Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

miércoles, 23 de abril de 2014

MOTO SUDACA






«Sudaca» es una motocicleta eléctrica ultraliviana para uso urbano. Es una alternativa versátil y amigable con el medioambiente en contraste con los vehículos a combustión que generan caos ambiental y sonoro. Es un vehículo altamente sustentable, compacto, silencioso y liviano; ideal para el uso en la ciudad. Enmarcada en el modelo de fabricación nacional para sustitución de importaciones, está diseñada de forma de poder ser producida masiva e íntegramente en el país. De muy baja complejidad constructiva y piezas comerciales nacionales, Sudaca apuesta al progreso de la industria nacional y a cubrir un espacio poco desarrollado y con mucho futuro en las ciudades: el de vehículo eléctrico accesible a todo público, simple manejo y fácil estacionamiento. Sudaca cumple con las normas de circulación de motos por lo que podrá ser homologada como cualquier otro vehículo para su correcto tránsito en la vía pública.


El año pasado, Guillermo Callau, Federico Ferreyra, Mariano Filippini, Fermín Indavere, Martín Esteva y Nicolás Jerman, estudiantes de la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Buenos Aires, crearon «Sudaca», la primer moto eléctrica argentina.

La moto tiene una autonomía de 30 kilómetros y la batería (de plomo de 36v y 20 ah) y recarga en 6 horas. Podrían usar baterías de litio (incluso: de litio argentino) que son mucho más livianas y se recargan más rápido, pero por ahora la importación de esas baterías está limitada, por lo que optaron por otra tecnología más fácil de conseguir y más económica.

La moto «Sudaca» es monoplaza, usa un motor ubicado en la masa de la rueda trasera, por lo que no es necesaria una transmisión; según sus diseñadores, usan un motor de 0,75kw, lo que le permite alcanzar una velocidad de 40 km/h; apuestan a desarrollar un segundo motor de 4 kw de potencia, con baterías de litio que reduzcan el peso del vehículo (la moto en su versión actual tiene un peso de 80 kilos).

Todavía, no puede adquirirse; sus creadores están buscando inversores para poder transformar este proyecto universitario (pero funcional) en un producto que pueda ofrecerse en forma comercial. AUNQUE TAMBIÉN BUSCAN QUE SE PUEDAN CONSTRUIR en TALLERES de TODO el PAÍS para FACILITAR el ACCESO a «Sudaca».


















martes, 15 de abril de 2014

SNOWDEN TENÍA RAZÓN...







La siguiente información confirma la necesidad imperiosa que tienen los paises de Suramérica para conseguir la independencia y la soberanía tecnológica. Actualmente, cuando le enviamos un correo electrónico a un amigo: el mail sale de nuestra casa, va a los Estados Unidos, y vuelve a la casa de nuestro amigo que vive a dos cuadras. Es indispensable que podamos tener servicios propios con servidores en nuestros países, y no depender de compañias multinacionales...


Google reconoció que "lee" todos los correos que entran y salen de Gmail.


Google actualizó la versión en inglés de sus "Condiciones de servicio", donde reconoció de forma explícita que todos los correos electrónicos que entran y salen de Gmail son analizados por un software, con el objeto de crear anuncios personalizados.

La revisión de los términos indica que el sistema de Google escanea los contenidos de todos los mails, tanto los que están en tránisto como aquellos almacenados en los servidores de la compañía, una práctica que recientemente fue objeto de litigios.

"Nuestros sistemas automatizados analizan tu contenido (incluyendo a los correos electrónicos) para ofrecerte de forma personal características relevantes de productos, tales como resultados de búsqueda personalizados, publicidad a medida y detección de spam y malware. Este análisis se realiza en el momento en que el contenido se envía, se recibe y se almacena", indican los nuevos términos de las Condiciones de servicio.

Desde Google Argentina explicaron que el escaneo se realiza sólo en los mails y en los resultados de búsqueda, y subrayaron que no incluye a los documentos almacenados en Google Drive.

También puntualizaron que no se trata de un cambio en las condiciones, sino que se agregó un párrafo con la intención de aclarar los términos.

“Nosotros queremos que nuestras políticas sean simples y fáciles de entender para nuestros usuarios. Estos cambios le darán a la gente aún más claridad y están basados en el feedback que hemos recibido en los últimos meses”, explicó en diálogo con Télam María Florencia Sabatini, gerenta de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Google.

El escaneo de los mensajes de Gmail era un secreto a voces -así se explica la existencia de publicidad personalizada en el servicio de correo electrónico-, aunque desde la empresa esperaron hasta ayer para explicitarlo.

La actualización de las Condiciones del servicio llega casi un mes después de que una jueza del Estado de California desestimara una demanda colectiva por violación de la privacidad a cientos de millones de usuarios de Gmail.

El grupo de usuarios del servicio de correo electrónico había acusado a Google de violar las leyes federales y estatales de privacidad, justamente por escanear los mensajes personales.

Desde Google respondieron que los usuarios implícitamente consentían esa actividad, reconociéndola como parte del proceso de envío y recepción de mails.

Desde Google Argentina explicaron que el escaneo se realiza sólo en los mails y en los resultados de búsqueda, y subrayaron que no incluye a los documentos almacenados en Google Drive.

Este reciente proceso por el escaneo de los correos electrónicos no constituye la primera acusación de violación de privacidad contra Google. De hecho, cuando en junio de 2013 se destapó el escándalo del espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA), una de las primeras filtraciones acusaba a la compañía -junto a Facebook, Apple, Microsoft, Yahoo!, Skype, PalTalk, YouTube y AOL- de participar en el programa PRISM.

Según trascendió en base a documentos filtrados por el ex técnico de inteligencia Edward Snowden, la NSA tenía acceso directo a las comunicaciones online y a los servidores de aquellas empresas, con el consentimiento de estas.

"No participamos en ningún programa que permita al gobierno estadounidense ni a ningún otro acceso directo a nuestros servidores", contestó entonces el co-fundador de Google Larry Page, en una entrada en su blog.

Por su parte, con más de 425 millones de usuarios en todo el mundo, disponible en 75 idiomas y 10 años de existencia, Gmail es el principal servicio de correo electrónico a nivel global, además de ser una puerta de entrada a los distintos servicios de Google.


nota de InfoNews
















domingo, 6 de abril de 2014

MAFALDA CUMPLE 50 AÑOS







Mafalda sigue hablando de los problemas del mundo, que son muy parecidos en todas partes. Pueden tener más relevancia en un lado que en otro, pero aparecen en todas las culturas. Las guerras, las crisis, la miseria, la represión, la xenofobia o la discriminación son temas tan actuales como lo fueron en el período 64-73...



Decía el gran pensador de la historia del siglo XX Eric Hobsbawm: "Cuando era muy joven creía en la posibilidad de construir un mundo perfecto. Ya estoy demasiado viejo para eso, pero sí creo en un mundo mejor". Entusiasta de aquellos a los que él llamaba rebeldes primitivos, a su último libro -publicado a sus 94 años- lo tituló precisamente Cómo cambiar el mundo. Resulta complejo entonces definir quién honró a quién aquel día de 1999 en el que se cruzó en un hotel de Buenos Aires a Daniel Divinsky, editor de Quino desde 1970, y delante de una multitud se deshizo en elogios hacia la más famosa criatura del dibujante: Mafalda.

Cuando Quino y el historiador inglés se conocieron, nuestro artista le regaló la colección completa de los cuadernos de la niña y un pequeño dibujo de ella, hecho y dedicado especialmente para él. Así lo cuenta desde Londres la viuda de Hobsbawm, Marlene, halagada de que se la llame para confirmar la anécdota y la admiración de su brillante marido por la pequeña mocosa contestataria, ciudadana del mundo pretendida como suya por chinos, indonesios, franceses o colombianos que sienten privativo de sus opuestas idiosincrasias las dudas existenciales, rabietas y preguntas fastidiosas que ella plantea desde su corta edad.

Aunque Quino dejó de dibujarla hace 41 años, en 2014 cumple medio siglo de vigencia inalterable: sigue siendo la tira latinoamericana más vendida en el planeta y en cinco décadas no se erradicó casi ninguno de los temas contra los que, con una asombrosa cintura para evadir clichés y lugares comunes, se indignaba.

Humilde, reservado, ligeramente boca sucia, Joaquín Lavado nunca condujo un automóvil. Siempre prefirió caminar, para poder observar. Con su mujer, Alicia Colombo, decidieron no tener hijos, en parte afectado por la muerte de sus padres cuando él todavía no había alcanzado la mayoría de edad. Sus personajes son su lograda descendencia, aunque a muchos, incluidas las primeras Mafaldas, tuviera que calcarlos porque no le salían siempre iguales y porque, según llegó a confesar, eran de hecho bastante malos. "Las ideas son lindas, pero el dibujo es una porquería, no sé cómo te publican", le decía allá por los años 50 Carlos Garaycochea, con quien alternaba tiras en una página de la revista Esto Es. No hacía mucho tiempo que había abandonado la Escuela de Bellas Artes en su Mendoza natal y había llegado a la gran capital a dormir con extraños de pensión siguiendo el sueño de ser dibujante como su tío Joaquín Tejedor. Cuando Quino tenía 3 años el tío le dibujó un caballito azul para distraerlo de los ruidos que venían de la chillona comisaría de al lado de su casa. Le abrió con ese espontáneo detalle la puerta de un reino de trazos sobre papel del que luego se convertiría, junto a distinguidos como Hergé, Jean Jacques Sempé o Saul Steinber, en soberano concluyente.






