Muchas de las fotos de este blog son de Ramiro Sisco con la comunidad Pilagá, en Las Lomitas, provincia de Formosa, Argentina.

miércoles, 2 de marzo de 2011

ESTRES INFANTIL





El estrés infantil ha aumentado de manera peligrosa, incrementando las enfermedades psicológicas y los suicidios en menores, debido a la presión social para que sean perfectos y siempre felices, afirmó el escritor Carl Honoré.

El periodista canadiense autor de "Bajo presión", libro que aborda el tema con un ojo crítico y pro-positivo, indicó que se vive "un momento único en la historia de la infancia, donde como adultos estamos controlando a los niños al milímetro, como nunca antes".

Explicó que esto se manifiesta en diversos aspectos, como el sistema educativo, donde a los chicos se les llena con mayor información y se les somete a más exámenes, llegando al punto donde las calificaciones son más importantes que el propio aprendizaje.

También en "el bombardeo abrumador de mensajes publicitarios, que tampoco se ha visto antes en la historia", e incluso en la dinámica familiar, que ha cambiado mucho porque los padres se encuentran bajo presión y sienten "el empeño de empujar, modelar y perfeccionar a los niños con una energía sobrehumana para darles lo mejor de todo y hacerlos al mismo tiempo los mejores para todo".

Honoré, padre de un niño de 9 años y una niña de 6, reconoció que esta forma de actuar nace de un instinto natural y noble, pero que en la última generación "ha caído en la caricatura y el exceso".

"El modelo actual de la infancia está fracasando y las pruebas lo demuestran si vemos los problemas que los niños experimentan", aseguró.

Con la energía, el tiempo y el dinero que los padres invierten en los niños "tendríamos que estar viendo el nacimiento de la generación más brillante, más luminosa, más sana y feliz de todos los tiempos", sostuvo.

"Seamos honestos, no es lo que está pasando", afirmó.

Los problemas de salud física infantil han aumentado, y dijo que "los niños están más obesos que nunca, no tienen tiempo ni libertad para salir a jugar y comen mal".

A nivel psicológico "estamos alcanzando niveles epidemiológicos con la ansiedad infantil y la depresión, y los fenómenos que van de la mano, como el abuso de drogas, el autolastimarse y los suicidios, que son ahora más comunes que nunca porque la clase media está cargando cada vez más presión en los hombros de sus niños", señaló.

Recordó que hay millones de niños que toman diariamente medicamentos para controlar su comportamiento y su estado de ánimo.

"Me parece que cuando se llega al punto de tener que drogar a los hijos para sobrevivir a la vida cotidiana, la sociedad ha perdido la brújula", se lamentó.

Honoré indicó que el objetivo es que los niños sean independientes cuando crezcan, pero ocurre a la inversa, cuanto más organizado tienen todo en su infancia, más perdidos se sienten de adultos.

"Además, se está perdiendo la magia y el placer de ser niños y de ser padres, hemos profesionalizado la paternidad", protestó al asegurar que hay niños del primer mundo que en su vida no se han trepado a un árbol por temor de los padres.

El escritor tiene claro que se puede lograr mucho más haciendo menos y con menos presión, para que los niños no tengan miedo a equivocarse, a jugar o a aburrirse.

Honoré alertó de que además los padres, al notar que sobrecargan a los niños, se sienten mal y caen en el extremo contrario de no saber decir no e imponerles una disciplina.

Sin embargo, se mostró optimista, pues aseguró que la sociedad se está dando cuenta y comienza a reaccionar.

Recomendó que los padres creen un nuevo consenso sobre la educación de sus hijos y dio algunos consejos, como que reserven al menos una hora al día para que los niños tengan tiempo libre, para que puedan jugar, leer, aburrirse, y demás cosas que todos los niños deben tener en su infancia.



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