cristal.
–El libro incluye un archivo fotográfico muy interesante.
–Esas fotos son las que cada uno me quiso dar. Muchas se destruyeron cuando llegaban a Argentina, por una cuestión de cuidado. Daniel Sverko era fotógrafo oficial de Montoneros en Cuba, donde había un gran archivo fotográfico y de información que se perdió en una inundación.
–¿Qué sucede en el presente?
–Muchos chicos que pasaron por la guardería siguen siendo grandes amigos, casi hermanos. Algunos regresaron a Cuba para estudiar o porque tienen un especial agradecimiento por la sociedad cubana. Aquí tienen militancia política o en organizaciones sociales. En la mayoría de los casos, no reniegan de las convicciones de sus padres, más allá de las contradicciones y los dolores. Sí cuestionan algunas decisiones puertas adentro, pero siempre defienden la memoria y la lucha de sus padres. Y otra cosa: no se separan de sus hijos, los llevan siempre con ellos.
Documental "La Guardería" - Película Completa
viernes, 24 de agosto de 2012
LA EDUCACIÓN PROHÍBIDA






“Muy poco de lo que pasa en esta escuela nos parece importante. Nos enseñan a estar lejos unos de otros y a competir. Padres y maestros no nos escuchan. Por todo esto, decimos basta. La educación está prohibida”, dice el texto que escribieron los estudiantes de una escuela secundaria cuando el maestro les pidió que hicieran un balance para leer en el acto de fin de año.
Cuando la directora leyó el texto, se armó un escándalo. “Ésto es muy ofensivo, es una falta de respeto”, dijo y les ordenó que modificaran el escrito. “Me olvidaba que, acá, decir lo que uno piensa y siente es una falta de respeto”, contestó uno de los estudiantes.
Ésta es una de las primeras escenas de La educación prohibida, un largometraje que se estrenó la semana pasada en el Paseo La Plaza. El objetivo principal de la película es repensar la escuela. “Siempre me llamó la atención la cantidad de incongruencias entre lo que la escuela decía que buscaba y lo que terminaba haciendo. En la escuela se promueven ciertos valores desde el discurso que en la práctica no suceden”, dice Germán Doin Campos, director general de la película. Es argentino, tiene 24 años y es realizador audiovisual. Desde 2009 se dedica a investigar modelos pedagógicos que han dado lugar a experiencias educativas diferentes.
En un principio, la idea era hacer un cortometraje. Pero el proyecto creció: casi cien entrevistas a educadores, académicos, profesionales, madres y padres. Un recorrido por ocho países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no tradicionales. Más de 40 mil seguidores en las redes sociales antes del estreno oficial.
La educación prohibida es la primera película estrenada en español íntegramente financiada a través del crowfunding, cuya traducción sería “financiación colectiva”: muchas personas que se juntan cooperativamente para conseguir recursos a través de la red para financiar una iniciativa. Después de colgar un avance de la película en Youtube, se contactaron un total de 704 personas que se convirtieron en coproductores de la financiación colectiva.
La película se publicó bajo licencia copyleft para lograr la mayor difusión posible. Si bien se trata de un proyecto independiente que no entra en el circuito comercial de salas de cine, su modelo de proyección permitió que su estreno fuera en simultáneo en 151 salas en 119 ciudades de 13 países en donde fue vista por más de 18.000 espectadores. Éste es otro de los objetivos de la película: promover la cultura de la colaboración contraproniéndola a la cultura de la competencia.
La escuela es un modelo organizativo institucional creado hace más de 200 años en tiempos de la modernidad. Las burguesías necesitaban generar mano de obra capacitada en plena Revolución Industrial. Desde entonces no mucho ha cambiado. La escuela parece haberse naturalizado como si fuera la única forma posible de la educación.