La historia ya está gastada: Mafalda se le reveló de casualidad cuando en 1963 le encargaron una tira para anunciar en un diario de forma velada los electrodomésticos Mansfield de la firma Siam Di Tella. Recomendado por el periodista Miguel Brascó, Quino aceptó un trabajo en principio intrascendente cuya única condición argumental era que los nombres de los personajes de esa familia de clase media comenzaran con M de Mansfield. Para la nena eligió Mafalda porque lo encontró citado en una novela de David Viñas llevada al cine el año anterior, Dar la cara, y le pareció simpático. La campaña fracasó porque se descubrió el ardid publicitario. Pero cuando para septiembre del año siguiente su amigo Julián Delgado, con el que tenía la confianza de haber compartido habitación en un albergue familiar de la avenida Forest, le pidió una historieta para la revista Primera Plana, él rescató las tiras de un cajón. "Y bueno -sintetizó cientos de veces-, ahí empezó todo." Le sugirieron que tuviera un aire a Peanuts que, liderada por Charlie Brown y el fantasioso perro Snoopy, era ya la publicación de su tipo más influyente de Estados Unidos en esa segunda mitad del Siglo XX. Pero Mafalda se distanció de la creación de Charles Schulz no sólo porque la pequeña vivía en la calle Chile esquina Defensa del barrio de San Telmo... Umberto Eco estableció rigurosamente las diferencias entre el trabajo de ambos artistas en el prólogo del primer libro de Mafalda editado en Italia, en 1969: "Charlie Brown pertenece a un país próspero, a una sociedad opulenta a la que trata desesperadamente de integrarse, mendigando solidaridad y felicidad. Mafalda pertenece a un país denso de contrastes sociales que a pesar de todo sí querría integrarla y hacerla feliz, sólo que ella se niega y rechaza todas las ofertas. Charlie Brown vive en un universo infantil del que los adultos están excluidos. Mafalda vive en una relación dialéctica continua con un mundo adulto que ella no estima ni respeta, y al cual ridiculiza, repudia y se opone reivindicando su derecho a seguir siendo una niña. Charlie Brown seguramente leyó a los revisionistas de Freud y busca la armonía perdida; Mafalda probablemente leyó al Che".






Desde su rincón porteño hacia el mundo, los dilemas de la nena de los eternos soquetitos blancos fueron publicados en más de 30 países -aunque el dato es impreciso incluso para sus editores por la gran cantidad de copias piratas que circularon- y 15 idiomas. Su triunfante peregrinar comenzó cuando algunos ejemplares cruzaron el Río de la Plata y se diseminaron por Uruguay, en 1966, y llegó hasta el límite con Oceanía: en 2009 se editó en Indonesia, en indonesio. En los últimos meses casi prospera un nuevo intento de distribuirla en países anglohablantes, cosa hasta ahora imposible por motivos algo ridículos que Daniel Divinsky repasa: "En algún momento intentamos vender los derechos. Un directivo de la editorial de contenidos escolares Scholastic de Estados Unidos nos dijo que no se los diéramos a nadie, que él había pasado su infancia en la Argentina, se había criado con Mafalda e iba a hacer que la compañía la compre. Después de un año me mandó aquella famosa respuesta del Departamento de Marketing: la tira era demasiado sofisticada para los niños norteamericanos. Decidimos publicarla en inglés, pero para distribuirla básicamente en países hispanoamericanos. La usan mucho los colegios bilingües, a los chicos les encanta leer en inglés las tiras cuyo sentido ya conocen en castellano".

─¿Qué pasó con el reciente anuncio de venderla en Estados Unidos?

Ya dejó de ser cierto. Seven Stories Press, una editorial independiente que fue la que publicó Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, en inglés por primera vez, se interesó mucho por Mafalda. Le mandé al dueño los once tomos traducidos y me contestó que le había gustado muchísimo en lo personal, pero que muchas referencias, como la Guerra de Vietnam o la televisión como novedad, la hacían un poco anticuada. O sea que no, por ahora no.

Esta vieja, caprichosa dilación es antagónica con quienes sí se arriesgaron por ella. Esther Tusquets, en una España atravesada por la censura franquista, se animó a editarla a través de su sello Lumen, en 1970. Había descubierto los primeros libros de Quino en una tienda de usados de Madrid. Tuvo que pedirle a Carlos Barral, dueño de los derechos, que se los cediera. "Mi abuelo era un tozudo que publicaba aquello que quería que fuera su biblioteca particular", contó hace un par de años el nieto del director de Seix Barral, Malcolm Otero Barral. La aclaración que luego hizo el joven no fue muy acertada: "No es cierto que le haya dicho que no a Gabriel García Márquez con Cien años de soledad. Lo que sí declinó editar fue la Mafalda de Quino porque decía: No publico monigotes. Don Barral también había rechazado el manuscrito del que llegaría a ser best seller mundial: El nombre de la Rosa. Tusquets apostó por Quino y en pocos días se vendió de una forma extraordinaria. Sólo el primer cuaderno agotó 5.000 ejemplares y comenzó a salvar a la dama de la edición de una anunciada bancarrota.

Mafalda se consigue en Alemania, Francia, México, Grecia, Finlandia, Holanda, Brasil, Suecia, Dinamarca, Noruega, Japón y hasta en Taiwan traducida al chino mandarín a pesar de la tirria de la rebelde por todo lo relacionado con el gigante asiático.

Hijo de andaluces republicanos y nieto de comunistas militantes todos exiliados en la Argentina -Mafalda se inspiró en la segunda esposa de su abuelo, su abuelastra Teté-, Quino creció signado por la tragedia que supuso la Guerra Civil Española y el avance del fascismo en Europa. "Ello me dio un sentido político de la vida que me gusta reproducir en mis dibujos. De mi ensalada mental surgieron las más brillantes e hilarantes viñetas", ha confesado.

El caldo de hervir del carácter de Mafalda fueron los rotundos, concluyentes años 60 dando contexto a una festiva, agitadora toma de conciencia. Eran los tiempos del pastor Luther King y su sueño; de John F. Kennedy metiéndose el mundo en el bolsillo a fuerza de carisma, y de los Beatles simbolizando los más altos anhelos progresistas. Pero las guerras de Corea en los 50 y la de Vietnam atravesando toda la década posterior le minaron la actitud y las maneras. Por esa sensación de que la paz no llega nunca nace la preocupación constante de Mafalda por el globo terráqueo. Y aunque la pequeña no logró dar respuesta a los problemas del mundo, lo intentó con cada pregunta y argumento. "Para quienes ahora leen a Mafalda, esos argumentos sirven de mucho. No son privativos de una época, sino que siguen siendo válidos y es importante debatirlos", dice la doctora Carmen Argibay. Ministra de la Corte Suprema y una de las cinco mujeres más destacadas de la justicia argentina, se recibió de abogada el mismo año en que la tira debutó en Primera Plana. Desde entonces la admira.






Quino pensó que con el regreso a la democracia en el 73 no tendría sentido continuarla.

Mafalda seguiría hablando de los problemas del mundo, que son muy parecidos en todas partes. Pueden tener más relevancia en un lado que en otro, pero aparecen en todas las culturas. Las guerras, las crisis, la miseria, la represión, la xenofobia o la discriminación son temas tan actuales como lo fueron en el período 64-73. Es una lástima que haya resuelto discontinuarla porque la crítica puede ser muy constructiva. Además, hacer pensar a través del humor es uno de los mejores métodos para ampliar el horizonte del conocimiento.

El derrotero proselitista de la chica de cabellera abultada provocó confusas reacciones en los poderosos de los países en los que se comercializó. En la misma España que para publicarla por primera vez exigió que un letrero en tapa advirtiera Para Adultos llegaron a circular, sobre 1985, unos stickers con sus personajes agitando banderas franquistas. Esta y otras adulteraciones fueron como golpes de puño en el estómago de su creador, de genética republicana. En China, nación que tardó en adherirse a las convenciones internacionales sobre derechos de autor, la tira fue copiada de forma grosera. "Una niñita me pidió que le firmara un álbum en la Feria del Libro de Buenos Aires y me dijo que Mafalda era muy conocida allá -recordaba Quino-. Me quedé muy intrigado. Eran ediciones piratas que se hacían en Taiwan y que logramos detener." Al poco tiempo se cerró el trato que la llevó, ya de forma oficial, a la China continental. Aunque fueron eliminadas las viñetas en las que hacía mención al país asiático argumentando que el argentino no conocía esa idiosincrasia como para juzgarla.

La presidenta argentina se reconoce fanática de Mafalda y sus pequeños cómplices. "Interpelaba a la sociedad con mucha fortaleza", dijo Cristina Kirchner en 2012, cuando se cruzaron por videoconferencia en la inauguración de un centro cultural en Mendoza. Él le respondió: "Le deseo mucha suerte en esta changuita de gobernar que tiene usted". Hace pocos días, CFK inauguró el Salón del Libro de París del que Argentina fue invitada de honor. Reforzó: "Mafalda está vinculada directamente a mi juventud. Pese al cambio de contexto histórico, mi hija, de 23 años, que vivió siempre en democracia, se fascina con Mafalda".






Libertad, alegórica y chiquitita. La tortuga Burocracia, lenta para todo. El capitalista Manolito. Felipe, el tímido romántico que pierde la cabeza por la lánguida Muriel... Quino confesó poseer rasgos de algunos de los personajes de su tira. De Miguelito, que se cuestiona por qué todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto, dijo: "De chico y de grande me pregunto estupideces que no sirven para nada". Pero en quien más se reconoce es en Felipe: "Para comprar un lápiz daba vueltas, me imaginaba cómo lo iba a pedir: ¿Tendrán? ¿No tendrán? ¿Y si no tienen qué hago?"






