Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.
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martes, 10 de marzo de 2015

MUERTE POBRE






Gastón, de 13 años, vivía en la casa 96, manzana 2, de la villa Rodrigo Bueno. Ayer salió del colegio, llegó a su casa y en el barrio se puso a jugar con el gato. Eran las seis y media de la tarde cuando la mascota se perdió y tratando de encontrarla cayó de cabeza en un pozo ciego de 6 metros de altura. Lo encontró una tía que pidió ayuda a gritos. La familia llamó tres veces al SAME y la ambulancia no llegó. Varios vecinos lo sacaron del pozo pero cuando salió, Gastón, tenía con convulsiones. “Apareció un patrullero, 40 minutos después”, publicó la revista La Garganta Poderosa.

Los peritos informaron que el nene de 13 años murió ahogado. La tierra y humedad del pozo le taparon la nariz. Hasta ayer, Gastón tenía un motivo de alegría: había empezado el secundario en Ingeniero Huergo. Pero el final de esta historia es trágico. Y lo peor, se podría haber evitado.

Un asentamiento de 30 años

El barrio Rodrigo Bueno está ubicado a pocas cuadras de Puerto Madero. Tiene cerca de 2.000 habitantes y debe su nombre al cantante bailantero "Rodrigo”. Es uno de los asentamientos más antiguos de la Ciudad: se forjó durante los años 80´ cuando el predio estaba completamente abandonado. El gobierno de Raúl Alfonsín colaboró para que la entonces intendencia de Buenos Aires diera lugar al primer grupo de familias que habitó la zona.

Después de 30 años, los vecinos siguen con los mismos problemas que en los 80’: no tienen cloacas, ni agua potable y cuentan con instalaciones eléctricas muy precarias, con cables al aire. Además de pestilencia, enfermedades y mosquitos.

Los problemas estructurales de la villa provocaron, en agosto de 2013, otra muerte infantil: la de María, una nena de 5 años que murió incendiada en la casilla donde vivía junto a su familia.

«La de María como la de Gastón no son muertes naturales. Son accidentes que deberían prevenirse si el barrio estaría urbanizado» aseguró Marino Sosa, vecino y delegado del barrio.

Marino explicó que en muchas casas se ven obligados a hacer pozos ciegos por la falta de cloacas. «Si tuviéramos vertederos no pasaría lo que pasó» asegura el delegado.

Polémica por urbanización

En 2005, un grupo de vecinos del barrio inició una acción de amparo para que se les garantice el derecho a una vivienda digna, ya sea a través de la urbanización del barrio o mediante el acceso a una vivienda dentro del radio de la Ciudad.

Tres años después, en 2012, la Justicia de primera instancia hizo lugar al reclamo de los vecinos: ordenó la urbanización del barrio. Pero el gobierno de la ciudad apeló la urbanización y finalmente la Sala II de la Cámara Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad, revocaron la sentencia y rechazaron el reclamo de los vecinos.

Los magistrados sostuvieron que las familias no tenían ningún título que avale la ocupación. Y aseguraron que la decisión de urbanizar un barrio excede el ámbito del Poder Judicial y corresponde al gobierno porteño.

El PRO argumentó a favor de la propiedad privada y aseguró que esas tierras son fiscales y que fueron usurpadas. Sin embargo fue durante el gobierno de Raúl Alfonsín que el Estado autorizó a las familias para que se radiquen en la zona.

Para los vecinos del barrio Rodrigo Bueno, la negativa del PRO a urbanizar del barrio, tiene otro motivo: esas tierras tienen hoy un valor inmobiliario muy alto y planean construir el Proyecto Santa María del Plata: Un "nuevo Puerto Madero" emplazado en Costanera Sur que incluirá edificios de viviendas, docks, embarcaderos, un hotel y hasta un centro comercial.

















lunes, 16 de septiembre de 2013

KEVIN = LA INSEGURIDAD DE LOS POBRES






Kevin, tenía 9 años. Murió en el barrio Zavaleta (Nueva Pompeya, CABA) después de un tiroteo, pero el llanto de su familia no trascendió en los medios. Los muertos noticiables, entre la doble moral del periodismo y los tiempos electorales.


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Cuando se escucharon los primeros tiros en la casilla de al lado, Kevin y sus hermanos dormían. Eran las 6 de la mañana del sábado. Los otros vecinos de la tira 6 del barrio Zavaleta también se sobresaltaron. Kevin se refugió debajo de una mesada. Alguien les avisó a los agentes de Prefectura lo que estaba pasando: Prefectura no intervino. Más tarde, hubo otras dos ráfagas de disparos. Kevin, de 9 años, murió en su casa.