“Desde su origen, la institución escolar estuvo caracterizada por estructuras y prácticas que hoy son obsoletas y anacrónicas. La escuela tradicional no acompaña las necesidades del siglo XXI. Ya no estamos en la modernidad –remarca Doin Campos– y desde el punto de vista social y educativo, la investigación demostró que las otras experiencias no hegemónicas atenúan el ausentismo escolar, el aburrimiento y la violencia. Se refuerzan valores como la cooperación y el sentimiento de comunidad y participación”.
Estar en el aula no implica necesariamente aprender. Al preguntarse por qué hay una gran cantidad de jóvenes que salen de la escuela sin saber muy bien qué hacer, Germán Doin Campos considera que una de las razones es la falta de libertad en el proceso de aprendizaje: “La escuela nos lanza al mundo y recién ahí nos anoticiamos que tenemos que elegir un montón de cosas y tenemos que tomar decisiones y no sabemos cómo hacerlo. En la escuela tradicional no se aprende a elegir. La libertad debería ser un valor fundamental en el proceso de aprendizaje”.
¿Educación o adiestramiento?
“El estudiante cree que lo que tiene que hacer es repetir, repetir, repetir hasta que eso (el contenido) se le meta en la cabeza”, dice Carlos Calvo Muñoz, educador e investigador chileno en La educación prohibida.
Paulo Freire en su libro Pedagogía del oprimido refiere, bajo el nombre de “educación bancaria”, ese “repetir, repetir, repetir” que señala Muñoz, ubicando al estudiante como sujeto pasivo que memoriza y repite contenidos que le provee el educador, poseedor de verdades únicas. Mientras que la “educación bancaria”, continúa Freire, es asistencialista, inhibe el acto creador y es antidialógica, la “educación problematizadora” es crítica, concibe al mundo como escenario de conocimiento, considera la historicidad de los hombres y promueve la transformación social.
“En el inconsciente colectivo encontramos que el placer no puede relacionarse con el aprendizaje o que las capacidades de un estudiante pueden ser medidas con una calificación numérica en un examen”, dicen desde La educación prohibida. Son ideas que están latentes en la crianza y en el paradigma educativo.
Doin Campos concluye: “Estamos convencidos de que buscamos la felicidad, pero actuamos solamente para sobrevivir, movilizados por el miedo”. Se trata de una película sobre la educación centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.
LA PELÍCULA COMPLETA...
miércoles, 18 de enero de 2012
GALEANO EN CASA DE LAS AMÉRICAS

Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, junto a Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas, durante la presentación del Jurado del Premio Casa, en su edición 53, en La Habana, Cuba, el 16 de enero de 2012...
Tras pronunciar las emotivas palabras de inauguración del Premio Casa de las Américas 2012, Eduardo Galeano hizo una tregua con su agenda y cedió algunos minutos a la prensa:
“Es una visita muy cortita, lamentablemente. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo pero pude reencontrarme con viejos amigos, que nos seguimos queriendo como si el tiempo no hubiera pasado, y también pude recorrer más a fondo a La Habana, que es un placer aparte. Ya lo había hecho antes, en compañía de EusebioLeal, ‘El Creador’ y esta vez pude confirmar que se merece un capítulo del Génesis para sustituir al de la Biblia, porque Dios hizo al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja, que no es ‘moco de pavo’.
Se merece un texto sagrado que reconozca la labor creadora de ese loco lindo que con tropical locura ha hecho el hermosísimo barrio de La Habana, que parecía condenada a la ruina, y que él la levantó y con ese impulso creador que tiene logró multiplicarla, descubriendo la energía que yo no sabía que contenía. Eso fue lo más alentador que encontré, aparte de lo de siempre que es la Casa de las Américas, que como dije en esas palabritas recientes, también es mi casa.
I
“Cuba está viviendo un período, más que un momento, un período apasionante de cambios.
Creo que eran cambios que la realidad fue incubando, que no nacieron como Atenea de la cabeza de ningún dios, nacieron de la energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba de que está viva. Es evidente que se había llegado por un camino que tuvo su sentido y fue impuesto por las circunstancias, porque la Revolución Cubana hizo lo que pudo y no lo que quiso; a raíz del bloqueo y mil y una formas de límites impuestos desde afuera al desarrollo de su energía creadora, hasta llegar a los días de ahora, intentando heroicamente comunicarme por Internet desde el hotel donde estoy.