Tres de los compinches de Mafalda estuvieron inspirados en personas reales. Guille es Guillermo Lavado, sobrino de Quino, flautista y compositor radicado en Chile. Felipe era Jorge Timossi, uno de los fundadores de la agencia Prensa Latina. Cuando le inquirió si era cierto que él era el niño de los dientes de conejo recibió por correo como toda respuesta el famoso remate de una viñeta: "¿Justo a mí me toca ser como yo?" En el capítulo Quino y yo de su libro Cuentecillos y otras alteraciones, Timossi contó: "Un cierto sabor a mío, el olorcito de alguna conversación olvidada. Resultó entonces que yo era Felipe, o que Felipe era yo, por aquello de mis dientes de conejo, por mis tendencias a la duda, por esos enamoramientos al ritmo de Thelonious Monk". Manolito se habría inspirado en Anastasio Delgado, pastor de ovejas de Soria, llegado a la Argentina en la década del 20. Julián Delgado, el hombre que publicó por primera vez a Mafalda en un diario, era su hijo menor.






Obsesivo de la documentación luego de que un lector lo tildara de bruto por obviar un detalle cultural en una viñeta sobre un toro y un torero; detallista al punto de irse a un almacén a estudiar una máquina de cortar fiambre antes de dibujarla, Quino es preciso hasta en las cosas más absurdas. Según su editor, "se puede ver todas las ilustraciones de un tratado de ingeniería si es necesario. A los jamones colgados del techo de la cantina, a las botellas de vino o a los tableros de las estaciones de trenes le ponía los nombres de sus amigos o de Monito, como la llama a su mujer, Alicia".

Juan Matías Loiseau, Tute, pasó de hijo de su gran amigo Caloi a uno de sus colegas más admirados. No cumple aún 40 años y tiene el orgullo de ser uno de los poquísimos artistas que Quino accedió a prologar, para su novela gráfica, que saldrá en pocos meses. El creador de Batu, que aprendió a leer con Mafalda, explica desde la experiencia del oficio compartido: "Es una tira compleja en el buen sentido, una tira con muchas capas de información, construida con maestría. Quino me enseñó, por ejemplo, que cada personaje debe tener una psicología determinada, una personalidad distintiva. Los globos no deben ser intercambiables, cada personaje tiene su propio discurso, su modo de pensar y de sentir. Eso es fundamental. Te pasea por sus dibujos con la precisión de un guía, como los grandes cineastas con sus juegos de cámara y planos. Uno lee las historietas en el orden que él diseñó. De esta forma, el humor se potencia."

Sentada a la mesa, lista para almorzar, ve aterrada cómo cuadro tras cuadro su madre le acerca un plato de sopa. Entonces gira la cabeza y dice, al límite extremo de la tortura: "Le parecerá triste Raquel, pero en momentos como éste mamá es tan sólo su seudónimo". Ridículamente simple, profunda y genial, parece infantil aclararlo, pero Mafalda no existe. Es pura alquimia de rayas y puntos en la pluma de un virtuoso.






El mes pasado, cuando un trabajo suyo fue escogido para la tapa de la revista New Yorker, Liniers confesó: "Quería aparecer en la lista, debajo de todo. Es como cuando me llamaron de Ediciones de la Flor. Quino, Caloi, Fontanarrosa, y yo al final. Eso para mí ya estaba bien". El ilustrador explica con el lenguaje alado de los artistas del dibujo el no ser de Mafalda: "George Bernard Shaw decía: Cuando algo es gracioso, examínelo de cerca para encontrar una verdad oculta. ¡Gracias por tus mentiras, Quino! Creo que su gran talento, así como el de Schultz, Watterson o Hergé, es conseguir que unas pocas líneas de tinta negra y algo abstractas se transformen en unos seres en los que la gente cree incluso como seres escindidos de sus autores. ¿Cuántas veces hemos escuchado: Esta chica Mafalda, qué inteligente es para una niñita tan joven?, ¿Niñita? ¿Joven? Mafalda es un señor de unos treinta y pico, cuarenta, que se afeitaba todos los días, ya perdiendo algunos (varios) pelos, con anteojos. Ese es un truco de magia. Es que los artistas mienten para decir la verdad, ¿no es así? Quino miente, Mafalda no existe. Ishmael, Funes el Memorioso, Atticus Finch, Camilo Canegato y El Quijote son todas ficciones. Mentiras. Y sin embargo contienen en sus falsas presencias verdades ocultas. Por eso resisten el paso del tiempo. Por eso nos siguen fascinando".






Así sin ser, a Quino la insurrecta antisopa se le fue de las manos. Eduardo Galeano, que comparó el fenómeno con el de su más celebrado libro, Las venas abiertas de América Latina, cuenta que tuvo el honor de ser testigo de primera mano del momento en el que se acuñó una de las frases más memorables sobre la pequeña: cuando un periodista le preguntó a Julio Cortázar qué opinaba sobre Mafalda y éste contestó "Más me preocupa lo que opine Mafalda sobre mí".

Mafalda salió por última vez en la revista Siete Días un 25 de junio de 1973, diez años y 1928 tiras después de su nacimiento, el 29 de septiembre de 1964. A su autor le gusta utilizar el término suspendida para referirse a la suerte de la rebelde de moñito en la cabeza. Inexplicablemente más afectados que la media, los mexicanos siguen reprochándole al día de hoy, sin embargo, que la haya asesinado. En la memoria colectiva del pueblo azteca aún circula el mito de que Mafalda murió arrollada por un camión cargado de sopa.

"Los tiempos han cambiado y Quino no es un diseñador capaz de dormirse en la comodidad de los esquemas jamás superados, aunque esto hubiera hecho felices a sus lectores", sostiene el periodista romano Oscar Cosulich en un texto incluido en el libro de Marcelo Ravoni, Libro de los niños terribles para adultos masoquistas. La realidad es que estaba cansado y se empezaba a repetir. ¿Podría haberla dejado descansar para devolverla a la página de un diario un tiempo después? Poco factible, según Quino: "Al contrario de los de la década del 70, los jóvenes actuales están desilusionados y no quieren cambiar nada. La época en la que yo hacía a Mafalda no se repite. Para empezar, toda la juventud tenía ideales políticos y creíamos, con los Beatles, el Che Guevara, el papa Juan XXIII y el Mayo Francés del 68 que el mundo estaba cambiando para mejor".

El periodista colombiano Daniel Samper Pizano, autor del libro Mafalda, Mastropiero y otros gremios asociados, y autodefinido como mafaldólogo profesional, aporta: "Claro que hubiéramos querido que Quino la siguiese dibujando durante mucho tiempo. Pero estaba agobiado por los diez años que cargó con esa responsabilidad. Y digo responsabilidad, porque había dejado de ser un placer y se había convertido en una tarea difícil. No creo que tengamos el derecho de regañarlo por eso, pues el autor es soberano y su inspiración no es inagotable. No tenemos derecho a reclamarle a Salinger por haber dejado de escribir o a Greta Garbo por haber dejado de actuar. Sólo podemos lamentarlo. Pero sí es nuestro el derecho a disfrutar a Mafalda cuantas veces queramos. Aprovechémoslo".

Quino está muy mayorcito y arrastra desde hace muchos años problemas en la vista que lo llevaron a colgar definitivamente los guantes del dibujo el año pasado, aunque se despidió formalmente de los medios gráficos en 2009 porque ya no se le ocurrían cosas nuevas que transmitir. A sus 81 años son contadas las ocasiones en que asiste a eventos y agasajos. Este, su año de caricias, lo sorprende guardado en su casa de Madrid o Buenos Aires al cuidado de Alicia. "Mira cine y sigue preocupándose por el mundo -cuenta Divinsky-. Pero su actitud ante homenajes y celebraciones fue siempre la misma: es reacio a los honores." Kuki Miller, socia del fundador de Ediciones de la Flor, refuerza el porqué de esta intransigencia: "Es sabido que no le gusta hablar y por eso eligió el dibujo: para expresar lo que piensa, sus convicciones e ideología. No hemos conversado sobre si este aniversario específico le genera algo especial. Pienso que al igual que a nosotros, sus editores, nos da una inquietante magnitud del tiempo, además de provocarnos admiración por la vigencia hasta hoy del personaje y la adhesión que sigue produciendo en el público. Cuando firma ejemplares, en muchos casos van tres generaciones de una misma familia a saludarlo emocionados".






Mafalda tiene plaza propia en Colegiales, una estatua en la esquina de Chile y Defensa, y un mural en el pasaje de la estación Perú del subte.










domingo, 30 de marzo de 2014

EL MAGO Y EL CIENTÍFICO










Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas, los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.

Los hombres de hoy no sólo esperan, sino que pretenden obtenerlo todo de la tecnología y no distinguen entre tecnología destructiva y tecnología productiva. El niño que juega a la guerra de las galaxias en el ordenador usa el móvil como un apéndice natural de las trompas de Eustaquio, lanza sus chats a través de Internet, vive en la tecnología y no concibe que pueda haber existido un mundo diferente, un mundo sin ordenadores e incluso sin teléfonos.

Pero no ocurre lo mismo con la ciencia. Los medios de comunicación confunden la imagen de la ciencia con la de la tecnología y transmiten esta confusión a sus usuarios, que consideran científico todo lo que es tecnológico, ignorando en efecto cuál es la dimensión propia de la ciencia, de ésa de la que la tecnología es por supuesto una aplicación y una consecuencia, pero desde luego no la sustancia primaria.

La tecnología es la que te da todo enseguida, mientras que la ciencia avanza despacio. Virilio habla de nuestra época como de la época dominada, yo diría hipnotizada, por la velocidad: desde luego, estamos en la época de la velocidad. Ya lo habían entendido anticipadamente los futuristas y hoy estamos acostumbrados a ir en tres horas y media de Europa a Nueva York con el Concorde: aunque no lo usemos, sabemos que existe.

Pero no sólo eso: estamos tan acostumbrados a la velocidad que nos enfadamos si el mensaje de correo electrónico no se descarga enseguida o si el avión se retrasa. Pero este estar acostumbrados a la tecnología no tiene nada que ver con el estar acostumbrados a la ciencia; más bien tiene que ver con el eterno recurso a la magia.