En el barrio Zavaleta, al sur de la Capital Federal, hay dolor e indignación. Se percibe en la cara de Neli, la responsable del comedor Evita, donde Kevin y sus hermanos concurrían a diario. También en las palabras de Miguel, un vecino, que dice con resignación que “de los muertos de acá nadie se entera”. Kevin era el sobrino de Paola, una de las integrantes de La Garganta Poderosa, la revista de cultura villera que el sábado a la tarde publicó en internet su bronca: “Toda Zavaleta está destrozada, llorando sangre y sintiendo que nada sirve para nada, que podemos marchar a Tribunales o explotar en las redes sociales, pero seguiremos siendo ‘los marginales’. ¿O van a decir que acaso fue un caso aislado? ¡Qué quilombo armarían si hubiera pasado en otro lado!”.

Mientras la agenda mediática instala el régimen penal juvenil y un nuevo despliegue de fuerzas de seguridad como temas urgentes, en los barrios de los pobres la muerte y la inseguridad no entienden de tiempos electorales: conviven con la gente todos los días. Se dijo, sobre la causa del tiroteo que se llevó la vida de Kevin, que fue un ajuste de cuentas entre narcos. “Los narcos no viven en la villa, sin agua ni luz, a lo sumo son los perejiles que trabajan para ellos y apenas sacan unos pesos”, dicen desde La Garganta. ¿Y Prefectura y las otras fuerzas que se multiplican por Zavaleta, qué rol cumplen? “A Prefectura no le importa -explican-, ellos sabían lo que estaba pasando y liberaron la zona. Lo que hacen es ir a buscar los cuerpos después; sólo que esta vez era el cuerpito de un nene de 9 años”.

La omisión de cuidado no es el único problema que afecta a Zavaleta, también está la omisión de los medios. Ni los canales de mayor rating, ni las radios con más audiencia, ni los diarios de mayor tirada replicaron la noticia que difundió La Garganta Poderosa, tal vez porque hay muertos más noticiables que otros. “Pero los editores de los diarios, para lavar culpas, enseguida pegaron en sus muros personales de Facebook lo que publicamos nosotros”, cuentan en la revista. Entrado el lunes, cuando la morgue seguía con el cuerpo del chico en su poder, sí hubo un llamado a la redacción de la publicación villera: “Eran los de Tiempo Argentino, que como tenían un fotógrafo cerca querían venir a cubrir la noticia”. Ese día, a unas cuadras de Zavaleta, la Presidenta de la Nación inauguraba la Casa de la Cultura en la villa 21.

La familia de Kevin pudo despedirse de sus restos el lunes a la noche. Durante el velorio, amigos y conocidos intercambiaron llanto y silencio. Nadie quiso hablar de las circunstancias del hecho que también dejó a uno de sus hermanos herido de bala, ni de la no-actuación de Prefectura. El ajuste de cuentas, el vecino preso que se vengó a los tiros, las vainas desparramadas en el piso de la casa de Kevin y el celular que le desapareció a su mamá durante el operativo posterior, quedaron como detalles oscuros de la tragedia mayor.

Antes de llevarlo al cementerio de Flores, hubo una procesión hasta la plaza donde el nene iba a jugar: la Plaza Kevin, bautizada en honor a otro nene, como él, víctima silenciosa de la inseguridad que padecen los pobres.






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CAMILO BLAJAQUIS largo 16/09/13 en Radio Madre







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    «Temblamos, lloramos, gritamos, no podemos más. Tenía 9 años, de luz, de risa, de paz. Aterrado y meado, estaba acurrucado, bien refugiado, como cada vez que lanzan para estos lados las batallas que digitan desde sus barrios privados. Para no ver nada, se mantuvo escondido debajo de una mesada, aun cuando todos estábamos reclamando que la Prefectura interviniera en lo que estaba pasando. Pero aparentemente no era una cuestión de guita, porque se quedaron en la garita. Y en el segundo tiroteo, totalmente anunciado, Kevin Molina resultó baleado. Un tiro en la cabeza, en el medio de la pobreza. Y no, no se fue “otro pibe”. Se fue un pibe, que era único, tierno, irrepetible. Nos quitaron a un sobrino, a un hijo, a un chiquito de tercer grado, por otro enfrentamiento que perfectamente se pudo haber evitado. ¿Fue culpa de los narcos? ¡Vayan a buscarlos donde guardan sus barcos! ¿O van a proponer más uniformados? ¡Para qué mierda están por todos lados! ¿O van a decir que fue el “contexto de peligrosidad”? Le faltaban 9 años para ser mayor de edad...»




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Vida mía, es muy feo lo que te pasó. Todos te extrañamos y queríamos que estés acá. Hablamos en el noticiero telefe pero no fue para hacerte famoso ni nada, fue para que sepas cuánto te amamos y extrañamos.Lloramos y reímos de vos y para vos. Te extrañamos, nunca te vamos a olvidar.

Vida mía te extrañamos.


de Priscila Molina
Te amo Kevin.





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