“Percibo una indudable buena voluntad de todos por ayudarme pero hemos chocado siempre con los problemas derivados de una de las formas de bloqueo, el bloqueo de las comunicaciones, que rara vez se menciona pero es muy importante. Entonces, me he topado con ese cartelito de ‘You want to enter from a forbidden country’, ‘Usted quiere entrar desde un país prohibido’. Yo pensé, ‘que orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país prohibido’, porque el asunto está en preguntarse, ‘¿prohibido por quién?, ¿prohibido por qué?’. Quizás prohibido porque a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de dignidad nacional para los otros países, a veces ninguneados, pobres, pequeños, que no tienen derecho al patriotismo porque el patriotismo es el privilegio de los países mandones, de los ricos, de los poderosos, que son los que juzgan a los demás y dictan sentencia. También prohibido por el peligroso ejemplo de la solidaridad, porque Cuba ha sido y sigue siendo capaz de practicar, a pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Yo creo que esos dos contagios han puesto tantas trabas, tantos palos en las ruedas de los procesos de cambio que esta Revolución necesita llevar adelante y que de ahí viene lo de ‘forbidden country’, ‘país prohibido’. Si es por eso yo también quiero ser prohibido, como el país donde estoy.
II
Espejos intenta recuperar el arcoíris terrestre
“Mañana voy a leer algunos fragmentos, relatos cortos de un libro que se va a publicar ahora en Cuba, que debería haber salido ya pero los imprenteros no cumplen; en ningún país del mundo cumplen. Muy buena gente, a mí me apasiona el oficio de impresor. Si hubiera nacido en otras vidas hubiera querido ser Gutenberg, o alguno de los chinos que precedieron a Gutenberg, porque el arte de la impresión me enloquece y la he practicado desde siempre en Montevideo, en Buenos Aires, en otros lugares. Pero a pesar de que reconozco y quiero a los profesionales de la impresión, también sé por experiencia que nunca cumplen, entonces si te dicen octubre habría que precisar de qué año, porque nunca está claro, y parece que el libro no está listo. Ojalá lo esté para mañana.
“Se llama Espejos; es nada menos que una tentativa de escribir una historia universal con el mundo visto desde el ojo de una cerradura, a través de pequeñas historias, historias chiquitas que no hacen caso de las fronteras del mapa ni del tiempo, y que intentan contribuir a la recuperación del arcoíris terrestre. Yo soy de los que creen que el arcoíris terrestre es más bello y deslumbrante que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos de esos colores, esos colores que nos demuestran que somos más de lo que nos dicen que somos, porque cargamos una herencia de mutilaciones, que viene de la época colonial y sigue viva; mutilaciones universales, como por ejemplo, el machismo, el racismo, el militarismo y otros ismos que nos dejan ciegos de nosotros mismos. Este libro intenta recuperar esos colores, esos fulgores.
“Después voy a leer algunos pedacitos de otro libro que todavía no se ha publicado pero que va a salir espero que en marzo en España, Uruguay, Argentina y México. Se llama Los hijos de los días, y se parece bastante a Espejos, está guiado por la misma intención de recuperación del arcoíris terrestre, pero tiene una estructura diferente. Es como un calendario, y a cada día corresponde una historia que puede haber ocurrido en cualquier año y en cualquier lugar del mundo, pero de ese día. Entonces se mezclan cosas que ocurrieron doscientos años antes de Cristo con cosas que ocurrieron el año pasado. A cada día corresponde una historia, y se llama Los hijos de los días porque yo había guardado desde hacía años algunas cosas que escribí cuando estaba en Guatemala, hace muchos años, allá por el año 66 o 67, y tienen que ver con la cultura maya, que es deslumbrante; es una cultura donde el tiempo funda el espacio. Yo había intentado hacer una síntesis de lo que había escuchado en las comunidades para ver si alguna vez podía ayudar a que el mundo se asomara a esas cosas. Por cierto, es una cultura muy manipulada por quienes la han usado de mala manera, no los mayas, sino los que la han usado para vender horóscopos falsos o para vender miedo, con toda esta historia de que los mayas dijeron que en el 2012 se acaba el mundo; es un disparate total, nunca ningún maya dijo semejante cosa.