¿Qué era la magia, qué ha sido durante los siglos y qué es, como veremos, todavía hoy, aunque bajo una falsa apariencia? La presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en la estatuilla que representa al enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de ellos un mensaje.

La magia ignora la larga cadena de las causas y los efectos y, sobre todo, no se preocupa de establecer, probando y volviendo a probar, si hay una relación entre causa y efecto. De ahí su fascinación, desde las sociedades primitivas hasta nuestro renacimiento solar y más allá, hasta la pléyade de sectas ocultistas omnipresentes en Internet.

La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología, que parece la hija natural de la ciencia. ¿Cuánto ha habido que padecer para pasar de los primeros ordenadores del Pentágono, del Elea de Olivetti tan grande como una habitación (los programadores necesitaron ocho meses para preparar al enorme ordenador y que éste emitiera las notas de la cancioncilla El puente sobre el río Kwai, y estaban orgullosísimos), a nuestro ordenador personal, en el que todo sucede en un momento?

La tecnología hace de todo para que se pierda de vista la cadena de las causas y los efectos. Los primeros usuarios del ordenador programaban en Basic, que no era el lenguaje máquina, pero que dejaba entrever el misterio (nosotros, los primeros usuarios del ordenador personal, no lo conocíamos, pero sabíamos que para obligar a los chips a hacer un determinado recorrido había que darles unas dificilísimas instrucciones en un lenguaje binario). Windows ha ocultado también la programación Basic, el usuario aprieta un botón y cambia la perspectiva, se pone en contacto con un corresponsal lejano, obtiene los resultados de un cálculo astronómico, pero ya no sabe lo que hay detrás (y, sin embargo, ahí está). El usuario vive la tecnología del ordenador como magia.

Podría parecer extraño que esta mentalidad mágica sobreviva en nuestra era, pero si miramos a nuestro alrededor, ésta reaparece triunfante en todas partes. Hoy asistimos al renacimiento de sectas satánicas, de ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales íbamos a estudiar a las favelas brasileñas; incluso las religiones tradicionales tiemblan frente al triunfo de esos ritos y deben transigir no hablando al pueblo del misterio de la trinidad y encuentran más cómodo exhibir la acción fulminante del milagro. El pensamiento teológico nos hablaba y nos habla del misterio de la trinidad, pero argumentaba y argumenta para demostrar que es concebible, o que es insondable. El pensamiento del milagro nos muestra, en cambio, lo numinoso, lo sagrado, lo divino, que aparece o que es revelado por una voz carismática y se invita a las masas a someterse a esta revelación (no al laborioso argumentar de la teología).

Querría recordar una frase de Chesterton: "Cuando los hombres ya no creen en Dios, no es que ya no crean en nada: creen en todo". Lo que se trasluce de la ciencia a través de los medios de comunicación es, por lo tanto -siento decirlo-, sólo su aspecto mágico. Cuando se filtra, y cuando filtra es porque promete una tecnología milagrosa, "la píldora que...". Hay a veces un pactum sceleris entre el científico y los medios de comunicación por el que el científico no puede resistir la tentación, o considera su deber, comunicar una investigación en curso, a veces también por razones de recaudación de fondos; pero he aquí que la investigación se comunica enseguida como descubrimiento, con la consiguiente desilusión cuando se descubre que el resultado aún no está listo. Los episodios los conocemos todos, desde el anuncio indudablemente prematuro de la fusión fría a los continuos avisos del descubrimiento de la panacea contra el cáncer.

Es difícil comunicar al público que la investigación está hecha de hipótesis, de experimentos de control, de pruebas de falsificación. El debate que opone la medicina oficial a la medicina alternativa es de este tipo: ¿por qué el pueblo debe creer en la promesa remota de la ciencia cuando tiene la impresión de tener el resultado inmediato de la medicina alternativa? Recientemente, Garattini advertía que cuando se toma una medicina y se obtiene la curación en un breve periodo, esto no es aún la prueba de que el medicamento sea eficaz. Hay aún otras dos explicaciones: que la enfermedad ha remitido por causas naturales y el remedio ha funcionado sólo como placebo, o que incluso la remisión se ha producido por causas naturales y el remedio la ha retrasado. Pero intenten plantear al gran público estas dos posibilidades. La reacción será de incredulidad, porque la mentalidad mágica ve sólo un proceso, el cortocircutio siempre triunfante, entre la causa presunta y el efecto esperado. Llegados a este punto, nos damos cuenta también de cómo está ocurriendo y puede ocurrir, que se anuncien recortes consistentes en la investigación y la opinión pública se quede indiferente. Se quedaría turbada si se hubiese cerrado un hospital o si aumentara el precio de los medicamentos, pero no es sensible a las estaciones largas y costosas de la investigación. Como mucho, cree que los recortes a la investigación pueden inducir a algún científico nuclear a emigrar a Estados Unidos (total, la bomba atómica la tienen ellos) y no se da cuenta de que los recortes en la investigación pueden retrasar también el descubrimiento de un fármaco más eficaz para la gripe, o de un coche eléctrico, y no se relaciona el recorte en la investigación con la cianosis o con la poliomielitis, porque la cadena de las causas y los efectos es larga y mediata, no inmediata, como en la acción mágica.

Habrán visto el capítulo de Urgencias en que el doctor Green anuncia a una larga cola de pacientes que no darán antibióticos a los que están enfermos de gripe, porque no sirven. Surgió una insurrección con acusaciones incluso de discriminación racial. El paciente ve la relación mágica entre antibiótico y curación, y los medios de comunicación le han dicho que el antibiótico cura. Todo se limita a ese cortocircuito. El comprimido de antibiótico es un producto tecnológico y, como tal, reconocible. Las investigaciones sobre las causas y los remedios para la gripe son cosas de universidad. Yo he perfilado una hipótesis preocupante y decepcionante, también porque es fácil que el propio hombre de gobierno piense como el hombre de la calle y no como el hombre de laboratorio. He sido capaz de delinear este cuadro porque es un hecho, pero no estoy en condiciones de esbozar el remedio.

Es inútil pedir a los medios de comunicación que abandonen la mentalidad mágica: están condenados a ello no sólo por razones que hoy llamaríamos de audiencia, sino porque de tipo mágico es también la naturaleza de la relación que están obligados a poner diariamente entre causa y efecto. Existen y han existido, es cierto, seres divulgadores, pero también en esos casos el título (fatalmente sensacionalista) da mayor valor al contenido del artículo y la explicación incluso prudente de cómo está empezando una investigación para la vacuna final contra todas las gripes aparecerá fatalmente como el anuncio triunfal de que la gripe por fin ha sido erradicada (¿por la ciencia? No, por la tecnología triunfante, que habrá sacado al mercado una nueva píldora). ¿Cómo debe comportarse el científico frente a las preguntas imperiosas que los medios de comunicación le dirigen a diario sobre promesas milagrosas? Con prudencia, obviamente; pero no sirve, ya lo hemos visto. Y tampoco puede declarar el apagón informativo sobre cualquier noticia científica porque la investigación es pública por su misma naturaleza.

Creo que deberíamos volver a los pupitres de la escuela. Le corresponde a la escuela, y a todas las iniciativas que pueden sustituir a la escuela, incluidos los sitios de Internet de credibilidad segura, educar lentamente a los jóvenes para una recta comprensión de los procedimientos científicos. El deber es más duro, porque también el saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria como una secuencia de episodios milagrosos: madame Curie, que vuelve una tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la radiactividad; el doctor Fleming, que echa un vistazo distraído a un poco de musgo y descubre la penicilina; Galileo, que ve oscilar una lámpara y parece que de pronto descubre todo, incluso que la Tierra da vueltas, de tal forma que nos olvidemos, frente a su legendario calvario, de que ni siquiera él había descubierto según qué curva giraba, y tuvimos que esperar a Kepler.

¿Cómo podemos esperar de la escuela una correcta información científica cuando aún hoy, en muchos manuales y libros incluso respetables, se lee que antes de Cristóbal Colón la gente creía que la Tierra era plana, mientras que se trata de una falsedad histórica, puesto que ya los griegos antiguos lo sabían, e incluso los doctos de Salamanca que se oponían al viaje de Colón, sencillamente porque habían hecho cálculos más exactos que los suyos sobre la dimensión real del planeta? Y, sin embargo, una de las misiones del sabio, además de la investigación seria, es también la divulgación iluminada.

Y, sin embargo, si se tiene que imponer una imagen no mágica de la ciencia, no debieran esperarla de los medios de comunicación, deben ser ustedes quienes la construyan poco a poco en la conciencia colectiva, partiendo de los más jóvenes.

La conclusión polémica de mi intervención es que el presunto prestigio de que goza hoy el científico se basa en razones falsas, y está en todo caso contaminado por la influencia conjunta de las dos formas de magia, la tradicional y la tecnológica, que aún fascina la mente de la mayoría. Si no salimos de esta espiral de falsas promesas y esperanzas defraudadas, la propia ciencia tendrá un camino más arduo que realizar.

Y he aquí que mañana los periódicos hablarán de este congreso vuestro, pero, fatalmente, la imagen que salga será aún mágica. ¿Deberíamos asombrarnos? Nos seguimos masacrando como en los siglos oscuros arrastrados por fundamentalismos y fanatismos incontrolables, proclamamos cruzadas, continentes enteros mueren de hambre y de sida, mientras nuestras televisiones nos representan (mágicamente) como una tierra de jauja, atrayendo sobre nuestras playas a desesperados que corren hacia nuestras periferias dañadas como los navegantes de otras épocas hacia las promesas de Eldorado; ¿y deberíamos rechazar la idea de que los simples no saben aún qué es la ciencia y la confunden bien con la magia, bien con el hecho de que, por razones desconocidas, se puede enviar una declaración de amor a Australia al precio de una llamada urbana y a la velocidad del rayo?

Es útil, para seguir trabajando cada uno en su propio campo, saber en qué mundo vivimos, sacar las conclusiones, volvernos tan astutos como la serpiente y no tan ingenuos como la paloma, pero por lo menos tan generosos como el pelícano e inventar nuevas formas de dar algo de vosotros a quienes os ignoran.

En cualquier caso, desconfiad más que nada de quienes os honran como si fueseis la fuente de la verdad. En efecto, os consideran un mago que, sin embargo, si no produce enseguida efectos verificables, será considerado un charlatán; mientras que las magias que producen efectos imposibles de verificar, pero eficaces, serán honradas en los programas de entrevistas. Y, por lo tanto, no vayáis, o se os identificará con ellas. Permitidme retomar un lema a propósito de un debate judicial y político: resistid, resistid, resistid. Y buen trabajo.












viernes, 28 de marzo de 2014

MAJUL Y LA ESCUELA PÚBLICA






Demagogia, prejuicios y lugares comunes. Todo lo que debería esquivar un comunicador fue parte del menú que ofreció Luis Majul ayer al participar de un debate en el programa Animales Sueltos sobre el conflicto docente que atraviesa la provincia de Buenos Aires.

Mirá el video y asombrate, como le pasó al propio Fantino.







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¿ESCUELA PRIVADA O PÚBLICA?






sábado, 22 de marzo de 2014

LA PRIMERA LOCOMOTORA ARGENTINA EN 40 AÑOS






A principios de los 90, el entonces presidente Carlos Menem lanzó su lapidaria frase "ramal que para, ramal que cierra", con el que dinamitó de un plumazo tanto las luchas de algunos trabajadores ferroviarios que se oponían a las privatizaciones como la comunicación de enormes zonas de la Argentina. Los pueblos aislados empezaron a convertirse en la única realidad del interior.

Sin embargo, con el resurgimiento de la industria nacional emprendido desde el 2003, la necesidad de transporte –fundamentalmente de productos del agro– dio el marco para que en la Argentina se volviera a fabricar y reparar material rodante. Ayer, en una presentación ante la prensa, fueron exhibidas las primeras locomotoras de fabricación argentina de los últimos 40 años, las MTF 3300.

El acto se llevó a cabo en la planta de Materfer (Material Ferroviario) en la localidad cordobesa de Ferreyra. Se trata de una unidad de última generación capaz de traccionar 30 mil toneladas de carga, es decir, el equivalente a 50 camiones. La construcción de cada locomotora supuso 28 mil horas de trabajo (esto es, el trabajo de cinco personas durante un año, aproximadamente) e involucró a más de dos mil proveedores locales.

"Esta fábrica de Materfer es simbólica, porque en ella se produjo buena parte del material ferroviario de nuestro país –asegura Máximo Taselli, presidente de la compañía–. Nosotros apostamos a que se tome en cuenta este proyecto de desarrollo nacional y acompañamos la decisión estratégica del gobierno de reimpulsar el tren para que ocupe el lugar que nunca debió dejar, tanto en lo que respecta a pasajeros como al transporte de carga".

Los estudios más optimistas aseguran que el tren representa un 10% del transporte de carga de nuestro país, una actividad que fue devorada por las empresas de camiones, grandes beneficiarias de la privatización del ferrocarril.

UNA HISTORIA SOBRE RIELES. La empresa Material Ferroviario SA (Materfer) fue fundada a mediados de los años 50 del siglo XX. A principios de los años 60, y mientras terminaba su carrera de ingeniero ya trabajaba aquí como becario Enrique Beles, quien hoy es el representante en la Argentina de la National Railways Equipment, grupo fabril estadounidense considerado el principal reconstructor de equipos de este tipo.

Don Enrique fue expulsado tres veces de Ferrocarriles Argentinos, pero su enorme conocimiento del tema lo llevó a trabajar en las más altas jerarquías de esa y otras empresas del rubro y con el tiempo, a asesorar a empresas extranjeras. "Poco antes del 83, esta empresa estaba en manos de Fiat, y no sólo fabricaba material rodante sino también tenía una división de energía, pero decidieron achicar, se lo vendieron a unos pseudoempresarios que vieron que el negocio ferroviario no iba a andar más y para la década del 90 ya no había nada". Vinieron entonces 15 años en que la planta estuvo prácticamente parada hasta que en 2007, en plena revitalización de la industria nacional, el empresario Sergio Tasselli compró la planta para fabricar equipos asociados precisamente con la National Railways Equipment. Actualmente trabajan en la planta 400 personas, pero según la demanda, hay momentos en que trabajan hasta 600. Por supuesto, están lejos los años 70 en los que trabajaban cerca de tres mil personas. Pero es un comienzo.

Hasta el momento se completó una unidad –que no está vendida aún- y se encuentran otras tres más en proceso de construcción. Sebastián Lastra es el ingeniero coordinador del Proyecto Locomotoras. "Cada máquina lleva una inversión de cinco millones de dólares –dice- y es un desafío, porque tanto la reparación de locomotoras, como la fabricación y el diseño, venía en picada y ahora se está convirtiendo en un negocio que reactiva la economía de grandes sectores sociales".

En su predio de 25 hectáreas en la localidad cordobesa de Ferreyra, Materfer exhibe una imagen fabril que para generaciones enteras de argentinos eran de otro país: rieles por todos lados que sostienen vagones de todo tipo, trabajadores montados en grúas y soldando con autógena en las chapas de los vagones.

Porque el negocio de Materfer no es sólo la fabricación sino la puesta a punto de material ferroviario caído en desuso. Una docena de trabajadores se dedicaba ayer a desmontar los motores de dos locomotoras que pertenecen a YPF, y que van a ser utilizadas para transportar arena hacia el proyecto de Vaca Muerta.

Ficha técnica

Las unidades tienen una potencia de 3300 caballos de fuerza, lo que les permite mover una carga equivalente a la capacidad de unos 50 camiones. Pesa 120 toneladas (a razón de 20 por eje, ya que cuenta con seis) y puede desarrollar una velocidad final de 130 kilómetros por hora. Todo esto con tecnología de última generación, que reduce en un 30% el consumo de gasoil y regula la emisión de gases hacia el ambiente. Son locomotoras de trocha ancha pero tienen un diseño que les permite ser adaptadas a cualquiera de las tres trochas utilizadas en la Argentina.

Tiene una longitud de 19,5 metros, con un altura de 4,2 metros y ancho de 2,8 metros, lo cual le permite inscribirse en un radio de curva mínimo de 80 metros.

En cuanto a la motorización, están provistas de un motor de 16 cilindros de dos tiempos General Motors modelo 16-645E3, acoplado a un generador principal AR10F que convierte la energía mecánica energía eléctrica alterna y luego la rectifica para convertirla en corriente continua.

Posee seis motores de tracción de 500 hp cada uno distribuidos en los seis ejes de sus dps bogies, (el sistema de ruedas) que son de fundición de acero modelo Atchison 5650. El sistema de freno utilizado el 26 L, de gran utilización en el parque nacional lo que brinda una ventaja respecto al mantenimiento y repuestos. Posee un tanque de combustible de 8000 litros que le da una autonomía de 1500 km.

El diseño del sistema electrónico de control integral fue realizado en Argentina. Y en lo que respecta a los elementos de confort, tiene aire acondicionado, calefacción, baño químico, heladera, percheros, 2 butacas tapizadas en cuero y cabina construida con materiales de aislación termo-acústica.








viernes, 21 de febrero de 2014

INVESTIGADORES ARGENTINOS CONTRA EL CÁNCER








Las palabras de Gabriel Rabinovich mantienen la cadencia de la tonada cordobesa, a pesar de que se instaló en Buenos Aires hace más de 10 años. Es algo de lo que no reniega: su formación en Química Biológica en la Universidad Nacional de Córdoba lo llevó hacia este presente que disfruta a pleno. A cargo del Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), donde también es vicedirector, tiene la buena costumbre de sacudir el escenario científico con el resultado de sus investigaciones. Es lo que hizo el jueves 13 de febrero, cuando anunció que con su equipo de 27 becarios y doctorandos descubrieron por qué algunos tumores son resistentes a la terapia con anti-VGEF y, de paso, desarrollaron un anticuerpo monoclonal para evitarlo.

El hallazgo tiene grandes posibilidades de convertirse en una bisagra en la historia de la lucha contra el cáncer y confirma a Rabinovich como uno de los científicos más brillantes de la actualidad. Tanto así que la revista Cell, la más prestigiosa a nivel internacional en el tema, llevó la investigación a su portada y calificó el paper como uno de los “artículos que hacen historia”.

Para entender de qué se trata hay que hacer un poco de historia. En los ’70 se descubrió que los tumores generaban gran cantidad de vasos sanguíneos (angiogénesis) para proveerse del oxígeno que necesitan para crecer y expandirse (metástasis). Esos vasos se generan a través de las células endoteliales pero el desafío era saber qué las estimulaba. En 1989 se descubrió el VGEF (factor de crecimiento de células endoteliales), responsable de la estimulación, y poco después se desarrolló un anticuerpo monoclonal –esas “balas mágicas” que le valieron el Premio Nobel a César Milstein–, el anti-VGEF, que evita la formación de vasos sanguíneos. Los tratamientos con este anticuerpo, aprobados por la FDA de Estados Unidos en 2004, dieron resultados positivos en muchos tipos de tumores, como el colorrectal, el de hígado, algunos de pulmón, pero en otros no tenía efecto: los tumores eran intrínsecamente resistentes o presentaban resistencia tardía.