Yo había tomado algunas anotaciones, algunas síntesis y las guardé. Ahora una de ellas sirve de introducción a este libro, y dice algo como esto:
“Y los días se echaron a caminar, y ellos, los días, nos hicieron a nosotros. A nosotros los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida.”
III
Roque fue asesinado por ser como era
“Roque fue mi amigo y para mí ese es un nuevo capítulo de la historia universal de la infamia (refiriéndose a la reciente exoneración de los culpables del asesinato de Roque Dalton), a la cual tanto ha contribuido y sigue contribuyendo nuestra América Latina. Lamentablemente, otro capítulo más que agregar a los muchos que nuestros amos han ido redactando, y en el caso de Roque es un escándalo. Roque fue asesinado por ser como era, un tipo con un evidente, notorio, sentido del humor y del amor, muy ‘jodón’, muy divertido, y era absolutamente incapaz de obediencia. Fue asesinado por algunos de sus compañero de la guerrilla de El Salvador, que para mí son criminales, porque creo que son tan criminales los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia como los militares que matan para perpetuar la injusticia.”
IV
No queremos morir ni de hambre ni de aburrimiento
“Se ha trabajado en la búsqueda de la unidad que es un camino que se pueda discutir, diría que es imprescindible unirse en un mundo en el que hay que saber defenderse y solo unidos nos podemos defender, pero a sabiendas de que son procesos muy complejos, porque el motor de la vida es la contradicción. Queremos una unidad latinoamericana sin desconocer que América Latina es también un espejo de las desigualdades del mundo, y muchas veces esas desigualdades se proyectan de mala manera entre los países latinoamericanos. No se trata de que el Norte es malo y el Sur es bueno; los dos tienen contradicciones y si no entendemos o tratamos de comprender esas contradicciones no las podremos superar para construir una síntesis diferente. Las contradicciones existen, por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo en cosas tan obviamente necesarias, como esta iniciativa de Hugo Chávez que es el Banco del Sur y cuesta llevarla adelante justamente por esas contradicciones que hay entre los países más poderosos y más débiles dentro del propio espacio latinoamericano.
Pero a la contradicción no hay que tenerle miedo, es el motor de la vida; somos contradictorios, por eso estamos vivos. Esa unión de diversidades es compleja, pero será la única manera de reconocernos a nosotros mismos en todas nuestras infinitas posibilidades de creación y de cambio, a partir del reconocimiento de la diversidad, a partir de la celebración de la cantidad de mundos que el mundo contiene, que es lo mejor que el mundo tiene, y lo mejor que nosotros tenemos. Por suerte somos diversos; más de un iluminado en un debate público me decía ‘qué tanta América Latina, ni América Latina. ¿Qué tiene que ver un argentino con un haitiano?’. Y yo lo miraba con lástima, con pena. Pobre hombre, el no sabe que lo mejor que te puede ocurrir es ser diverso, y nuestra gran virtud es que contenemos todos los colores, los olores del mundo en América Latina, en la diversidad latinoamericana. Si no estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer, ‘a ver, elige, ¿de qué quieres morir, de hambre o de aburrimiento?’. Yo creo que tenemos que contestar, ‘no queremos morir, ni de hambre ni de aburrimiento’.
V
viernes, 13 de enero de 2012
SUPERHOMBRES CALVOS, MUTANTES y Afines

A pesar de que muchos esperaban que él, que había indagado nuestro origen, dijera algo acerca del futuro de la humanidad, Darwin siempre fue muy prudente. Apenas sobre el final de El origen del hombre admitió que “podemos tener esperanzas de alcanzar un destino aun más elevado en un remoto porvenir”.