Rabinovich y su equipo descubrieron que en los tumores resistentes actúa una proteína, la Galectina 1 (Gal-1), que uniéndose en forma cooperativa con otras moléculas, emite las mismas señales que el VGEF generando una angiogénesis compensatoria. En los tumores sensibles a la terapia con anti-VEGF no sucede porque las células tienen un “escudo” de ácido siálico que las vuelve invisibles para Gal-1. Con este conocimiento desarrollaron un anticuerpo monoclonal neutralizante, el anti-Gal 1, que administrado junto al anti-VGEF, convierte los tumores resistentes en sensibles. “A los cuatro o cinco días la vasculatura se normaliza y permite que las células del sistema inmune viajen al tumor para combatirlo –explica Rabinovich–. A tiempos largos se reducen tanto la vasculatura como el tumor y hay pocas posibilidades de que haga metástasis. Lo encontramos de casualidad pero nos encontró trabajando”.


–¿Serviría para todo tipo de tumor?

–En los tumores resistentes a las terapias anti-GVEF y si tienen Gal-1 podría servir para todos los casos. Eventualmente podría resultar para todo tipo de tumores.

–¿Es un camino hacia la cura del cáncer?

–Hablar de cura en cáncer es difícil, pensar en una cronificación es lo más optimista. Hablar hoy de cáncer no es lo mismo que hace diez años y dentro de diez imagino que en las farmacias se venderán cócteles de anticuerpos monoclonales. La oncología necesita que se le brinden opciones terapéuticas nuevas. No sabemos si los tumores presentarán resistencia a nuestro anticuerpo, pero si da la oportunidad de que el paciente esté mejor durante un tiempo más, bienvenido. Es una ventana terapéutica que habilita otras opciones. Lo importante es entender el tumor, qué mecanismos de escape genera. Esa personalización hará que uno pueda darle más tiempo y calidad de vida al paciente.

–¿Van por más?

–Sí, desde el ’93 que encontré a Gal-1 sigo con esta línea. Queremos llevarla adelante hasta que un paciente se pueda tratar con moduladores de Gal-1, ya sea para inmunidad o para cáncer. Hay gran parte del laboratorio que trabaja con otras Galectinas, con el eje en comprender la transición entre salud y enfermedad.

Otro paréntesis histórico. Por un lado, para explicar que Rabinovich descubrió y purificó la proteína Gal-1 mientras realizaba la tesis de su doctorado, a fines de los ’90. En esos años también descubrió que cuando ponía esa proteína en cultivos de linfocitos (células del sistema inmune), estos se morían. Pero no todos, sino solamente aquellos que actúan en las enfermedades autoinmunes, atacando el organismo. De allí derivó su primer gran hallazgo: a través de Gal-1 suprimió la artritis en ratones.

Después de rendir la tesis, no le resultó sencillo encontrar un lugar para trabajar. Había ganado la beca Pew para investigar en Estados Unidos, pero decidió quedarse por una cuestión de afectos. Finalmente, ingresó al Hospital de Clínicas para investigar los tumores que producen Gal-1. De allí surgió el trabajo que en 2004 publicó Cancer Cell: cómo hacen los tumores para ser invisibles al sistema inmune.

Pero no eran tiempos fáciles para la investigación. Así lo recuerda Rabinovich: “Cuando estaba en Córdoba donaba un peso con mi tarjeta de crédito para la Fundación Sales, que lucha contra el cáncer. Cuando llegué a Buenos Aires no conseguía nada de apoyo, así que empecé a golpear en distintas fundaciones. Toqué en Antorchas, que después me dio subsidios, y llegué a Sales, donde empecé con poquita plata y ahora nos apoya fuertemente”.

En esos años tampoco podía pensar en el Conicet, ya que el ingreso a la carrera de investigador estaba cerrado. Ahora es vicedirector del Ibyme, que depende del Conicet, y para esta investigación contó con la financiación de la Agencia de Promoción Científica, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, del Conicet, de la UBA, de la Fundación Sales y de la familia Ferioli Ostry.

–¿Cuánto falta para que este anticuerpo llegue a la clínica?

–En verdad no sabemos, no depende de nosotros. La oficina de Vinculación Tecnológica del Conicet tiene la patente en tratativas con una empresa farmacéutica y deberemos elegir en conjunto cómo seguir el proceso. Para llegar a los ensayos clínicos primero hay que humanizar el anticuerpo. Una vez que lo tengamos, contamos con la colaboración del Dana Farber Cancer Institute, de Harvard, que tiene un banco enorme de pacientes. Si la investigación nos llevó diez años, yo diría que llegar a la clínica nos va a demandar otro tanto.

–¿Por qué hay que humanizar el anticuerpo?

–Porque se generó para ratones, con los que hicimos todas las pruebas que derivaron en este resultado. El anticuerpo tiene forma de V o bisagra, la parte que contacta con el antígeno Gal-1 se mantiene, pero el resto hay que cambiarlo. Tiene ADN de ratón, la parte proteica, y hay que cambiarla por la parte proteica de humano.

–Con el cóctel de anticuerpos, ¿igual sería necesaria la quimioterapia?

–No lo sabemos. Habrá que ver cómo funciona en pacientes, en ratones no podemos hacer un seguimiento a largo plazo porque por ética debemos sacrificarlos. Básicamente tendríamos que ver cuál es el grado de regresión del tumor. Lo que sucede es que la quimioterapia se aplica al principio de la enfermedad pero los anticuerpos, en general, se utilizan en etapas tardías, no se puede extrapolar la eficacia de uno y otro. De todos modos, algunos anticuerpos, como el anti-PD1, tienen éxito en tumores intratables con quimio, por ejemplo, el de páncreas. Ahora estamos en un escenario científico interesante. La revista Science nombró la inmunoterapia como el hito del año pasado, y dice que los anticuerpos monoclonales son la proeza del futuro. Lo que yo imagino es un cóctel de un anticuerpo monoclonal antiangiogénico con otro que aumente la respuesta inmune más quimioterapia en bajas dosis, no tóxica.

–¿Se sabe qué porcentaje de tumores tienen Gal-1?

–No es una proteína constitutiva, se induce de acuerdo al microambiente del tumor; puede ser que en principio no tenga y luego, por las condiciones inmunosupresoras e hipóxicas que generan los tratamientos, empiece a expresarse. No puede preverse de antemano. Lo ideal es que se haga una biopsia para detectar la presencia y plantear la terapia. Es lo que se viene. No una droga universal, porque cada cáncer es diferente en cada paciente y en cada paciente el tumor es diferente en distintos momentos. Por eso debería tomarse una muestra del tejido y evaluar cuánta Gal-1 hay presente. Ahora tenemos en el laboratorio un ensayo que permite esa evaluación. A los tumores que no tienen esta proteína no tiene sentido someterlos a la toxicidad de un anticuerpo.

–¿De qué depende que tengan o no Gal-1?

–Del microambiente. Los tumores que más Gal-1 tienen son de origen viral, como el linfoma de Hodgink o el sarcoma de Kaposi, que tienen genes que se alojan al lado del promotor de Gal-1 y la hacen expresarse. Son tumores particularmente especiales, pero no se puede decir cuál tiene más ni predecir de antemano si va a tener o no.

–¿Qué pasa con los tumores que no tienen Gal-1?

–Nuestra idea es ver qué otras Galectinas tienen y qué mecanismos de escape aplican. Pero hay varios factores angiogénicos, potenciales marcadores y target terapéuticos, que las compañías tienen en la mira.

–¿Cuántas Galectinas hay y qué se sabe de ellas?

–En la naturaleza hay 15 Galectinas. La Gal-1 está en todas las especies y tejidos, igual que la Gal-3, más asociada a enfermedades coronarias. La Gal-5 está en ratas, la Gal-7 predomina en la piel, la Gal-12 en el tejido adiposo. Tenemos distintos proyectos asociados a esa localización. No se conoce mucho de la función que cumplen. Por eso ahora desde la inmunología básica vamos a cerrar el círculo de Gal-1 y estudiar la función de las otras. La Gal-1 está involucrada en oncología, pero hay mucha en el cerebro; en 2012 demostramos que tiene implicancia en la disminución de la inflamación y la neurodegeneración de enfermedades como la esclerosis múltiple.

–O sea que cumple una función benéfica.

–Como sucede con muchas de las moléculas que tenemos en el organismo, el tumor la toma para aprovecharla, amplifica su función para escaparse de la respuesta inmune. Es decir, Gal-1 hace lo mismo de siempre pero en más cantidad e induce la angiogénesis.

–¿El cáncer es el gran desafío para los investigadores?

–Creo que sí. El cáncer y la oncología están cada vez más cerca de la inmunología tumoral, que había sido relegada en los ’90 por la terapia génica. Ahora ocupa un lugar importante en el mapa por los anticuerpos monoclonales y un gran número de laboratorios incorporaron la inmunología a sus investigaciones.

–¿Por qué es tan difícil hablar de cura en cáncer?

–Porque la causa de un tumor es una desregulación génica y no se puede corregir un determinado gen en un tumor, por eso se habla de cronificación de la enfermedad, tal como sucede con el HIV o la diabetes. Podemos intentar mantenerlo a raya. Las mutaciones de genes son más comunes de lo que pensamos, la mayoría de nosotros tiene células anormales que no llegan a tumor porque el sistema inmune las controla. Lo bueno de nuestro anticuerpo es que tiene varios blancos: elimina la angiogénesis, normaliza el endotelio y aumenta la respuesta inmune. Pero no se puede aplicar en forma permanente porque tiene aparejada la toxicidad de cualquier fármaco, sirve para tener a raya el tumor, manejarlo hasta que vuelve a crecer. Es como la insulina, cuya aplicación aumenta la glucosa, pero luego vuelve a bajar. En todo producto biológico hay que balancear los beneficios con la toxicidad.

–La tendencia es ir hacia tratamientos personalizados, ¿los sistemas de salud acompañan?

–En Estados Unidos el sistema de salud está abriendo los ojos a estas terapias, en nuestros países tiene que hacerlo. La oncología y las especialidades están abiertas a los avances de la ciencia, pero si no hay coherencia entre los ministerios de Salud y de Ciencia en cuanto a los objetivos, no podemos seguir adelante. Por eso me interesa la interacción con los oncólogos, nos alimentamos de las preguntas de salud y hacemos un feedback con las herramientas que descubrimos. En todo el mundo se abren las puertas a la inmunoterapia, que alcanza dimensiones importantes en países serios donde se hace política de salud. El nuestro debe ser uno de ellos.

Con la investigación al hombro

Hace 10 años, Diego Croci cursaba Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Río IV, Córdoba. Curioso como todo científico, le escribió a Rabinovich para pedirle el artículo que había publicado la revista Cancer Cell en su portada. Así comenzó un ida y vuelta de correos electrónicos que forjó una cierta amistad entre ambos. Dos años más tarde, Croci se incorporó al laboratorio de Rabinovich en el Ibyme.

“Lo elegí porque era joven, algo positivo a la hora de buscar un jefe piola”, recuerda. “Me emocionó que esperara dos años, el tiempo que pasó para que se abriera un puesto en mi equipo, porque Diego tenía posibilidades de ir a cualquier otro laboratorio, era el mejor promedio de su camada”, confía Rabinovich. Pero la explicación es sencilla para Croci: “Me resultaba difícil encontrar propuestas atractivas, él ofrecía un tema incierto pero apasionante, desafiante, y eso incidió en el momento de jugarme”. Sin embargo, Rabinovich no sabe si en ese momento era una buena apuesta: “Yo tenía cero poder político, no conseguía subsidios y si Diego entraba con un investigador más grande podía conseguir más cosas. Teníamos muchas ideas pero no subsidios”.

Al joven Croci no lo desanimaron esos detalles e ingresó al laboratorio para investigar la respuesta inmune en cáncer: “A mediados de 2006 tenía que esperar que llegaran unos reactivos y Gabriel me dijo por qué mientras tanto no hacía algo chiquito con la cuestión de por qué cuando se bloqueaba Galectina 1 los tumores presentaban menos vasos sanguíneos. Con los primeros resultados me entusiasmé y largué todo lo demás”.

–¿En qué consistieron esos primeros resultados?

–El primero fue cuando agregamos Galectina 1 a células endoteliales y vimos que se activaban algunas proteínas que daban idea de que iban a proliferar. Todo eso era in vitro. Después vimos la proliferación y cómo esas células formaban estructuras que parecían vasos sanguíneos. La primera pregunta a contestar era por qué Galectina 1 inducía la angiogénesis. Y luego seguimos buscando más detalles: por qué había más Galectina 1 en tumores con angiogénesis y en noviembre de 2010 mandamos el primer trabajo a publicar, con muchas hipótesis abiertas. Cuando volvió tuvimos que decidir enfocarnos en este posible rol de Galectina 1 como mecanismo compensatorio de VEGF, en por qué existía ese mecanismo y cómo operaba.

–¿Cuál es el siguiente paso?

–Posiblemente investigar más la normalización vascular que se produce cuando bloqueamos Galectina 1 en los tumores resistentes. Vemos que esa normalización es un actor necesario para que el sistema inmune pueda atacar el tumor. La hipótesis es que en tratamientos prolongados ese sistema llegará al tumor con más fuerza y más preparado para eliminarlo. En las pruebas que hicimos con ratones, a corto plazo se normaliza la vasculatura y el sistema inmune entra como una tromba. A largo plazo ya no hay vasos ni tumor, pero no sabemos cuál es la causa y cuál el efecto. Es una ventana terapéutica. En el transcurso de una investigación siempre aparecen preguntas que como no son urgentes quedan relegadas. Vamos a explorar esas preguntas y no sabemos qué saldrá al abrir esas puertas. Tenemos dos o tres hipótesis. La parte terapéutica recién empieza y tenemos muchos años por delante.






Los hitos del equipo

Tanto a nivel individual como en conjunto con su equipo de investigadores, Gabriel Rabinovich ha cosechado gran cantidad de premios y distinciones. Aquí, una selección entre 141 trabajos publicados.

1999. Rabinovich comprobó in vitro e in vivo (ratones) que Galectina 1 detenía la artritis. Su trabajo se publicó en The Journal of Experimental Medicine y mereció un elogioso comentario de Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.

2000. Premio Lucio Cherny, de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica, por demostrar, junto a José Mordoh, que el melanoma (el más grave cáncer de piel) produce Galectina 1 para escapar a la acción del sistema inmune.

2002. Premio César Milstein, del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Industria Químico-Farmacéutica Argentina y del Conicet, por el desarrollo de terapias génicas para inhibir la Galectina 1.

2004. La revista Cancer Cell (Universidad de Harvard), una de las más importantes del mundo en el tema, publicó una investigación de Rabinovich y Natalia Rubinstein (su primera becaria) en la que se demostraba cómo los tumores expresaban Galectina 1 para eliminar la respuesta inmunológica. El descubrimiento revelaba un nuevo blanco de ataque para futuras terapias.

2006. El Cancer Research Institute de los Estados Unidos premió esa investigación “por ser una de las más creativas y de mayor impacto en el campo de la inmunología y la oncología”.

2007. El equipo de Rabinovich, junto a investigadores de la Universidad Charité, de Berlín, descubrió el rol de Galectina 1 en el no rechazo del bebé en la mujer embarazada, lo cual abre un camino para lograr terapéuticas contra el cáncer y enfermedades autoinmunes.

2012. La revista Inmunity publicó en tapa la investigación de Rabinovich y Diego Croci sobre circuitos reguladores de la interacción glycanos-lectinas en autoinmunidad y cáncer.

2012. La misma revista publicó, y distinguió con el Editorial, la investigación sobre el rol de Galectina 1 en procesos inflamatorios del cerebro, como las enfermedades cerebrales neurodegenerativas. El estudio fue elegido para la sección “Editors’ Choice” de la revista Science.






jueves, 20 de febrero de 2014

WHATSAPP u$s19.000 millones







Analicemos por qué Facebook compró WhatsApp y qué se viene...

La red social más popular del mundo sorprendió al anunciar la mayor compra en sus diez años de existencia: 19.000 millones de dólares por el servicio de mensajería, una apuesta que apunta a retener a los más jóvenes y apuntalar el salto a los teléfonos móviles. ¿Llegará la publicidad a los mensajes de WhatsApp?

Defender durante una década un liderazgo como el de Facebook en el volátil mundo de las comunicaciones y la tecnología obliga a no bajar la guardia y a unirse al competidor cuando no se puede con él.

Aunque WhatsApp parezca pequeña al lado de un gigante como Facebook, lo cierto es que sus números desde su fundación hace cinco años son mejores que los que tuvo la red nacida en Harvard en sus inicios.


Algunas claves para entender por qué Facebook compró WhatsApp:

WhatsApp: un crecimiento imparable

►>> WhatsApp hizo historia al ser la compañía que más rápido alcanzó los 450 millones de usuarios, una cifra que triplica a la que tenía Facebook en su cuarto año (150 millones) y que representa casi el doble de los que tiene la popular Twitter.

►>> El 70% de los usuarios de WhatsApp utiliza esta sencilla aplicación cada día para enviar ilimitados mensajes, emoticonos, fotografías y vídeos a sus familiares, amigos y compañeros con coste cero y sin necesidad de nada más que la conexión a Internet del móvil, en clara sustitución de los mensajes de texto.

►>> La popularidad de los "SMS" ha caído en picado desde que Internet conquistó los teléfonos móviles. Aplicaciones como WhatsApp permiten lo que antes parecía impensable: matar la duda de si nuestro destinatario ha recibido ya o no el mensaje o saber cuál fue la hora exacta de su última conexión.

►>> Su ritmo parece imparable: cada día un millón de personas incorporan el característico icono verde de esta aplicación a sus móviles y esto sucede en países de todo el mundo.

►>> WhatsApp es la única aplicación de mensajería que ha logrado una universalidad comparable a la del popular servicio de llamadas con vídeo Skype, adquirida por Microsoft en 2011 por 8.500 millones de dólares.

►>> A través de los WhatsApp de todo el mundo circulan cada día 600 millones de fotos y 100 millones de vídeos. Su número de usuarios fieles, es decir los que se conectan al menos una vez al día, supera incluso a los de Facebook, con el 70% y el 61% respectivamente.

Con estas inapelables cifras no es de extrañar que a esta compañía, de 55 empleados y sin tan siquiera equipo de relaciones públicas, la hayan cortejado los más grandes del sector, incluido el todopoderoso Google.


La web, cada vez más móvil

Tras su fallido intento de lanzar un servicio de mensajería capaz de mirar a los ojos a sus rivales, Facebook trató sin éxito de hacerse con SnapChat, muy popular entre los jóvenes de Norteamérica por su atractivo sistema en el que los mensajes desaparecen una vez leídos.

Esta negativa fue un revés en los planes de Facebook, que fía su crecimiento futuro a la transición de la web al móvil, consciente de que la democratización y popularidad de los teléfonos inteligentes ha llevado a muchos usuarios a desplazar sus "clics" del escritorio a sus ratos en el transporte público o a las esperas.

La compra de WhatsApp, que por el momento solo está anunciada, ha sorprendido al mercado tecnológico que, a tenor de las opiniones de los expertos, considera desorbitado el desembolso de 19.000 millones de dólares por una empresa de 55 empleados, sin beneficios por publicidad, y cuyo servicio es gratuito los primeros doce meses y después solo cuesta un dólar al año.

Esta no es la primera vez que el mercado se lleva las manos a la cabeza con las cuantiosas ofertas de Facebook: ya consideraron desmedida la compra de Instagram, la red social más popular de retoque de fotografías, por 1.000 millones de dólares y los 3.000 millones con los que tentó a SnapChat.