Más dispuesto a opinar estaba en cambio su colega Russel Wallace, quien por sus convicciones socialistas confiaba en el progreso moral, y por sus creencias espiritistas soñaba con el desarrollo futuro de nuevas facultades mentales.
Fue el propio Wallace quien esbozó una polémica con la madre de la Teosofía, Mme. Blavatsky. La profetisa rusa decía estar en condiciones no sólo de anticipar el futuro del homo sapiens sino de hablar del Superhombre que nacería en América, y hasta del ser que le sucedería antes de que acabara el presente ciclo cósmico.
A pesar de la cautela de Darwin y Wallace, a fines del siglo XIX la idea del Superhombre ya estaba circulando por toda Europa, y Nietzsche no era el único en hablar de eso. Si la evolución aparecía como un proceso de creciente complejidad y conciencia que venía desde los protozoarios, no había razón para suponer que el hombre no seguiría evolucionando.
Mientras que Darwin y Wallace no preveían cambios físicos radicales en el hombre, H.G. Wells se lanzó a imaginarlos, para lo cual no hizo más que extrapolar las tendencias de la vida civilizada.
EL ENANO CABEZON
Wells fue quien creó el modelo más popular de “hombre del futuro”. Desde entonces no han hecho más que imitarlo, y han recurrido a él a la hora de imaginar a los extraterrestres. Ocurre que éstos siempre fueron pensados como sobrehumanos, por su capacidad para viajar por el espacio. Pero hoy que estamos en condiciones de hacerlo nadie diría que nos hayamos superado demasiado.
Cuando escribió El hombre del año Un Millón (1893), Wells pensaba que la tendencia al sedentarismo, junto a la reducción del trabajo y la actividad física, iría acentuándose, y estaría acompañada por una creciente actividad intelectual.
El prototipo de Wells tenía una enorme cabeza ovoide y un rostro apenas esbozado. Por sus condiciones artificiales de vida apenas haría uso de la nariz, las orejas y la boca, pero tendría ojos prominentes, desarrollados gracias al estudio. Entre otros vestigios animales habría perdido el vello corporal y el pelo.
Desde entonces fue inevitable que casi todos los superhombres de ficción fueran calvos. De hecho, ya hay mucha gente que ha comenzado a afeitarse la cabeza, y aunque se nota cierta tendencia a hipertrofiar la oreja y el dedo, por el uso del celular, no hay que temer otras cosas, porque la gente dedica más tiempo a endurecer los glúteos que a ejercitar el cerebro.
Dotado de gran cabeza y manos diestras, el hombre de Wells tenía un cuerpo que difícilmente podría sostenerlo, con sus flojos músculos y sus piernas de pájaro. Para resolver el problema, Wells hizo que viviera sumergido en tanques llenos de nutrientes, como una suerte de feto senil, quizás atendido por legiones de robots.
En Los primeros hombres en la Luna (1901), Wells pareció ironizar sobre sus propias especulaciones. Diseñó una sociedad de “insectos” con cuerpos especializados como herramientas, dirigidos por algunos desmesurados cerebros, que sólo vivían para el conocimiento puro. En La máquina del tiempo (1895) había imaginado algo peor: la especie podía dividirse en dos, una hebefrénica y la otra bestial, pero ambas estériles.
En cierta medida, la paleontología permite especular sobre el futuro del hombre, en cuanto nos muestra cómo evolucionan el índice cefálico o las circunvoluciones cerebrales. Con todo, los pueblos “originarios” de América y Oceanía estuvieron muchos milenios aislados, sin que nunca se volvieran una especie distinta. Hoy, la tendencia globalizadora hace que cada vez haya menos islas Galápagos donde las mutaciones puedan prosperar, y si algo cabe esperar es la homogeneización racial.
La gran mayoría de los cambios observables a escala histórica no depende de la selección natural sino del desarrollo técnico. Un niño nacido durante alguna de las glaciaciones estaba sometido a los duros desafíos de la selección natural, pero un minusválido actual suele crecer protegido de las inclemencias, con el alimento asegurado y sostenido por la medicina. Desde que existe la civilización urbana, la selección natural y las mutaciones genéticas juegan un papel evolutivo menor, puesto que la tecnología permite sobrevivir a muchos inviables biológicos. Pero, a diferencia de lo que piensan los racistas y los eugenistas, muchos de aquéllos pueden tener valiosas capacidades. Librado a las fuerzas de la naturaleza, Steven Hawking nunca hubiera sobrevivido, pero la tecnología le ha permitido vivir y desplegar toda su inteligencia.
Hace medio siglo, Sir Peter Medawar opinó que ya no había que esperar cambios físicos en el hombre, salvo para el caso del cerebro, que interactúa con el medio y responde a sus desafíos.
Quizá Medawar estaría pensando en alguna variante del enano de Wells, pero no tuvo en cuenta la naciente revolución informática. Con ella hemos aprendido a pensar que el cerebro puede contar con un entorno de prótesis electrónicas que le permitan acceder a una información ilimitada, con una velocidad de procesamiento que excede la del cerebro mismo. Quizá nos espere un futuro de cyborgs o de robots, como sostienen los “transhumanistas”. Son los que ven como inevitable la convergencia de la manipulación genética, la robótica, la inteligencia artificial y la nanotecnología.
Los escritores de ciencia ficción se apropiaron de este tema, no siempre con éxito. Cuando Frederik Pohl imaginó su Homo Plus (1976), diseñado para adaptarse a las condiciones de la vida en Marte, apenas le salió una cruza de gárgola con vampiro. Más audaz, pero menos riguroso, James Blish concibió un plan para colonizar planetas extrasolares con seres humanos modificados, en la novela Semillas estelares (1957). Al poner en escena hombres microscópicos que convivían con amebas y paramecios, creó un entorno sugestivo, pero no se le ocurrió que las moléculas no pueden achicarse indefinidamente. Algo parecido le ocurrió a Ursula K. Le Guin en la novela Nueve vidas (1969), donde imaginó una “familia” de clones, pero los hizo de ambos sexos, como si fueran mellizos.
DE FEDERICO A CHARLY
Uno de los superhombres más mentados fue el Übermensch de Nietzsche, aunque su autor jamás lo pensó como un salto de orden biológico. Según los exégetas de Nietzsche, el Superhombre no era un individuo, ni una especie, sino una suerte de símbolo de lo que podía llegar a ser el hombre liberado de ataduras morales, a imagen y semejanza de su autor.
En su tiempo, sin embargo, no lo veían así, y había muchos que veneraban a Nietzsche como el numen de esa eugenesia de triste memoria.
Uno de sus admiradores era el inglés Alfred Orage, un dirigente de la Sociedad Teosófica que era tan devoto de Nietzsche que solía viajar con sus obras como único equipaje. Orage sostuvo que el Superhombre descendía de un personaje literario creado por Bulwer Lytton, el autor de Los últimos días de Pompeya. El protagonista de la novela Zanoni se llamaba Mejnour y era un mago inmortal que tenía por lema “lograr que el hombre supere a la humanidad”. El ocultista Lytton era uno de los maestros de Blavatsky y de Rudolf Steiner. Wagner, que era amigo de Nietzsche, había compuesto una ópera en base a uno de sus libros.
Lo que a todos les parecía casi obvio era que, más allá del aspecto físico, el próximo paso en la evolución humana sería un ser dotado de inteligencia superior. Era una idea inquietante, porque en ese caso corríamos el riesgo de ser tratados como monos. Ser demasiado inteligente podía ser un problema, hasta para el Superhombre.
Uno de esos genios superhumanos de la literatura fue tratado por el inglés John Beresford en La maravilla de Hampdenshire (1911). Bastante perverso, a los ocho años ya había superado a los adultos y se aprestaba a dominarlos mediante la hipnosis.