Llegar a los más jóvenes, que están abandonando Facebook

El futuro de Facebook pasa por saltar al móvil y por seguir siendo atractivo para las nuevas generaciones de jóvenes, para quienes esta red social ya es cosa de mayores -10 años en el mundo de Internet y la tecnología son casi una eternidad-.

Los más jóvenes optan por aplicaciones más dinámicas y nuevas, como WhatsApp, que permiten la ilusión de una conexión permanente con los amigos y la familia sin tener que exhibir la vida personal ante los indiscretos ojos de los cientos de conocidos de Facebook.

El consejero delegado y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha salido enseguida a defender las bondades de su adquisición con un argumento sencillo pero firme: el valor de WhatsApp está en que su crecimiento es tal que puede llegar a conectar a 1.000 millones de usuarios.

Apuesta a largo plazo

Para Facebook esta compra es una apuesta a largo plazo. El puntal que necesita para mantenerse en el candelero de un mundo como el tecnológico, donde el fervor por las nuevas ideas muchas veces desaparece casi tan rápido como se dispara.


Los desafíos que vienen para WhatsApp: 

Publicidad

Los creadores de WhatsApp, el ucraniano Jan Koum y el estadounidense Brian Acton, que con la compra de Facebook se incorporarán a las listas de millonarios de Estados Unidos, se jactan de seguir un modelo alejado de los estándares de la meca de la tecnología, Silicon Valley.

En virtud de esta filosofía, optaron por no "mercantilizar" el servicio de comunicación que ofrecen, de manera que en el "chat" de WhatsApp los usuarios no se ven acribillados por los anuncios que inundan otras plataformas, como la propia red social Facebook, que se ha llenado los bolsillos a base de publicidad.

Zuckerberg ha querido respetar este deseo, al menos al principio, y ha dejado claro que no hay ninguna prisa por incorporar anunciantes al servicio de WhatsApp puesto que el objetivo primordial es captar nuevos usuarios.


Privacidad:

Facebook pasó a manejar cantidades muy grandes de nuestra información personal, nuestras relaciones, hábitos y comunicaciones vía el sistema de mensajería interno. Eso siempre produce críticas y sospechas de usos "non sanctos" de esa información y de que se vulnera la privacidad de las personas.

Ahora, con el control de WhatsApp, Facebook tendrá un dominio mucho mayor sobre nuestras comunicaciones y un conocimiento también mayor sobre nuestras relaciones sociales, gustos y hábitos. Sin dudas, se reabrirá con fuerza renovada el debate sobre la privacidad individual y qué hacen los gigantes tecnológicos con nuestra información privada.





lunes, 17 de febrero de 2014

Los CEREBROS detrás de «Precios OK» son ARGENTINOS






Yamila Fraiman y Alejandro Torrado, 24 años, estudiantes de Ingeniería de Sistemas son compañeros en la UBA. Al ver que no se sabía bien cuáles eran los productos dentro de Precios Cuidados, se les ocurrió esta aplicación (app) que ya tiene más de 200 mil descargas. "Le dimos una herramienta de participación a la gente."

Una vez, la mamá de Alejandro estaba haciendo empanadas. Las agarraba de a una, les ponía el relleno, les hacía el repulgue y las acomodaba en la fuente. Alejandro se puso nervioso por la falta de eficiencia del proceso. "¿Por qué no ponés las tapas en hilera, las rellenás todas y después hacés todos los repulgues?", le dijo. Y en cada cosa que mira o estudia, su obsesión es siempre la eficacia.

Alejandro está al lado de una computadora desde que tiene memoria y siempre se la pasó desarmando todo lo que había alrededor para saber cómo funcionaba.

Yamila ganó el año pasado el concurso BA Apps 2013, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con su aplicativo EstacionApp, que sirve para identificar dónde estacionar en esta ciudad, desarrollado para el sistema operativo Android (es el que viene en la mayoría de los celulares inteligentes, diseñado por Google). Desde los cinco años sabe que quiere ser ingeniera de Sistemas –su tío trabaja de eso– y sabe programar desde los 14 años.

En estos días están casi sin dormir, dando notas a medios de todo el mundo. Yamila Fraiman y Alejandro Torrado tienen 24 años y son compañeros de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la UBA. El aplicativo que desarrollaron, Precios OK, alcanzó el sexto lugar en el ranking de las aplicaciones gratuitas más usadas de Android.

Además de hablar con periodistas de todo el mundo, se toman unas horas por día para seguir actualizando el software, atendiendo las demandas de los usuarios y mejorándolo en base a las sugerencias del público. Y también para cumplir con sus respectivos trabajos.

Yamila y Alejandro pertenecen a esa generación que empezó a trabajar apenas puso un pie en la facultad. Desde 2003, la industria del software creció en la Argentina más de un 200% y sus exportaciones aumentaron en un 290 por ciento. Eso determinó que las empresas desarrolladoras contrataran estudiantes cada vez más jóvenes. Aun así, la demanda de posiciones a cubrir sigue creciendo y los salarios que reciben son bastante más altos que el promedio de los ingresantes en otras industrias.

"Hoy por hoy, conviene más trabajar en relación de dependencia que largarse como nos largamos con un proyecto propio", dice con sorprendente sensatez Alejandro.

"Pero Precios OK es una carta de presentación, es una excelente primera movida que hicimos", agrega.

"Veníamos con la idea de hacer algún proyecto propio, más allá de nuestros trabajos –explica Yamila– y vimos que había mucha gente que no sabía cuál era el producto con precio cuidado, así que se nos ocurrió desarrollar algo que ayudara a identificarlos."

Los chicos arrancaron de cero, sin contacto con ninguna instancia del gobierno nacional. Eso les jugó en contra, dicen, porque hubo que ingresar una lista de productos a mano. "Si hubiésemos tenido algún contacto, nos habrían pasado la lista y la ingresábamos directamente”, dice Alejandro.

El desarrollo de Precios OK les tomó unos 5 días de trabajo ininterrumpido, casi sin dormir ni comer. Y después, para tener los códigos de barra de los productos, tuvieron que ir al supermercado a escanear uno por uno. “Fue lo que se dice un trabajo a pulmón”, agrega el joven programador.

"Precios OK" fue lanzada el 10 de enero y permite escanear el código de barras de cualquier artículo para saber si forma parte del acuerdo "Precios Cuidados", establecido entre el gobierno nacional y el sector empresario. También permite buscar los artículos por su nombre y ver los comercios adheridos. La gran virtud de este programa es que permite, además, distinguir entre productos con envases similares pero precios diferentes y denunciar a los comercios en los que no se cumple el acuerdo.

“Una vez que empezó el boom de las descargas y la popularidad del aplicativo, se comunicaron con nosotros desde la Secretaría de Comercio, fundamentalmente para ver cómo era el tema de las denuncias”, afirma Alejandro.

Según le contaron a Tiempo Argentino, cuando los chicos le contaron a la Secretaría la cantidad de denuncias que recibían, nadie lo podía creer: eran números mucho más importantes que los que se recibía en el 0800 instalado para ese fin. “Es que es mucho más fácil hacer la denuncia en el momento con el celular que ir a tu casa, llamar al 0800 666 1518, la gente pierde la inmediatez de la bronca que le da que la estén robando”, opina Yamila.

Actualmente, Comercio tiene acceso a la base de datos de las denuncias y recibe de parte de los desarrolladores un resumen diario. Yamila reflexiona que es una herramienta que se puede usar más allá del acuerdo que cada uno tenga con la política de Precios Cuidados. “Si hay un precio más barato, nadie quiere pagar más caro, y esta herramienta te permite saber cuándo estás pagando de más.”

PARTICIPAR Y DARLE ENTER. “Para nosotros, lo fundamental es que le dimos una herramienta de participación a la gente”, sostiene Alejandro. Los datos hablan de una real participación. Precios OK tiene entre 15 y 20 mil descargas diarias y ya tiene más de 200 mil descargas totales. “Es como con las redes sociales, cada uno después la va usando y ve una cosa distinta, que le puede agregar y la vamos haciendo crecer entre todos”.

También sucede que hay personas que disparan su opinión política contra el aplicativo. Yamila cuenta: “Hay gente que en Play Store (el sitio de Google de donde se descarga Precios OK) nos critica o se queja, nos escriben ‘Ustedes se tienen que encargar de controlar los precios y no hacer que los controle la gente’, y yo les contesto ‘¡soy estudiante de ingeniería y programadora de una aplicación, no me puedo encargar de eso!.”

Pero más allá de la forma en que cada uno evalúa dónde y sobre qué ideas polemiza, hay claramente dos tipos de uso de esta herramienta. La primera es individual, lo que habitualmente se llama defensa del propio bolsillo. Y hay una segunda alternativa que tiene que ver con la importancia macro de la ciudadanía controlando a los formadores de precios, que habitualmente no son ni los productores ni los pequeños comercios minoristas.

La transparencia de la cadena de valor tiene en la tecnología y en el control ciudadano una nueva vuelta de tuerca.

La versión para iphone y blackberry


“Aprendí a programar en Android en 15 días para hacer EstacionApp y ahora voy a aprender en menos tiempo a programar para lanzar las versiones iPhone y para Blackberry”, dice Yamila. La explosión de descargas motivó la demanda de usuarios de otros teléfonos inteligentes que también quieren escanear los Precios Cuidados. “Además, tenemos que mejorar varias cosas, la localización del GPS va a ser más estable y le seguimos incorporando funcionalidades que nos sugieren los usuarios”, agrega Alejandro. El aplicativo genera unos ingresos mínimos para los desarrolladores en base a publicidad. Y también tienen en carpeta la posibilidad de armar una empresa propia aunque eso, aseguran, les va a llevar un gran debate y una puesta en claro de qué hacer. “ideas no nos faltan”, dicen casi a coro.








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