Más convincente (por lo menos para los que habían leído a Nietzsche) fue ese Juan Raro (1935) que le debemos a otro inglés, Olaf Stapledon. Juan era un genio telépata que emprendía una carrera criminal para transgredir todas las normas y reunirse con sus semejantes. Cuando lograba encontrarlos, se iban todos a una isla del Pacífico y, tras aniquilar a los nativos, construían una comunidad utópica. Al fin acababan suicidándose en masa mediante una explosión nuclear para no rendirse a las potencias europeas.
Una variación sobre este tema fue Sirio (1944), donde Stapledon imaginó un perro mutante que alcanzaba el nivel de la inteligencia humana, sólo para sentirse profundamente infeliz.
Flores para Algernon, de Daniel Keyes (1959), llevada al cine como Charly en 1968, también jugaba con el drama de la inteligencia. Un retrasado mental era sometido a un tratamiento que le permitía alcanzar y superar una inteligencia normal. Pero en su mejor momento descubría que el proceso comenzaba a revertirse y volvía a hundirse en la oscuridad.
Lo más original que se le había ocurrido a Stapledon era pensar que los superhombres mutantes podían ser locos, deformes, marginados, miembros de las razas oprimidas, que serían tratados como freaks en cualquier sociedad. El tema lo retomó Theodore Sturgeon en una celebrada novela, Más que humano (1953). Aquí, el Superhombre no era un individuo sino un grupo de niños sin familia, que en conjunto funcionaban como una gestalt. Su autor los había dotado generosamente de facultades paranormales.
LOS MUTANTES
Quizá los mutantes más famosos de la ciencia ficción sean los de Van Vogt y Kuttner.
Slan (1940), de A.E. van Vogt, siempre fue elogiada como una parábola del racismo, la discriminación y la intolerancia. Sin negarle algún mérito de ese orden, a poco de empezar la novela naufraga en uno de esos culebrones interplanetarios que eran la especialidad de su autor. Estos mutantes han surgido espontáneamente, a pesar de que todos creen que fueron engendrados por el sabio S. Lann (de ahí, slan). Son calvos, telépatas y fácilmente reconocibles porque tienen antenas. Se mueven entre la autoestima y el despotismo. Mientras unos son perseguidos como alimañas por los humanos, otros conspiran para someterlos; pero hay un grupo que se muestra más conciliador. Al fin resulta que casi todo el mundo es slan.
Mutante (1945-1953), de Henry Kuttner, es otra historia de telépatas calvos, frutos de una mutación causada por una guerra atómica que ha diezmado a la humanidad. Ellos también discuten acerca de qué hacer con nosotros, si abrazarnos o aniquilarnos. Todo desemboca en una guerra, que por suerte ganan los buenos.
Superman, el más famoso de los superhumanos, no era de acá sino del mítico Krypton, y había llegado en una navecilla parecida al canasto de Moisés. En cierto modo encarnaba el sueño del inmigrante exitoso.
Siegel y Schuster, sus autores, habían leído mucha ciencia ficción e hicieron que su personaje diera grandes saltos, como lo permitía una gravedad menor a la de su mundo. Pero a los dibujantes les era más cómodo hacerlo volar y la decisión la tomaron ellos, por incongruente que fuera.
La primera versión de Superman databa del año 1933. Este superhombre era calvo y telépata, como cabía imaginar, pero muy malvado. Aspiraba a dominar el mundo, como ese Übermensch petiso que llegó al poder en ese mismo año.
El hijo de los Kent al principio era medio zurdo y hasta un poco violento. Luchaba contra empresarios deshonestos y políticos corruptos, demolía conventillos apestosos y evitaba linchamientos. Más adelante, los editores le inculcaron el código moral que podía haberle dado una familia de granjeros, allá en Smallville. Desde entonces fue un boy scout intachable, que tenía prohibido cualquier exceso.
Tuvo más suerte que Batman, porque no encontró un revisionista que empañara su virtud. Toda la maldad (¡y la calvicie!) la heredó Lex Luthor, uno de esos villanos arquetípicos que no le pueden faltar a un héroe profesional.
Tal como vienen las cosas, no hay que hacerse demasiadas ilusiones con los superhombres.













